Pese a préstamo “puente» del BROU industrias lecheras ven “difícil” continuar con las exportaciones a Venezuela

El presidente Vázquez se reunió ayer con las principales gremiales lecheras para comunicarles que el Gobierno aprobó un préstamo “puente” de US$ 66: para cuatro industrias, a la espera de que Venezuela salde la deuda con el sector. En diálogo con En Perspectiva, el presidente del Inale Ricardo De Izaguirre dijo que el mercado venezolano “no se puede descuidar” pero mientras el Gobierno caribeño no salde sus obligaciones no seguirán exportando a ese destino.

EN PERSPECTIVA
Viernes 19.02.2016, hora 07.48

EMILIANO COTELO (EC) —Los productores lecheros vienen reclamando desde comienzos de año que el Gobierno los apoye para afrontar la crisis que viene viviendo el sector, que está complicado por la baja de los precios internacionales, por la falta de lluvia pero, sobre todo, por la deuda que Venezuela mantiene con las industrias lácteas de nuestro país. Finalmente ayer el Ejecutivo accedió.

Concretamente, el presidente Tabaré Vázquez se reunió con los presidentes de las principales gremiales de productores y les presentó una solución: un crédito puente de US$ 66 millones con tres años de gracia que será entregado a cuatro industrias exportadoras para paliar, justamente, los problemas que están dándose a la espera de que el Gobierno de Nicolás Maduro salde la deuda.

¿Cómo es exactamente este préstamo? Vamos a conversar a partir de este momento con Ricardo de Izaguirre, que es presidente del Instituto Nacional de la Leche.
En primer lugar, ¿de dónde sale la cifra de US$ 66 millones? ¿Es el total que Venezuela adeuda a empresas uruguayas por estas exportaciones?

RICARDO DE IZAGUIRRE (R de I) —Por estas exportaciones ese es el total, había una cifra superior en unos US$ 27 millones que correspondía a deudas anteriores para con Conaprole, también del Gobierno venezolano, pero fuera de este acuerdo de venta de productos alimenticios realizado por el Gobierno.

EC —O sea que el préstamo puente está abarcando lo nuevo, la deuda nueva que se generó a partir de acuerdo de cancelación anticipada de la deuda de Ancap con PDVSA.
R de I —Exacto, es por ese acuerdo. Ustedes recuerdan que se había convenido exportar US$ 44 millones de leche en polvo y US$ 12.000 de quesos, lograron exportarse 24.000 toneladas de leche en polvo y 4.200, aproximadamente, de quesos. Es sobre ese valor de lo no cobrado de esa cifra exportada que surge esta cifra de US$ 66 millones.

EC —Se lo menciona como un crédito blando que se concede a las empresas exportadoras, concretamente a Conaprole, Pili, Calcar y Claldy. ¿Qué quiere decir esto, cuáles son sus características?

R de I —Es una tasa preferencial con tres años de gracia y se paga durante los tres años siguientes. O sea, es un crédito a seis años con tres de gracia y una tasa preferencial que el Ministerio de Economía nos estaría comunicando, todavía no está acordada.

EC —¿Cómo se instrumenta esto? Porque lo que ayer se dijo también es que la idea es que el dinero esté disponible lo más pronto posible.

R de I —El dinero se iría entregando en cuotas de US$ 8 o US$ 10 millones, no quedó todavía acordado. No se haría toda la entrega en el mismo momento sino en cuotas a lo largo de unos cuatro meses.

EC —¿Se necesita una ley para sacar adelante esta solución?

R de I —Para algunas empresas que no tienen garantía sí, hay empresas cuyo aval bancario está superado o les es imposible conseguir esos dineros [para la garantía] y se necesita una ley que le permita al Gobierno hacer de garantía de esas deudas. Eso sería para Claldy, Calcar y Pili, no así Conaprole, que todavía tiene posibilidades de endeudarse.

EC —Con este préstamo puente, ¿cuál es el objetivo, que las industrias puedan seguir pagándole a los productores lecheros lo que hoy le pagan por el litro, que no caiga ese valor?

R de I —El primer objetivo es ayudar a esta situación financiera que se genera con el no cobro.

En general la idea de este acuerdo con Venezuela es espectacular, porque es un país que siempre fue un importador de nuestros productos y desde 2015 estaba con dificultades de importación. Pareció muy buena la idea de decir: nosotros acordamos pagar una deuda y podemos vender nuestros productos. Sucedió que a raíz del acuerdo para la quita [de la deuda con PDVSA], que era bien importante para Ancap, esos dineros terminaron en acuerdos distintos. O sea: se termina el acuerdo con Ancap, se paga, ese dinero no queda en el país y después Venezuela acuerda con un fideicomiso que ahí se va a ir depositando de a US$ 50 millones [para pagar la importación de productos lácteos]. Solamente fueron depositados los primeros US$ 50 millones. Como fue pasando el tiempo y no se pudo cobrar el resto, el Gobierno con esto pretende decir: adelanto el pago hasta que los dineros lleguen.

Nosotros no sabemos sobre si es factible que Venezuela pueda pagar, ayer nos comunicó el presidente Vázquez que hay gestiones para adelantar esos dineros. Una vez que lleguen, estos créditos no serían necesarios, con el dinero que llegue se cubriría el dinero prestado, y si es más el dinero que llega iría para las empresas. Un poco es eso: cubrir o hacer de puente hasta los posibles pagos de Venezuela a nuestras empresas.

EC —Yo le hacía la pregunta a propósito de qué implica para los productores, porque en todas estas discusiones han estado por delante y movilizándose las gremiales de productores, no las industrias lácteas a las que se les debe el dinero. Entonces, ¿qué impacto tiene en ellos?

R de I —Hay una transferencia muy directa de los precios que cobran las empresas al pago al productor. No nos olvidemos que nuestra mayor parte de las empresas que están en este acuerdo, que representan el 85 % de nuestra leche, son fundamentalmente cooperativas, 80 % de la leche la producen cooperativas. Eso significa que la transferencia es directa, uno incluso lo observa en el cobro de la leche por parte de las empresas.

Esto solo fue atenuado en el caso de Conaprole, que había hecho una reserva que le permitió mantener el precio por más tiempo en este período en el cual la leche tenía precios muy bajos internacionalmente. Sacando el componente de ese fondo anti-cíclico, hay una relación bastante directa entre lo que recibe la industria y lo que transfiere de precio al productor.

EC —Usted señalaba que cuando se cobre lo que Venezuela debe, se paga el crédito. Si entiendo bien, cuando pague Venezuela las industrias reciben el dinero y cancelan la deuda de este crédito con el Banco República. ¿Ese sería el procedimiento?

R de I —Sí.

EC —¿Y qué pasa si Venezuela no paga? Porque esa probabilidad es real.

R de I —Ahí estaríamos hablando de qué horizonte tenemos en tres años. En ese momento las industrias deberían pagar ese crédito, pero bueno… [Se ríe] en ese momento veremos qué sucede.

EC —O sea, en esa hipótesis tendrían que pagar las empresas con recursos propios.

R de I —Exacto, sí, empiezan a pagar, tienen plazo [hasta dentro de tres años]. Nosotros también estamos confiados en que tanto el presidente Vázquez como el senador [José] Mujica están haciendo esfuerzos con el Gobierno venezolano para poder de alguna manera ir haciendo efectivos estos pagos. En ningún momento se considera que esta deuda es incobrable y se dejan de hacer gestiones.

Sabemos que están esas dificultades, pero con el Gobierno de Venezuela y con el pueblo venezolano, fundamentalmente, el poder seguir exportando y continuar con el flujo es importante para nosotros. Capaz que este no es el momento, pero sin duda es un mercado que nosotros no deberíamos dejar de lado.

EC —Pero mientras el panorama no se aclara estas industrias no vuelven a exportar, ¿no?

R de I —No, no.

EC —En teoría tienen la posibilidad de seguir exportando, incluso a partir del acuerdo político, pero…

R de I —Nosotros visualizamos como muy difícil que… Las industrias queseras, fundamentalmente, están muy interesadas en poder continuar, pero nosotros todavía lo vemos con dificultad. El primer objetivo era poder, de alguna manera, salir de este ahogo y después continuar avanzando. De pronto uno piensa que las cosas se solucionan con cada medida que se hace, pero yo creo que es un cumulo de medidas que se han ido buscando para poder ir dando este otro instrumento y darle un poco de oxígeno al sector. Sabemos que en la lechería uno está desesperado cuando está en la punta de abajo, pero cuando decimos que hay incertidumbre y gran volatilidad también sabemos que los precios en cualquier momento se recuperan y vuelven a [los niveles anteriores]. No estamos esperando nunca un escenario de tres años en esta situación, porque [si esto se mantiene] en tres años no queda nada.

EC —Con la implementación de este crédito puente, ¿el Gobierno asume que existía una garantía implícita para los exportadores de parte del Estado?

R de I —Creo que lo que asume es que hizo un compromiso muy fuerte de marcar su propia presencia en todos los acuerdos. Si bien no es un acuerdo entre Gobiernos sí hay un respaldo muy fuerte del Gobierno uruguayo para que eso camine. Esto sin duda es interpretado por todos, creo que por todo el sector y los distintos actores, como que en cierta forma está asumiendo ese compromiso. Yo ayudo en esta instancia que induje o estimulé a cubrirlos de alguna manera ayudándolos con estos préstamos.

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Transcripción: Andrea Martínez

Foto en Home: Tambo en Cerro Largo. Crédito: Ricardo Antunez/adhoc Fotos.

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