Talvi: «Si gana el Partido Colorado se termina el gobierno del PIT-CNT»

La discusión entre el PIT-CNT y el candidato presidencial colorado Ernesto Talvi se agudizó este fin de semana cuando Fernando Pereira, presidente de la central del sindicato, dijo que “con las medidas que propone Talvi habrá conflictividad”.

El cruce tuvo su origen en una de las propuestas de Talvi para bajar el déficit fiscal, que está casi en 5% del PBI, reduciendo gradualmente la cantidad de empleados públicos al no reponer todas las vacantes que se producen cada año en el Estado.

La semana pasada, desde el movimiento sindical se anunció que se prepara una movilización destinada a advertir sobre el impacto de esa propuesta impulsada por el candidato colorado.

Talvi sumó otro capítulo al entredicho cuando el viernes dijo en Rivera que el Frente Amplio puso al Estado al servicio de su aparato y afirmó que, si gana el Partido Colorado, “se terminó el gobierno del PIT-CNT”:

El PIT-CNT sabe muy bien, y por eso se está movilizando, ayudando al brazo político del PIT-CNT, que es el Frente Amplio, a tratar de destruir nuestra candidatura y a nuestro partido. ¿Saben por qué? Por algo muy elemental, no solo porque saben que en el ballotage les ganamos, sino porque saben que si gana el Partido Colorado, a partir del primero de marzo del 2020 va a volver a gobernar el gobierno legítimamente electo por los ciudadanos del país. Se terminó el gobierno del PIT-CNT. Se terminó.

La Tertulia de los Lunes con Pablo Carrasco, Manuel Laguarda, Carolina Ache y Adriana Marrero.

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Es difíl discutir de qué es derecha o izquierda, siendo que son categorías que se inventaron en la revolución francesa, separando partidarios del antiguo régimen por oposición a los revolucionarios que querían reinventar de cero al país, cambiando hasta el almanaque. Estas categorías trasladadas al día de hoy y a países capitalistas suelen pensarse como oposición entre darle todo el poder de administrar y asignar a los que poseen los medios de producción por oposición a debilitar ese poder mediante control público y políticas públicas gestionadas desde el poder político democrático.

    El liberalismo económico, en ese sentido, es el paradigma de la economía de derecha en un país capitalista. Se trata de darle rienda suelta al poder de los capitalistas como verdaderos administradores del aparato productivo del país.

    La discusión sobre el tamaño del Estado y la utilidad del mismo es harto interesante. Hay que ver qué países tienen menos de un 30% del PIB administrado por el Estado, cuál es su nivel de vida, de desarrollo humano, y si ese modelo es trasladable al Uruguay (no vale poner a Mónaco, Lichtenstein, la Isla de Man u otros enclaves imposibles de reproducir en Uruguay). En los países europeos, en los que nos miramos y quisiéramos vivir, el Estado controla y asigna entre un 30 y un 40% del PIB, dependiendo del país. Claro, lo hacen mejor que nosotros, como seguramente lo hace también el sector privado (ups!), que invierte en investigación y desarrollo a la par del Estado, compite y paga salarios mínimos por encima de los mil euros. La productividad es sin dudas mayor, pero eso no es sólo responsabilidad de los trabajadores.

    Otra cuestión relevante es que fuera del Estado, hay poco empleo de calidad. El empleo privado es a menudo empleo chatarra, con poco o nulo beneficio social más allá del salario. Antes, si alguien entraba a trabajar en una gran empresa privada, entraba en una organización que incluía un paquete de beneficios, entre los cuales podían aparecer varios de estos: comedores, seguro médico propio y gratuito, cooperativas de consumo, mercadería gratis o a precios muy rebajados, colonias de vacaciones, canastas a fin de año; además de estabilidad laboral y una carrera funcionarial. Hoy día quedan pocas empresas de ese porte y con esa filosofía paternalista y se ha ido substituyendo por empresas que ven en el trabajador un consumible más, que es útil en tanto sea flexible y esté dispuesto a ser abandonado por su empresa en cuanto cambie el viento.

    Es evidente que para los sindicatos la reducción del empleo público signifique ante todo una caída en la calidad del empleo. En mi opinión, la lucha para que el empleo sea el lugar en el mundo que tiene el trabajador, es legítima y fundamental. Más que nunca en este mundo donde el ideal del capital es tratar al trabajador como un consumible. ¡Ya no hay mas Henry Ford y están haciendo falta!

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  2. Lo ideal sería acortar las diferencias entre los empleados públicos y privados.
    Que los primeros tuvieran «menos» estabilidad y trabajasen más y mejor…y que los segundos no viviesen a los saltos su vida laboral.

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