¿Por qué el fiscal sólo imputa a Manini por no denunciar a la Justicia las confesiones de Gavazzo?

¿Por qué el fiscal sólo imputa a Manini por no denunciar a la Justicia las confesiones de Gavazzo?

Producción: Gastón González Napoli, Emiliano Cotelo

Las circunstancias han cambiado”.

Esa frase del senador Guido Manini Ríos dio un nuevo giro esta semana a un tema que se ha estirado casi un año, con elecciones, balotaje, transición y pandemia entre medio.

A través de un video, Manini Ríos comunicó en la noche del lunes que se retirará de sala cuando se vote el pedido de desafuero que pesa sobre él, con lo que le dio vía libre al Partido Nacional (PN) para rechazar esa solicitud de la Fiscalía. Ayer, efectivamente, los senadores blancos se decantaron por esa posición. De esa forma, no alcanzan los 21 votos que la Constitución exige para la aprobación del desafuero y el senador de Cabildo Abierto no deberá comparecer ante la Justicia.

En el video el líder de Cabildo Abierto critica al gobierno anterior, al que acusa de “doble discurso”, y también ataca al fiscal Rodrigo Morosoli, quien lo imputó el año pasado. Hay, afirma Manini Ríos, “justificadas dudas sobre la imparcialidad y la verdadera justicia que inspirará el proceso que se pretende iniciar” en su contra.

No es la primera vez que Manini critica actuaciones del sistema judicial. De hecho, ese tipo de cuestionamientos -incluidos en un texto redactado por él, anexo a los fallos del tribunal de honor sobre los ex militares José Gavazzo, Luis Maurente y Jorge Silveira (*)- fue lo que precipitó su remoción del cargo de comandante en jefe, dispuesta por el entonces presidente Tabaré Vázquez, el 12 de marzo de 2019.

Una de las razones que se esgrimen para sospechar sobre el tratamiento discriminatorio que él podría recibir de la Justicia es el hecho de que el fiscal Morosoli no imputa al expresidente Vázquez y a Miguel Ángel Toma, ex secretario de Presidencia, el mismo delito del que se le acusa a él: la omisión de denunciar un hecho delictivo.

Parece conveniente, entonces, averiguar por qué el fiscal juzgó de manera difefente esas conductas.

Archivo, actas y grabaciones

Las actas de la investigación de la Fiscalía siguen siendo en buena parte reservadas, pero se conoce el escrito del fiscal Morosoli en el que se dispone el archivo de las causas relativas contra Vázquez, Toma, el ministro de Defensa y los generales que integraron el Tribunal de Honor y el Tribunal de Alzada que examinaron el caso de Gavazzo.

La producción de En Perspectiva estudió ese escrito y también algunas actas de los interrogatorios realizados por Morosoli (incluyendo audios). A partir de esos documentos, se armó este resumen de la reconstrucción que realizó Morosoli.

La construcción del fiscal

Resumiendo, en abril de 2018 Gavazzo sorprendió al tribunal de honor realizando confesiones que llevaron a los generales a cargo a detener las actuaciones. Según Gavazzo, el tupamaro Roberto Gomensoro Josman, quien apareció muerto en el río Negro en marzo de 1973, todavía en democracia, no perdió la vida en esa zona del país sino en un cuartel de Montevideo, el Grupo de Artillería N.º 1. El exrepresor declaró que se encontró allí con Gomensoro ya fallecido y que recibió la orden de arrojar su cuerpo al río Negro. Gavazzo agregó que cumplió con el encargo asumiendo esa tarea en solitario.

El general Gustavo Fajardo, que presidía aquel tribunal lo informó de esta manera en su declaración en Fiscalía:

Estábamos investigando sobre el segundo vuelo, no aparecía nada que nos convenciera… entonces le hicimos una pregunta, si él había tenido conocimiento de que hubiera algún muerto en un cuartel o que se hubiera entregado una niña o alguna violación a los Derechos Humanos si se hubiera producido, y ahí nos dice que sí, nos dice en su momento, yo les voy a decir algo que nunca se lo dije a la Justicia, aunque sé que mañana va a estar en la Justicia, sí tengo conocimiento de una persona que murió adentro de un cuartel. Nos dijo eso y siguió hablando y hablando, nosotros nos miramos y dijimos, ¡a la miércoles, esto es grave…!

Los generales miembros del tribunal declararon ante el fiscal Morosoli que, cumpliendo con el artículo 77 del reglamento de los tribunales de honor, detuvieron las actuaciones y le llevaron las novedades a Manini. Pocos días más tarde, el hoy senador les ordenó que retomaran las tareas. A mediados de junio sucedió algo similar con otras confesiones de Gavazzo, volvieron a suspender las actuaciones, comunicaron a Manini y este, poco después, les dijo otra vez que prosiguieran. También pidieron al comandante que pasara las confesiones a la justicia el 1º de octubre, cuando entregaron su fallo.

¿Manini le informó en esos momentos las confesiones de Gavazzo al ministro de Defensa, Jorge Menéndez, a efectos de que se resolviera la denuncia penal correspondiente? Manini sostiene que sí lo hizo pero el fiscal no se da por satisfecho porque no existe constancia por escrito de esas comunicaciones. Manini alega que le informó al ministro de manera verbal pero Morosoli le pide que presente testigos de esos diálogos y el ex comandante no los aporta. Por eso el fiscal opta por la imputación.

Según la reconstrucción de la Fiscalía, las actuaciones de los tribunales de honor recién llegaron formalmente al Poder Ejecutivo, junto con los fallos que se proponían, el 14 de febrero de 2019: en esa fecha las autoridades del Ministerio de Defensa Nacional (MDN) toman conocimiento de las confesiones que allí se habían dado y determinan la notificación correspondiente al presidente de la República.

Casi un mes después, el 12 de marzo, Tabaré Vázquez resuelve el pase a retiro de Manini (por el documento con críticas a la Justicia) y, simultáneamente, homologa las sanciones que los tribunales planteaban para Gavazzo y Silveira (no así el fallo sobre Maurente, a quien se lo exoneraba de responsabilidad), pero deja constancia de discrepancias con criterios seguidos por los generales. ¿Por qué? Porque, por ejemplo, en el caso de Gavazzo, la medida disciplinaria no se disponía por las violaciones a los derechos humanos que había admitido sino porque, al haber ocultado ante la Justicia lo que conocía sobre la muerte de Gomensoro Josman, había permitido que otro militar, Juan Carlos Gómez, hubiera ido preso por ese homicidio, aunque era inocente.

Pero en aquel momento ni el MDN ni la Presidencia trasladaron a la Justicia las actas de los tribunales del Ejército. ¿No omitieron también así el deber de denunciar?

Según las averiguaciones efectuadas por el fiscal, una vez que se pasó a retiro a Manini Ríos y se resolvió sobre los tribunales de Honor, las actas fueron remitidas de regreso desde Presidencia al MDN “a sus efectos”. Esto indicaba, según Morosoli, que los funcionarios de esa cartera debían hacer la denuncia penal.

De acuerdo con el relato del fiscal, el equipo de asesores legales del MDN se abocó entonces a determinar para qué causas vinculadas con la dictadura podían ser importantes las declaraciones de los ex represores.

Morosoli escribe lo siguiente: “El Ministerio optó por desagregar y cruzar los datos que surgían de las declaraciones de Gavazzo y Silveira con la base de datos que poseía el MDN, para facilitar la tarea de los órganos de investigación criminal (Fiscalía Especializada en Crímenes de Lesa Humanidad) y no remitir la información ‘en bruto’ con las consiguientes dificultades de análisis por parte de dichas autoridades”. Si bien el camino elegido era lento, está documentado que la decisión de notificar a la Justicia estaba tomada. Pero antes de que ese trabajo estuviera terminado y se efectivizara la denuncia, el periodista Leonardo Haberkorn publicó las actas en el diario El Observador y se produjo el escándalo político en torno al tema.

Por lo tanto, el fiscal destaca que los funcionarios civiles de la cadena jerárquica (desde el MDN hasta la Presidencia de la República) pudieron probar que cumplieron con la obligación de reportar a quien correspondía a efectos de la denuncia judicial.


(*) En ese informe sostuvo, por ejemplo, que la justicia “en muchas oportunidades se apartó de los más elementales principios del derecho, no dando garantías a los acusados”. “En definitiva, aplicó una suerte de derecho para el enemigo», agregó. Y afirmó que «muchos de los imputados han sido condenados sin pruebas y sin las garantías del debido proceso”.

(**) Hoy el diario El Observador sostiene que, según los documentos a los que accedieron sus periodistas, que incluyen, entre otros, las declaraciones de Manini y de los generales de los tribunales ante Morosoli, “no consta prueba documental de que el hoy líder de Cabildo Abierto haya alertado a sus superiores acerca de los dichos de Gavazzo, y sí constan contradicciones entre su relato y el de los integrantes del Tribunal de Honor (Gustavo Fajardo, Alfredo Erramún y José González) y el Tribunal de Alzada (Claudio Romano, Alejandro Salaberry y Carlos Sequeira)”.

El artículo, consigna, en síntesis, lo siguiente:

En Fiscalía, Manini sostuvo que al menos en tres instancias comunicó al entonces ministro de Defensa, Jorge Menéndez, sobre las declaraciones de Gavazzo y añadió que el jerarca le pidió que siguieran las actuaciones, con el visto bueno del entonces secretario de la Presidencia, Miguel Ángel Toma.

Morosoli señaló que no pudo comprobarlo y le llamó la “atención” a Manini de que no nombrara ningún testigo que avalara sus dichos. El general retirado respondió a ese argumento señalando que sus charlas con Menéndez siempre fueron “mano a mano”.

En ese sentido, el relato del líder de Cabildo Abierto se basó en señalar que le comunicaba “todo” al ministro, que el Poder Ejecutivo tenía “premura” para que el tribunal cerrara su actuación y juzgara a los involucrados, y que los dichos de Gavazzo consistían por lo tanto en una “chicana” para “dilatar” el proceso. De todos modos, interrogado por el fiscal, no pudo justificar por qué el pase a la Justicia hubiera supuesto la detención completa del Tribunal.

Manini también sostuvo que los generales solo le transmitieron los dichos de Gavazzo “de forma verbal”, pero integrantes del tribunal declararon haberle llevado la declaración entera del represor el 15 de junio de 2018.

Otra contradicción entre los militares tiene que ver con los tiempos que le tomó al entonces comandante en jefe ordenar la continuidad de las actuaciones. Manini dijo que lo hizo el mismo día y los generales señalaron que pasaron unos diez días entre que se suspendieron y se volvieron a reunir.

Por otra parte, los generales Fajardo, Erramún y González le contaron a Morosoli que en reiteradas oportunidades insistieron en la importancia de llevar el caso a la Justicia porque contenía información “inédita”. Manini dijo que no lo recordaba así. En las declaraciones de los integrantes del primer tribunal consta que le manifestaron a Manini reiteradas veces la necesidad de denunciar ante la Justicia y que fallaron con la “convicción” de que las confesiones de Gavazzo y Silveira serían derivadas.

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Foto: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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