Coronavirus: ¿Hasta dónde endurecer las medidas de aislamiento sin parar la economía?

La pandemia de coronavirus ha puesto a los gobiernos en un dilema. ¿Se deben endurecer las medidas de aislamiento para evitar los contagios a costa de parar toda la economía?

Aquí en Uruguay, el presidente Luis Lacalle Pou ha descartado por ahora la cuarentena general obligatoria, una medida extrema que es impulsada por el Sindicato Médico del Uruguay y varias sociedades profesionales. 

Así lo explicó el jueves de la semana pasada:

Se escucharon propuestas de toda índole, y argumentaciones por parte de los distintos ministros. Obviamente, la responsabilidad última es mía y me hago cargo de las medidas que tomamos. Estamos tranquilos, seguros dentro de esta incertidumbre mundial, que las medidas que estamos tomando son las adecuadas. Y para el momento, son las adecuadas. No descartamos todas las medidas. No tengo la bola de cristal. Estamos convencidos de que son las mejores medidas. Si de alguna manera el virus se propaga exponencialmente, cosa que no ha sucedido hasta el momento, seguramente les informemos de otras medidas.

En paralelo, la ministra de Economía, Azucena Arbeleche, ha dicho que se deben mantener “los motores de la economía prendidos”. 

El jueves el Poder Ejecutivo lanzó una batería de medidas destinadas a aportar liquidez a todas las empresas y respaldar de manera especial a algunas de las firmas más chicas, buscando preservar la cadena de pagos en esta situación de emergencia sanitaria.

¿Cómo ven esta tensión entre economía y salud que se está dando acá y en el mundo? ¿Puede salir demasiado caro parar toda la economía durante meses?

La Tertulia de los Lunes con Pablo Carrasco, Teresa Herrera, Carina Novarese y Santiago Soto.

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Foto en Home: Chica en un balcón en la Rambla de Pocitos. Foto: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

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6 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Insoportables las interrupciones a Carrasco. Tanto como la repetida exhortación de «no es momento para esto», dejen hablar a la gente. No hay caso, en los momentos de crisis a los uruguayos no sale rapidito el facho…

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    1. Concuerdo, pues a pesar de los esfuerzos de Emiliano, no fue una buena tertulia. Y no se puede dejar pasar la falsa afirmación de Santiago Soto, quien faltando a la verdad dijo que el hallazgo del puerto fue de «50 mascarillas». En realidad, gracias a la burocracia uruguaya estaban a punto de ser incineradas: 4036 tapa bocas N95, 8400 tapa bocas tipo barbijo, 3024 pares de guantes de latex, 2000 mascarillas para oxígeno, entre otros insumos, todos ellos donados por el Rotary Club de Canadá. Enhorabuena que se pudo salvar todo ese valioso material en este crucial momento, y economista Soto, no es momento de lanzar al aire informaciones falsas.

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  2. El fin último de toda actividad humana es el bienestar de los humanos, en particular, la salud. La economía también está al servicio del bienestar de la gente, o al menos eso debería. Pero el tema acá es la circularidad: el cuidado de la salud precisa de producción y la producción precisa gente sana para trabajar. Son dos variables que están interrelacionadas, pero probablemente nadie sepa bien de qué forma en cada economía. En Uruguay, seguro que no. Entonces tenemos un problema de optimización en el que no sabemos exactamente cómo se comportan las variables. Los gobiernos están aprendiendo, siguiendo su institnto y abrazándose al gurú que les parezca menos dudoso. También está el problema de que hay un día después a la pandemia y que si la economía se resiente con una caída fuerte del PBI, eso también atenta contra el bienestar humano a más largo plazo.

    Es un lío bastante complicado como para no tratar de ponerse a resguardo y seguir los lineamientos generales del resto del mundo desarrollado. El UK viene de revertir lo que venía haciendo y ahora hace una cuarentena con más de 6500 casos confirmados y más de 300 muertos. ¿Qué ganaron con el experimento si no pudieron sostenerlo hasta el final? Probablemente nada, porque hacer la cuarentena ahora seguramente es menos eficaz que hacerla antes.

    Hay un propblema y es que se precisa obediencia civil. El mantener a la gente con esperanza es fundamental para disciplinarla y mantenerla subordinada a la autoridad. Cuando la gente empieza a sentir que está abandonada a su suerte, se insubordina, se pone más violenta que de costumbre y se vuelve incontrolable. Buena parte de la población ha visto como, por ejemplo, que el Estado uruguayo es incapaz de asegurarle a costos accesibles insumos básicos que, contradictoriamente se le exige usar: el alcohol en gel y los tapabocas. Por no mencionar que cualquier corte de carne sin hueso está encima de los 300 pesos. Todo el «emprendedor» que puede, aprovecha para desangrar a la gente «licitando» lo que queda al mejor postor. Es el innominado «mercado» que tanto alabamos y que tiene nombres, apellidos y cuentas bancarias donde van a parar márgenes escandalosos. Es el mismo círculo siempre: la gente se asusta, agrega demanda, los precios suben, la gente que puede pagarlos lee la señal como que las existencias se acaban, se desespera y acompaña la suba agregando más demanda, lo que genera más suba y así. Se genera entonces algo similar a una economía de guerra, con escasez y racionamiento. La escasez la produjeron los asustados –que en la teoría clásica toman decisiones racionales maximizando su beneficio– y el racionamiento se hace por estricta capacidad económica.

    Más que darnos lecciones de teoría económica clásica (la oferta, la demanda y patatín patatán), las autoridades deberían entender cómo se gestiona una economía de guerra. Ninguna economía de guerra ha sido gestionada con éxito por «el mercado». Cuando hubo una guerra en países desarrollados, siempre se confiscó todo el material sensible, se redirigió el aparato industrial a satisfacer las necesidades de la guerra y se procedió a racionar los víveres para asegurar mínimos indispensables a toda la población. Estado, Estado y más Estado. Si abandonaran a tiempo la idea ingenua de que el aumento de precios va a traer por arte de magia nuevos proveedores y más oferta, razonamiento que los liberales repiten ad nauseam, capaz que evitan que terminemos en saqueos. Ya hubo un rebrote de violencia en Maldonado este fin de semana, luego de que la cosa se había calmado con la presencia policial en los operativos.

    También hay que tener en cuenta las consecuencias: la caída del PBI por un lado y las secuelas para la salud de los sobrevivientes por otro. Se está empezando a hablar de que una secuela de este virus sería la fibrosis pulmonar, que en una cantidad significativa de sobrevivientes dejaría reducida su capacidad pulmonar en un 30%. Hay un artículo de DW al respecto que es para prestarle atención:

    https://www.dw.com/es/secuelas-del-coronavirus-recuperados-pero-con-pulmones-da%C3%B1ados/a-52864169

    La idea de que de las enfermedades se sale sin consecuencias es bastante ingenua si la enfermedad es desconocida. Si esto fuera cierto, es un handicap que inhabilita para muchas tareas físicas… y todavía no sabemos si esa fibrosis se estabiliza o sigue progresando. A veces los procesos de fibrosis terminan en EPOC. En un país en el que todavía mucha gente se gana la vida haciendo fuerza, tener gente jóven con EPOC es tener más indigentes.

    Uruguay está adoptando un camino intermedio, no sé por cuanto rato. Creo que se está configurando ya una opinión pública suficiente para tomar la medida más antipática, que es la cuarentena general. Todo gobernante precisa preparar el terreno para elevar el nivel de sacrificio y ese terreno va a estar pronto en la medida que toda la región va hacia ahí, el SMU la pide, el partido del ministro de salud la pide y la OMS la recomienda. Cuando aparezca el primer muerto, mi intuición es que se decreta enseguida. Como no sé nada de salud, lo pienso en términos políticos: una cosa es equivocarse haciendo lo que hacen todos y otra muy diferente es equivocarse cuando se adoptan medidas originales. Si me imagino por un instante en lugar de LP, no dudaría ni un minuto en que lo políticamente correcto es jugar con el establishment y compartir el peso de las decisiones con organismos y técnicos que tienen espalda política. Es un tema de sentido común, ya que nadie tiene certezas sobre las consecuencias de lo que se haga.

    El tema crucial con la cuarentena radical es obviamente la gente más pobre, los trabajadores independientes, los pequeños comerciantes, las pymes. De eso habla Sarthou muy inteligentemente, ya que cuando baje el agua y quede el tendal, otros harán de los cadáveres su oportunidad de saciarse por poco esfuerzo. La riqueza se concentra cada vez que hay una crisis y eso lo vamos a ver. Mi mayor preocupación es que los vientos liberales que están soplando van a justificar la inacción del gobierno. En los países europeos, con gobiernos liberales en su mayoría, ya se desbloquearon las cláusulas fiscales de Maastrich para poder emitir más deuda y financiar la vuelta a la normalidad ¡Vuelve el viejo Keynes! La diferencia es que en Europa saben que los marginales son más caros que los subsidios y las ayudas para recomponer el sistema productivo.

    Por último, volviendo sobre el tema de la carne: Carrasco plantea que los trabajadores de la carne deberían hacer un esfuerzo para que el Uruguay demuestre su capacidad de producir y exportar, arriesgando su salud por el país agroexportador. Ahora que además nos estamos todos ajustando el cinturón para vivir con un dólar a 46 o 47 pesos, tal como ellos pedían. Ahora que vamos a tener una inflación de 2 dígitos, por efecto de esta suba del dólar. Ahora que el pueblo colaboró con sus negocios poniendo a un gobierno que hizo posible esto. ¿Podrían asegurarnos un stock interno con precios accesibles para los salarios miserables que se pagan en este país? Digo esto porque por los mismos dólares ahora perciben casi 18% más de pesos y buena parte de su ecuación de costos es en pesos. En particular el salario de esos trabajadores de la carne a los que se les pide que sean los héroes de la patria agroexportadora están pesificados. A propóstio, ¿se podrá rendir en el frigorífico si se tiene fibrosis pulmonar?

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  3. Comento una cosa: la economía en Europa, por liberal que sea el gobierno, siempre tiene una dosis de sensatez heterodoxa, para cuando las papas queman. En América Latina, en cambio, el liberalismo cuando sopla suele ser mucho más fundamentalista. Ojalá en este caso prime la cordura.

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  4. Por favor, que alguien les avise a los panelistas de que mientras hablan uno de ellos tiene el programa Whatsapp abierto en su laptop y cada vez que recibe un mensaje el audio se escucha.
    Es una cosa básica, che…

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  5. Carrasco, como operador del lobby agropecuario y, al igual que el ministro Uriarte, expresan convencidos y sin filtros su visión «a lo Ptolomeo» donde el centro es su actividad y todo el universo debe girar en torno a ella. En cuanto a la solidaridad de los agroexportadores a la que interpela Sr. Nidingas al final de su comentario alcanza con recordar las palabras de Germán Rama sobre la actitud del sector si hubieran viajado en el Titanic. Es más probable que el olmo de peras.

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