¿Cómo se dio la salida de Ernesto Talvi de la política?

¿Cómo se dio la salida de Ernesto Talvi de la política?

Producción: Rodrigo Abelenda

Algunos se la veían venir. A otros los tomó por sorpresa. Ernesto Talvi sacudió el tablero político el domingo cuando anunció, abruptamente, que dejaba “la política activa”.

“Debo reconocer que sobreestimé mi capacidad de adaptarme del quehacer académico al quehacer político. Y aunque hoy creo entenderlo y en todo momento intenté hacer lo mejor, no es lo mío”, escribió el excanciller en una carta.

¿Cómo se procesó esta salida? ¿Qué ocurrió en los días previos como para que el economista tomara una decisión tan drástica?

Vamos a recorrer esos antecedentes.

Talvi había provocado una primera sorpresa el miércoles 1 de julio, cuando renunció a la Cancillería mucho antes de lo esperado. Su determinación se precipitó el día anterior, 30 de junio, cuando el nombre de su sucesor, Francisco Bustillo, se filtró a la prensa el mismo día en que él presentaba los lineamientos de lo que llamó “diplomacia comercial 5.0” (*).

Talvi ya había anunciado públicamente su intención de jugar “otro rol” dentro del gobierno, pero ese y otros trascendidos de prensa que circularon ese día – incluyendo detalles sobre algunos encontronazos que él había mantenido con jerarcas de la cartera- aceleraron su dimisión. Aquellos hechos lo dejaron “extremadamente dolido” y desde el día en que dejó el Palacio Santos empezó a manifestar con su entorno más cercano su “asqueo” hacia los “tejes y manejes” que él percibía en la política, según dijeron a En Perspectiva fuentes que trabajaron muy cerca de Talvi mientras integró el gabinete.

Desde aquel momento, el economista se sumió en un período de reflexión sobre su futuro. Pero con el correr de los días su malestar con la política siguió creciendo. Especialmente, a medida que Bustillo -ya en el cargo de ministro- elogiaba, más de una vez, la llamada “diplomacia del cóctel”, una práctica que Talvi había cuestionado desde la campaña electoral: entendía que había que desterrarla para mejorar la eficiencia del servicio exterior.

Bustillo se plantó firme en contra de aquellas objeciones: “Algunos hablan sin haber pisado una embajada en su vida”, dijo. Y no sólo tomó distancia de ese concepto, sino que aseguró que él es fruto del “mal llamado cóctel”:

El mal llamado cóctel es fundamental, definitivamente es fundamental. Probablemente, yo sea producto de ese mal llamado cóctel, que no es otra cosa que muchas horas de esfuerzo, muchas horas de almuerzos, cenas, muchas horas de café y muchas horas de dejar a la familia de lado en procura de lograr una mejor tarea. Esa es la realidad. Me encanta responder esta pregunta para dejar las cosas bien en claro, definitivamente, pero no para contraponer a la posición de terceros. Es para que la gente descubra de qué se trata la Cancillería, de qué se trata el servicio exterior.

Señales

El hecho de que Talvi dejara el Ministerio de Relaciones Exteriores y no asumiera de inmediato su banca en el Senado encendió la alarma en su entorno sobre la posibilidad de un alejamiento definitivo. También llamó la atención que durante ese período de reflexión fue muy escaso el contacto con los dirigentes de Ciudadanos.

Según informa hoy El Observador, Peña se enteró de la decisión de Talvi el viernes pasado y el domingo ambos se encontraron en la sede de Ciudadanos para ajustar el texto de la carta que se publicaría horas más tarde. De acuerdo a esta versión periodística, Talvi le dijo al senador Adrián Peña que no veía forma de recomponer los puentes cortados (con Lacalle Pou y con Julio María Sanguinetti, para empezar) y que pensaba que creía que no lograría nunca “adaptarse” a las reglas de juego. “No sirvo para esto”, le dijo a su interlocutor.

El domingo de noche, finalmente, el retiro se hizo público.

Las figuras coloradas más críticas con Talvi tomaron su alejamiento como una perla más, tal vez inevitable, luego de una larga serie de decisiones políticas “erráticas”, generalmente tomadas de forma inconsulta y unilateral.

A otros, como el diputado Ope Pasquet, la decisión los tomó por sorpresa, ya que eran más optimistas sobre la continuidad del ex canciller en política. Así lo comentó Pasquet ayer aquí En Perspectiva:

Yo consideraba que el alejamiento de Talvi era una posibilidad, pero francamente no creí que fuera una probabilidad. En todo caso no imaginaba que esto pudiera producirse cuando se produjo. Me tomó por sorpresa.

El CEN

Ayer a las 11 de la mañana, ya con el paso al costado de Talvi confirmado, el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del Partido Colorado (PC) sesionó ayer vía Zoom. El clima de la reunión fue de “enorme tristeza”, según dijeron a En Perspectiva participantes del encuentro. La conclusión de la mayoría fue que el partido retrocedía varios casilleros luego de haber superado la renuncia de Pedro Bordaberry y de haber competido en las últimas elecciones con dos sectores relativamente consolidados, como Ciudadanos y Batllistas.

En medio de la desazón, primó la unidad y se aprobó por unanimidad una declaración que llama a “redoblar” el esfuerzo para sostener a la coalición de gobierno. Sin embargo, durante la discusión hubo voces que le reprocharon a Talvi que hubiera abandonado el barco ante la primera situación difícil. De hecho uno de los asistentes recordó que el ex presidente Jorge Batlle solía decir que sólo se deja la casa de gobierno el día en que se entrega el mando o “con los pies para adelante”.

¿Y Ciudadanos?

Ciudadanos, el sector que creó Talvi en agosto de 2018, va a centrarse ahora en recomponer la vida orgánica, que era “inexistente” últimamente por la dedicación que Talvi volcó en las tareas de la Cancillería y por el escaso diálogo que el economista mantenía con dirigentes y militantes, dijo una fuente política a En Perspectiva.

Los referentes del grupo se dedicarán a crear comisiones temáticas, reestructurar el comité ejecutivo y organizar un congreso. El 8 de agosto, en la Casa del Partido Colorado, Ciudadanos elegirá a sus nuevas autoridades. Hasta esa fecha el coordinador político será Adrián Peña, que mientras se apresta a asumir como ministro del nuevo Ministerio de Ambiente se perfila como el líder “natural” del grupo. Hoy el senador funciona como el nexo entre su grupo y Batllistas y también es el interlocutor con el gobierno.

Varias fuentes consultadas evalúan que el principal sector colorado hoy carece de una conducción potente y que el liderazgo de Peña es aún incipiente.

En su carta de renuncia Talvi manifestó su intención de colaborar en Ciudadanos desde lo técnico, aunque muchos consideran que esa forma de participar será prácticamente “testimonial”. De hecho, fuentes cercanas a Talvi consultadas por En Perspectiva creen que el economista aspira a volver a un perfil similar al que tenía cuando dirigía el Centro de Estudios para la Realidad Económica y Social (Ceres).

Otro enfoque

¿Qué dejan estos casi dos años de carrera política de Talvi?

La carrera de Ernesto Talvi en política fue una montaña rusa.

Ingresó a ese mundo cuando lanzó Ciudadanos, hace menos de dos años, y lo hizo como un académico reputado que exhibía como una de sus credenciales el respaldo que años antes le había dado el ex presidente Jorge Batlle. Muy rápidamente logró posicionarse como líder. Al poco tiempo rechazó el respaldo del ex presidente Sanguinetti con quien luego terminaría compitiendo en la elección interna. “Sanguinetti sí, el sanguinettismo no”, decía Talvi en 2018. Aquella postura comenzó a abrir un foso con el veterano caudillo colorado y sus seguidores.

Luego de ganar la interna con holgura, Talvi dio un giro y le ofreció la secretaría general a Sanguinetti (una decisión de la que luego se arrepentiría, según confesó varias veces).

Sin embargo, el vínculo entre ambos permanecía deteriorado, como quedaba claro en declaraciones públicas de ambos y, sobre todo, en las quejas que Talvi exponía en las conversaciones fuera de micrófonos.

Muy pocos meses después esa relación se quebró por completo. Varias notas de prensa coinciden en que Talvi dejó de atender el teléfono a Sanguinetti a fines de febrero. Aparentemente, el fundador de Ciudadanos se fastidió especialmente cuando supo de una visita que Sanguinetti había realizado por esos días a Lacalle Pou llevándole un obsequio a las oficinas del presidente electo. El líder de Batllistas ha aclarado que la reunión fue casual e imprevista, que el regalo que llevaba no era de su parte y que la conversación, de apenas 15 minutos, no fue sobre asuntos políticos.

Otra gota que se sumó al vaso ya colmado se dio cuando el economista rechazó el planteo para que designara al hijo del ex mandatario, Julio Luis Sanguinetti, al frente de la Comisión Administradora del Río Uruguay.

Ese cortocircuito se volvió tan grave que el presidente de la República, Luis Lacalle Pou, negoció por separado con Talvi y Sanguinetti los cargos en el gobierno reservados para los colorados, como si no pertenecieran al mismo partido:

Nosotros vamos a dialogar con el expresidente Sanguinetti cuando entendamos que hay algún asunto de Estado que lo amerite. Dialogamos infrecuentemente, por ahora no hubo necesidad de hacerlo. Cuando haya necesidad no habrá ningún inconveniente en dialogar. Somos hombres de Estado. Las relaciones entre personas de Estado nunca se rompen porque tenemos una responsabilidad hacia el país.

En el Poder Ejecutivo Talvi mantuvo diferencias con Lacalle Pou por el rumbo de la política exterior. Según dice hoy El Observador, ese distanciamiento empezó el 6 de enero. Ese día Lacalle Pou habló por teléfono con el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, y Talvi se enteró después. Cuando los periodistas lo llamaban para saber de ese diálogo, el entonces futuro canciller no sabía qué decir. Eso lo enfureció y fue su primer gran roce. Luego vendrían varios más. Talvi llevó una lista de todas las veces que, según su visión, desde Torre Ejecutiva le hicieron un bypass como canciller (**).

Lo cierto fue que cuatro meses después de la instalación del gobierno, el economista sintió que como canciller estaba exclusivamente “subordinado” al presidente y por eso le pidió una reunión al mandatario para transmitirle su intención de asumir otro rol en al coalición.

La noticia terminó divulgándose y generó un verdadero terremoto. El ministro era entonces el mejor evaluado por la opinión pública: se había destacado por los vuelos de repatriación de uruguayos varados en el exterior por los cierres de fronteras a raíz de la pandemia del Covid-19 y por los corredores humanitarios que había ofrecido nuestro país para el regreso a sus orígenes de extranjeros bloqueados en Uruguay o zonas cercanas (como los pasajeros del crucero Greg Mortimer).

Talvi se vio obligado a explicar en los medios cuál era su idea para, eventualmente, dejar el cargo, un planteo con el cual también desconcertó a muchos. De todos modos, siguió definiéndose como el «principal socio» de Luis Lacalle Pou:

Soy su principal socio, por ende conversamos, nos llevamos bien. Además nos complementamos bien porque tenemos caracteres y formaciones distintas. Estamos hablando de una posibilidad, de jugar otro rol. Es todo.

Un mes y medio después, este domingo, esa sociedad también se disolvió. Al resolver su alejamiento de la actividad política activa Talvi terminó también, de hecho, afuera del gobierno.

Según varias versiones de prensa, Talvi no habló sobre su carta de retiro con Lacallle Pou ni antes ni después del domingo de noche. Es que no ha habido comunicación entre ellos desde hace un mes, cuando tuvo lugar la cumbre del Mercosur, que fue el último acto de Talvi como ministro.

Según El País, tampoco le comentó su resolución a otros dirigentes blancos o jerarcas del Poder Ejecutivo; ni siquiera lo hizo con a la vicepresidente, Beatriz Argimón, con quien mantenía un contacto telefónico habitual.

Talvi fue quien firmó por el PC el documento “Compromiso por el país” donde se selló el acuerdo de la coalición para la segunda vuelta electoral. Y además él insistía en que su partido era el socio más importante de los nacionalistas en el oficialismo. Por ese motivo es que en el Partido Nacional se entendía que por “cortesía” -esa es la palabra que utilizaron dos de los consultados por El País- era importante tener una señal, mensaje o comunicación formal de Talvi.

Lacalle Pou fue preguntado ayer de tarde por los periodistas acreditados en la torre Ejecutiva sobre el retiro del colorado de política partidaria. El jefe de Estado se excusó por el momento de hacer declaraciones. “Hoy no es el momento”, acotó.

 


(*) La otra cara de ese episodio: En el gobierno alegan que no entendieron que Talvi hiciera esa presentación ese lunes cuando ya estaba pactado que iba a dejar el cargo al final de esa misma semana, luego de la cumbre del Mercosur.

(**) Dice El Observador que desde el otro lado la situación se vio muy diferente. En Torre Ejecutiva consideraron siempre que era muy difícil trabajar con Talvi porque nunca entendió que ser ministro implica una subordinación al presidente, y mucho más en la política exterior.

 

***

Foto: Ernesto Talvi durante el acto Gran Encuentro de Ciudadanos 2019 en el Club Aguada de Montevideo. Crédito: Javier Calvelo / adhocFOTOS

Podés seguirnos en las redes sociales de Radiomundo, en Facebook, en Twitter y en Instagram.
¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Muy buena la síntesis de sucesos…
    Talvi es una persona de bien, un académico, al que obviamente le molesta que lo lleven a los ponchazos…
    Pienso que nunca debió haber aceptado ir a la Cancillería y debió de haberse quedado trabajando en el Senado y en la Secretaría de su Partido.
    Con relación a Sanguinetti, pienso que a toda costa está salvaguardando su corriente, y obviamente avasallando con su protagonismo.
    El Presidente si actuó así, más allá de estar en su derecho de hacerlo no estuvo bien.
    Todo muy triste! Una pena por el país !

    Reply
  2. De acuerdo,la definida personalidad de Talvi ,solo podía navegar en el Senado,liderando desde esa horizontalidad que supone la cámara ideas y acciones .En un cargo ejecutivo (y cual de ellos !!!) era imposible no confrontar y empezar a fastidiar al Presidente y su entorno político.Talvi y su entorno «vieron» mal el aterrizaje al poder

    Reply
  3. María Cristina Negrón Martínez · Edit

    Lo más lamentable, que el asqueo hacia el maniobrerismo politicoide y las personalidades ya grandes, y las crecientes, evidentemente afines a ello, hayan logrado hacer huír despavorido a un profesional y ser humano con planteo humanitario. No voté con Talvi, y disiento en varios puntos de vista con él…lamento la deriva en que dejó a su grupo, el cual tampoco tuvo suficiente magnetismo como para apoyar su liderazgo hacia ellos y el momento-país. Pero, “Chapeau” por su valor e integridad, que hablan de él mucho mejor que actuaciones políticas “debidas”.
    Lo peor, la soberbia del jefe multicolor.

    Reply

Responder a Ma. Teresa Isola Cancelar la respuesta