Daniel Bianchi fue reintegrado al Senado

El Senado aprobó este miércoles el reintegro al cuerpo de Daniel Bianchi, en una resolución que contó con los votos del Frente Amplio, el Partido Nacional y el Partido Independiente.

Bianchi accedió a la cámara alta por el Partido Colorado y luego pasó al Partido de la Gente, del que acabó expulsado en enero, cuando chocó varios vehículos conduciendo alcoholizado en Punta del Este, en un siniestro del que nadie salió lastimado. A raíz de aquellos hechos la Justicia le impuso 20 días de trabajo comunitario, con los cuales ya cumplió.

El senador colorado Pedro Bordaberry, por cuyo sector había ingresado al Parlamento Bianchi en 2014, reiteró en la sesión del miércoles que se oponía al reintegro y que el legislador debería ser expulsado por conducta indigna, en aplicación del artículo 115 de la Constitución:

Mediante esta resolución se desconoce lo resuelto por el propio Cuerpo cuando lo envió a resolución a la comisión de Constitución y legislación, se desconoce la resolución votada en la propia comisión y se desconocen los informes jurídicos.

La Mesa de los Viernes con Fernando Butazzoni, Gonzalo Pérez del Castillo, Juan Grompone y Ana Ribeiro.

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Foto en Home: Daniel Bianchi. Crédito: Twitter.

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9 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Como nadie salió en defensa de la actitud del Senado, voy a quebrar una lanza en su favor. Lo qué es un acto indigno que merezca la expulsión de ese órgano, es algo que queda a criterio de cada uno de nosotros. Pero los hechos objetivos son: el senador Bianchi cometió una infracción de tránsito por la cual fue solicitado su desafuero por la Justicia; el Senado la concedió; la Justicia lo juzgó, lo condenó a una pena y ésta fue cumplida, con lo cual el senador Bianchi pasa a ser una persona sin cuentas con nuestra Justicia. Ergo: no hay por qué ensañarse con él agregando otra condena a la que determinó nuestra Justicia.

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  2. Entre bueyes no hay cornadas, reza el refrán. Expulsar a Bianchi es subir la vara y eso no le conviene a ninguno de ellos. Lo que los mueve es lo que dice Grompone.

    Por otra parte, no hay que confundir que haya cumplido una pena con que sea digno del cargo. El senado aprobó en esta legislatura y por unanimidad la ley de tolerancia cero al alcohol. Entonces, Bianchi no respeta ni las leyes que él mismo vota. Eso no lo hace un delincuente con penas que cumplir, pero sí alguien indigno de legislar. Supongo que si un funcionario del INAU va preso por violar a un menor, no se reintegra al INAU. Eso no implica que no pueda trabajar por ejemplo en una carpintería, pero justo cuidar menores, no.

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  3. Uno tiende a creer que los gobernantes están en un peldaño superior de moralidad que los gobernados, no es así, les atraviesa como a cualquier hijo del vecino ese furibundo rayo; rayo al que denominamos, Condición Humana.
    (Conocí a un vicepresidente a quien no voy a nombrar por su nombre, destacado intelectual y académico, se emborrachaba cada noche, bebía parado y para caminar parecía afirmar su precario equilibrio con las manos en los bolsillos; una noche, tarde, se fue del restorán, si, borracho, subió a su auto y a las cinco cuadras lo dejó con las ruedas para arriba en la avenida; le quedó una profunda cicatriz en la frente, se salvó, de hecho aún vive y hasta hace poco era referente sobre materia legal)
    Tal vez, pretender pública virtud, no sea mas que velar los vicios privados, parecer; una suerte menesterosa de moralina.
    Unos pasos mas cerca o un largo trecho, pero siempre detrás de la Ética y atravesados por el rayo furibundo.

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    1. Estimado Juan,
      Es claro que les pasan las mismas cosas que a los otros ciudadanos. Pero el tema es que ellos están primero un peldaño más arriba en responsabilidad. Diseñar las leyes que nos van a castigar no es nada menor. Ellos definen la línea que separa lo tolerable de lo intolerable y decidieron que beber un vaso de cerveza o una copa de vino antes de conducir es intolerable. No se trata de ocultar vicios privados, se trata de que al menos quienes deciden la frontera entre el bien y el mal vivan de acuerdo a la moral que le imponen a los demás.

      Por otra parte, estamos discutiendo si los 180 empleados de Montevideo Gas merecen que les garanticen el empleo o si hay que despedirlos en el nombre de la rentabilidad de la compañía. Tres millones de dólares al año es el déficit que tiene la compañía, es decir, 2 dólares por año por persona económicamente activa. Esa gente no violó ninguna norma, apenas si «la economía» les sacó la escalera y los dejó colgando del pincel. Pero nos preocupa cuidarle el cargo al senador Bianchi, que ya no se sabe ni a quién representa. Llegó allí como suplente de la extinta senadora Martha Montaner, del Partido Colorado. Luego se fue al partido de todos nosotros –el de la gente, claro– y ahora ni partido tiene porque en el partido de la gente lo consideraron «no gente» luego de este episodio y de las explicaciones que intentó dar.

      En fin, si fuera expulsado no terminaría de indigente mendigando en la calle. Quizás una expulsión le sirviera para reflexionar sobre esta cuestión de la moral pública y de los riesgos que implica la «carrera de los honores», como le llamaban con acierto los romanos a la carrera política.

      Disculpe la lata, pero realmente me indignó este asunto porque que tengan (casi) unanimidad en esto es algo que habla muy mal de nuestros senadores y de sus temores.

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      1. Gracias por la respuesta Leonardo, leo y aprecio sus comentarios ya sea en el acuerdo o la discrepancia.
        No aludo al caso concreto del Sr. Bianchi, que terminó de senador porque le cayó en gracia la perinola electoral y poco y nada aporta al cuerpo.
        Es que sólo reservo mi indignación para excepcionalidades (para no des sensibilizarme con la moda de acumulación y ruido) y este episodio ordinario (de ordinariez también) provocó una resolución apegada a derecho; estimo que la dignidad deseable hubiera sido que renunciara, no sucedió; además soy poco propenso a las expulsiones, las he visto sin motivo y con saña enfática de destrucción del individuo, sea o no culpable.
        Saludos fraternos.
        (PD: estimo legítima la lucha de los trabajadores del gas, con sus errores y aciertos)

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        1. Gracias por apreciar mis comentarios. Es recíproco.

          Si me pongo utilitarista en esto, debo reconocer dos cosas:
          1. La legislatura está terminando. Es poco lo que le queda a Bianchi en el senado y sospecho que sin partido le va a costar volver a verse en ese lugar, al menos en el corto plazo.
          2. Puede una expulsión tener el efecto de contruir una víctima, lo cual está muy alejado de la realidad, pero bien que podría ser argumentado sobre la base de un análisis púramente jurídico de la situación.

          Saludos cordiales.

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  4. Eduardo Mas de Ayala · Edit

    Que desastre!! Así no es….lindo ejemplo están dando.Agárrense un buen pedo y salgan a manejar en pedo que, si chocan,,,no pasa nada ,hasta pueden seguir haciendo leyes que después ni siquiera respetan.El país en joda.Ahhh,,,me olvidaba,,,otro buen ejemplo….»gurises,,ni se molesten en hacer el liceo que si llegan a cuarto,,,pueden ser vice presidente de la ROU.»

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    1. Estimado Eduardo, la anécdota (no sé si la leyó) que referí es justamente de un muy destacado Jurista presidente del Senado en su época (alcohólico crónico y que superó estudios de liceo, de hecho, accedió a la cátedra) a diferencia de este oscuro senador tránsfuga (y ambos incurrieron en la misma conducta).
      El cuidado por lo que se decide no solo es la importancia del mensaje caliente del hoy que se envía a la ciudadanía que los eligió, sino también implica por demás establecer antecedentes a futuro, validarlos y, la extrema sanción de la expulsión, habilita un terreno cenagoso que corre el peligro cierto de la ligereza coyuntural para inhabilitar gente.
      Cada político será en definitiva, sometido al juicio al juicio de las urnas.

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    2. Estimado Eduardo, son dos problemas totalmente diferentes los que usted menciona. No hay ninguna formación requerida para ser vicepresidente. Sospecho que ni alfabeto hay que ser. La discusión ética en el caso de Bianchi es la que usted menciona. En el caso de Villar es por haber (deliberadamente o no) inducido a pensar que tenía una formación muy superior (posgrado universitario) a la que realmente tiene (secundaria incompleta y cursos preuniversitarios).

      Con el caso Sendic pasó lo mismo. No precisaba ningún título para ser vicepresidente y la discusión sobre su título inexistente no pasa por ahí.

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