Jorge Gandini (PN): “No hay ningún esfuerzo para reasignar recursos hacia el presupuesto de la educación”

El miércoles el ministro de Economía, Danilo Astori, presentó a la oposición los lineamientos del presupuesto quinquenal que alcanzará a los dos primeros años de gobierno. El diputado Jorge Gandini, que concurrió a la reunión como coordinador de la bancada de Alianza Nacional, dijo a En Perspectiva que este diseño es «riesgoso” porque implica que en 2017 se rearme toda la asignación de recursos dando lugar a nuevo período de conflictividad sindical.

EN PERSPECTIVA
Viernes 28.08.2015, hora 10.16

ROMINA ANDRIOLI (RA) —Esta semana el gobierno presentó los lineamientos del presupuesto quinquenal, que debe entrar al Parlamento antes del próximo lunes 31 de agosto.

El lunes el Poder Ejecutivo hizo la presentación ante la bancada de legisladores del oficialismo, mientras que el miércoles lo hizo ante legisladores que concurrieron como representantes de la oposición. El ministro de Economía, Danilo Astori, explicó que el presupuesto nacional es audaz, pero no propone un desorden macroeconómico pues hay un equilibrio entre los llamados de atención internacionales, las fortalezas del país y los desafíos que marca el programa de gobierno.

“El proyecto va para adelante con responsabilidad”, insistió.

Entre otros aspectos, las autoridades ratificaron que habrá US$ 12.300 millones en inversión para la infraestructura.

Vamos a ver cómo se vieron estos anuncios desde la oposición, estamos en línea con el diputado Jorge Gandini, del Partido Nacional, quien concurrió a la reunión con el Poder Ejecutivo como coordinador de la bancad de Alianza Nacional.

¿Cómo vio en líneas generales la propuesta que planteó el gobierno para el presupuesto quinquenal?

JORGE GANDINI (JG) —Recibimos, como usted decía, lineamientos. Se nos hizo una presentación con un power point, con explicaciones sobre cada una de las láminas del propio ministro, que estaba acompañado por el subsecretario, el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto [OPP] y otros asesores. Fuimos viendo los supuestos sobre los que se construye el presupuesto, un presupuesto que va a tener, de modo muy novedoso siendo quinquenal, una proyección delos primeros dos años.

RA —Esa es toda una novedad.

JG —Es toda una novedad y todo un riesgo, porque lo que nos dicen es que en 2017 se rearma, y por lo tanto comienza, sin duda, un nuevo período de conflictividad. Se para y se empieza de vuelta, por tanto va a haber allí una renegociación, y en tanto esta existe genera conflictividad. Pero el gobierno dice que no tiene más datos, que no puede prever qué va a pasar más allá de ese tiempo, para poder construir un escenario macroeconómico y a partir de allí saber de qué recursos dispondrá para los siguientes años.

Dice que no va a tener datos pero al mismo tiempo dice que va a llegar al final del quinquenio con 2,5 % de déficit fiscal -es decir, allí sí proyecta- y con 6 % del Producto Bruto Interno [PBI] para la educación. Es decir que parecería que estos son más compromisos políticos que económicos, porque para los económicos dice no tener datos.

RA —Concretamente el gobierno decía que hay que ser más cauto en estos dos primeros años y por eso se hace este primer planteo para 2016 y 2017, que es una proyección que “permitirá empezar a cumplir con el programa y, en el resto del período, ya con mayores certezas y conocimiento de la realidad, poder seguir avanzando en las asignaciones presupuestales».

JG —Sí. Con todo, cómo definirlo… es realmente un presupuesto audaz, porque es muy audaz presentar un presupuesto con US$ 2.000 millones de déficit de arranque. El gobierno dice: hoy tengo 3,5 % de déficit fiscal observado, estoy en el 4 % de déficit fiscal estructural, eso lo dice Astori; en el primer año, 2016, no va a bajar el déficit, puede llegar a aumentar un poquito, va a bajar un poquito en 2017 y lo vamos a ir bajando después. Lo que nos está diciendo es que la herencia que trae, que es bastante complicada de administrar, de 3,5 % de déficit, lo que significan US$ 2.000 millones más de egresos que de ingresos, la va a mantener en estos años. No lo puede rebajar ni controlar.

Otras variables también están complicadas, como el rango meta de la inflación, que lo sigue fijando entre 3 % y 7 %, pero ya tiene 9 % y sabe que no va a bajar. Sabe también que la recaudación no va a crecer, ni tampoco va a hacerlo por el lado de disminuir evasión, esta es una variable que venía generando ingresos y ya no lo hace más, llegó a su techo, por lo tanto tiene una situación difícil para recaudar más pero asegura que va a salir más de lo que tiene porque el déficit lo mantiene. En cuanto a los compromisos como el de la educación de llegar a 6 % [del PBI] al final del quinquenio, lo que asegura es 0,1 % para el año que viene porque hoy estamos en 4,6 % y lo va a llevar a 4,7 % y en el siguiente a 4,8 %.

RA —¿Y cómo vio concretamente ese aspecto en este marco de discusión con los gremios de la enseñanza?

JG —La primera cosa que nosotros vemos es que lo que nos plantea Astori es un escenario muy complicado, con muchas incertezas en materia de economía internacional y por tanto de variables macroeconómicas, y aun así se plantea un poquitito más de lo mismo: hacer crecer un poquito el gasto, US$ 280 millones en el primer año, US$ 100 millones y poco a la educación, manteniendo el déficit que tiene. Ahora, no hay ningún esfuerzo de repensar el presupuesto, de reasignar. Estamos hablando de US$ 280 millones, que parece una cifra importante, en un presupuesto de US$ 19.000 millones por año, es mucho menos del 2 % lo que se incrementa. Parecería que hubiera un esfuerzo en buscar adentro de los US$ 19.000 millones, podría haber algún espacio de reasignación sin aumentar el gasto, o por lo menos para mejorar algún área.

El gobierno va por lo mismo: mantiene lo que tiene, hace crecer un poquito algunas áreas, dentro de ellas la educación, muy de a poquito al principio porque, como le decía es apenas 0,1 % en el primer año. Esto genera quizás este primer desencuentro con los gremios de la enseñanza porque las expectativas que le generaron eran mayores: cuando le dicen 6 % del PBI y lo vamos a cumplir, la gente hace cuentas. Pero en realidad no hay 6 % del PBI, hay 4,7 %, el crecimiento es mínimo y las expectativas tienen que quedar postergadas para el final del quinquenio, más cerca del 2020 que ahora. Esto también ha alimentado un poco la conflictividad actual.

RA —Y en ese sentido, ¿cómo ve la discusión presupuestal que se puede dar la semana que viene, que ya ingresa al Parlamento? ¿Qué posibilidades hay de que ustedes hagan ajustes y reasignen recursos?

JG —Una vez que ingresa el presupuesto sobre la base de que cualquier modificación que se le haga a la iniciativa del Poder Ejecutivo tiene que estar financiada, al Parlamento lo que le queda es reasignar, sacar de un lado para poner en el otro. Ese debate sin duda lo vamos a dar, nosotros siempre encontramos una cantidad de gastos que entendemos no prioritarios o innecesarios que podemos reasignar. Pero ese es un debate que tiene un aspecto presupuestal y económico, y un aspecto político: hay que tomar decisiones políticas, hay una lapicera en una mano y una tijera en la otra y hay que animarse a tomar decisiones, porque una vez que el presupuesto entra tiene un coto, un máximo, y hay que moverse dentro de eso.

Sin duda que la Universidad [de la República], la Administración Nacional de Educación Pública [ANEP] y el Poder Judicial van a pedir más, aquellos organismos que tienen iniciativa propia van a pedir más en relación a lo que manda el Poder Ejecutivo y pueden hacerlo, pero también es cierto que el Parlamento tiene que optar pero también financiar cuando aumenta, y ahí hay que reasignar. Veremos el debate político, las mayorías las tiene el Frente Amplio, pero normalmente se abren espacios de negociación. Me da la impresión de que, otra vez, la mayor negociación va a ser a la interna del Frente Amplio porque estoy absolutamente seguro de que el gobierno está presentando un proyecto de presupuesto que no tiene totalmente cerrado con su bancada, por lo tanto se va a discutir adentro del Parlamento en la bancada del FA si hay voto para lo que manda el Ejecutivo. Ahí la oposición verá qué espacios tiene para hacer propuestas.

RA —¿Ya van con alguna idea? Usted decía que hay siempre gastos que se sabe que son más superfluos o menos importantes, ¿entienden que es pertinente hacer ese incremento de rubros para la educación, llevarlo más allá de este 4,7 %, es posible, ven algún sector desde el que se pueda reorientar el gasto para invertirlo ahí?

JG —Es lo que tenemos que ver cuando se nos presente el proyecto. Se nos presentaron unas láminas y unas proyecciones generales, no pudimos avanzar demasiado. Hicimos algunas preguntas y no había datos, tampoco los había sobre los compromisos de inversión que se han hecho, que tampoco cierran esos números. Pero hay que mirar muy bien sobre qué bases el Ejecutivo está proyectando ese incremento.

Debo recordar que el presupuesto nacional que discute el Parlamento no incluye a las empresas públicas, que tienen un presupuesto que aprueba OPP y no pasa por el Parlamento, que sí aprueba las transferencias tanto para subsidiar empresas públicas que dan pérdidas -la Administración de Servicios de Salud del Estado, por ejemplo-, como previendo el ingreso de recursos de empresas públicas que dan ganancias -como ha sido Antel-. Allí lo que nos dice el Poder Ejecutivo es que la suma de las empresas públicas consolidadas, que ha dado pérdidas, va a pasar a dar ingresos importantes al Estado, y con eso se equilibra una parte de las cuentas. Hay que verlo, hay que ver cómo se transforma una pérdida ya de algunos años en ganancias de empresas que, se dice, van a seguir invirtiendo. No se van a aumentar las tarifas, se nos dijo que no van a ser una variable de ajuste de ingresos.

Todas esas cosas hay que ver cómo se ponen sobre el papel y cuánta credibilidad tienen. A veces los gobiernos se proponen cosas que después no cumplen: en 2010 el presupuesto nacional decía que el déficit fiscal para 2014 iba a ser 0,8 % y terminó en 3,5 %. Vamos a ver cómo se sustancia este compromiso más allá de la expresión política. Hay que mirar los números, la exposición que va a acompañar al presupuesto, y analizarla más a fondo. Ahí veremos los espacios que hay para rediscutir y navegar dentro de esos US$ 19.000 millones que componen el gasto público en el presupuesto nacional.

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Transcripción: Andrea Martínez

 

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