Chile en estado de emergencia por el peor estallido social desde el retorno de la democracia

El peor estallido social desde el retorno de la democracia en Chile hace casi tres décadas se intensificó ayer con violentos enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad y además saqueos, por ejemplo, a locales comerciales. Los hechos han dejado hasta ahora once muertos, centenares de heridos y casi 1.500 detenidos.

Ante la virulencia de las manifestaciones y robos al comercio, las autoridades decretaron por segundo día un toque de queda, en medio del «estado de emergencia» que rige desde el viernes de noche para cinco regiones del país. De todos modos, el presidente Piñera anunció el envío al Parlamento de un proyecto de ley para dejar en suspenso el aumento de precio del boleto en el Metro, que había sido el factor disparador de las protestas.

Ayer los tres poderes del Estado buscaron dar una señal de unidad con un encuentro entre sus máximos exponentes que tuvo lugar al mediodía en el palacio de La Moneda.  A la salida de la reunión, el presidente Sebastián Piñera se comprometió trabajar conjuntamente con todos los partidos para solucionar “las inequidades excesivas” que admitió existen en la sociedad chilena:

Hemos conversado con los presidentes del Congreso, Senado y Cámara de Diputados y con el presidente de la Corte Suprema para coordinarnos y colaborar juntos para acelerar la solución de los problemas que afectan y, en algunos casos, angustian a nuestros compatriotas.

Al igual que los otros dirigentes presentes, Piñera distinguió entre las protestas legítimas y pacíficas de buena parte de los manifestantes y los excesos violentos en que incurrió otra parte de la gente:

Yo estoy convencido de que la democracia no solamente tiene el derecho, tiene la obligación de defenderse usando todos los instrumentos que entrega la propia democracia y el estado de derecho para combatir a aquellos que quieren destruirla.

Las movilizaciones que comenzaron la semana pasada, y que derivaron el viernes en sus versiones más severas, eran inimaginables hasta hace solo algunos días, cuando el mismo presidente Piñera se refería a su país como un «oasis» de estabilidad. Con el correr de las horas, los reclamos se fueron haciendo eco de otras reivindicaciones dirigidas contra un modelo económico donde se denuncia que el acceso a la salud y a la educación es prácticamente privado, una alta desigualdad social, bajas pensiones y un alza de los servicios básicos.

La Tertulia de los Lunes con Adriana Marrero, Manuel Laguarda, Carolina Ache y Pablo Carrasco.

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Foto en Home: La Policía choca con los manifestantes durante protestas en Santiago de Chile, el 20 de octubre. Crédito: Pablo VERA / AFP

 

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4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Ache reconoce que hay un problema de acceso a la salud y a la educación, pero no ve la relación de esos datos de la realidad económica con su modelo económico. Nos aclara que a Talvi lo que le gusta de Chile es su creciemiento económico, como si algún candidato estuviera en contra del crecimiento económico. Como si acaso querer crecer fuera un programa de gobierno.

    Carrasco también intenta desvincular las protestas con los trabajadores chilenos, vaya uno a saber con qué datos duros. También dice que el modelo es perfecto, pero que en todo caso hay algo «interno» e inespecífico que no sabemos de donde viene. Es todo lo mismo, el modelo empresarial de inserción internacional de Chile es el mismo que asigna recursos dentro del territorio.

    En cambio, es clarísimo que el vandalismo deslegitima al movimiento y destruye patrimonio que está al servicio de los que protestan.

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  2. Pero pueden publicar los evasores o infractores de colarse en el “metro” en un país en que Pinochet terminó como Senador? Dónde hay denuncias vergonzantes sobreUniversidades privadas con un nivel educativo miserable? Perdón esto no es desconexión del grupo gobernante. Otra vez Sres. sistema
    Tal cual lo q dice Manuel . Q no hay interlocutor aviso! partidos políticos vayan acostumbrándose!!!!! Y los q pueden ayuden a pagar la cuenta y no al revés

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  3. El «brillante» modelo trasandino de inserción internacional, de a poco se fue abrazando a las panaceas tecnocráticas del crecimiento económico y de a mucho y rápido fue soltando a esa cosa que por tener tantas caras, parece no tener ninguna: la gente; esa crónica de la angurria explica la crisis.
    Dolorosos son los divorcios, el gobierno se divorció de las necesidades populares y empezando por los jóvenes -los estudiantes- se alzó la protesta.
    La represión brutal es inaceptable y deslegitima al gobierno, el pueblo no necesita legitimación, la tiene por el axioma de su ser y es él, quien la otorga y quien la retira.

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    1. Estimado Juan,

      De acuerdo con casi todo. Pero la legitimidad de un pueblo es algo que no está en cuestión, ni siquiera sabría qué significa. Lo que yo comenté es que la violencia y el vandalismo dirigidos hacia otros civiles (robos, saqueos a pequeños comercios) o a la infraestructura pública deslegitiman lastimosamente un movimiento que sin dudas tiene en su base causas legítimas y una gran mayoría de gente pacífica que quiere mostrar su descontento sin lastimar ni robar a nadie.

      Lo del gobierno es indefendible, pero no me asombra. No esperaba nada mejor.

      Atentos saludos.

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