Yamandú Orsi: “La responsabilidad que me toca asumir es con el FA en su conjunto”

En entrevista con En Perspectiva el intendente electo de Canelones, Yamandú Orsi, indicó que piensa mantenerse en 10 años al frente de la comuna canaria y que no se ve a sí mismo como un pre candidato presidencial. Además, dijo que es necesario implementar una nueva institucionalidad para la ejecución de obras en la zona metropolitana y pidió al gobierno que habilite el acceso de las intendencias del interior a préstamos de entidades internacionales.

EN PERSPECTIVA

Martes 12.05.2015, hora 8.15

EMILIANO COTELO:

El Movimiento de Participación Popular [MPP] apostó fuerte en la campaña de las elecciones departamentales. Su principal referente, José Mujica, había anunciado que apenas dejara la Presidencia de la República iba a recorrer todo el interior en apoyo a los candidatos de su sector.

Lo hizo. Sin embargo, los resultados del domingo no estuvieron a la altura de aquellas  expectativas. De los 13 postulantes que apoyaba el MPP, sólo dos consiguieron ganar la Intendencia. ¿Quiénes? El ex secretario general de la comuna de Canelones Yamandú Orsi y el diputado rochense Aníbal Pereyra.

Orsi se perfila como la figura de recambio en la izquierda si logra una gestión exitosa en el segundo departamento más importante del país. Hasta ese punto llegan los análisis en estas horas.

¿Es un posible presidenciable para 2020? ¿Qué cambios mostrará su gestión en comparación con la de [el actual intendente de Canelones] Marcos Carámbula? De esos y otros temas vamos a conversar con él.

Fue una votación muy cómoda, el Frente Amplio [FA] pasó el 50% en Canelones, y dentro del FA usted también tuvo un margen importante sobre el otro candidato, José Carlos Mahía.

YAMANDÚ ORSI:

Si. Era previsible que al FA le fuera bien, todas las encuestas daban eso, incluso la sensación que había era la de un respaldo importante a la gestión, al gobierno de Marcos, pero también a nosotros como continuación de eso, como parte fundamental y responsables de eso. Solo faltaba ver cómo se dirimía la interna y qué datos salían. Las encuestas también hablaban de que nuestra propuesta venía bien posicionada, pero, como todo, había que esperar a ver cómo resultaba. Salió lo que salió, no sorprendió el triunfo del FA en Canelones, pero claro, hasta que no te den los números siempre hay un margen de duda y de intriga. Después la otra gran intriga era cuál iba a ser el resultado en los municipios, que operan otras cosas.

EC – Usted es profesor de historia graduado en el Instituto Profesores Artigas [IPA] y se dedicó efectivamente a dar clases de esa materia en Secundaria hasta que asumió como secretario general de la Intendencia de Canelones [IC], con Marcos Carámbula, en 2005.

YO – No hay incompatibilidad, se puede trabajar y… pero la dedicación exclusiva que exige la secretaría general, o por lo menos que visualicé en aquel momento, hizo que dejáramos la profesión un poco en el cajón.

EC – Que esa fuera su formación debe de haber sorprendido, y quizás hoy mismo sorprenda a muchos. ¿Tenía por otro lado alguna experiencia en gestión, en administración?, ¿cómo se formó en esa materia?

YO – No,  lo fuimos haciendo sobre la marcha, sin duda. Nosotros cuando asumimos en 2005, repasando ahora el equipo, salvo algunos compañeros que se incorporaron y que habían estado en la Intendencia de Montevideo todos arrancamos de cero. El propio Marcos tenía experiencia como legislador pero era todo un desafío. Se aprende mucho, hubo instancias de aprendizaje, fundamentalmente a partir del propio Congreso de Intendentes, también de la Cooperación Española, que ayudó mucho en el tema gestión, me acuerdo de algunos cursos interesantes. Después hubo algunos maestros del tema de la planificación, yo recuerdo a Ramón Martínez Guarino, un uruguayo que es experto en planificación y que ha sido fundamental en el gobierno de Neuquén, y que sigue allá, nos ayudó mucho en el arranque al pienso, a cómo ponerle proa a una gestión y cómo pasar de un paradigma a otro, cómo ir transformando aquello. Además nos avisó algunas de algunas cosas que nos podían pasar…

EC – ¿Por ejemplo?

YO – Que aquellas cosas que nos planteábamos como indiscutidas… Por ejemplo, el romper las chacras internas de la institución, aquel paradigma de compartimentos por dirección -acá en Montevideo serían los departamentos de la Intendencia de Montevideo, allá son las direcciones-, nosotros decíamos que íbamos a romper eso, que la IC iba a ser una sola, que a partir de ahí la conformación de equipos por área de trabajo… Y después la realidad te muestra que ponés el piloto automático y la estructura heredada, pensada para otra forma de manejar la cosa, termina a veces asomando e imponiéndose cuando los tiempos apremian, cuando los presupuestos hay que ejecutarlos. Son esas cosas que el veterano nos marcó y que nos dijo: les va a pasar.

EC – Así que aquel propósito quedó por el camino.

YO – No, sigue. Cada tanto tenés que corregir el rumbo y pegar un golpe de timón para no olvidarnos de aquellos planteos. Básicamente nos planteaba trabajar… él hablaba en el rombo de la sustentabilidad, pensando en cuatro vértices, que después terminaron siendo algo parecido a lo que en el gobierno nacional pasado se denominó gabinetes temáticos.

EC – Usted está anunciando continuidad y no continuismo con respecto a la gestión de Marcos Carámbula. ¿Por qué hace esa distinción?

YO – A mí continuismo me suena -no voy a la etimología de la palabra- a una actitud muy pasiva, sentarse a que todo siga como está, poner el piloto automático y que continúe; continuidad quiere decir que existen planes, un objetivo y una forma de pensar la gestión en Canelones que gusta y que proponemos continuar. Evidentemente esa continuidad implica cambio permanente a la hora de… somos conscientes de que tenemos muchas cosas para seguir cambiando a nivel del departamento y de la propia institución.

EC – Hablemos justamente de algunos de esos frentes: en la campaña señaló que hay que mejorar la “puntería” en la ejecución de los programas. O sea, ahí usted está reconociendo una carencia en las administraciones Carámbula

YO – ¡Si, cómo no! En realidad la palabra clave ahí es ejecución, de repente decidís bárbaro pero el tiempo que transcurre o el proceso que existe entre que se toma la decisión y se ejecuta lo decidido muchas veces es demasiado extenso. Alguien dijo, y lo repito, que a veces lo más revolucionario es acortar los tiempos entre que se toma una decisión y se ejecuta. Eso lo dijo un ministro en Cuba pocos días después de la revolución.

EC – ¿Algún ejemplo concreto en Canelones de ese problema?

YO – Todos [Ríe.]. Sí, habilitaciones, expedientes…. metimos mucha tecnología, eso está muy bueno, me animo a decir que fuimos vanguardia a nivel nacional con el expediente electrónico, sin lugar a duda. Todos los trámites se hacen vía electrónica, pero eso no solucionó aquello de tener, no arriba de la mesa amontonados los papeles -que era una realidad anterior-, sino en la bandeja de entrada una cantidad de expedientes y de trámites para darle ingreso, incluso para resolverlos, a veces demasiado extensa.

EC – Un oyente, Gustavo, de Salinas, apunta por este lado. Quiere saber si Orsi va a eliminar la burocracia: “Para cambiar una lámpara tenés que llamar al municipio, a Canelones y a Atlántida”.

YO – La burocracia no se elimina, es necesaria. Distinto es el abuso o el burocratismo…

EC – La deformación de la burocracia.

YO – La deformación. Es cierto que necesitamos simplificar los mecanismos. En realidad dimos un paso importante, que no es ningún invento, que es un número de teléfono claro donde uno llama sólo ahí y desde ahí tiene que resolverse.

Ahí se cruza otra realidad que es la existencia de dos niveles de gobierno conviviendo con una estructura que está pensada para otra cosa. Para ser más claro: el municipio existe y nosotros queremos que sea el centro de referencia para este tipo de cosas, fundamentalmente para el mantenimiento del alumbrado y la viabilidad, la ley nos obliga a que los mantenimientos ahora se hagan desde el municipio. A su vez existen municipios con gerencia y otros que no la tienen, o por decirlo de otra forma, hay municipios que tienen corralones y otros que no. Entonces ahí aparece otro  elemento que interfiere: la diferencia en el peso de los municipios.

Entonces: el alumbrado, hasta ahora tenés una Dirección General de Obras que tiene un área que es Alumbrado con brigadas de alumbrado que desde la centralidad de la capital se direccionan para ejecutar. ¿Cómo intervienen los municipios en esto?, es un tema que estaba en discusión, hoy ya no se discute, la ley marca que es desde ahí que hay que resolverlo. Creo que es un gran acierto poder hacerlo así, o dicho de otra forma, es un gran error pensar que desde la capital departamental… y no tanto por una cuestión filosófica, que también lo es, sino por la realidad que tiene Canelones. Yo tengo 30 municipios, y no es porque nos gustó y es caprichoso, tenemos 30 realidades que perfectamente pueden asimilarse a municipios. La dependencia del funcionario y del área con respecto a la administración central, departamental y al municipio, sigue estando en discusión. Esa es una de las cosas que tenemos que eliminar, la discusión de eso y ya resolverlo de una buena vez. El ejemplo que pone Gustavo es clarísimo, te puede pasar con eso o con otras cosas, o de repente te puede pasar que jamás recibís una respuesta.

EC – ¿Y cómo están los números de la IC? Pasaron 10 años de gobiernos del FA, ya es muy difícil seguir mentando la  “herencia maldita”, como llaman ustedes a la situación que recibieron después de los períodos de gobierno del Partido Colorado. ¿Han logrado ordenar los números como para tener margen financiero para realizar obras?

YO – Si, nosotros hablamos de que el año 2012 fue el año del empate. Fuimos solucionando dificultades entre 2005 y 2012 y por primera vez se dio un presupuesto equilibrado con el visto bueno del Tribunal de Cuentas. A partir de ahí, 2013 y 2014 no solo milagrosamente las rendiciones de cuentas vienen con cero observación importante, salvo detalles, del Tribunal de Cuentas, sino que además tuvimos un resultado superavitario en dos años seguidos. ¿Qué evidencia esto?, que solucionamos problemas estructurales desde el punto de vista financiero que pasaban por resolver el pasivo de alguna forma.

Hubo varias estrategias, una con los acreedores privados y otros con los públicos. Primero lo resolvimos con los privados a través de un fideicomiso creado para esto y después con las empresas públicas. Todo el país se puso en carrera en esto, yo no me canso de decir que hay un nuevo Estado a partir de las nuevas relaciones entre las intendencias y el gobierno central. A nadie se le ocurre hoy que una intendencia le esté debiendo a UTE, OSE, Antel o ANCAP, ya eso está resuelto con estrategias que el Congreso de Intendentes y el gobierno nacional establecieron.

Después de habernos sacado esa mochila y de haber resuelto eso, y además de haber resuelto algunos temas de recaudación -que tenían que ver con un censo inmobiliario, con la actualización de los datos y con una actitud mucho más proactiva y agresiva a la hora de reducir la morosidad- llegamos a datos interesantes que se reflejan en el presupuesto.

Ese capítulo está resuelto, lo que no quiere decir que te puedas dormir, hay que ser cada vez más claros, incluso con las señales que recibimos para los próximos años de que hay que tener algunos cuidados. Nosotros no nos dormimos, no nos descansamos en esto, y a su vez tenemos bastante controlado y resuelto lo que son los compromisos futuros que surgen a partir de cuatro fideicomisos elaborados.

EC – ¿Cómo viene la morosidad en Canelones?

YO – 32%, 33%, hay un núcleo muy duro ahí. De 60% de morosidad hace 10 años se bajó a 32%, 33%, que es preocupante, que son 150 millones de dólares que están ahí, para cuantificarlo. Pero también cuando uno se entera de cómo está el tema en el resto del país no es un disparate. Evidentemente se puede ver con ojo negativo y preguntarnos cómo no se pudo superar, yo si miro a futuro tengo tela para cortar todavía.

EC – ¿Con qué tipo de medidas?

YO – Con algunas que ya se están tomando, como tener una actitud más proactiva, más agresiva, incluso con algunos acuerdos fundamentales con la Dirección Nacional de Catastro y la Dirección Nacional de Registro, donde tenés datos muy concretos. Igual nos está faltando algo, y ahí creo que tiene que ver con la depuración de algunos datos y qué pasa. Por ejemplo de algunos temas vinculados a la Costa de Oro que tienen que ver con aquellas sociedades anónimas… con gente que compró, dicen, desde Argentina y nunca más vino… Quizás ahí tengamos un bolsón importante de este agujero negro que no se sabe bien cómo es.

Por otro lado, tenemos la certeza de que no se trata de la gente más pobre ni… no es eso, porque hay medidas para eso, hay decretos que los contemplan y cuando se hace una depuración tiene más que ver con esto otro, que es la explosión que tuvo la demografía en algunas zonas del departamento, y que hoy no está muy claro. Hay que seguir trabajando en eso. Nos han planteado la posibilidad de tercerizar esa cartera de morosos, nosotros lo trabajamos con República Afisa, seleccionamos un paquete, lo más grueso y lo entregamos para que se gestionara –obviamente con todos los pasos del Tribunal de Cuentas y la Junta Departamental-, pero algo nos pasa para no poder romper esa barrera.

EC – Hablando de disponibilidad de recursos: buena parte de la cobranza descentralizada es intocable. Veía un informe del diario El País en el que se señalaba que el año pasado 27% de la cobranza descentralizada tenía que destinarse a pagar el CostaPlan, préstamos solicitados a bancos y también emisiones de bonos.

YO – En realidad básicamente son los cuatro fideicomisos, dos de la Ciudad de la Costa, al primero se le llamó CostaPlan. Después el del pasivo, o sea, de la deuda con los privados, una deuda que figuraba por 130 millones de dólares y que en una muy buena operación se resolvió con 30 millones, pero obviamente a pagar en Unidades Indexadas [UI] con intereses pactados a mediano y largo plazo. Después un fideicomiso de obras para todo el departamento que fue de 60 millones de dólares. Establecimos cuando se instrumentaron estas emisiones que en ningún caso podía sobrepasar el 10% de los ingresos de toda la IC. Y no pasa. El cuidado que se establece es tener a futuro la certeza de nunca pasar esa barrera del 10% de los ingresos. Obviamente, cómo se asegura…

EC – ¿Y qué es este 27% que yo mencionaba recién?

YO – De la cobranza descentralizada, ahí no están incluidos ni la cobranza que no es descentralizada ni los aportes del gobierno nacional. Supongo que ese es el cálculo que hace El País, no sé si es correcto o no, no lo voy a contradecir…

EC – Era un informe del Tribunal de Cuentas de la IC considerado en la Junta Departamental.

YO – Claro. Del 100% de los ingresos de la IC, 26% o 27% son las partidas del gobierno nacional, el resto son recursos nuestros. Del 100% de los ingresos totales nuestro objetivo es que no pase la barrera de ese 10%. Por otro lado, cuando uno se lanza a esta experiencia de los fideicomisos -que es una experiencia que está siendo estudiada y analizada por los propios compañeros del gobierno nacional porque fue una muy buena forma de vincular al capital privado, de instrumentar una especie de participación pública privada en el departamento- hay calificadoras que te analizan. Buscan verificar fundamentalmente tres cosas: que se pueda pagar -la disponibilidad de caja que tenés en los próximos 20 o 30 años-, la certeza jurídica que tiene el instrumento y se hace un análisis del impacto político. Porque en el primer período fuimos a hablar con algún banco para poder hacer obra nueva y nos decían: no nos queremos meter y ser los culpables de un descalabro económico que también repercuta después en clave política en el departamento, ya teníamos una experiencia. Quienes se meten en esto saben bien, quienes emiten, quienes asumen estos riesgos –a su vez con un muy buen negocio, porque esto no es gratuito más allá de que haya intereses pactados y que sea en UI- tienen la certeza de que les va a ir bien pero también quieren no generar un problema como los que tuvimos antes.

***

EC – Hablábamos de las finanzas de la IC, justamente la pregunta venía por el lado de las obras. En Canelones, y sobre todo en Ciudad de la Costa y la Costa de Oro, los reclamos, son infinitos.

YO – Y no solo ahí.

EC – Estado del alumbrado, los pavimentos, los desagües, los baches estos que destrozan amortiguadores de autos y ómnibus, las inundaciones en días de lluvias fuertes… Todo un dolor de cabeza para los habitantes de esas zonas, y me estoy quedando nada más que con una parte de la realidad. ¿Qué capacidad tiene la IC para seguir atendiendo ese tipo de demandas?

YO – Una cosa es atender el estado del alumbrado, el drenaje pluvial, la vialidad, pero otra cosa es que no exista. En muchos lugares no existe sistema de drenaje pluvial, alumbrado público o vialidad tal cual se merece una ciudad hecha y derecha. No existe el saneamiento, que no es un tema de la IC sino de OSE, pero estamos relacionados. Entonces, teníamos que pasar de la inexistencia a la existencia y tratar de llevar allí donde nunca hubo este tipo de infraestructura, que una ciudad tiene que tener, y a partir de ahí mantener el estado y que funcione. En Ciudad de la Costa, por poner un ejemplo porque nos pasa en todos lados, la otra vez me decían de los problemas del alumbrado. Yo puedo decir que Ciudad de la Costa fue el lugar del departamento donde el alumbrado creció más: 300%.

EC – ¿En qué período?

YO – A ver, en el primer período de nuestro gobierno y un par de años después, porque fueron los datos que yo pedí, hoy me imagino que estamos hablando de bastante más, pensando en 2005 como punto de arranque. Capaz que si nos fijamos entre 2010 y 2015 el porcentaje es menor. De los 13 mil focos que había a los 50.000, si uno pone la lupa en Ciudad de la Costa, es el nivel de crecimiento más grande porque partimos del cero absoluto. Entonces, evidentemente en muchos lugares del departamento, más allá de este enorme logro que nosotros salimos a ventilar con mucho orgullo, en muchos lados todavía no existe.

Yo hoy vivo en Salinas y frente a mi casa no tengo ni cuneta, la calle es de tosca y no tengo alumbrado. No soy el único, en Barros Blancos nos pasa lo mismo, en muchas zonas de Toledo lo mismo, a pesar de esos porcentajes de los que yo hablaba. Toledo también tuvo un crecimiento importante.

A partir de ahora el desafío fundamental es seguir haciendo lo nuevo, lo inexistente, darle forma a las ciudades, que tiene que seguir siendo el objetivo, pero por otro lado prestarle bastante más atención que en este último período al estado de lo que sí existe. Estoy hablando del mantenimiento.

EC – ¿Cuánto tiene previsto invertir la IC anualmente en mantenimiento y en nuevas obras?

YO – Nosotros invertimos en los últimos tres años, desde que equilibramos las finanzas, 170 millones de dólares en obras de los distintos programas, incluso hasta los que vienen con apoyo del gobierno nacional. Eso implica que. Por ejemplo, en cuanto a vialidad en tosca comparada con la vialidad en suelo firme, asfalto u hormigón hayamos pasado de una relación de 8 a 2, a 7 a 3, lo que es un avance importante. Eso implica que el mantenimiento ahora tiene que ser mucho más fuerte que el que hicimos en el anterior período, porque… para ser más gráfico: si nunca tuve alumbrado en mi barrio y me dicen que viene en seis meses, espero tranquilo, pero si me apaga la luz porque la lamparita terminó su vida útil y pasa un mes, me pongo como loco, porque después de que tenés esas cosas no nos podemos dar el lujo de que se pierdan.

A lo que voy es: no tengo la cifra de cuánto vamos a gastar en mantenimiento, no nos hemos sentado a ver eso todavía. Tenemos sí un panorama de lo que implicaría seguir haciendo la obra nueva necesaria para que en todo el departamento haya una consolidación barrial en una superficie urbana más grande que todo el departamento de Montevideo, 540 kilómetros cuadrados. El desafío es enorme. La Dirección de Obras a fines del año pasado nos dijo que para ir culminando las piezas que nos están faltando, consolidación barrial como le llaman ellos, es un proceso de 15 años con tres inversiones fuertes de un presupuesto anual entero, para tener una idea.

Más allá de los números concretos de lo destinado a obra nueva y a mantenimiento, el peso del mantenimiento ahora tiene que ser mucho más alto que en el anterior periodo. No lo tengo acá, no lo hemos analizado todavía, cuánto se va a destinar.

Ahora también, a partir de lo que tú me preguntabas, si yo tengo que la utilización de compromisos o los compromisos asumidos a futuro, la obra nueva, financiada con fideicomiso o con crédito, no puede pasar el 10%, es de imaginarnos que para seguir haciendo todo esto -consolidación barrial y obras nuevas- hay que o achicar lo otro o aumentar los ingresos para seguir teniendo margen para poder ir incorporando mecanismos nuevos. Para ser más claro: obra nueva del porte que se necesita en Canelones no la hacés con la caja de día a día, se hace con líneas de financiamiento importantes, con fideicomiso… Me parece que sería buena cosa que el país empezara a analizar si las intendencias del interior no pueden echar mano a las líneas de financiamiento que existen por ejemplo a partir de bancos mundiales, como el Banco Interamericano de Desarrollo [BID] o el Banco de Desarrollo de América Latina [CAF]. No funciona así, evidentemente no nos portábamos tan bien como para ser beneficiarios de eso, hoy que tenemos una conducta distinta a nivel nacional quizás podamos pensar en que, además de los fideicomisos y los préstamos con la banca privada, este tipo de líneas de créditos pueden ser muy beneficiosas para las intendencias del interior, como sin duda lo es para Montevideo.

EC – En la campaña usted anunció la creación de un consorcio metropolitano de infraestructura con la Intendencia de Montevideo, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, con OSE. ¿De qué se trata?

YO – Ante la pregunta permanente y reiterada del peso de lo metropolitano, fundamentalmente vinculado a la movilidad, que se instaló en la campaña de Montevideo pero también repercutió en Canelones, y ante las experiencias que hemos tenido, fundamentalmente con las obras de infraestructura en la Ciudad de la Costa y las que se vienen, se evidencia que es necesaria una nueva institucionalidad metropolitana que permita la ejecución conjunta.

Dicho de otra forma: Tabaré Vázquez planteó una agencia metropolitana donde se hace un muy buen diagnóstico de la realidad en el primer período. José Mujica lo toma y le incorpora un nuevo concepto, que es la regionalización en el país, y convocó a las intendencias a asociarse para hacer obras en conjunto; no se concretó. Entonces, yo hoy tengo que Montevideo está pensando qué hacer con Avenida Italia, linda oportunidad para que yo piense qué hacemos con Avenida Giannattasio, ya que  hay una relación de continuidad importante y constituyen un solo corredor. Ahora, ¿tienen que ser dos obras separadas?, si Montevideo lo resuelve a través de fondos BID yo andá a saber de dónde puedo sacar los recursos. Entonces, ¿no es posible generar una institucionalidad que nos permita ejecución conjunta, elaboración de proyectos únicos y no complementarios? Saltó acá y en Canelones el impacto del corredor Garzón, yo no puedo hablar de eso porque no podía hacerme cargo de una obra similar del otro lado porque en realidad, uno, no teníamos los recursos, y dos, no existe un ámbito donde esas cosas se coordinen y ejecuten.

Pongo un ejemplo bien clarito: Ruta 5 sur, la OSE está analizando la posibilidad de poner saneamiento, que hay muy poco –estoy hablando de Las Piedras, La Paz y las villas-. Hay tres instituciones que se vinculan: la IC, que tiene que ir reparando arriba, la OSE y también la Intendencia de Montevideo, porque el saneamiento en Montevideo es de la intendencia y se conecta con un colector que es de Montevideo. Ahí estás obligado a coordinar instituciones, y está bien, porque de repente hay buen clima político como para hacerlo, ¿pero por qué no generar un marco institucional que permita la ejecución de obra y la elaboración de políticas claras? No estamos inventando nada, en el mundo existe.

EC – Pero por ahora es una idea.

YO – Ante la pregunta que me hacían sobre qué pienso del corredor Garzón o sobre el vínculo con la Intendencia de Montevideo, digo que creo que estamos en condiciones de dar un paso a una instancia superior que ya no sea una coordinación sino una ejecución conjunta de obras.

EC – Me parece importante incluir en esta charla algunas consideraciones políticas. Usted integra la dirección nacional del MPP desde los años 90.

YO – Si, ya perdí la cuenta, vengo integrando la dirección desde el arranque.

EC – ¿Usted se presenta efectivamente como una figura del MPP o prefiere jugar más bien en su condición de frenteamplista?

YO – Soy una figura del MPP, es mi sector, pero en la responsabilidad que me tocó asumir en su momento como secretario general y muchas veces ejerciendo la titularidad ante la licencia o algún viaje de Marcos, y en lo que se me viene, es una responsabilidad esencialmente frenteamplista y la responsabilidad es con el FA en su conjunto. Lo que está claro es que desde el punto de vista ideológico, de la organicidad, pertenezco a una fuerza política, vengo de ahí. Pero la responsabilidad es con todo el FA.

EC – Muchos dirigentes y algunos analistas lo ven a usted perfilándose como un líder emergente del MPP incluso como una figura para una renovación de las candidaturas a nivel nacional del FA.  ¿Está en sus planes ese papel?, ¿cómo ve esas observaciones?

YO – Me lo han planteado… Está claro, hay que decir las cosas como son, que pertenezco a una generación que no la fundación del FA en 1971, que es pos dictadura y que en todos los sectores políticos del FA y del espectro político nacional está emergiendo. Nos toca asumir la responsabilidad de tomar las riendas de la conducción, donde nos toque, como nueva generación…

EC – Usted es bastante más joven que otras figuras que se están considerando como eventuales recambios. Pienso en Daniel Martínez, que ahora asume como intendente de Montevideo y anda cerca de los 60, usted no llegó a los 50.

YO – No llegué todavía… Pero tenemos por ejemplo un viceministro de Economía [Pablo Ferreri] que es bastante más joven que yo, puedo poner un montón de ejemplos… el presidente de la Cámara de Representantes [Alejandro Sánchez], que pertenece a mi sector, también. Si uno mira la otra vereda también hay intendentes que están desde el periodo pasado y son más jóvenes que yo también. Voy a que, como dicen los veteranos –a los que uno respeta mucho-, como dice “Pepe” Mujica: “la idea es que venga una barra que nos sustituya y nos supere”. En realidad es una convocatoria a asumir la responsabilidad que se nos viene. Es muy de uruguayo también decir: “No, eso…”, somos  así, no somos argentinos…

EC – ¿Se piensa como un eventual pre candidato presidencial?

YO – No, no me pienso.

EC – ¿Sí se piensa como intendente de Canelones por dos períodos?

YO – La idea es asumir esto como un proyecto a diez años. Me imagino que todo intendente que asume, de cualquier partido, debe plantearse el objetivo de generar una propuesta bastante más larga que un período de gobierno. Además, como la Constitución lo permite, hay que aprovechar la elaboración de planes pensados a 10 o 15 años donde evidentemente existe la posibilidad ineludible de poder seguir liderando. Creo que eso es un acierto, muchas veces nosotros a la hora a elaborar planes analizamos la conveniencia o inconveniencia por las rupturas que ocurren en los ciclos electorales, el caso de la Presidencia es el más evidente. No está de más y no hay que eludir la posibilidad de decir que este es un proyecto a 10 años, donde pretendemos estar en los diez. Evidentemente después la instancia electoral pasa raya y resuelve, pero así me veo.

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