Raquel Bruschera (Ademu): Había expectativas de que se ofreciera algo mejor después de levantar la esencialidad

La última propuesta salarial del gobierno presentada ayer luego del levantamiento de la esencialidad, sigue sin conformar a los sindicatos de la educación. En diálogo con En Perspectiva, la dirigente de Ademu, Raquel Bruschera, dijo que el detonante para que la asamblea de maestros resolviera seguir de paro fue que la oferta salarial del gobierno permanecía incambiada y se daba por terminada la negociación.

EN PERSPECTIVA
Martes 01.09.2015, hora 07.51

EMILIANO COTELO (EC) —El diario La República elige este titular: “Gobierno: ‘Sin vencidos ni vencedores’”. La Diaria titula “Otra esencia. Algunos sindicatos de la enseñanza rechazaron ayer la propuesta salarial y mantienen paros que tenían previstos para hoy”. El País también hace de este su asunto principal en tapa, y el título dice: “Gobierno se juega la última carta en lucha con gremios docentes”. El Observador, por su parte, elige este como su asunto central, de lado a lado de la primera página el título indica: “Gobierno a todo o nada: docentes aceptan oferta o no hay aumento”.

Dice El Observador que Tabaré Vázquez “debió retroceder con la esencialidad, pero no está dispuesto a hacerlo con la propuesta salarial a los docentes. Por eso ayer el gobierno se paró fuerte y en el nuevo ámbito de negociación presupuestal –que se abrió tras el levantamiento de la polémica resolución [de servicios esenciales] y que fue seguido con especial atención por el presidente– puso a los sindicatos entre la espada y la pared. No solo rechazó el planteo de los sindicatos de la enseñanza de elaborar un mensaje complementario a la ley de Presupuesto, que ayer ingresó al Parlamento, sino que además advirtió que en caso de que los gremios no acepten la propuesta presentada ayer, el dinero previsto para el incremento salarial de 2016 y 2017, se destinará a inversiones e infraestructura del sistema educativo”.

“Con este escenario, a partir de hoy los dirigentes sindicales se verán ante el desafío de alinear a todas sus filas detrás de la propuesta del Ejecutivo, en un escenario que no parece ser muy auspicioso si se toman en cuenta las nuevas resoluciones de las asambleas sindicales. Si no lo logran, perderán el incremento salarial por dos años”.

“La resolución de ayer del sindicato de profesores de Montevideo (ADES) de continuar la huelga en los liceos capitalinos pese al levantamiento de la esencialidad, desairando al gobierno, que horas antes en el Consejo de Ministros había levantado la medida con el compromiso de los sindicatos de cesar los paros y reiniciar hoy las clases con normalidad, cayó como un balde de agua fría en el gobierno”.

Allí la nota agrega una pregunta que se hizo la ministra de Educación, María Julia Muñoz: «¿Y ahora?», planteó, cuando reunida con los miembros de la Mesa Política del Frente Amplio [FA] recibió en su celular los mensajes que le notificaban la decisión de ADES.

En el diario El País también aparece esa reacción de la ministra, pero un poco más completa: “Venía contenta pero esto me desmotiva. Estas cosas te tiran el alma al piso, porque se trabaja y no se llega a un acuerdo”, admitió ayer por la tarde Muñoz, en su reunión con los dirigentes del oficialismo.

El ministro de Trabajo, Ernesto Murro, que también se encontraba en el encuentro, “salió disparado hacia la sede de su ministerio, donde de inmediato llamó al director nacional de Trabajo, Juan Castillo, que por ese entonces se encontraba negociando la propuesta salarial con los sindicatos de la enseñanza, autoridades de la ANEP [Administración Nacional de Educación Pública] y el Ministerio de Economía y Finanzas”, informa El Observador.

Por su parte, la ministra “se quedó hasta el final en la reunión en la sede del FA, pero esquivó a la prensa al salir por una puerta trasera. En tanto, el vocero de la Mesa Política, el dirigente del Partido Comunista Daniel Marsiglia, señaló que el acuerdo firmado el domingo incluía el levantamiento de la esencialidad, el retorno de las negociaciones y el fin de las medidas de fuerza de los sindicatos. ‘Para que se cumpla el acuerdo, falta una pata’”, admitió.

El planteo que el Poder Ejecutivo presentó ayer a los sindicatos de la enseñanza “incluye el compromiso de llegar a 2020 con un salario mínimo de ingreso equivalente a $ 25.000 para los docentes grado 1 por 20 horas semanales. En tanto, para el bienio 2016 y 2017 propone un incremento salarial aproximado de 8 % por encima de la inflación”. Sin embargo, a diferencia de la propuesta salarial presentada el 21 de agosto -que se mantiene-, hay algunas variables en otras cláusulas, concretamente: se flexibiliza la cláusula de paz y el compromiso de alcanzar metas de gestión y cumplir cronogramas, dos puntos que eran resistidos por los sindicatos.

¿Cómo es la cosa? La propuesta del 21 de agosto, desencadenante de nuevos paros y de la resolución de esencialidad después, incluía el compromiso de las partes de «no realizar acciones que contradigan lo pactado, ni aplicar medidas de fuerza de ningún tipo por este motivo». ¿Qué dice el nuevo texto?, establece que «de existir controversias, se convocará a un ámbito bipartito para dirimirlas». Más allá de eso, los sindicatos se comprometen a no realizar acciones que contradigan lo pactado.

En tanto, las partes acuerdan cumplir con los cronogramas de los planes educativos, pero se crea una comisión entre sindicatos y ANEP para «buscar fórmulas y mecanismos que posibiliten continuar la mejora de gestión», esa es la redacción que se encontró para acercar posiciones en este otro punto, el de metas de gestión, cumplimientos de cronogramas, etcétera.

¿Por qué la Asociación de Maestros del Uruguay [Ademu], en particular, sigue de paro hoy? Vamos a preguntárselo a Raquel Bruschera, dirigente de ese gremio.

¿Qué contesta usted a esa inquietud que tienen incluso jerarcas de gobierno?

RAQUEL BRUSCHERA (RB) —Nosotros llegamos a la asamblea de ayer con una propuesta del Secretariado [de Ademu] a la asamblea, dado que se había levantado el decreto de esencialidad y se había instalado de nuevo la mesa de negociación, esperanzados en que allí pudiera haber mejoras importantes. Llevamos una propuesta a la asamblea de suspender los paros al menos por 48 horas para que se pudieran procesar las instancias de negociación y luego evaluar a qué se podía llegar allí.

Estando en la asamblea se nos comunica que terminó la instancia de negociación, nosotros nunca pensamos que era algo de un día y se cerraba, sino que llevaría dos o tres días, por lo menos, porque sabíamos que había diferencias importantes. Se nos envía el proyecto de acuerdo que surgió de esa instancia y nos encontramos con eso: que a nivel salarial no se movió absolutamente nada, que si bien cambió la redacción se sigue manteniendo una cláusula de paz, que nosotros nunca tuvimos en nuestro convenio, y los compromisos de gestión.

Lo que se valoró en la asamblea es que hubo un tratar de arreglar lo que estaba con otra redacción, pero esencialmente y de fondo sigue habiendo lo mismo, fundamentalmente a nivel salarial. Además, el Poder Ejecutivo se negó a la posibilidad de un mensaje complementario donde se pudiera introducir alguna otra mejora.

Valorando todo eso, y un poco decepcionados y desesperanzados -porque en realidad nosotros apostábamos a que al abrirse una mesa de negociación podía introducirse alguna mejora-, la asamblea en ese momento cambió respecto a cómo venía planteada y resolvió realizar un paro de nuevo en el día de hoy y volver a evaluar esta tarde, a ver qué hacemos.

EC —Usted dice que había en principio disposición a volver a las clases, pero lo que cambió el talante de la asamblea fue enterarse de cómo había sido el final de la negociación en la tarde y noche de ayer.

RB —Exactamente. Nosotros llegamos como Secretariado, como directiva del sindicato, con una propuesta para levantar los paros. Se venía trabajando en ese sentido, había intervenciones que no acordaban con esa propuesta y otras que sí. Pero lo que detonó el cambio fue el enterarnos de que se había acabado la negociación, de que ya tenía punto final, y que además el gobierno amenazó con que, si no se aceptaba eso, el dinero que estaba dispuesto a dar para ese pequeño aumento salarial igual iría para la educación pero para invertirse en infraestructura u otras cosas.

EC —¿Y qué puede cambiar en ese sentido para la nueva asamblea que tendrá lugar hoy?

RB —Nosotros vamos a tener Secretariado de la Federación Uruguaya de Magisterio [FUM] y de Ademu nuevamente y vamos a valorar a ver si hay alguna otra instancia posible para que se siga negociando y se pueda mejorar esto. No vemos mucha disposición de parte del gobierno. Realmente apostábamos a que si se abría de nuevo la negociación iba a surgir algo, por lo menos algo, a nivel salarial, no lo que nosotros aspirábamos pero sí mejorar un poco esa propuesta, y realmente nos sentimos muy defraudados.

EC —Ahora, en el compromiso que se había obtenido el domingo el gobierno levantaba los servicios esenciales a cambio de que los sindicatos a su vez suspendieran las medidas de paro. ¿Cómo explica usted esta situación?

RB —Nosotros nos basamos en una resolución de la FUM que planteaba que dada esa situación, si se levantaba el decreto de esencialidad y se instalaba la mesa de negociación, se ponía a consideración de las asambleas el reinicio de las clases. Nosotros lo que hicimos ayer fue justamente eso: poner a consideración de nuestra asamblea el reinicio de las clases. Llevamos esa propuesta de volver por lo menos dos días para después volver a evaluar lo que surgiera de la negociación. Pero lo que surgió realmente hizo que volviéramos a tomar una medida de paro.

EC —¿Cuántos maestros participaron de la asamblea de ayer?

RB —Unos 1.600, más o menos.

EC —O sea que fue una cantidad importante.

RB —Puede ser alguno más. Ese fue el último conteo que nos acercaron desde la puerta, pero siempre llega alguno más después de que se pasa el conteo a la mesa. Sí, fue una asamblea muy grande, sí.

ROMINA ANDRIOLI (RA) —¿Tienen alguna expectativa de que en esta nueva instancia, en la que el presupuesto se discute dentro del Parlamento, no ya con un incremento de gasto pero sí con lo que puede ser una reasignación de recursos, se llegue a una solución?

RB —Esas son las cuestiones que tenemos que valorar ahora para ver cómo se sigue, si esto está realmente cerrado. Si no hay posibilidad de mejorar en nada, si el Poder Ejecutivo realmente no está dispuesto a enviar un mensaje complementario, lo que nos queda es valorar qué estrategia o qué planteo hacer al Parlamento.

RA —El Poder Ejecutivo fue claro en eso, por lo menos ayer el ministro [de Economía, Danilo] Astori dijo que no tienen previsto enviar un mensaje complementario.

RB —Fue una de las cosas que preocupó realmente ayer, porque se había venido manejando esa posibilidad.

EC —¿Cabe la alternativa de que los paros se mantengan, de que no sea solo el paro de hoy?

RB —Vamos a seguir evaluando y vamos a seguir resolviendo en forma colectiva.

EC —Usted, personalmente, ¿qué posición tiene?

RB —En este momento estoy muy defraudada, muy desesperanzada, por decirlo de alguna manera, y me estoy tomando tiempo para pensar por dónde y cómo se puede seguir. Lo que sí sigo sintiendo es que el gobierno ha sido muy duro, en cierta medida eso es lo que más me defrauda, porque realmente tenía expectativas en que si se instalaba una mesa de negociación era para ofrecer algo mejor.

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Transcripción: Andrea Martínez

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