“No hay formas seguras de hacer fracking”, advierte especialista argentino

En entrevista con En Perspectiva, el geógrafo argentino Roberto Ochandio quien trabajó en empresas petroleras en EEUU que utilizaban el método de fracking o fractura hidráulica, aseguró que la industria petrolera no está en condiciones de garantizar que este método se aplicará sin generar contaminación en los acuíferos o la superficie.

 

EMILIANO COTELO:

(Audio Raúl Sendic)

“Seguramente el año que viene nosotros vamos a poder pinchar, perforar y tener gas y petróleo. Estoy convencido, por los datos que tenemos, de que con las perforaciones que se van a hacer a fin de año y a principio del año que viene, tanto en tierra como en la mar, en los dos lugares vamos a encontrar hidrocarburos. Y eso nos va a permitir un cambio sustancial, no solo de la matriz energética, sino de toda la economía.”

(Fin audio)

EMILIANO COTELO:
El optimismo del vicepresidente Raúl Sendic sobre la existencia de hidrocarburos contrasta con la preocupación de varias organizaciones ambientalistas que temen que para la extracción se terminen usando técnicas invasivas, como el fracking, algo muy polémico en todo el mundo.

Las autoridades han negado que se vaya a emplear esa tecnología. Pero los contratos firmados entre Ancap y las multinacionales no cierran explícitamente esa eventualidad.

Precisamente, para alertar sobre los riesgos del fracking, el Movimiento Uruguay Libre y la Federación Rural invitaron a nuestro país a Roberto Ochandio, un especialista en el asunto que va a dar una serie de conferencias en Montevideo y en el interior.

Ochandio es geógrafo y tiene una larga experiencia en empresas petroleras. Está especializado en punzamientos de pozos de petróleo.

Vamos a conversar con él.

Revisando su currículo aparece claramente que usted ha trabajado para varias compañías petroleras. Conoce entonces esta técnica, la ha visto funcionando.

ROBERTO OCHANDIO:
Sí, en una época trabajé para Baker Hughes, que antes se llamaba BJ Services, y tuve oportunidad de participar en la fractura hidráulica de pozos convencionales. En esa época no existían los no convencionales, esta es una técnica realmente moderna. Pero es la misma técnica, lo que cambia es el volumen gigantesco que se usa hoy en día para yacimientos no convencionales en comparación con los volúmenes muy limitados de los yacimientos convencionales.

EC – Entonces, ¿usted tuvo entre manos el fracking en sí mismo, trabajó en fracking?

RO – Sí, el fracking es una técnica vieja, es tan viejo como yo, de la década del 40. Lo que pasa es que en un yacimiento convencional uno fractura el espesor de una capa petrolífera, porque los pozos antes solo se hacían en forma vertical, no existía otra posibilidad. El espesor de una capa petrolífera puede variar de 3 a 6 metros, ese es todo el volumen que necesita, es muy limitado por el espesor de la capa. Ahora está la posibilidad de perforar pozos horizontales y perforar en forma horizontal esa capa petrolífera por miles de metros, se habla de 4.000, 5.000 metros, incluso creo que hay un récord de como 8 millas, unos 12 kilómetros, perforado en forma horizontal. Por lo tanto cuando uno fractura una formación como esas, los volúmenes que usa son infinitamente mayores; no los químicos que se usan, sino lo que se arrastra del fondo del pozo hacia la superficie, ese volumen es infinitamente mayor y por supuesto más contaminante.

EC – ¿Cuándo empezó su inquietud a propósito de estas técnicas?

RO – Yo trabajé muchos años en Estados Unidos, no en el petróleo, trabajaba en la industria de la aviación. Regresé a la Argentina hace tres años, justamente en coincidencia con las operaciones de fracking, y me di cuenta de que podía aportar, a partir de mi experiencia de haber trabajado en la industria, a informar a la gente sobre los problemas que trae aparejados. Básicamente traduzco información de manuales publicados por el gobierno de Estados Unidos, busco universidades independientes que hayan hecho análisis de los distintos aspectos de esta práctica y los traduzco a un idioma que pueda entender la gente que no haya trabajado nunca en la industria.

EC – Ya mencionó algo al pasar, pero no viene mal que definamos claramente qué es el fracking y en qué tipos de yacimientos se lo utiliza.

RO – Hay básicamente dos tipos de yacimientos, convencionales y no convencionales. Un yacimiento convencional es un yacimiento en el cual el petróleo o el gas se encuentran alojados en una roca que es porosa y es permeable. Permite alojar petróleo porque es porosa, y como es permeable permite que el gas o el petróleo fluyan a través de los poros hacia el interior del pozo, de donde uno los puede extraer. Es la figura clásica que uno tiene, se perfora y el petróleo sale a la superficie.

Un pozo no convencional es un pozo en el que el petróleo o el gas se extraen de rocas muy poco porosas y muy muy poco permeables, de permeabilidad bajísima. Por lo tanto cuando uno perfora, el petróleo o el gas no pueden fluir solos hacia el pozo, hay que romper la roca.

EC – Hay que romper la roca.

RO – Hay que romper la roca donde está alojado el petróleo, la roca madre, la roca de esquistos o shale también, en inglés. Se podría hacer con un explosivo, se podría poner una bomba, romper toda la roca, y entonces si fluiría todo ese petróleo y lo que está atrapado. Pero si se hace eso se rompe la geometría del pozo, ya no es más redondito abajo y no se podría explotar. Entonces lo que se hace es fracturar la roca. Para eso se le inyecta agua a muchísima presión, lo cual rompe la roca. A esa agua se la gelifica, se la convierte en un gel, para que pueda llevar granos de arena en suspensión, gran cantidad de arena. Esa arena se usa para trabar la fractura para que no se cierre. Cuando se saca la presión de las bombas que hicieron la fractura y se cierra la fractura, no se puede cerrar porque la arena la traba. Eso permite que fluya el petróleo.

EC – Para desarrollar esa acción es que, además del pozo vertical, se hacen pozos horizontales.

RO – Depende de las formaciones. Por ejemplo, en Vaca Muerta, ese famoso yacimiento que tenemos en Argentina, el espesor de la formación es tan grande (300 y pico de metros) que hacer pozos verticales nos da una buena productividad. Podemos explotar un buen volumen de roca sin incurrir en el costo de un pozo horizontal, que es mucho más alto, requiere técnicas especiales. Pero si en vez de 300 metros esa roca madre tuviera solamente 60, 70 metros, al hacer fracking a través de 60, 70 metros con un pozo vertical, no nos daría tanta producción. Entonces lo que se hace es perforar en forma horizontal a lo largo de la roca madre para maximizar el volumen de roca que va a estar expuesto al fracking y a la extracción. No es necesario hacer pozos horizontales, depende del tipo de yacimiento.

EC – Usted escribió un libro titulado 20 mitos y verdades del fracking. Allí, entre otras cosas, dice que esta técnica produce contaminación, entre otros factores, “por fugas en las fracturas”. Vamos a este frente, el de la contaminación. ¿Cuáles son las consecuencias o los riesgos del fracking?

RO – Déjeme ir un poquitito al origen de la contaminación, cómo es que la contaminación puede llegar hasta los acuíferos o hasta la superficie. Se puede producir por las fracturas, que sean muy grandes, o el fluido puede escaparse con el tiempo y a través de la roca llegar a contaminar los acuíferos.

EC – ¿De qué contaminación estamos hablando? Contaminación provocada por…

RO – … por productos químicos, por la fractura. Durante de la operación de fractura se inyecta un volumen muy grande; típicamente, en un pozo común, 10 a 15 millones de litros, en algunos pozos 30 millones de litros, como pasó en Argentina, y en algunos pozos 80 o 90 millones de litros. Son unas cantidades colosales de agua. Todo eso se mezcla con productos químicos, entre ellos el gelificante que se usa para transportar la arena. Son una batería de productos químicos, hasta 750, y en algunos casos hasta 900 productos químicos individuales.

EC – En teoría toda esa masa formada por el propio petróleo, más el gelificante, más el agua, más los productos químicos, todo eso es capturado por el sistema de explotación. Usted señala que además hay fugas.

RO – Claro, además hay fugas. Cuando se hace la fractura, el fluido que se inyecta, ese volumen tan grande, puede escaparse a través de fracturas tan grandes que lleguen a la superficie o de fallas en las cañerías que se hicieron. Uno hizo el pozo, lo entubó, lo cementó por fuera, para que exista cierto tipo de aislación, y por esa aislación defectuosa se escapan también los gases o el petróleo.

EC – ¿Eso ocurre efectivamente?

RO – Sí, por supuesto. En Estados Unidos determinaron que el 6% de todos los pozos nuevos tienen fallas estructurales. Significa que las cañerías están rotas, mal enroscadas, las cementaciones son defectuosas o no cubren la zona que tienen que cubrir, por lo tanto dan lugar a pérdidas de gas metano, que son las que contaminan los acuíferos.

A esto quería llegar. Hay muchos canales por los cuales la contaminación puede llegar a la superficie. Por un lado, durante la fractura, los fluidos de fractura pueden escaparse por grietas o por la cañería, o después de que el pozo se puso en producción pueden escaparse a través de canalizaciones que se hacen por las cementaciones defectuosas. Como le decía, en Estados Unidos el 6% de todos los pozos nuevos fallan. Cuando uno dice 6%, el 6% de 10 pozos no es nada, pero el 6% de 1.000 pozos sí es una cantidad considerable. Eso es lo que nos debería preocupar. En Uruguay las formaciones no convencionales están a alrededor de 1.200 metros de profundidad, y el acuífero Guaraní puede estar a 800 metros de profundidad. La separación entre uno y otro es muy pequeña, es casi seguro que va a haber contaminación.

EC – Usted dice que en Uruguay, si se va por este camino, es casi obvio que va a haber contaminación.

RO – Claro, no hay manera de evitarlo. Le cuento un caso típico de Estados Unidos, un caso de libro. En Wyoming, en Pavillion, hubo un yacimiento en el que hicieron fractura a poco menos de 400 metros. El acuífero estaba 300 metros más arriba y por supuesto lo contaminaron. Fue un desastre muy grande, intervino la Agencia de Protección Ambiental, y estamos hablando de 300 metros de separación. Acá ustedes van a tener 400, 500 metros de separación; es casi casi una copia de lo que pasó en Pavillion en Estados Unidos.

Una de las excusas que ponen las industrias es decir “estamos haciendo fractura muy abajo, a 2.000, 3.000 metros, por lo tanto la separación es muy grande”. Eso no es verdad, porque no es una cuestión de separación, porque las pérdidas se hacen por las cañerías. Pero en este caso ustedes van a replicar lo que sucedió en Estados Unidos en Pavillion. Hay un antecedente de que esa proximidad trae aparejado un problema de contaminación.

EC – Para resumir, los riesgos de contaminación están hacia arriba y hacia abajo.

RO – No tanto hacia abajo. El pozo llega hasta la formación, de ahí la fractura se extiende muy poco hacia abajo.

EC – Me refería a lo siguiente: hacia arriba en cuanto a que estos productos contaminantes salen o pueden salir directamente a la superficie, con lo cual afectan el suelo y eventualmente la atmósfera. Y por otro lado está el riesgo de que contaminen acuíferos.

RO – Exactamente, contamina. La contaminación puede ser de abajo hacia arriba o puede ser de arriba abajo, por derrames, accidentes en superficie. En la presentación que voy a hacer esta tarde en la Universidad voy a mostrar ejemplos de desastres que ocurren, sobre los cuales no hay mucha información, porque en general los obreros no pueden filmar lo que está pasando. Pero los accidentes están, las contaminaciones están.

EC – El mes pasado, en una entrevista aquí, consulté sobre este tema al ingeniero Andrés Tierno Abreu, que fue presidente de Ancap y es presidente del Comité Uruguayo del World Petroleum Council. El ingeniero Tierno Abreu dijo en ese momento que “el impacto ambiental del fracking puede controlarse con las nuevas tecnologías de la industria petrolera”. Aseguró que en los estados de Estados Unidos en los que se utiliza este método hay reglamentaciones y regulaciones que tienen que cumplir todas las operaciones para que no se produzcan efectos indeseados. ¿Qué dice usted al respecto?

RO – Varios comentarios. Por un lado, tenga en cuenta que en Estados Unidos y en el mundo se empezó a hacer fracking solo después de que el gobierno de Estados Unidos, el Congreso de Estados Unidos, aprobó lo que se llama la Enmienda Halliburton, que exime a las compañías petroleras de todo tipo de control de la calidad del aire, del agua y del transporte interestatal de productos químicos. Solamente a partir de ahí pudieron largar con esta operación. Porque si tuvieran que hacer algún tipo de control o hacerse cargo de las contaminaciones, hacer fractura hidráulica no sería económicamente viable. Los costos que conlleva esta operación no permiten hacerse cargo de los daños.

EC – Está implícito en todo lo que usted ha explicado hasta ahora que esta técnica es más cara que la técnica de extracción del petróleo convencional o del gas convencional.

RO – Decididamente. Un pozo convencional, según el pozo, puede salir unos 4, 5 millones de dólares; un pozo no convencional puede costar entre 10 y 20, 25 millones de dólares. Es mucho más cara, más riesgosa, requiere personal especializadO. La fractura hidráulica es una parte muy importante del costo total de un pozo de estos. Estamos en un orden de magnitud superior.

EC – Volvamos a lo que argumentaba el ingeniero Tierno Abreu a propósito de las reglamentaciones que existen en Estados Unidos.

RO – En Estados Unidos son conscientes de que las pérdidas se producen a través de las fallas de integridad estructural, fallas en la cementación o en las cañerías. A raíz de eso, el gobierno demócrata está tratando de implementar nuevas regulaciones que pongan énfasis en asegurar la integridad estructural de los pozos, a lo cual se opone el Partido Republicano diciendo que va a tratar de terminar con cualquier modificación en ese sentido, precisamente porque es imposible para ellos asegurar la integridad estructural de un pozo.

Tenga en cuenta una cosa: un pozo no es vertical, nunca, es imposible que sea vertical, todos los pozos tienen algún tipo de desviación, típicamente de 0 a 3 grados en la parte vertical. Por esa desviación, la cañería que se pone siempre va a estar recostada a una de las paredes del pozo, y por allí donde no hay cemento se van a escapar todos los contaminantes. Esto es precisamente lo que el gobierno de Estados Unidos trata de evitar.

EC – Tierno Abreu decía: “el ambiente de los acuíferos y el ambiente de las formaciones generadoras de petróleo están desconectados. Mediante la regulación se trata de que estas dos actividades no se conecten entre sí, lo que se cumple perfectamente en lo que tiene que ver con el encamisado y el cementado de pozos y el evitar la conexión entre capas diferentes del subsuelo”.

RO – El problema de la cementación es tan viejo como la industria. Nunca se pudo lograr una cementación 100% efectiva y que dé la tranquilidad de que hay una aislación entre capas, entre las capas petrolíferas y las acuíferas. Para eso la industria desarrolla procedimientos especiales, como cementaciones a presión para reparar el pozo cuando no está bien cementado. La industria desarrolló técnicas de perfilaje que permiten hacer una especie de radiografía del pozo para determinar dónde falla el cemento, dónde no está bien adherido a las paredes del pozo o a la pared de la cañería. Es un problema viejísimo al que hasta ahora no se le ha podido encontrar una solución.

EC – Mire qué curiosa esta otra frase del ingeniero Tierno Abreu: “Acá, una vez más, se pone en evidencia la mala calidad de la comunicación de la industria petrolera. Los ambientalistas tienen un mejor manejo de la información y son prácticamente la única voz que llega al público”.

RO – Alguien tiene que contar lo que está pasando en otros países. Si uno presta atención a lo que dicen las compañías petroleras, todos los pozos son perfectos. La bibliografía que publican nos muestra cañerías perfectamente centradas dentro del pozo, con una pared de cemento que parece un búnker, una armazón grosera que rodea toda la cañería de petróleo. Sin embargo, típicamente el anillo de cemento que rodea a la cañería es de 3 centímetros, eso es todo el cemento que se pone alrededor de un pozo. Asumiendo que estuviera bien centrada la cañería, esa es toda la protección. Tres centímetros de cemento no aguantan absolutamente ningún temblor menor. La Tierra es sacudida continuamente por temblores de todo tipo, 3 centímetros de cemento no garantizan absolutamente nada.

EC – ¿El fracking en sí mismo puede generar temblores?

RO – No que yo sepa. Sin embargo, cuando uno hace el fracking, el 70-80% del todo el fluido que usa, esos millones y millones de litros, vuelve a la superficie contaminando. Ese es uno de los problemas más grandes que tiene la industria: ¿qué hacemos con todo ese fluido contaminado? Una de las técnicas es inyectarlo en pozos sumideros, pozos que se perforan ex profeso para esconder allí todos estos fluidos contaminados. Y cuando uno inyecta estos fluidos contaminados en el pozo sumidero es cuando se producen los terremotos.

Yo viajo periódicamente a Estados Unidos, he visto las consecuencias de esto en Texas, las consecuencias son notables. Estuve en la municipalidad de Reno, un pueblito muy chiquito en la parte norte de Texas, y pude ver la rajadura en el piso, una rajadura de unos 10 metros que le quebró todo el piso y la pared. Prácticamente quebró en dos el edificio de la municipalidad. Y son costos que la industria no absorbe, que quedan para que los absorba el ciudadano común.

Lo mismo puede pasar acá. Una alternativa sería esconder el agua contaminada en yacimientos petrolíferos viejos. Pero ustedes no tienen yacimientos petrolíferos viejos, entonces la única solución va a ser esconderla bajo tierra en un pozo sumidero. Cuando hagan eso, van a tener el mismo tipo de problemas con los terremotos.

***

EC – Roberto Ochandio es geógrafo, Bachelor of Science en Geografía por la Universidad de North Texas, Denton, Estados Unidos.

¿Cómo se vincula la geografía con el petróleo?

RO – En mi caso no hay ninguna conexión. Ese es mi estudio universitario, que es independiente de mi experiencia en el petróleo.

EC – Por otro lado se ha desempeñado como ingeniero de campo en las compañías Hughes Services, YPF, BJ Services, Tipsa. ¿Qué es eso de ingeniero de Campo?

RO – Es un título que nos daba la compañía BJ Services en su momento. Nos capacitaba a los técnicos con toda la información que necesita un ingeniero para hacer una operación en el campo, entonces podíamos representar a la compañía y hacer operaciones como si fuéramos ingenieros graduados en una universidad, aunque no lo fuéramos. Pero teníamos todos los elementos, todos los fundamentos teóricos que debíamos tener para hacer las operaciones.

EC – ¿Hay formas seguras de realizar fracking? ¿O irremediablemente todos los pozos donde se aplica la técnica tarde o temprano sufren fugas?

RO – No hay formas seguras de hacer el fracking. Hay unas cuantas variables que hay que tener en cuenta. Por un lado, el problema de falta de integridad estructural es común a todos los pozos, convencionales y no convencionales.

EC – Pero el Instituto Argentino de Petróleo y Gas (IAPG), cuando defiende el fracking, dice: “Vale tener en cuenta que en el mundo, durante el último siglo, se perforaron de manera segura millones de pozos que atravesaron acuíferos, sin inconvenientes significativos. En nuestro país (Argentina) se llevan perforados más de 65.000 pozos sin que se haya registrado contaminación de acuíferos”.

RO – Evidentemente el IAPG no tiene en cuenta la contaminación masiva que hay en Comodoro Rivadavia después de 100 años de explotación de petróleo, la contaminación que hay en Mendoza, la contaminación de superficie. El IAPG se está olvidando de datos concretos demasiado relevantes como para ignorarlos.

EC – Usted dice que este informe miente, oculta.

RO – Por supuesto que miente. El IAPG es una organización creada como entidad publicitaria de las compañías petroleras. Se titula organización científica pero no lo es, es una organización de propaganda que toma publicaciones hechas en Estados Unidos y las adapta asumiendo que son adaptables a nuestro medio. Pero no tienen absolutamente ninguna relevancia. En las páginas del IAPG en internet recomiendan una serie de prácticas para la aplicación de las distintas metodologías, pero arriba de todo ponen una nota diciendo que no se hacen responsables de las consecuencias. A ese nivel se maneja el IAPG.

La fractura hidráulica es un método diseñado en Estados Unidos por científicos de Estados Unidos, hecho con técnicos de Estados Unidos, usando equipos y materiales, productos químicos de Estados Unidos, haciendo la práctica donde el Departamento de Estado de Estados Unidos dijo que había que perforar. Todo viene de Estados Unidos. Me gustaría que el IAPG de Argentina o los geólogos de Uruguay digan exactamente cuál va a ser la diferencia, en qué sentido vamos a mejorar las prácticas que hoy están contaminando a los Estados Unidos.

EC – Hoy.

RO – Hoy. Están contaminando a los Estados Unidos. Por eso las protestas, por eso la prohibición del fracking en Nueva York, por eso la prohibición del fracking en Denton, Texas, el primer lugar donde se hizo fracking en forma masiva.

EC – ¿Y qué consecuencias hubo?

RO – Que después de 10 años toda la ciudadanía votó para sacarse el fracking de encima, esto fue en las elecciones de noviembre. Ahora vino la legislatura del estado de Texas a prohibirles a las ciudades de Texas que prohíban el fracking… Todo esto en el paraíso de la democracia.

EC – Pero ¿qué ha ocurrido en la práctica? ¿Cómo ha sido esa contaminación?

RO – Le doy un dato que es para preocuparnos. El hospital de niños de la zona de Fort Worth, el Cook Children’s Hospital, hizo un análisis de los casos de asma. En las zonas donde no hay fracking, típicamente en una población sana, uno de cada 20 chicos tiene asma. En las zonas donde hay fracking es uno de cada cuatro. Eso en cuanto al asma, que es una enfermedad que a uno lo inhabilita de por vida, pero además están los cánceres de todo tipo, la leucemia, los problemas neurológicos…

EC – ¿Todo eso es consecuencia del fracking?

RO – Por supuesto.

EC – Ahí está hablando de la contaminación del aire. ¿Qué ha pasado en cuanto a la contaminación del suelo en esos lugares?

RO – No tengo referencias. No es que no las haya, pero no puedo mencionar referencias en Texas. Sin embargo en la zona de Marcellus Shale, en el noreste de Estados Unidos, Pennsylvania sobre todo, tienen un gravísimo problema de contaminación de agua, lo mismo que en Nuevo México; y en California no solo tienen poco agua, sino que la están contaminando. Como los pozos pierden, el metano se escapa, llega a los acuíferos y la gente termina sacando agua con metano de su canilla. Ese es el problema básico. Y no solo metano, también benceno, todo tipo de gases raros que salen del fondo del pozo, muchos de ellos neurotóxicos, cancerígenos, mutagénicos.

EC – En todo caso, son riesgos si lo que hay que extraer es petróleo no convencional. En nuestro país, ¿qué chances hay de que aparezca petróleo no convencional?

RO – La Agencia de Energía de Estados Unidos publicó en el 2011 un informe en el que se detallaban con mucha precisión todos los lugares del mundo donde hay yacimientos no convencionales, y se incluía la cuenca chacoparanaense, de la cual Uruguay forma parte. Cada vez que se ha buscado en esa zona, se ha encontrado petróleo no convencional. Puede variar el espesor de las capas o el contenido orgánico de los petróleos, la madurez térmica de esos yacimientos, pero en general se puede decir que sí, acá van a encontrar petróleo. No va a ser mucho el convencional, ya lo exploraron…

EC – Ese es el otro punto, si primero se encuentra petróleo convencional, se puede explotar esa variante sin tener que ir a formas de explotación no convencional, que son las complicadas.

RO – Exactamente. Ese sería el punto, si hubiera petróleo o gas convencional, Uruguay debería aprovechar la oportunidad para explotarlos. Sin embargo, tenga en cuenta que una vez que una compañía tiene el derecho para explotar el petróleo convencional, perforar un poquitito más abajo y sacar el no convencional es un solo paso. Tienen que estar muy atentos ustedes de que efectivamente no sea eso lo que pase acá en Uruguay.

EC – Por lo que usted contaba recién, también en la explotación del petróleo convencional hay riesgos de contaminación.

RO – Claro.

EC – ¿Entonces no explotamos nada?

RO – Yo no podría decir eso, la sociedad moderna gira alrededor del petróleo, necesitamos el petróleo. Lo que necesitamos al mismo tiempo, teniendo en cuenta la caída de las reservas a nivel mundial, es cambiar un poquitito el paradigma y pensar no en un crecimiento constante, en un modelo de desarrollo constante, que implique crecer, crecer, crecer indefinidamente, sino empezar a consumir menos o más racionalmente. Usar energías renovables, electrificar completamente el país, usar molinos de viento, plaquetas solares… En fin, hay técnicas que permitirían hoy disminuir el consumo de gas y petróleo y no quemarlos irracionalmente en la calle.

EC – Pero si comparamos los riesgos de contaminación de la explotación del petróleo convencional y los del no convencional, ¿de qué diferencia estamos hablando?

RO – Son dos cosas distintas. Para empezar, una vez que un pozo no convencional está en producción, contamina igual que un pozo convencional: pérdidas a través de las cañerías de los pozos, pérdidas en superficie, derrames por cañerías mal atendidas… Las compañías no invierten en mantenimiento, solamente invierten en reparar lo que se rompe; mantenimiento preventivo nunca van a hacer, porque eso les cuesta plata, les come las ganancias. Por lo tanto con el tiempo vienen los derrames, vienen los problemas. En Argentina todos los yacimientos están expuestos a ese tipo de contaminación. Entonces, independientemente de cuál sea el origen del petróleo, convencional o no convencional, con el tiempo va a haber esos problemas.

Pero hay otro problema. En los pozos convencionales que se hacen, como la formación está interconectada porque es una formación permeable, se necesita hacer muy pocos pozos en general. En cambio en un yacimiento no convencional hay que hacer una perforación masiva. En el yacimiento Backfield, en Estados Unidos, necesitan mínimo 1.500 pozos por año solo para mantener el nivel de producción, no para aumentarlo. Este año, como perforaron menos, van a producir menos. Por lo tanto si van a hacer pozos no convencionales en el Uruguay, no van a hacer uno, dos, diez, cien pozos, van a hacer miles de pozos. Esos miles de pozos el día que no produzcan más, al cabo de ocho, diez años, van a quedar abandonados y perdiendo. Porque aunque haya reglas para el procedimiento de abandono de pozos, nunca se cumplen, porque son pozos que ya no le dan ganancia a la compañía. Les ponen un tapón rosca y a otra cosa. El problema queda para el futuro. Y dentro de 10, 15, 20 años la gente va a empezar a notar petróleo que surge, pérdida de gas en superficie. Yo lo he visto en Comodoro, mi ciudad natal, en Allen, en la provincia de Río Negro: pozos burbujientos, gas a través de las cañerías en superficie. Son problemas muy graves que son tan viejos como la industria, porque la industria no puede, de una manera efectiva, garantizar la integridad estructural de los pozos.

***

Transcripción: María Lila Ltaif

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Muy buena entrevista. Yo soy estudiante de geología de la UBA y me estoy preparando para el tema de hidrogeología (acuíferos, diques, ríos, etc.) porque me interesa aprender sobre algo esencial que es el consumo del agua y su abastecimiento a la población.
    Si bien no tengo la experiencia de Roberto, coincido con lo que dijo especialmente en el tema de la estabilidad estructural de las cañerías de los pozos (se deben hacer muchos estudios para prevenir las posibles roturas de cañerías debidas a la deformación del subsuelo…. «la cordillera de los Andes se sigue levantando en muchos lugares y los alrededores se van acomodando a este movimiento por lo que se generan fuerzas horizontales a distintas profundidades las cuales rompen las cañerías»).
    Lo que más rescato, y que yo mismo le digo a todas las personas que me hablan de contaminación, es que para que halla menos contaminación debe haber menos consumo masivo y para eso hay que optar por las energías alternativas (hidroeléctrica, eólica, solar, mareomotriz, etc.) que por suerte en Argentina tenemos las condiciones naturales óptimas para poder desarrollarlas.

    Atentamente.

    Nicolás

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