Gobierno argentino aisló una villa miseria para contener propagación de Covid-19

En Argentina se desató una discusión sobre el alcance de la cuarentena para combatir la propagación del Covid-19 luego de que las autoridades resolvieran aislar el asentamiento Villa Azul, un barrio de la provincia de Buenos Aires donde viven 3.000 habitantes y donde se confirmaron 84 contagios.

El lunes, el gobierno provincial colocó vallas para evitar la salida y la entrada de vecinos por 15 días, abarcando un perímetro de unas 12 hectáreas. La gobernación asegura que se entregará alimentos, medicamentos y elementos de limpieza, artículos de desinfección e higiene personal a todos los vecinos, pero muchos aún no lo saben o directamente desconfían: se han quejado en los medios de comunicación de que no reciben efectivamente esos suministros. 

El presidente Alberto Fernández dijo que el objetivo es hacer un “seguimiento estricto” de los casos y agregó que “no hay antecedentes [de cómo abordar el tema en las villas] porque en Europa y Estados Unidos no existen barrios populares tal como existen en la Argentina o en América Latina”. El jefe de gobierno de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, aclaró que la medida de aislamiento no se plantea como exclusiva para barrios populares y subrayó que se podrá replicar en edificios o en barrios privados.

Las críticas de todos modos, no demoraron. El ex presidente de la Suprema Corte de Justicia Ricardo Lorenzetti sostuvo que “la cuarentena debe tener límites temporales” y que “los gobiernos no pueden avanzar sobre las libertades individuales”.

Por su lado, el analista político Joaquín Morales Solá opinó que existe un conflicto entre la pandemia, la cuarentena y la libertad. En un editorial en La Nación, Morales Solá sostuvo que el gobierno condenó a los vecinos de Villa Azula “a vivir en un gueto, a no poder acceder por su propia cuenta a la comida indispensable ni a salir para cuestiones urgentes. Solo deben esperar que el Estado les acerque diariamente un poco de comida”, escribió.

La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Eneida de León, Juan Grompone y Gonzalo Pérez del Castillo.

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Foto en Home: Policía coloca un vallado en el asentamiento de Villa Azul, en la provincia de Buenos Aires. Crédito: JUAN MABROMATA / AFP

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4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Publicó La Nación: «…los infectólogos son un grupo de personas respetables que nadie votó, votamos políticos…»
    Vaya vaya dijo la tortuga.
    °
    A ese inexplicable, o no tanto, fenómeno multiforme llamado Peronismo lo miro con desconfianza y con pinzas lo toco, y al macrismo, ni con tales precauciones.
    °
    Cada drama humano es llamativo según la sensibilidad y el interés conveniente y la indiferencia de cada uno.
    Hay dramas severos como los nueve años de guerra en Siria o la asfixia de Palestina o…será que con lo habitual uno no se escandaliza, al revés, se anestesia.
    ¿Será que apetecemos novedad?
    Pues a mí el novedoso capítulo de la vieja injuria en Minneapolis, me resulta como hecho y como tema de debate, mucho mas relevante que el elegido por el tertuliano; ojo, a mi.
    Y a cada cual su elección.

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  2. Bueno; en Argentina, donde la cuarentena es obligatoria, el gobierno federal clausuró el acceso a lo que aquí sería un asentamiento irregular en el que se dieron 84 casos.
    En nuestro país, con cuarentena recomendada pero no obligatoria, dieron el lugar donde se encontró un caso en Montevideo, y como es un asentamiento irregular, algunos acusaron al gobierno de «estigmatizar…»
    Suma y sigue.

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    1. Bueno Jorge, en EEUU a los negros no solo estigmatizan, también los matan y además los mata la policía.
      El Sr. Floyd, once veces dijo «no puedo respirar», a doce no llegó ¿se entiende?
      Saludos fraternos

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  3. Evidentemente que el cerrar una zona, en lugar de aislar a los contagiados, es una muestra de lo poco que vale la gente que queda adentro. Los que están sanos dentro del perímetro de la villa, quedan forzados no sólo a no poder desarrollar sus actividades fuera de la zona, sino a pasar más tiempo en el lugar. Parece que con que los pobres no multipliquen contagios afuera, ya basta.

    Por otra parte, me alegra la indignación de Pérez del Castillo con que la gente pase hambre y sea miserable en un país con superávit alimentario. No logro saber si él piensa que en Uruguay se tomaron mejores medidas de contención social que en Argentina. Supongo que las canastas de 1200 pesos no son muy difíciles de superar y en Argentina las asignaciones por hijos fueron también «fortificadas». Siendo Pérez del Castillo un destacadísimo cuadro del Partido Independiente, capaz que por ahí influye en el gobierno uruguayo –dado que el PI ahora también es gobierno– y hace que se indignen por eso mismo, pero en Uruguay. La sociedad uruguaya y la de la provincia de Buenos Aires son, dejando de lado el tamaño, muy similares. Mismas diferencias de clase, mismos extremos de pobreza y opulencia, mismo peso gravitante de la oligarquía agroexportadora que siente que son los que «mantienen» al país. Piensen por ejemplo lo bien que le vino a la dieta de los pobres que los exportadores de carnes nos hayan trasladado los precios de exportación al mercado interno. Sospecho que la gente más pobre no ve carne ni en fotos.

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