Regulación del teletrabajo: «Principal preocupación» es cómo establecer remuneraciones «prescindiendo» de horarios fijos, dice presidente de CUTI

La Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) viene manteniendo una serie de reuniones con con el Gobierno para impulsar la capacitación de personal para el sector y avanzar también en la redacción de una proyecto de ley sobre teletrabajo.

Se estima que en Uruguay trabajan de manera remota unas cien mil personas, cifra que seguirá creciendo, por lo que la regulación de esta modalidad se ha vuelto una de las principales preocupaciones del sector tecnológico. Para hablar de este tema y los desafíos que presenta, en la entrevista central recibimos a Álvaro Lamé, presidente de la CUTI.

Transcripción de la entrevista con Álvaro Lamé, presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información

Dar clase a un estudiante que vive en Colombia. Crear un diseño gráfico para una empresa de EEUU. Hacer una traducción para un estudio jurídico ubicado en Fray Bentos. Llevar la contabilidad a una firma de Tacuarembó. Todo puede hacerse hoy desde una casa en Montevideo. Esta modalidad, conocida como teletrabajo, viene creciendo exponencialmente y empieza a necesitar regulación.

Los teletrabajadores constituyen un 8 % de la fuerza laboral uruguaya. Sin embargo, suelen estar en la informalidad, ya que no cuentan con un marco regulatorio para su actividad.
Con el fin de cambiar esa realidad, la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (CUTI) comenzó a impulsar un proyecto de ley de teletrabajo.

Este fue uno de los temas abordados ayer en la reunión que mantuvieron el presidente de la CUTI Álvaro Lamé, el ministro de Trabajo Ernesto Murro y el subsecretario Nelson Loustanau, donde también se analizó un plan para formar a personal destinado al sector.

¿Cuál es el perfil del teletrabajador uruguayo? ¿Por qué es necesario regular esta modalidad? ¿Qué aspectos abordará el proyecto de ley que se está comenzando a plantear? Para responder estas preguntas, en la entrevista central de En Perspectiva recibimos al presidente de la CUTI, Álvaro Lamé.

Transcripción de la entrevista con Álvaro Lamé, presidente de la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. María Luisa Tosi Zás · Edit

    El trabajo de la CUTI es muy bien intencionado y sumamente productivo. Hace muchos años que el Teletrabajo, del trabajo relacionado con TICs es una consecuencia más de la globalización. Desespera al Estado, porque los aportes quedan prácticamente a criterio de esos trabajadores y la imposibilidad de recibir otras tasas. Las » chapas» de las Intendencias, son un ejemplo bien claro, que lo enfrenta a los trabajadores autónomos, que se comunican y cobran a través de Apps. La ausencia de subordinación , del lugar de trabajo y en general las condiciones percibidas como cómodas y favorables, complica la adhesión a los Sindicatos. han realidad, no es más que la consecuencia de la evolución del modelo fabril, de la fábrica a formas más sofisticadas, cómodas e inclusivas de ganarse el sustento.
    Por su parte, el Estado uruguayo que se pretende respetuoso de los Derechos de los Trabajadores ha dado pésimas señales. Es así, que hace 20 años, en 1995 , el BPS, ¡ni más ni menos que el BPS, perdió todos los aportes previos de los llamados » Cincuentones» y en 1996, creo la Ley de AFAPS, -con acuerdo de los Partidos Políticos, que se sucedieron por entonces en el Gobierno- ingresó a esta generación en las AFAPS, sin volcarlos, ni conservarlos, en sus arcas: ¡ Unos Magos de las finanzas públicas, quienes no han dado cuenta de a donde fueron a parar! y lo han hecho tan bien, que cuando se detecta el faltante, en su gran mayoría, están gozando de suculentas pasividades.
    La gente , los hijos de esos damnificados , por la pérdida de sus aportes al BPS, han heredado la falta de confianza en la mítica garantía del Estado. Los «Cincuentones» están en pleno Litigio judicial y movilización.
    La OIT podrá regular, el Estado podrá pagar los platos rotos , hace veinte años, pero la confianza en el Sistema de Seguridad Social Nacional fue tan violada, que es muy difícil trasmitirla y hacerla carne, en los jóvenes que trabajan con TICS, que suelen ser de inteligencia media o superior!

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