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Justicia obligó al MVOT a dar vivienda a familias desalojadas: Controlar políticas públicas es uno de los roles «más sanos» de los jueces en una democracia, dice abogado Juan Ceretta

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Otorgar una vivienda, implementar planes de educación en las cárceles, dar acceso a medicamentos de alto costo… ¿son tareas de los jueces o del gobierno y los legisladores?

Una serie de fallos judiciales sobre estos asuntos han tensado la cuerda entre la justicia y la política.

Varias de estas decisiones tuvieron lugar a partir de acciones llevadas adelante por la Clínica de Litigio Estratégico de la Facultad de Derecho de la Universidad de la República, que tiene entre sus principales referentes al Dr. Juan Ceretta.

La última situación que generó mucha controversia se generó con las sentencias de juzgados de familia que obligaron al Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial a dar soluciones habitacionales a familias que habían sido desalojadas del asentamiento Nuevo Comienzo, en la zona de Santa Catalina, en Montevideo.

Este caso dio pie a debates políticos y jurídicos que hemos abordado aquí en las tertulias.

Hoy En Perspectiva les proponemos profundizar en esta discusión en diálogo con el Dr. Juan Ceretta, Docente en el Consultorio Jurídico y Litigio Estratégico de la Facultad de Derecho de la Universidad de
la República.

Destaques de la entrevista:

  • «El aula es un espacio de política en el sentido más amplio del término política».
  • «En las causas que nosotros patrocinamos desde la clínica no somos neutrales, tomamos partido siempre por la causa y no es una labor como se concibe habitualmente la labor del abogado, en un sentido profesional aséptico, sino que estamos contaminados por la causa».
  • «Intentamos que no sea político-partidario y que las causas en general refieran a derechos humanos. En materia de derechos humanos puede haber cuestiones opinables pero en general son opinables en cuanto a la estrategia no tanto sobre la tutela de los derechos humanos».
  • «Estuvimos acostumbrados durante varios años a que la discusión sobre el impacto que tienen este tipo de acciones en el gasto público era algo que estaba bastante obviado, no se transparentaba esa discusión sobre el costo de esos derechos que reclamamos».
  • «Ahora se está dando esa discusión sobre cómo se debe construir el gasto y cómo pueden los ciudadanos también ser actores decisivos en el control del gasto y en exigir que muchos de los gastos, que se disponen incluso en el Parlamento, lleguen a sus destinatarios».
  • «Lo que intentamos es hacer llegar la voz de muchas personas que no tiene la posibilidad de hacerse escuchar y esa voz llega a través de la Justicia cuando nos da la razón».
  • «No somos otra cosa que una caja de resonancia de la voz de ciudadanos que consideran que tienen sus derechos fundamentales vulnerados y que civilizadamente hacen llegar su reclamo a la Justicia».
  • «El equilibrio entre los poderes exige recíprocos controles, en este caso (Nuevo Comienzo) el Poder Judicial está ejerciendo ese rol de contralor de las políticas públicas ejecutadas por el Ejecutivo cuando en el ejercicio se vulneran derechos fundamentales».
  • «Es de los controles más sanos que tiene una democracia. A veces se tiende a pensar que las políticas públicas se ejecutan solamente en el Poder Ejecutivo, pero el Poder Judicial ejecuta políticas públicas constantemente».
  • «En cuanto al gasto, cada decisión del Poder Judicial que refiera al Estado está interfiriendo en los ministerios u órganos públicos».
  • «Estoy convencido de que a los derechos humanos de la categoría de económicos, sociales y culturales se les hace un examen de impacto presupuestal que no se le hacen a ningún otro derecho humano, sobre todo de la categoría de derechos civiles y políticos».
  • «A nadie se le ocurriría decir ‘vamos a suspender las elecciones porque tiene un costo monstruoso’ o ‘vamos a cerrar el Poder Judicial porque sale carísimo’, a nadie se le ocurre porque estamos hablando de derechos civiles y políticos y está bien que así sea».
  • «Pero llama la atención que cuando hablamos de los derechos humanos de la mal llamada segunda categoría, como la salud o la vivienda, se empiecen a pasar una serie de exámenes presupuestales o análisis de costo-efectividad para recién tutelarla».
  • «Hay políticos que todavía entienden que cuando dan una vivienda o facilitan un crédito para vivienda, son dádivas de los gobernantes».
  • «Los ciudadanos están entendiendo que esas no son dádivas de los gobernantes a los que solo se retribuye con el voto sino que son derechos y si son derechos son exigibles».
  • «Hay mínimos que se pueden reclamar, hay mínimos garantizados por la Constitución y por los tratados internacionales de derechos humanos se debe garantizar».
  • «La conducta de ocupar un bien ajeno, si esa ocupación es pacífica, pública y con ánimo de dueño, por el código civil y la ley de ordenamiento territorial, puede hacer que es persona sea poseedor de ese inmueble y si es poseedor, se transforma incluso en propietario».

Agustín Dorce

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8 Comentarios

  • No me voy a detener en la solidez argumental del entrevistado, porque es obvia.
    Sí, en la elección ética de causas para plegarse y defender (que al fin, como dice el fotógrafo «somos lo que defendemos»)
    Los DDHH humanos ¿qué son?
    acaso y más, tal definición me desborde; sé lo que no son, no son cosa decorativa en la vitrina de vidrios blindados bajo diez cerrojos que se mira y no se toca.
    Felicitaciones señor Ceretta.

    • La solidez argumental del entrevistado será muy «sólida» pero no va más allá de una simple declaración de deseos. Si en la práctica esos deseos no se pueden satisfacer, lo único que aporta es la frustración. Es irreal pretender que el estado resuelva todos los problemas.

      • Estimado Daniel:
        No son deseos, son derechos.

  • Coincido con lo expresado por el Sr. Daniel Romero.
    Es irreal esperar que el Estado de todas las soluciones para todos.
    Es manejar el dinero de todos. La necesidad es mucho y el dinero no alcanza para todos.
    Además es una irresponsabilidad del Dr. Ceretta.
    Con su propuesta alienta a que otros muchos se sumen a solicitar su vivienda porque no la tienen…

    • Estimado Juan:
      Los que solicitan vivienda, efectivamente lo hacen porque NO la tienen y los que tenemos no pedimos vivienda.

      • Totalmente de acuerdo, Torres. Me parece increíble que genere indignación que estemos cumpliendo con un derecho constitucional. Esto es un derecho que tiene el mismo estatus que el derecho a la educación o a la salud. A nadie se le ocurriría (no falta mucho para que alguien lo diga) que los derechos a la salud o a la educación significan que uno tiene derecho a pagar un colegio o a pagarse la salud. ¿Cuánto falta para que alguien crea legítimo decir eso? El otro día en la tertulia escuché a un autopercibido batllista afirmar que hay que terminar con las 8 horas, así que no falta mucho. Y bueno, como vivimos en la época de la reafirmación identitaria y la exaltación de la autopercepción, debe ser batllista nomás. El herrerista que estaba con el adhirió exhultante. Como digo hace años: un colorado hoy es un herrerista que confunde los colores.

        A muchos nos parece inaceptable que haya gente durmiendo por la calle o rancheríos fuera de toda formalidad criando y reproduciendo una cultura marginal. Pero honestamente pienso que a muchos de estos lo único que les molesta es verlo. Cuando se habla de resolver el problema de la única forma que se puede resolver, se indignan. ¿Para qué queremos un ministerio de vivienda, si no es para alojar a todo el que no pueda pagar? Para sacarse fotos entregando un puñado de llaves cerca de las elecciones ha servido y seguirá sirviendo. Mientras, por cada casa que entregan, hay 10 más que se precisan a medida que la gente va quedando sin trabajo. ¿No es evidente que con las políticas que venimos aplicando se nos escapó la liebre? Y mire que en esta farsa pongo también al «mal menor» del FA, que es el partido que voto por resignación. Parece que nos gustara la parodia de que tenemos ministerios dedicados a los pobres, pero cuando se abre la posibilidad de que la vivienda no sea una dádiva entregada con cuentagotas sino un derecho exigible, nos ponemos nerviosos… ¿cómo? ¿los van a alojar nomás? ¿no hay que tenerlos toda la vida esperando el juicio final y la salvación de los justos?

        ¿Que habría que hacer con la gente que no tiene con qué pagarse un techo, entonces? Juzgarlos moralmente por estar así, criticarlos, tratarlos de vagos, ok. ¿Pero qué más? ¿Matarlos a todos? ¿Exiliarlos? Esta sociedad liberal de la carne, la soja y los troncos no da para que todo el mundo trabaje. Además trabajar en este país NO ALCANZA para pagarse una vivienda y comer: se pueden dedicar 8 horas todos los días a laburar y no recibir lo necesario para dormir bajo techo y comer todos los días. Quien gana un salario mínimo cobra 16.000 pesos por mes: no puede llevar una vida independiente.

        Los empleos se destruyen porque el trabajo se transforma, se requiere cada vez menos gente más capacitada y se vuelve un privilegio trabajar. La liberalización de la economía vuelve no competitivo todo lo que no sean las 3 o 4 materias primas para las que tenemos ventajas naturales. Sin embargo, la economía en terminos del PIB no ha hecho otra cosa que crecer. ¿No sería lógico ayudar a mantener un nivel mínimo a los que esa economía primaria no sabe ni puede ni quiere emplear? ¿Cuántos sirvientes y jardineros puede emplear la elite que controla estos recursos? A esta economía el problema que la aqueja es que le sobra cada vez más gente. El modelo productivo del Uruguay cada vez precisa menos mano de obra, así que si no «desaparece» la gente que sobra, de alguna forma se va a buscar la vida y algunas de ellas nos van a «afear la vida» a todos los que todavía «estamos adentro».

        Quien tiene el privilegio de poderse encerrar en un barrio privado debe pensar que la pauperización de la sociedad nunca lo va a poner en peligro. Quieren vivir como en la edad media, encerrados en un castillo para que no los ataquen los bárbaros. Pero cuantos más estén afuera, más difícil será custodiar la ciudadela. Piensen en forma egoísta, como saben, pero piensen a largo plazo, afíliense a ML pero «Miren Lejos» enserio, que la sociedad que les van a dejar a sus hijos y nietos les va a reventar en las manos. Pensando así es que se construyeron los Estados de Bienestar. No es que quienes los hicieron eran unos sonsos que les gustaba pagar impuestos, es que querían comprar tranquilidad para el futuro, guardándose para sí el rol dirigente.

  • Se mal gastó dinero en negocios frustrados (muchos) y en obras ostentosas, de momento no imprescindibles. Lo correcto era edificar casas para las familias que viven de una manera completamente inaceptable en un País con la cantidad de habitantes que somos. Comencemos a decir que son los DDHH. ?????

    • Se sigue malgastando dinero: en 2020 transferimos todos 440 millones de dólares para mantener un régimen jubilatorio donde la gente se jubila a los 40 años y jubilarse le implica un aumento importante de ingresos. Y le cuento más: se habla de reformar el sistema pero justo esa caja, no hay planes de tocarla.

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