Jura de la bandera: ¿Patriotismo o anacronismo?

“¿Juráis honrar vuestra Patria, con la práctica constante de una vida digna, consagrada al ejercicio del bien para vosotros y vuestros semejantes; defender con sacrificio de vuestra vida, si fuere preciso, la Constitución y las Leyes de la República, el honor y la integridad de la Nación y sus instituciones democráticas, todo lo cual simboliza esta Bandera?».

A esa pregunta debieron responder los liceales de primer año, el lunes pasado, como cada 19 de junio, el día del natalicio de Artigas. Es la ceremonia tradicional de Jurar de la bandera.

El artículo 28 de la ley 9.943, de 1940, dice que “todo ciudadano, natural o legal, está obligado a prestar juramento de fidelidad a la Bandera Nacional, en acto público y solemne”.

Luego se agrega que “la Universidad y la Enseñanza Secundaria, así como todos los Institutos privados de enseñanza secundaria y profesional, dispondrán que en sus respectivos locales los alumnos presten ese juramento en idénticas condiciones”.

Y más adelante se detalla las sanciones por incumplimiento: “El Ministerio de Instrucción Pública y Previsión Social no expedirá títulos profesionales o técnicos sin que el interesado acredite en forma el cumplimiento de esa obligación”.

Por último, el artículo siguiente, el 29, estipula que “ningún ciudadano será admitido a desempeñar cargos en la Administración Pública sin haber justificado el cumplimiento de las obligaciones establecidas por esta ley”.

Hace tiempo que se alzan voces que sostienen que la jura de la bandera es algo «anacrónico, ilegal y anticonstitucional», y debería eliminarse. El historiador Leonardo Borges se explayó en ese sentido en su libro Cual retazo. Y ese debate volvió a plantearse esta semana en las redes sociales.

La Mesa de los Viernes con Ana Ribeiro, Mauricio Rosencof, Juan Grompone y Alejandro Abal.

Entrevista y mesa relacionadas (año 2006)
Los anacronismos de la Jura de la bandera, según el profesor de Historia Leonardo Borges.

Continúa en...
Cuentos con metamorfosis: Tercera consigna de 2017 del Concurso de Cuentos
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5 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Sin negar la importancia de la intención del acto en el contexto de su origen, de generar cohesión social, etc., hacer que niños de primer año juren dar su vida me resulta inaceptable.
    Cuándo y con qué criterio debe estar dispuesto a morir ese menor de edad? Es absurdo.
    Lo aceptamos porque como está naturalizado no vemos el disparate de ese acto demencial.
    Imaginemos una organización cualquiera que le exigiera a sus miembros menores de edad (o mayores, da igual en el fondo) que hay que estar dispuesto en determinadas circunstancias a dar la vida! Y encima por cosas que desconocen o no están definidas. Porque qué puede saber un niño de leyes y Constitución o saber a qué se refiere el honor de la nación por la que hay que estar dispuesto a entregar la vida!!! ¿Alguien se imagina los titulares de los diarios y los noticieros si apareciera una organización, por noble que fuera, que pusiera esos requisitos?
    Porque imaginemos por un momento que somos invadidos por una potencia extranjera: ¿cuántos de nosotros iríamos por nuestros hijos liceales a decirles; «hijo, llegó la hora de cumplir el juramento, tome un fusil y vaya al frente a defender la Constitución, las leyes y el honor de la nación”. Es descabellado y sólo habla de lo rudimentario que sigue siendo el razonamiento humano.
    Lo que se hace es enseñar a perjurar.
    Y no es que a esa edad no se tenga cierta conciencia de las cosas solemnes o no se pueda comprender la importancia de determinadas asuntos vinculados con la idea de nación, de ser parte de un colectivo, de honrar compromisos, etc. Pero de ahí a jurar entregar la vida hay un abismo!

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  2. Mauricio Rosencoff demostró una clara ignorancia de los más elementales principios del razonamiento, fuera de sus manidas argumentaciones ideologizadas. Un gran decidor de palabras, como tantos, artista quizás, pero como interectual poca cosa.

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  3. Creo que es necesario conservar el juramento de fidelidad a la bandera como una de esas simbologías que representan nuestra identidad nacional, como el himno, el escudo, las fechas patrias o la propia bandera. Eso sí; me parece una aberración hacer jurar que se va a defender la Patria con la vida a una persona civil, como dice el texto; sobre todo, a un menor de edad; eso es propio sólo de quienes integren las Fuerzas Armadas. Esa referencia yo la sacaría (defender sí, pero no con la vida). Y sería más coherente que el juramento se hiciera no al inicio del ciclo secundario sino al final, cuando ya sale con la formación básica. Tampoco me parece oportuno el 19 de junio para ese juramento; me resulta más coherente otra fecha más vinculada con la constitución de nuestra nación, como el 18 de julio o el 25 de agosto.

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  4. Creo que se debe conservar el juramento de fidelidad a la bandera por las mismas razones que expresa el Sr. Jorge Laviano. Si bien la fecha podría ser otra, el 18 de julio sería la más apropiada, la que se emplea no está mal. Es que es el aniversario del natalicio del máximo referente del país, José Artigas. Por otra parte, en una sociedad en que los jovenes viven en líneas generales ocupados en el fútbol y el celular, no es mala cosa que en algún momento tengan ese momento de pensamiento o reflexión sobre la patria como un bien colectivo.

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