Perfiles de nuevos parlamentarios: Álvaro Viviano, diputado electo por Alianza Nacional

Perfiles de nuevos parlamentarios: Álvaro Viviano, diputado electo por Alianza Nacional

Producción: Lucas Elmallian

Álvaro Viviano fue edil de Montevideo entre el 2005 y el 2015, es ayudante adscripto grado siete en Secundaria y también fue director de Instituto Nacional de Inclusión Social Adolescente (Inisa). Estudió abogacía en la Facultad de Derecho, pero está a “cuatro o cinco exámenes” de recibirse, lo que no descarta que algún día retome.

Más que por su nombre Álvaro, se lo conoce por su apodo «Tato»:

Es prácticamente como mi nombre, porque es un apodo que tengo desde muy chico, por los 7 u 8 años, donde mi fisionomía en aquel tiempo asociado a un gordito, chiquito, de lentes, con el pelo muy lacio, cortito, con un pirincho que se me paraba en la nuca, me llevó a que algunos amigos del liceo me asociaran con la figura del Tato Bores. Ese apodo me ha acompañado toda mi vida. 

Viviano considera que su trabajo en el Parlamento se va a inclinar por lo social, aunque entiende que luego sabrá que comisión integra.

Yo creo que tengo una inclinación propiamente por lo social, tengo una inclinación innata muy profundizada por un largo pasaje por la ANEP, por Secundaria, particularmente por el INISA, una particular sensibilidad de los temas sociales asociados con un tema que tiene que ver con la eficiencia de los cumplimientos de las políticas sociales, que lleguen a los que tienen que llegar, evitar solapamientos que se dan desde distintos niveles y contribuir a un mejor funcionamiento de Estado, a todo nivel.

Creo que hay que diferenciar dos líneas que tienen que ver con las políticas sociales, la asistencialista, aquella que está planteada para situaciones de urgencia, que tiene que ver con la búsqueda de una salida de aquel que pasa por un tiempo de indefección, y segundo el ordenamiento de organismos que cumplen tareas sociales propiamente dichas. La salud, la educación, el BPS, el Ministerio de Trabajo, todos aquellos que coadyuvan en una misma dirección que es sostener las políticas sociales. Creo que hay que hacer mucho hincapié en fortalecer una línea de trabajo articulada, fuerte, evitar solapamientos y sobretodo trabajar en la eficiencia de las mismas. Creo que en Uruguay se gasta muchísimo dinero en eso y no estoy seguro que se gaste bien.

Considera que el Estado debe proveer asistencia a quienes lo necesitan, pero discrepa con el concepto de asistencialismo.

La palabra asistencialismo está orientada a dar y no recibir. Estoy de acuerdo en la asistencia y en la ayuda si está bien identificada. Si uno encuentra en su medio situaciones que requieren un empujón para poder sacarla de determinado contexto. Si creo que tiene que ser ordenada, que no tiene que ser de por vida, sí creo que a las personas hay que redireccionarles un proyecto de vida hacia el trabajo, que creo que es la más digna de todas las políticas sociales, y obviamente hay situaciones muy complejas de madres solteras embarazadas, de gente en privación de libertad que necesita una ayuda, necesita un impulso.

Analizando la situación de los adolescentes que pasan por INISA, tienen privación de libertad. De repente tenés la mala suerte que por el influjo de la droga, usaste un arma y cometiste una rapiña. Capaz que un poco ingresado en el proyecto lograste reencauzarte, un poco a redimensionar de lo que te llevó a algunas cosas, podían estar asociadas a las juntas, a una familia que no estaba del todo bien compuesta o a una necesidad. El Estado invirtió contigo un año, intervinieron medidas tuvo alimentación, recibiste talleres, recibiste medias de educación y desintoxicación para que abandonaras el tema de la droga, pero hay un día que salís y vos tenés que preparar la salida. Ese muchacho vuelve a la sociedad, Tenés que plantearte si vuelve al mismo lugar en el que estaba, si vuelve al mismo contexto, a la misma esquina, a la misma familia.

Vos gastaste un año, capaz que ese muchacho hizo un proceso positivo que le llevó a cambiar los patrones de vida, pero resulta que cuando sale vuelve al mismo lugar. Es ahí en donde me inquieta en cómo actúan las políticas sociales en Uruguay. ¿No será que a ese chico hay que tomarlo a partir de una ruta que no conocemos del estudio de su vida? ¿Sacarlo del mismo contexto, reorientarlo, llevarlo a vivir a otra familia, eventualmente conseguirle un trabajo? Eso es una verdadera política social y eso en Uruguay no lo veo. No veo una cosa de fondo pesada, articulada, que impacte.

También lleva como propuesta al Parlamento una reforma carcelaria:

Si nos toca ser Gobierno empujar una reforma penitenciaria de fondo, seria, y si no ocurre eso, vigilar que empiecen a darse buenas prácticas que de verdad salga de la situación que hoy está, crítica, grave, de hacinamiento, de falta de proyectos verdaderos y contundentes de rehabilitación. Yo creo que no hay un patrón ni un modelo fijo. Yo creo que hay que hacer cárceles chicas y medianas. Tiene que haber diversificación de establecimientos y proyectos en función de la población que tienen, que tienen que mejorar la derivación.

Viviano se considera una persona que “navegó” en su vida lejos de los extremos, un hombre de centro, wilsonista, y no ve problemas a la hora de negociar con el resto de los parlamentarios. Pero sí afirma que le gustaría conversar con el diputado electo de Cabildo Abierto, Martín Sodano, por sus dichos en el último tramo de la campaña electoral.

La verdad tiendo a no encasillar una opinión que no la comparto, pero también te digo que en alguna oportunidad, pre o post asunción, me gustaría intercambiar opiniones para hacerle entender que hay otras visiones, que hay visiones más amplias, que en este caso son mayoritarias y que son las que vamos a impulsar. Trataremos que esa opinión que es un poco radical tienda a morigerarse.

Por último Álvaro “Tato” Viviano nos contó cómo debería ser el Estado en su opinión.

Creo en un Estado mediano, eficiente y costo cero, pero también subsidio cero. Creo que el Estado tiene que ser autosuficiente, pero debe direccionarse a evitar que los costos excesivos se transformen en un problema económico. Hoy el Estado funciona tomando deuda, todos los años tomamos tres mil millones de dólares para tapar los agujeros del Estado. Quien no vea eso, verdaderamente no ve lo que está pasando en este país.

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Foto: Álvaro Viviano. Crédito: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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