Los desmanes en Kibón y la respuesta de la Justicia: ¿Otro caso de “mano blanda” del sistema judicial?

Los desmanes en Kibón y la respuesta de la Justicia: ¿Otro caso de “mano blanda” del sistema judicial?

La jueza determinó 120 días de prisión domiciliaria para los mayores de edad involucrados en el caso por el delito de «violencia privada agravada»: ¿Se suma este a los casos de “mano blanda” de parte de la Justicia? Lo hablamos esta mañana con el abogado penalista Juan Fagúndez

En la noche del sábado y madrugada del domingo pasados, Kibón vivió horas de vandalismo y destrozos que dejaron, como mayor símbolo, una camioneta prendida fuego en la rambla:

Fue el segundo fin de semana consecutivo: ya en la noche previa al balotaje se habían registrado desmanes que habían incluido el apedreo a un ómnibus de la Armada.

En La Tertulia de En Perspectiva del miércoles pasado, la abogada Margarita Machado contó su experiencia durante los incidentes. Junto con su marido estaban tratando de entrar a su apartamento cuando atacaron su auto a golpes y pedradas:

Yo me la ligué la peor, porque rompieron los vidrios de mi lado, y un cascote que me pasó así, que según mi marido si me pega en la cabeza ya era viudo. No quiero entrar en una cuestión autorreferencial pero me siento en una película de Almodóvar porque estos días fueron muy movilizadores, estuve en la comisaría mirando todo lo que pasó desde nos atacaron a la una de la mañana hasta las cuatro y media, cinco, que fue la hora que llegó la Republicana.

La fiscal Adriana Edelman pidió esta semana la formalización de seis mayores de edad por estos hechos, por el delito de violencia privada agravada. A pedido de la fiscal, la jueza determinó 120 días de prisión domiciliaria. Dos menores de edad fueron también formalizados por el delito de atentado.

¿Se suma este a los casos de “mano blanda” de parte de la Justicia, de los cuales hubo varios ejemplos notorios en los últimos años? Para aclarar el tema, estuvimos en comunicación con un entendido en la materia, el abogado penalista Juan Fagúndez.

Foto: La madrugada luego de los disturbios en Kibón encontró esta camioneta incendiada. Crédito: Agustín Dorce.

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4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. El Dr. Juan Fagúndez expresa que la Justicia o la Ley no tienen un fin moralizante, que tienen unicamente un fin represivo.
    Y le pasa el problema a la Policía. Me parece injusto. La policía no puede ejercer la violencia, ni siquiera ante un ataque directo.
    Yo me pregunto: si la sanción a un delito por parte de la ley no tiene un fin moralizante, en el sentido de enseñanza o advertencia, ¿que fin tienen?
    Luego propone el que permita a uno de los formalizados el de trabajar a cuenta de que se paguen los daños causados. A eso lo apoya la periodista. Curiosamente Fagúndez luego expresa de que eso no está previsto. ¿Para que lo propone entonces?
    Con respecto al papel de la policía el eje de la cuestión es que no puede ejercer la defensa adecuada. Ni siquera mínimo.
    Algunas verdades. Esos hechos, como el de los patrulleros son asonadas. Grupos de delincuentes part-time que aprovechan su número para hacer desmanes y ahí robar y rapiñar. Son delincuentes organizados, o sea organización para delinquir. Amparados en su número se sienten impunes. Son impunes. Las penas así lo demuestran.
    Es obviamente culpa del código cuando las penas son tan leves. Eso más la perspectiva particular de la mayoría de los jueces hace que sean más leves aún.
    Eso es responsabilidad del sistema judicial, de sus operadores y del poder político.
    Finalmente yo me pregunto: Si la policía advierte que ante un desmán de ese tipo – como en el caso de los patrulleros – hace primero un tiro al aire y luego a neutralizar a los atacantes ¿no estaríamos la mayoría de acuerdo? Con la mano en el corazón…

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    1. ¿Cómo que la policía no puede ejercer la violencia ni siquiera ante un ataque directo? Entonces, los policías que se ponen en varios lugares, como bancos o supermercados, para custodiar el orden, ¿están sólo para lucir su estampa como figurines? Y los particulares, ¿tendremos que salir metralleta en mano a barrer con los forajidos…?

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    2. Estoy de acuerdo con Juan. La policía es un medio para detener y conducir al juez a un sospechoso. El ejercicio de la autoridad policial no es en ningún caso un castigo a alguien que, de hecho, es inocente hasta que un juez no dictamine lo contrario. Las leyes son las que tienen un contenido moral y su aplicación es el acto moralizante y ejemplarizante por excelencia.

      Me pareció también que Fagúndez banaliza actos de violencia que potencialmente pueden generar muertos y heridos. Machado en la tertulia relata como le bajaron un vidrio del auto de un cascotazo con ella adentro. Una cosa es romper vidrios de autos estacionados y otra muy diferente es apedrear un auto con una persona adentro. Y el tema siempre con una multitud violenta y envalentonada es que los límites van cayendo uno a uno. Lo que pasó no es un tema de negociación entre particulares, como el nuevo CPP lo ve. La idea de que un grupo pueda controlar un territorio durante horas y ejercer la violencia en él va contra el Estado.

      Sí estoy de acuerdo con Fagúndez en que la policía se retire si no siente que esté en condiciones de controlar una situación. Lo que importa es que vuelva cuanto antes con los medios adecuados y siempre al final haga prevalecer su autoridad. El tema en el otro episodio no es el tipo con el palo, el tema es un barrio entero que, potencialmente, puede reaccionar y atacar a los policías, como ya ha pasado. Hay barrios en los que si pasa un patrullero, lo destrozan; pero llega la republicana con un par de blindados y se termina la puja territorial. Los delincuentes son mucho más inteligentes que el ciudadano promedio en gestionar la violencia porque viven de ella. No dan pelea que no sepan que van a ganar y hay gente que quiere policías que «no se coman ninguna», sólo porque prefieren la épica a la racionalidad. Grave es que llevaron al agresor a la justicia y le dió apenas 2 meses de prisión real (y 3 meses de reportarse en la comisaría). Dice Zubía que se le podrían haber dado hasta un máximo de 90 meses. Darle la 45ava parte de la pena máxima no es un criterio policial sino judicial.

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  2. La ley ES una doctrina moral de
    crimen y castigo.
    Por tanto el imperio de la ley TIENE origen y objetivo moralizantes.
    Un abogado defensor puede y debe -por mandato de la ley- defender a un inculpado aún sabiendas de su evidente culpabilidad.
    Tal actividad de la defensa NO ES moralizante, pero si tiene un sentido moral mandatado por la ley: la garantía del debido proceso.

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