EEUU: Homicidio de ciudadano negro a manos de un policía blanco desata protestas en decenas de ciudades

En Estados Unidos, las manifestaciones contra el racismo en las actuaciones policiales, a raíz del homicidio del ciudadano negro George Floyd a manos de un agente blanco, se extendieron en los últimos días de costa a costa. 

Una decena de grandes ciudades estaban anoche bajo toque de queda en medio del mayor estallido de protestas en décadas, buena parte de ellas pacíficas pero salpicadas también por expresiones violentas, con saqueos, incendios y choques con las fuerzas de seguridas. 

El presidente Donald Trump responsabilizó ayer a la «izquierda radical» por los disturbios, acusó a varios gobernadores de ser «débiles» y los instó a «imponerse». 

Además, anunció el despliegue de “miles y miles” de soldados en la capital, Washington D.C, que ya lleva tres días consecutivos de movilizaciones, varias de las cuales llegaron hasta las puertas de la Casa Blanca:

Lo que pasó ayer en esta ciudad fue una infamia. Ordené desplegar miles y miles de soldados fuertemente armados, personal militar, y policías para terminar con los saqueos, vandalismo, los disturbios, los asaltos y la destrucción de la propiedad privada. Les avisamos a todos. El toque de queda de las 7 de la tarde va a ser estrictamente controlado. Los que amenacen vidas inocentes y la propiedad pivada van a ser detenidos y sometidos a la justicia. 

La muerte de Floyd se produjo el lunes 25 de mayo cuando fue detenido por la policía de Minneapolis por haber pagado comida con un billete falso de 20 dólares. En videos captados por transeúntes se pudo observar cómo el agente Derek Chauvin presionó largamente su rodilla contra el cuello de Floyd, que ya estaba inmovilizado contra el piso y gritaba que no podía respirar. 

Los resultados definitivos de la autopsia divulgados ayer dictaminaron que Floyd murió por «homicidio» debido a una «compresión del cuello». También revelaron que la víctima había consumido fentanilo, una potente droga sintética. 

Las imágenes de cómo transcurrió esa detención causaron indignación y provocaron marchas masivas de denuncia de la brutalidad policial, el racismo y las desigualdades que continúan sufriendo las minorías.  

Trump condenó la muerte de Floyd, pero también se refirió a los manifestantes como «matones». Además acusó a su probable rival en las elecciones de noviembre, el demócrata Joe Biden, de respaldar las protestas. 

La Mesa de Análisis Internacional con Gustavo Calvo, Leo Harari y Gerardo Stawsky.

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Foto en Home: Protesta de «Black Lives Matter» en Nueva York. Crédito: Johannes EISELE / AFP

 

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3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Muy estimados Gerardo, Gustavo & Leo:

    Antes de escribirles, me di a la tarea de volver a escuchar esta tertulia, pues al oírlos en vivo expresé, vía WhatsApp, mi honesta inconformidad sobre el abordaje que le dieron a este tema.

    Al plantear los hechos de un modo poco claro, se le quita al oyente la valiosa oportunidad de formarse su propia opinión. Así, por ejemplo, faltó hilvanar coherentemente la secuencia de hechos, aunque reconozco el esfuerzo de Gerardo en tal sentido, en la madrugada de California.

    Cuando las protestas llegan a la ciudad de Washington, y se hace público que durante el fin de semana el presidente Trump se había refugiado en el búnker de la Casa Blanca, el mandatario anuncia unas horas después, que el lunes 1 de junio hablaría con todos los gobernadores sobre el tema de las manifestaciones por la muerte de George Floyd.

    Sin embargo, y de acuerdo a lo que informó el propio gobernador de Nueva York Andrew Cuomo, tal reunión virtual con los gobernadores del 1 de junio estaba prevista para tratar única y exclusivamente el tema de la COVID-19.

    Un audio de esta reunión se filtró casi de inmediato a la prensa, y una de las cosas más interesantes, en mi opinión, fue lo que le dijo el gobernador de Illinois Jay Pritzker al presidente Trump: “Gracias, señor presidente, quería aprovechar este momento… …para decir que estoy extraordinariamente preocupado por la retórica que usted ha utilizado, ha sido incendiaria y no está bien… …tenemos que pedir calma, tenemos que pedirlo… …la retórica que está saliendo de la Casa Blanca lo está empeorando. Y tengo que decir que estamos sintiendo un verdadero dolor aquí y que debemos tener un liderazgo nacional en esto que exige calma…”.

    Por supuesto, y no es para menos, lo que más trascendió fue que el presidente Trump les dijo a los 50 gobernadores de Estados Unidos: “Si no dominas, pierdes tiempo. Te van a atropellar, y se verán como un montón de imbéciles”. Palabras gruesas, para una reunión interinstitucional.

    Se comprendió bastante mejor que (tras la filtración), el presidente dio una conferencia de prensa en el famoso Jardín de las Rosas de la Casa Blanca, mientras resonaban las bombas de aturdimiento para dispersar a los manifestantes que protestaban de manera absolutamente pacífica, en la plaza ubicada al frente de la mansión presidencial. A continuación de lo cual el presidente Trump se subió a una camioneta blindada, y se dirigió a la cercana iglesia de San Juan, única y exclusivamente para, Biblia en mano, sacarse una foto frente a esa iglesia, toda tapiada tras un intento de incendio la noche del sábado 30 de mayo.

    Dentro de esta secuencia de hechos, en la que Trump exhibió su aire de bravucón, fungiendo de “gobernador de facto” de la capital federal, cargo que no existe, y pasando por encima de la legítima máxima autoridad, la alcaldesa de la ciudad Muriel Bowser, y de la obispo de Washington, Marianne Budde, quien declaró: “Estoy indignada”, y calificó de “charada” la foto de Trump enfrente de la iglesia episcopal.

    La verdad es que el presidente de Estados Unidos tiene mucho menos poder del que se cree, o él pretende tener. Así, no es el responsable de la seguridad doméstica, la cual corresponde a cada gobernador y alcalde, por lo que Trump tuvo que echar mano a una viejísima ley de 1807 para hacer su demostración de “fuerza”, como tampoco el presidente está facultado para declarar “terrorista” a una organización doméstica, etc., etc.

    Y, sobre los saqueos, no se dijo que los robos y daños fueron mucho más significativos, y lo más triste es que afectaron a pequeños comerciantes, muchos de ellos emprendedores negros y latinos, quienes lo perdieron todo.
    Y el comentario sobre Biden, lució conceptualmente completamente traído de los pelos y gratuito. Más habría valido la pena mencionar que, mientras Trump echaba gasolina al fuego, el precandidato demócrata, en medio de las protestas se había reunido con una comunidad religiosa negra, un gesto verdaderamente conciliador y sanador dentro de la crisis.

    Los hechos, más que las opiniones, dan a los oyentes de En Perspectiva verdadero contexto (internacional). Y qué lástima que no se pudo hablar de la extraordinaria didáctica política del gobernador Cuomo en toda esta crisis, o de la exitosa apuesta por la convivencia del gobernador de Minesota quien, desde el 1 de junio maneja la situación con su propia policía, sin la Guardia Nacional, etc., etc.

    Lo siento, pero si ustedes no hacen un relato coherente de los hechos, y se van directo a las opiniones personales, los oyentes quedan confundidos, y no creo que ese sea el objetivo de las tertulias de En Perspectiva. Y hoy la tertulia fue confusa.

    Por último, quiero hacerles un pedido muy especial Gerardo, Gustavo & Leo: por favor, a la población negra de Estados Unidos se le llama en español afroestadounidense. Y por respeto a canadienses y mexicanos, no digan más “norteamericanos” (y menos “americanos”) para referirse a los habitantes de Estados Unidos, sino estadounidenses, su nombre correcto.

    Muchas gracias por su amable atención.

    Atentos saludos.

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  2. Desde hace unos días vengo reclamando se trate este episodio en la tertulia, se trató y no me gustó (sobre gustos…)
    Darle CONTEXTO es imprescindible, que sea PRECISO y CONCRETO es un paso mas y mejor.
    °
    Viví en USA unos años, en Douglasville a unas trece millas de Atlanta en el sureño estado de Georgia, ¿qué fué lo que mas me sorprendió de aquella experiencia?:
    que aún con los ojos vendados, el racismo se podía oler en el aire,
    ¿qué olor tenía?:
    fétido, a cosa muy podrida.
    °
    No, obvio que la inmunda afrenta racista no empezó con Trump, esa gangrena tiene larga data y pervive y se retroalimenta.
    Dicho esto, el liderazgo del actual presidente en esta cuestión (y en otras muchas también), es la iluminada muestra del daño que un simple y simplista «adoquín» soberbio puede infligirle con su bagaje de miserias, a la humanidad entera.
    Ése país, vanguardia económica del orbe, con la conveniente y maléfica cocarda de ser la mayor potencia bélica, ha elegido una administración gubernamental, francamente involutiva. (Y por su porte y consecuente poder e influencia, se torna rudamente peligroso, el presidente tiene mas peso que una rodilla criminal, tiene un botón nuclear a disposición)
    °
    Conminado por las circunstancias ¿en qué lado del tema y la vida estoy?, en el de Martín Luther King, de Malcolm X, de Cassius Clay…del lado del cuello del Sr. Floyd.

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  3. Posdata: Y como también se dijo al aire, debe aclararse que el lema de la bandera brasileña, «Ordem e Progresso» se traduce al español como «Orden y Progreso», no «orden ES progreso», como equivocadamente se afirmó en la tertulia internacional.

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