Donald Trump será sometido a juicio político por segunda vez

Foto: Brendan Smialowski / AFP

El futuro presidente estadounidense, Joe Biden, reveló ayer sus planes para luchar contra el Covid-19 e inyectar millones y millones de dólares en la economía, pero su agenda de los primeros 100 días ya está eclipsada por el inminente juicio político a su predecesor, Donald Trump.

Biden prometió un «nuevo capítulo» para el país, un día después de que Trump se convirtiera en el primer presidente en la historia de Estados Unidos en ser dos veces objeto de un «impeachment», intentando aprovechar un discurso en horario estelar para infundir esperanza a los estadounidenses. 

Pero el tema ineludible por estas horas allí es el juicio político. 

Trump fue acusado en la Cámara de Representantes el miércoles de «incitar a la insurrección» al alentar a una gran multitud de simpatizantes a marchar contra el Congreso el 6 de enero, que entonces certificaba la victoria electoral de Biden. La turba arrasó el edificio del Capitolio. Cinco personas murieron. 

En un escenario soñado por los demócratas, el Senado se habría convocado en una sesión de emergencia para llevar a cabo un juicio relámpago antes del 20 de enero, lo que obligaría a Trump a dimitir. 

Pero el líder de la todavía mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, descartó esa idea, diciendo que no había tiempo para llevar adelante un proceso «justo» con el presidente.

A partir del 20 de enero, McConnell perderá su liderazgo, que pasará a manos del demócrata Schumer.

Si es declarado culpable, una segunda mayoría simple de votos sería suficiente para impedir que Trump intente volver a postularse como presidente en 2024. 

La Tertulia de los Viernes con Juan Grompone, Susana Mangana, Gonzalo Pérez del Castillo y Fernando Scrigna.

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Lo que no pasó en el primer proceso de impeachment -quizás a tiempo- acaso hubiera evitado unos cuantos -demasiados- entuertos dolorosos con saldo de un hoy cargado de enconos.
    Éste segundo, si prospera, piensa hacia el horizonte de cuatro años, de borrar con peso de ley, peso de gran aceptación ciudadana hasta ahora -porque para adelante nunca se sabe-, a ése Sujeto inescrupuloso.
    El daño está hecho y la injuria está a flor de piel; Trump fue y es y tal vez siga siendo artífice de esta situación, si no es él, es probable que haya otro dispuesto a levantar la antorcha de la guarangada con consecuencias dramáticas.
    Trump dice idioteces pero no es idiota, el problema es que hay idiotas dispuestos a creer en idioteces.

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