SMU promueve ampliar protocolo de seguridad y restringir asistencia en la atención extrahospitalaria por casos de agresiones y robos a ambulancias

Las empresas de emergencia piden no afectar prestaciones; conversamos con Gonzalo Ferreira y Guillermo Vázquez, vicepresidentes respectivamente del Sindicato Médico del Uruguay y la Cámara de Emergencias Móviles

Entrevista con Gonzalo Ferreira:
Entrevista con Guillermo Vázquez:
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Las agresiones a las ambulancias y al personal de la salud en medio de procedimientos ya son moneda corriente en algunas zonas de Montevideo y el interior del país.

Hasta anoche, el Sindicato Médico del Uruguay (SMU) mantuvo varias reuniones y resolvió promover ante el gobierno restricciones en la circulación de los móviles en determinados horarios.

En los hechos, implicaría reducir el acceso a los barrios más complejos desde el punto de vista de la seguridad ciudadana.

Según se expresó en una reunión mantenida anoche en la sede sindical, se llegó a un “punto crítico” a raíz de los robos y las agresiones a médicos, enfermeros y choferes.

El último de estos episodios que trascendió públicamente ocurrió el domingo ya afectó a personal de la empresa UCM que se trasladaba en un vehículo –no una ambulancia- por la ciudad de Las Piedras. Los ocupantes fueron agredidos y el auto hurtado.

¿Cuál es concretamente el planteo del SMU? En Perspectiva lo conversó con el vicepresidente del SMU, el Dr. Gonzalo Ferreira, y el vicepresidente de la Cámara de Emergencias Móviles, Guillermo Vázquez.

Algunas frases destacadas de las entrevistas:

  • Ferreira dijo: “Hace mucho tiempo estamos trabajando con el protocolo de seguridad, entonces en las zonas en las que se percibe el riesgo entramos con ayuda policial”. Además, agregó que “muchos de estos casos” se dan porque no se cumple ese protocolo.
  • Además del lugar, Ferreira explicó que el horario también es un factor que los funcionarios deben considerar para solicitar la compañía policial en el servicio médico.
  • Ferreira: “Estamos practicando una medicina delivery, porque muchas veces son llamados que se podrían diferir. Es lo que queremos intentar cambiar desde el sindicato y regular el trabajo médico extra hospitalario».
  • Ferreira: «Hay llamados que no ameritan ir a ciertas horas a ciertos lugares por el mero hecho de quiero ver un médico”.
  • Ferreira explicó que planean ampliar el protocolo de seguridad ya existente e “ir agregándole capítulos”. Además también tomarán acciones para concientizar a la población sobre la importancia de “cuidar a los cuidadores”.
  • El vicepresidente del SMU dijo también que prevén una restricción general de las visitas domiciliarias nocturnas “como una forma de concientizar a la población”.
  • Guillermo Vázquez dijo que, si bien está previsto en el protocolo, “el apoyo policial muchas veces demora y eso genera problemas”. Igualmente aclaró: “No dejamos de reconocer que la policía también tiene sus problemas”.
  • En cuanto a la posibilidad de restringir el servicio a domicilio, Vázquez dijo: “Este es un servicio que debería mantenerse. La solución no es disminuirlo”.

Foto: Web del Sindicato Médico del Uruguay

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. La cultura marginal que se ha ido instalando es la raíz del problema y tiene difícil solución. Hay gente que tiene total control de un territorio y lo usa como trampa para robar y agredir a todo lo que entre, aunque sea gente que va a trabajar por la salud de sus propios vecinos (y de los mismos agresores, si el día de mañana lo precisan).

    Hagan lo que hagan con las el color de las luces, aún si restringen el servicio a emergencias vitales, si hay que ir a atender a alguien, el problema va a estar ahí: agazapado con una piedra o un arma, esperando a la próxima víctima para robarla o, quizás, sólo para disfrutar del placer de agredir a alguien que no puede devolver la agresión.

    La única solución es que el Estado recobre el control de esos territorios de manera permanente, de día y, sobre todo, de noche. Eso requiere gente suficiente, patrullaje permanente y capacidad de respuesta para impedir cualquier delito apenas se vean movimientos sospechosos. Es políticamente costoso para el discurso de la «no estigmatización» que tiene la izquierda y es económicamente costoso para un Estado que la derecha quiere abaratar como sea.

    Sospecho que es un problema que se instaló por muchos años, incluso con capacidad demográfica de irse multiplicando año a año. El tema no es la pobreza como pensamos muchos desde la izquierda. La pobreza ha sido desde siempre una puerta de entrada a la marginalidad, porque empuja al delito y a relacionarse con la marginalidad que ya existe. Pero eso no quiere decir que ese proceso sea fácilmente reversible, luego de generaciones inmersos en la cultura de la marginalidad. La marginalidad es un sentido de pertenencia, una estrategia de supervivencia y una escala de valores. En definitiva, es una cultura que convive con las otras, se autolegitima y en el Uruguay es (en términos darwinianos) evolutivamente exitosa. No hay nada más difícil de cambiar que la cultura, que se transmite por el entorno social de forma casi automática.

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