Cámara de Senadores rechazó moción del FA para quitarle el rótulo de “urgente” a la LUC

El Senado rechazó ayer una moción presentada por la bancada del Frente Amplio para quitarle el carácter de “urgente” al proyecto de ley remitido por el Poder Ejecutivo al Parlamento el pasado jueves 23.

Solo los senadores de la oposición de izquierda votaron la solicitud, que debía alcanzar el apoyo de tres quintos de la cámara para poder ser aprobada.

Al presentar el planteo, el senador del Movimiento de Participación Popular Charles Carrera pidió al oficialismo que recapacitara y accediera a darle al texto un tratamiento en los plazos normales. 

Carrera dijo que el proyecto tiene una inconstitucionalidad que “salta a la vista”:

La real motivación del gobierno es llevar adelante su programa de gobierno a partir de un mecanismo que fue pensado para otras situaciones. Que fue pensada por el constituyente con la lógica de darle una herramienta al Poder Ejecutivo para que se hiciera de leyes cuando existieran situaciones de emergencia, y eso no lo vemos aquí.

Por su lado, el nacionalista Jorge Gandini expresó que el Poder Ejecutivo no discutirá una ley “urgente” sino de “urgente consideración”, por lo que el proyecto no tiene porqué referirse exclusivamente a la emergencia sanitaria actual. El senador aliancista se refirió al “deterioro” que dejaron las tres administraciones frenteamplistas que precedieron al gobierno de Luis Lacalle Pou:

¿Y por qué es de urgente consideración? ¡Por razones políticas! Porque el Frente Amplio gobernó durante 15 años con mayorías absolutas e impuso su visión de la sociedad y su forma de resolución de los conflictos que son diferentes a los nuestros. La Ley de Urgente Consideración está repleta de temas sobre los que hemos votado en contra en esos 15 años y por lo tanto, cuando la población nos dio el mandato de gobernar para hacer cambios, venimos aquí comprometidos y dando la cara con esos cambios.

La Tertulia de los Miércoles con Martín Bueno, Juan Pedro Mir, Carina Novarese y Hoenir Sarthou.

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Foto en Home: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. El parlamento hace mucho que, en lo medular de la política, funciona por bloques. Diría que desde que Sanguinetti rompió la concertación nacional programática, tuvimos 3 gobiernos de coalición de derecha y 3 de izquierda. Se trabaja bien en temas que son más técnicos o que cortan transversalmente al espectro político. Pero en temas que son el núcleo de la ideología de la mayoría, no hay de qué discutir.

    Todos juegan a que no entienden el juego y se indignan por algo que ambos han practicado y que ahora les tocó cruzar la vereda. En esa ley, el parlamento va a jugar un rol mínimo, todo se viene trabajando y se va a terminar de trabajar dentro de la coalición de derechas. El FA hacía exactamente lo mismo, trabajaba un tema hasta que llegaba a un acuerdo interno y después votaba en bloque. Mientras no tenía acuerdo interno, lo tiraba para atrás.

    El rol de la oposición es testimonial, sirve para encontrar cangrejos debajo de las piedras, para destapar desprolijidades y corrupciones, para anunciar catástrofes, para exhibir falta de resultados. En resumen, la oposición trabaja para tratar de horadar la credibilidad del gobierno con miras a ponerle al electorado en contra. La derecha hizo exactamente eso al otro día de perder el gobierno y lo mantuvo durante 15 años, seleccionando temas sensibles y pegando todo el tiempo en ellos hasta que logró su cometido. Hasta el reflejo del «gobierno paralelo» para seguir la gestión y criticarla llegaron a manejarlo en 2005, como lo manejó ahora el FA. Parte del juego es también jugar a indignarse y asombrarse de que el otro haga lo que todos sabían que iba a hacer.

    Me parece relevante en cambio lo que dijo Sarthou: si bien la ley podría ser infinitamente grande porque el tratamiento que se hará en el parlamento es superficial y regimentado, para la opinión pública no da lo mismo. No habrá forma de criticarla y protestar públicamente contra tanto tema, muchos de los cuales son muy técnicos. Las organizaciones sociales están desarticuladas por la quasi-cuarentena y al gobierno eso le sirve porque le baja el costo político de aprobarla.

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