Martínez no se plantea conversar con Novick, sí con blancos y colorados

En entrevista con En Perspectiva el intendente electo de Montevideo, Daniel Martínez, del Frente Amplio (FA), señaló que la ciudadanía frenteamplista “va teniendo hasta casi un acostumbramiento” por las reiteradas victorias en el gobierno departamental y el nacional.

EN PERSPECTIVA

Lunes 11.05.2015, hora 9.37

EMILIANO COTELO:

El Frente Amplio [FA] ganó por sexta vez consecutiva la Intendencia de Montevideo [IM] y el socialista Daniel Martínez fue elegido como jefe comunal, según reconocieron sus compañeros y adversarios en base a proyecciones de escrutinio realizadas por consultoras de opinión pública y la propia coalición de izquierdas.

Según la consultora Cifra el FA obtuvo 53% de los votos, el Partido de la Concertación [PdlC] 35%, otros partidos, en blanco y anulados suman 12%. Dentro del FA Martínez se impuso cómodamente a Lucía Topolansky: 32% contra 17%.

Daniel Martínez, buen día, gracias por acompañarnos. Felicitaciones por el resultado.

DANIEL MARTÍNEZ:

Buen día, muchas gracias. Acá andamos dándole una semanita más al trabajo para preparar también un poco todo el proceso de transición y los trabajos que se orientan en ese sentido, también planificando entrevistas, ni que hablar, con la Mesa Política del FA y con los sectores de la oposición. No hay mucho tiempo de festejar porque la verdad que hay mucho trabajo para hacer.

EC – Un trabajo que en el caso suyo lleva cinco años y pico. ¿Cómo fue la decisión que usted tomó cuando hace cinco años el FA resolvió que usted no podía correr por la IM y que la candidata única era la hoy intendenta Ana Olivera?

DM – No te diría que tomé la decisión de ya pensar que iba a ser candidato a intendente, pero… por características particulares he sido toda la vida un luchador, una persona con mucha contracción al trabajo y también mucha disposición a en las situaciones más difíciles meter para adelante siempre y con buena onda. Eso fue un poco lo que hicimos.

Tenía tres posibilidades: una era largar todo al diablo y dedicarme a la ingeniería, que me encanta y me iba espectacularmente bien. Otra era quedarme haciendo un papel de senador que se queda en el escritorio y la vida parlamentario. Y la tercera era cumplir como senador -yo reivindico que fui por lejos el senador que tuvo más presencia en comisiones, lo que implica en buena medida más trabajo, tuve 10 presencias en comisiones, el segundo tuvo tres o cuatro-, pero además recorrer los barrios y el país. Porque si bien recorrí más de 300 lugares de Montevideo también recorrí 152 localidades del interior desde El Hervidero, un pequeño poblado de Tacuarembó sobre la Ruta 26 con 200 habitantes hasta capitales departamentales.

Fue lo que hicimos, hace ya un par de años, en mayo de 2013, cuando las encuestas daban que por lo menos había una posibilidad cierta de que yo fuera candidato y pudiera competir con ciertas posibilidades, empezamos a trabajar en lo programático. No para tener un programa acabado, sí para hacer lo que yo llamo el proceso de involucramiento de un tema, que implica empezar a escuchar todas las posiciones, los puntos de vista, entender que cada tema tiene muchas ópticas posibles y que conocer todas implica poder tomar las mejores decisiones para solucionar cada problema. Fue lo que hicimos. Acá estamos.

EC – “Acá estamos”, dice, con un triunfo importante porque implica que el FA recupera votos en la capital después del susto que había tenido hace 5 años, cuando bajó del 50% y llegó al 46% de los votos, ahora estaría cómodamente por encima del 50%. Sin embargo, ayer no hubo festejos, usted mismo caminó por 18 de julio mientras iba desde su comando hasta la Huella de Seregni y no había multitudes allí tocando bocina y enarbolando las banderas. Había un grupito sí, pero no lo que podría ser un festejo tal cual tiene el FA como costumbre, ¿cómo interpreta eso?

DM – Si tú ves inclusive lo que fue la campaña creo que no hubo ningún acto de más de 2.500, 3.000 personas, el propio festejo final de las elecciones nacionales no tuvo nada que ver con lo que fue el de 2004 o 2009. Creo que objetivamente la propia ciudadanía frenteamplista va teniendo hasta casi un acostumbramiento, no sé, puede ser. Lo que a mí me importa más que nada es…

EC – La otra posibilidad es que este voto importante que terminó teniendo el FA no fuera un voto totalmente convencido sino como de reojo, como diciendo: “Bueno, está bien, ahora hay un candidato que nos convence más”, estuvo la puja interna Daniel Martínez-Lucía Topolansky, eso siempre incentiva la participación, “pero vamos a ver qué hacen, vamos a ver si acomodan las cosas porque hay mucho déficit de gestión“.

DM – Todo puede ser, no soy el dueño de la verdad ni soy politólogo, lo que sí creo es que objetivamente la sociedad en ese sentido está segmentada, fragmentada. Hay un sector de la ciudadanía, sobre todo clase media y media alta, que tiene una demanda crítica hacia la gestión de la IM y otros sectores populares donde no pasa tanto. El mismo hecho de que en los municipios CH y E haya perdido el FA está marcando una segmentación de la ciudad, porque a su vez en los barrios populares, en los más de trabajadores en el sentido tradicional -no estoy diciendo que la clase media no sea trabajadora, ¡por favor!- se da un crecimiento. Creo que todo ese proceso de segmentación de la sociedad también se ve reflejado y que hay un papel crítico de una parte de la ciudadanía, sobre todo de sectores medios, por lo menos de perder el enamoramiento de la ciudad y de la gestión del FA. Es parte del gran desafío, por eso nosotros… porque estamos convencidos pero también creemos que para cambiar la ciudad necesitamos la confluencia, el compromiso y el enamoramiento de todos los ciudadanos, por eso tanto hemos insistido en que vamos a hacer un gobierno para todos los montevideanos.

EC – Justamente eso quería preguntarle: usted anoche insistió en eso, se comprometió a mejorar la gestión y a tener la mano tendida, a hablar con todos los partidos políticos para hacer un Montevideo sin exclusiones. ¿En qué está pensando concretamente en estas conversaciones que va a tener con el PdlC o con el Partido Independiente [PI]?

DM – Como el PdlC en realidad tiene una institucionalidad que en realidad fue muy como de salida para poder presentarse vamos a hablar con el Partido Colorado [PC], con el Partido Nacional [PN], con el PI, con todos los sectores…

EC – Ah, esa es una decisión por lo menos discutible, ¿no? ¿Cómo es que va a hablar con el PN y el PC? ¿Dónde encaja en ese cuadro Edgardo Novick, que fue dentro del PdlC el candidato más votado?

DM – El PdlC nació como un acuerdo político donde su propia institucionalidad es media formal, porque fueron las convenciones de los dos partidos las que habilitaron a formar ese partido, pero no tiene una institucionalidad propia. Creo que la democracia se basa en instituciones, los que conforman el PdlC por decisión propia son dos partidos que se aliaron hasta ahora de forma coyuntural, posiblemente más adelante no lo sea, esa es una visión que no me comete a mí… De todas formas hablaremos con quien haya que hablar, uno…

EC – ¿Pero con Novick se va a reunir también?

DM – Como la democracia se basa en instituciones vamos a hablar con las instituciones, y ellos mismos nos dirán qué piensan al respecto.

EC – Pero lo veo como ignorando a Novick.

DM – No, no lo ignoro. Vuelvo a decir: la democracia no son personas, son instituciones, a mí me preocupa cuando la democracia se basa demasiado en personas y poco en instituciones, es un camino peligroso a recorrer. Por lo tanto, nosotros lo primero que vamos a hacer es hablar con las instituciones que conformaron esta propuesta y que son el PN y el PC, no negamos que terminemos reunidos también con Novick, pero primero vamos a recorrer el camino de la institucionalidad.

ROMEO PÉREZ:

Una consideración de pasada: la votación de Novick expresa también el comportamiento de una institución determinada: la ciudadanía, el cuerpo electoral.

En realidad quería seguir en esta línea. Creo que ha sido muy importante, y es una relativa novedad, el énfasis que usted pone en gobernar para todos, pero no tanto con una perspectiva vecinal sino con una perspectiva interpartidaria. Creo que en Montevideo probablemente esa pauta de comportamiento político haya sido abandonada por el FA, que por supuesto ha estado a cargo de ese gobierno durante mucho tiempo. Creo que sus definiciones de anoche y las de estos minutos son de trascendencia. ¿Lo aprecia en el mismo sentido?

DM – En realidad nuestro objetivo es gobernar con una concepción vecinal en el sentido de que todo vecino, no importa de la zona que sea, debe tener solucionados sus problemas y ser escuchado. A su vez también hay que tender la mano en el sentido de poder tener a aporte de ideas, visiones, colaboración, sabiendo que quien gobierna y quien es oposición entre los sectores políticos. Vamos a trabajar en los dos sentidos, cuando vamos a los barrios no le vamos a preguntar: “qué partido votaste”, en el CH y el E no vamos a tener una actitud diferente hacia los vecinos de esos lugares porque están gobernados por alcaldes que no son frenteamplistas. Eso lo tenemos absolutamente claro, es más, queremos justamente que quede bien claro que vamos a tratar   de tener como el centro de nuestros desvelos la solución de los problemas de los ciudadanos, que es lo que corresponde.

A su vez, creemos que estos desafíos implican trabajar en una política donde por supuesto hay gobierno y oposición pero de confluencia, de aporte de idea constructivamente. Tengo la esperanza de que eso sea posible, me parece que sería una señal positiva hacia el conjunto de la ciudadanía, pero implicaría el trabajo en las dos vertientes, no solo en los diálogos políticos sino también con la participación directa, buscando en cada lugar, en cada barrio, al vecino por encima de qué partido vote.

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