A raíz del homicidio de «El Pelado»: ¿Cuán grave es la violencia entre presos en las cárceles uruguayas?

A raíz del homicidio de «El Pelado»: ¿Cuán grave es la violencia entre presos en las cárceles uruguayas?

Marcelo «el Pelado» Roldán cometió su primer homicidio a fines de la década de 1980 con solo 13 años y era uno de los presidiarios uruguayos más conocidos

Richard Marcelo Roldán Requeijo, más conocido como “El Pelado”, fue asesinado este jueves por la madrugada en el Penal de Libertad en un crimen sangriento. Su compañero de celda, Víctor Hugo Pereyra Da Silva, fue el autor del homicidio.

Pereyra dijo ante la justicia que mató a Roldán porque éste venía insultando reiteradamente a su madre. Según relató la fiscal, Nidia Morosini, en su testimonio este hombre relató que cometió el asesinato con un cuchillo casero y que después arrastró el cuerpo hasta el baño de la celda, lo colgó de los pies y lo decapitó. Pero no terminó allí. Realizó un corte en el torax de la víctima, y extrajo trozos del cadáver que a continuación fritó y luego comió (*).

Violencia en el Penal
Se trata del homicidio número 16 en lo que va del año en las cárceles uruguayas. Si sumamos suicidios y accidentes o fallecimientos dudosos llegamos a 22 muertes violentas hasta ahora. Todo indica que 2018 cerrará con menos muertes violentas que en los dos años anteriores que fueron record. De todos modos, hay que tener en cuenta que la población carcelaria es menor, según comentó a En Perspectiva Juan Miguel Petit, comisionado parlamentario para el sistema penitenciario.

En 2017 hubo 28 muertes violentas en total, 17 de ellas “homicidios en custodia”, como se los denomina formalmente (**). Peor había sido 2016, con 32 muertes violentas, 16 de ellas homicidios de presidiarios.

La recopilación realizada por la oficina del comisionado parlamentario registra 229 muertes violentas en custodia desde 2009.

En su último informe anual, Petit advirtió que el Penal de Libertad tiene una cantidad de fallecimientos desproporcionada: aloja al 10% de la población del sistema, pero registra el 19% de las muertes de presos y el 32% de las muertes violentas. Es decir que una de cada tres muertes violentas en el sistema carcelario ocurre en esta prisión. Por esa razón, y por otras, varios especialistas se preguntan si no llegó ya la hora de clausurar Libertad.

Petit adelantó a En Perspectiva que este viernes visitará la cárcel de Libertad para transmitirle su pesar a los funcionarios, por el “horror” que tuvieron que presenciar.

A fines de noviembre, el comisionado se presentará en el Parlamento para exponer sobre otra muerte violenta ocurrida a comienzos de octubre en ese mismo recinto, que en principio fue atribuida a un enfrentamiento entre reclusos pero que ahora -luego de una larga investigación- se considera fue responsabilidad de un guardia, disparando muy cerca de la cabeza de la víctima con un arma de municiones no letales.

Brutalidad
Los episodios violentos en cárceles son permanentes. Sin embargo, el ex director nacional de cárceles Enrique Navas (que ocupó ese cargo entre 2002 y mayo de 2006) solo recuerda un caso que puede asemejarse en brutalidad al asesinato de Roldán.

Ocurrió en el penal de Libertad en la madrugada de Navidad del año 2005, cuando dos reclusos asesinaron a su compañero de celda, lo descuartizaron y hasta comieron parte de sus órganos. Fue el crimen de Ruben Julio Domínguez da Luz, alias “el Caramelero”, llevado a cabo por Rafael García Rodríguez, alias “El Sapo”, y Diego de León Conde, alias “El Cosita”.

Domínguez, la víctima, había sido procesado en marzo del año anterior por coautoría de homicidio especialmente agravado. Domínguez y otros tres hombres participaron en la violación y muerte, en noviembre de 2003, de una liceal de 14 años en el monte de la Francesa, en la zona de Colón. A su vez, los que lo mataron en el Penal de Libertad habían sido encarcelados 20 días antes por múltiples violaciones, atentado violento al pudor y dos homicidios de jóvenes mujeres en la zona del barrio Borro.

“El Sapo” y “El Cosita” explicaron a las autoridades del Penal que estaban molestos con Domínguez porque alardeaba de la forma como había violado y mató a su víctima.

Álvaro Garcé, que fue comisionado parlamentario para el sistema penitenciario entre 2005 y 2014, recordó otro episodio de gran brutalidad, que sucedió en Tacuarembó, en el año 2008. En aquel momento, Juan Gilberto Coitiño, procesado junto con su esposa por prostituir a su hija de diez años, fue linchado por siete presos apenas 24 horas después de su ingreso en prisión.

Su esposa y uno de los hombres que había abusado de la niña también fueron víctimas de golpizas en sus respectivos encierros. Pero en el caso de Coitiño, la violencia llegó a más. Fue crucificado en la parrilla de su cama, le laceraron y quemaron el pene, y luego lo asesinaron a golpes y patadas.

Quién era el Pelado
“El Pelado” Marcelo Roldán –asesinado ayer- era uno de los presos más conocidos del sistema penitenciario uruguayo: tenía 44 años y había pasado más un tercio de su vida entre rejas.

En 1989, con solo 13 años, cometió su primer asesinato durante el asalto a una vinería de Villa Española. Todavía siendo menor de edad, mató a otro delincuente.

Cobró fama durante los años 90 y desde entonces estuvo internado en prácticamente todos los hogares para menores infractores y luego en cárceles para mayores.

El exdirector Navas recuerda muy bien a Roldán. Según explicó a la producción de En Perspectiva, era una persona muy conflictiva y tenía pocos vínculos de amistad con otros reclusos. Era el foco permanente de problemas en la cárcel porque participaba con frecuencia en riñas con otros presos.

Por lo general, aquel interno que se llevaba bien con Roldán, no tenía una buena relación con los otros. Eso sí, aquel que lograba ingresar a su círculo de amistades pasaba a beneficiarse de su protección.

Garcé lo tiene presente como un hombre solitario. «Yo no lo recuerdo como alguien que dentro del sistema carcelario fuera un líder», dijo. «No tenía ningún grupo que lo respaldara, se movió siempre de forma individual».

Navas recordó que durante su gestión en la entonces Dirección Nacional de Cárceles puso en marcha un plan para trasladar a presos peligrosos del penal de Libertad a la cárcel de La Tablada.

La condición para permanecer allí era que tuviera una buena conducta. De lo contrario, se disponía el regreso a Libertad. Navas recuerda que en ese establecimiento Roldán logró ser contenido debidamente. Al poco tiempo comenzó a recibir la visita de una mujer, con quien mantuvo encuentros íntimos, fruto de los cuales tuvo un hijo con ella. “Fue el momento de mayor humanidad que tuvo”, recuerda Navas.

De todos modos, allí en La Tablada Roldán protagonizó en 2007 un hecho muy sonado, cuando se subió al techo durante unas 12 horas, amenazando con tirarse al vacío, en reclamo de mejores condiciones de reclusión.

Quien dialogó con él para que cesara su protesta fue Garcé. En conversación con En Perspectiva, evocó que ese diálogo con Roldán fue “muy complejo” y supuso asegurarle garantías una vez depusiera su actitud.
En 2011, Roldán salió en libertad tras cumplir con su condena. Pero duró poco en la calle: primero fue identificado como autor de una rapiña y luego provocó un suceso violento en un juzgado. Así volvió a entrar al sistema. En 2013 una pelea en el Penal lo dejó hospitalizado, aunque sobrevivió.

Homicidio
Este jueves, finalmente, el “Pelado” tuvo su último enfrentamiento. Según el Ministerio del Interior, Roldán y su homicida, Víctor Hugo Pereyra, llevaban poco tiempo como compañeros de celda y no habían tenido problemas. Pero durante la noche, según Pereyra, Roldán le faltó el respeto a su madre, lo que ya había hecho otras veces, con lo cual provocó su reacción. El arma homicida fue un corte carcelario.

De acuerdo con el comunicado oficial, Víctor Hugo Pereyra Da Silva cumple condena por varias causas, entre ellas un delito complejo de homicidio muy especialmente agravado en la modalidad de concurso, un delito de hurto, un delito continuado de suministro de estupefacientes y un delito de homicidio en reiteración real, un delito de extorsión, un delito de rapiña y privación de libertad en grado de tentativa.

 


 

(*) Estos últimos detalles no figuraron en el informe emitido al aire el viernes de mañana. Fueron revelados más tarde, en declaraciones a la prensa, por fiscal de la ciudad de Libertad, Nidia Morosini, responsable de la investigación de este caso.

(**) Las cifras de ese año incluyen una muerte por caída de altura por causas no aclaradas, y el homicidio de una mujer que había ido a visitar a su pareja, preso en el Penal de Libertad; el hombre la asesinó en el baño de visitas.

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Foto: Imagen Telemundo

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