Los ojos de Rosario, miércoles 9 de setiembre: entrevista a Gabriel Peluffo

Entrevista al doctor Gabriel Peluffo, vicepresidente de la Sociedad Uruguaya de Pediatría.

Los ojos de Rosario
Miércoles 09.09.2015, hora 10.16

EMILIANO COTELO (EC) —Salimos de estudios y vamos al encuentro de Rosario, que esta mañana se ha ubicado en las instalaciones del LATU, donde viene desarrollándose el Congreso de los 100 años de la Sociedad Uruguaya de Pediatría [SUP].

ROSARIO CASTELLANOS (RC) —Efectivamente, Emiliano, aquí me he quedado esta mañana. No se imaginan la cantidad de gente, no tienen más que pasar por Avenida Italia en del LATU para ver lo que es la cantidad de automóviles que están estacionados. Ha sido un movimiento continuo a lo largo de la mañana, en este momento, justamente aprovechando un impasse, quería hacer una pequeña nota, porque se trata de estos 100 años, que vaya si son muchos para la SUP, pero además porque este congreso ha invitado a gente muy importante del exterior, entre ellos al doctor Benard Dreyer, el presidente de la Academia Americana de Pediatría [AAP], que es según dicen el que más sabe del tema en Estados Unidos, que ya es mucho decir. Claro, este hombre habla exclusivamente en inglés, de manera que optamos por alguien que habla muy bien español, que lo canta a veces, y que en definitiva actuó como coordinador de esa conferencia, que se trató sobre el tema desarrollo infantil entre la interacción con sus padres y la exposición a dispositivos electrónicos.

EC —Ahora entiendo de quién estás hablando, se trata del doctor Gabriel Peluffo, conocido por su otra faceta como músico con los Buitres, pero que es el vicepresidente de la SUP.

RC —Exactamente, y esta condición de doctor en pediatría es la que voy a explotar yo esta mañana, porque vaya si el tema nos interesa: ¿cuántos de nosotros sabemos que sacar a un niño del frente de una pantalla de televisión o sacarle un celular de la mano es una odisea, que hasta nos da lástima?
Veamos entonces, Gabriel, ¿qué fue lo que planteó el doctor Dreyer en cuanto a conveniencia, o no, de la exposición de los chicos a estos sistemas electrónicos?

GABRIEL PELUFFO (GP) —En realidad yo fui con la expectativa también de ver una especie de exposición en cuanto a la tecnología o los dispositivos electrónicos de la modernidad versus, o en contra de, las otras alternativas más tradicionales de educación, enseñanza y comunicación con nuestros hijos. Lo que hizo el doctor Dreyer –que es evidentemente una persona con una vastísima experiencia, sobre todo en la pediatría de primer nivel, y es una persona […], que prefiere no hablar de cosas que no sabe sino de su propia práctica– no fue contraponer los medios electrónicos, sino que los tomó como una realidad.

Lo que hizo fue reforzar los métodos tradicionales con los que nos comunicamos con nuestros hijos. Él es especialista en desarrollo comportamental de niños y adolescentes, y lo que hizo básicamente fue mostrar una serie de estrategias que están integradas en algunos programas de salud en los cuales se enseña o se re educa a los padres sobre cómo comunicarse con los hijos a través de libros, canciones y juegos con materiales físicos comunes y no con métodos electrónicos.

RC —Él habló de alternarnos, o de alguna forma de dirigir con algún criterio crítico, lo que los niños estaban viendo a través de los medios electrónicos.

GP —Sí, de alguna forma asume como una realidad la existencia de los medios, el problema es cuando los medios electrónicos nos aíslan o nos ponen en lugares en los que estamos solamente conectados con el teléfono, que es prácticamente una computadora o que resume al teléfono lo que son todos los medios electrónicos, pero que tal vez sea una relación individual con nosotros o una relación a distancia.

Cuando nosotros llegamos a nuestra casa y les preguntamos cómo están a nuestros hijos, o a la persona que los está cuidando en el caso de los niños más chicos -que fue en lo que insistió él-, en vez de preguntarle a esa persona cómo pasó o cómo está, directamente establecer el vínculo a través de actividades que antes eran muy naturales y de las cuales ahora tenemos que hacer recuerdo: jugar, hacer contacto visual y físico, leer, escuchar música, ese tipo de actividades son primordiales y tienen que ser rutinarias para el correcto desarrollo de nuestros hijos como individuos.

RC —¿Tú tenés hijos chicos, Gabriel?

GP —Lamentablemente, no tengo dos hijos chicos sino que tengo dos adolescentes [Risas], eso sí que es complicado.

RC —Y además arrancarlos del juego, del celular, es una odisea, ¿o no?

GP —Sí, tal cual, a veces hay que… Justamente, ahora cuando uno llega a casa ellos están con el aparatito, y sí…

RC —¿Y cuál es tu actitud?

GP —La actitud es compartir el momento, tratar de sacarlos un poco de lo que están y que se instalen en la mesa de casa, charlar un poco, compartir algo… El hecho del desayuno, la leche, o cosas por el estilo, ese tipo de cosas están buenas porque se supone que nos sentamos a y no nos servimos el café y miramos el aparatito. Cuando está la televisión o los medios a través de los que se consume por internet, tratar de compartirlo en conjunto y charlar. Después, por supuesto, yo me voy para afuera, y afuera los aparatitos hay que apagarlos, la única excusa es si llueve o hace mucho frío, pero el aparato hay que apagarlo.

EC —Escuchando la síntesis que hacías de lo que el doctor Dreyer expuso, y ahora estos comentarios que agregabas, supongo que algunos oyentes pueden reaccionar diciendo: Bueno, está bien, suena bastante elemental eso, ¿dónde está el conocimiento pediátrico acumulado, cuál fue el valor agregado de la intervención de este experto?, ¿En qué términos lo formulaba él, por qué es imprescindible que exista ese intercambio clásico, físico, con los niños?

GP —Esa pregunta es fundamental porque ahí está lo medular de la conferencia de Dreyer. Uno está completamente equivocado si piensa que el presidente de la AAP viene a hablarnos de una realidad que está descolgada de la uruguaya. Dreyer en primer lugar es una persona que se ha dedicado a las capas sociales más desfavorecidas y como es la ciencia, la medicina sobre todo en Estados Unidos, se basa en evidencia y en datos con respecto a las capas sociales más desfavorecidas, más bajas, las que tenían que estar más horas trabajando con menos ingresos y menos niveles educacionales. Las conclusiones es que sus hijos llegan a menores logros desde todo punto de vista: intelectual, social, económico, cultural, por la falta de comunicación o de estímulo de sus padres.

Eso lo demostró con muchos trabajos que expuso durante su conferencia, y al mismo tiempo estas intervenciones, que hasta parecen elementales o lógicas, que culturalmente deberían estar integradas… Algunos programas incluían, por ejemplo, el costo del libro o hacer que la interacción entre la madre y el niño fuera filmada y después hubiera una devolución a los padres, y esas intervenciones lograban tener un impacto, sobre todo en las familias con ingresos más bajos que tenían más problemas para intercambiar.

Uno llega muy cansado a su casa, los chiquilines de repente en esos medios de bajos recursos -creo que acá también está pasando- tienen acceso a aparatos que tienen gran poder multimedia con acceso a todo, entonces parecería ser una especie de incompatibilidad, pero la pobreza y los bajos recursos a veces cuentan con esos dispositivos que tienden al aislamiento.

EC —O sea que entonces la exposición estuvo basada en experiencia práctica de programas en los que se tomó recaudos, se implementó y se apoyó a determinadas familias para que insistieran en estas vías de comunicación con sus hijos y después se sacó conclusiones, ¿entiendo bien?

GP —Exactamente, en ese sentido los estadounidenses nos tienen acostumbrados a que todas sus experiencia no son opiniones sino trabajos. Se trabajó en algunas comunidades donde había niños que no llegaban en su adolescencia o adultez a logros académicos ni siquiera básicos, que tenían trabajos de muy poco retorno que les permitían muy poca flexibilidad en su vida o desarrollo desde el punto de vista cultural. Se mostraron intervenciones en esas familias y logros, y aparte también la satisfacción por parte de los padres, que algunos sienten la angustia de tener que trabajar todo el día y de repente no poder tener estas instancias de intercambio con sus hijos.

EC —Ahora, esas experiencias se centraban en familias con esas características especiales que estabas describiendo, ¿qué dice el doctor Dreyer a propósito de este problema en el conjunto de la sociedad, cuando se pasa a familias de clase media o alta?

GP —Si bien no estuvo enfocado específicamente en ese punto después, hablando con él fuera del ámbito de la conferencia… Nosotros creo que tenemos que asumir una realidad con respecto los medios electrónicos o a los cambios culturales que los medios electrónicos han generado en la relación entre los seres humanos. Pensar en algunos aspectos vinculados a previsiones, limitaciones, es un poco utópico…

EC —Sí, por ahí no es.

GP —Claro, la idea es tratar de restablecer todos aquellos vínculos que en la cultura de cada población nosotros reconocemos que han sido positivos históricamente y que realmente nos acercan a nuestros hijos. En eso se basan los hábitos de crianza. Nosotros acá, en este país por ejemplo, hay una iniciativa que empezó con Uruguay Crece Contigo a las mamás de recién nacidos se les da un pack donde hay un cd, un libro, consejos, y eso al principio puede chocar y parecer un poco básico, pero en realidad los esfuerzos para direccionar el refuerzo de aspectos culturales que parecían básicos o que parecía que estaban integrados y que no había que redundar sobre ellos, creo que ahora es algo que tenemos que ver como una necesidad.

EC —¿Rosario?

RC —Creo que realmente fue bastante clara la exposición de Gabriel y, por supuesto, la de Dreyer. Creo que tenemos un panorama bastante más tranquilo en cuanto a cómo atender una realidad que de alguna forma todos conocemos bien de cerca.

EC —Gabriel, ¿cómo fue después el intercambio con el público, con los pediatras y estudiantes de medicina que escucharon a Dreyer?

GP —El contexto de la exposición de Dreyer fue en la inauguración del congreso, también había dos conferencistas más que venían a hablar de los cuidados paliativos en pediatría, y uno de ellos específicamente vino a promocionar hospitales sin dolor, donde los niños no sientan dolor, ni agudo ni crónico. Fueron tres conferencias seguidas en las cuales no hubo intercambio con la audiencia, pero Dreyer se queda durante todo el Congreso y está participando de las mesas y opinando. Él dio después un discurso en el acto inaugural, en el que estuvieron las autoridades académicas, las ministeriales, Alfredo Cerisola, presidente de la SUP e Ivonne Rubio en representación de los ex presidentes de la SUP.

Allí él marcó lo que decía hoy sobre el contexto de su actividad, marcó el fuerte contenido social de la pediatría y la influencia en la vida de las personas y de los hábitos y las formas de crianza de nuestros hijos. Hemos tenido un montón de posibilidades de intercambiar con Dreyer porque está acá y en todas las reuniones sociales también, es una persona con una fortaleza bárbara, y según me comentó la gente que lo vio por el barrio de Carrasco, donde está alojado, sale a caminar todo el tiempo también.

EC —Para las actividades que todavía quedan, ¿cuál dirías que es tu principal expectativa?

GP —Es un congreso de los 100 años, apostamos a lo más alto posible en cuanto a la calidad. Es muy nutrida la agenda y hay muchísima gente anotada, hay más de 1.000 personas, están prácticamente funcionando en simultaneo cuatro salas de sesiones con diversas temáticas.

Nosotros quisimos poner mucho énfasis en que todos los temas tuvieran relación con el primer nivel de atención, que todo tuviera un vínculo con la actividad del pediatra en la policlínica, más que nada, con los problemas comunes en la pediatría, y que las subespecialidades no acapararan temas extremadamente complejos. Ha sido realmente un éxito, estamos muy orgullosos de esto como Comisión Directiva. Tengo que hacer un reconocimiento público a lo que ha sido el tesón y la ingeniería de Cerisola, que ha sido el alma mater de este congreso que está saliendo bárbaro.

Los invitados extranjeros son de gran nivel, tenemos a todo el mundo muy contento, y yo resaltaría que, como se hizo en el congreso pasado con otra directiva y otro presidente, que era el profesor Walter Pérez, se decidió dedicar un día a la presentación de trabajos científicos, que es el día de mañana, donde todos los pediatras, sean o no del ámbito académico, presentan sus trabajos en investigaciones relacionadas con la pediatría. Es todo un día de presentación de trabajos científicos, lo que terminaron aprobados por el comité de expertos son unos 150 o 160 trabajos en pediatría, estamos realmente muy contentos con eso y me parece que esa va a ser la perla de este congreso, más allá de las instancias de intercambio académico.

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Transcripción: Andrea Martínez

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