IM generará mil puestos de trabajo para personas afectadas por la emergencia sanitaria

Foto en Home: Intendencia de Montevideo, 07/03/2017. Crédito: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS

La Intendencia de Montevideo presentó el lunes un programa por el que la comuna generará 1.000 puestos de trabajo por tres meses en mantenimiento y desinfección de espacios públicos, para personas que quedaron sin ingresos debido a la emergencia sanitaria.

El programa recibió varias críticas de dirigentes de la coalición multicolor que tildaron de “demagógica y oportunista” la iniciativa a dos meses de las elecciones departamentales. En entrevista con Subrayado, el  intendente Christian Di Candia se defendió de los cuestionamientos:

Cualquier planteo que vaya en contra de tratar de ayudar a las familias en este momento es mezquino y poco solidario. Lo que se busca es que la gente tenga con qué comer. Es un plan social, no de empleo, y son tareas extraordinarias para las cuales no corresponde contratación.

Ayer, en el primer día de inscripción, unas 14.000 personas se inscribieron a través de la página de la Intendencia de Montevideo. El plazo para anotarse vence el 4 de agosto. Los puestos de empleo serán definidos por sorteo, teniendo en cuenta el criterio de paridad de género. Además habrá cupos para personas trans (2%), con discapacidad (4%) y afro (8%).

La Tertulia de los Miércoles con Cecilia Eguiluz, Agustín Iturralde, Patricia González y Hoenir Sarthou.

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6 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Diego Roselli Mailhe · Edit

    Hoenir Sarthou hoy estuvo totalmente fuera de lugar.
    Primero la sobró a Patricia González y después se ofendió y le dijo que había que «respetar a los demás».
    Muy de acuerdo. Él debería empezar.
    «¿Estás insinuando que la Intendencia es inepta?», le dijo poco después.
    ¿De dónde salió esa frase? ¿Por qué le dice semejante cosa? Ella no insinuó nada parecido y nada de eso se desprende de sus palabras.
    Por otro lado, la interrumpió más de una vez y la destrató.
    Nadie le va a cambiar a Sarthou su forma de pensar. No hay manera de sacarlo de sus trece, pero al menos debería tener la actitud que corresponde en un debate.

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  2. La tertulia es un punto alto y signo de identidad del programa.
    Emiliano dijo: «se picó», no la picó el Loco con gracia y acierto, la picó -como suele hacerlo- el tertuliano de siempre y con ello la mandó fuerte y de punta para afuera del estadio.
    Se supone que, amén de los temas mas áridos y confrontativos por hondas convicciones de filosofía y o credo (éste no lo es, es sólo de coyuntura, de «actualidad»), mantener la elegancia, por lo menos la cortesía y el imprescindible respeto a los interlocutores y también y sobre todo, a los oyentes, es el sano estilo por mas duro que sea el debate (Maggi hizo escuela de ello).
    Se puede o no tener razón, acordar o disentir, se debe argumentar y arriesgarse, se puede mantener o cambiar la opinión; lo que mal abarata, degrada, es el exabrupto, al fin la ofensa como herramienta argumental.
    Una vez mas el tertuliano incurrió en el talante del desprecio arrogante, gritón y hasta prepotente, ya no a las ideas con las que difiere, sino directamente a sus pares y por gravedad de caída, hacia los casi mudos del coro que escuchamos; mala cosa.

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  3. Es sencillo el q interrumpe todo el tiempo, atropella y desconsidera y baja el nivel es Sarthou! Ninguna mujer es una lástima! La q lo dice tampoco. A mi me parece que Iturralde o Eguiluz plantean discrepancias, pero con respeto.

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  4. Afirmar que 1000 de estos puestos tienen una finalidad clientelar me parece por lo menos arriesgado. Nada parece indicar que el FA pueda perder estas elecciones y menos que el tema sean 1000 votos más o menos. La IM viene practicando este tipo políticas sociales desde que asumió Tabaré Vázquez, siendo quizás la más visible la que hace al trabajo con Tacurú.

    El tema de canalizar el trabajo social mediante las ONG creo que requiere sopesar muchas cosas. Contratar con una ONG es obtener un servicio «llave en mano» y eso significa que la IM no tiene que ocuparse de seleccionar personal, ponerles jerarcas y, sobre todo, presupuestarlos. Las pasantías y los contratos con ONGs están para tener mano de obra precaria y más barata. Las intendencias buscan estos acuerdos porque ahorran y si ahorran es porque el trabajador cobra menos. Capaz que hay algún técnico de la ONG que cobra un sueldo razonable, pero a la IM lo que le importa es la suma bajo un régimen y bajo el otro.

    El otro tema con las ONGs es qué finalidades político-filosóficas persiguen, cuando las tienen. Esos fines de difusión y proselitismo se financian con las actividades lucrativas que hace la ONG, por ejemplo cuando contrata con el Estado. Hay ONGs religiosas, que promueven diferentes formas de discriminación basada en raza o género como una forma de justicia reparatoria, de protección a los animales, ecologistas, etc. El Estado debe tener presente que cuando contrata está también financiando esas otras actividades y puede, por ejemplo llegar a una especie de «economía circular» que tal vez explique la proliferación de ciertas organizaciones. Quiero decir, si yo dirijo una ONG que promueve políticas de discriminación basada en la autoidentificación racial y la IM me da para ejecutar una de estas políticas, yo luego uso ese dinero para hacer más lobby en la dirección en la que quiero generar opinión y cuando genero más opinión favorable, consigo más contratos y así… No digo que sea este el caso, pero piensen que esto ya ha pasado y en varias direcciones, como pueden ser las ONGs feministas o los hogares Beracca. Son cosas a pensar, nada más, porque los mecanismos de reotralimentación terminan teniendo un efecto multiplicador. Se pierde la idea de que quien gobierna no use el aparato del Estado para favorecer ciertas formas de pensar o ciertas sensibilidades por osbre otras.

    Es relevante entonces buena parte de lo que dice Sarthou: el tema de las cuotas, por ejemplo, es de una flagrante falta de republicanismo. Es una pena que hallamos importado estas prácticas que instauran de pleno derecho la idea de «raza» o «etnia» en las normativas y los procedimientos del Estado. La pobreza tiene indicadores objetivos y si se la quiere combatir, no hay porqué medirla indirectamente a través de «predictores». A veces la palabra «ciencia» usada como recurso de autoridad se vuelve lo más anticientífico que puede existir. «Esto es ciencia» dicho de una mera estadística desprovista de interpretación hace pensar que la ciencia se dedica a medir y no a establecer relaciones de causalidad. Las correlaciones positivas no son ciencia, a menos que uno crea que cualquiera que tenga capacidad de hacer una encuesta y procesar datos en una planilla es un científico. Hacer ciencia es otra cosa, requiere medir, pero también interpretar, conjeturar, contraponer argumentos. En este caso no me parece que resista el menor análisis: se trata de ayudar a 1000 personas en situación de pobreza y eso sae puede medir directamente. Me quedé además sobresaltado de escuchar que la mayoría de la población de los asentamientos irregulares es negra. ¿Enserio? ¿Más del 50%? ¿No habrá Gonzalez mirado mal la planilla?

    Sobre el «picadito» no me gusta la forma de burlarse y de apelar a argumentos de autoridad que tiene González. Sarthou es un tipo que habla bien, elige las palabras que va a usar, es preciso pero respeta la legitimidad del otro de pensar diferente. Discrepa con gente de derecha, como Carrasco, pero también con el establishment «bienpensante» de la izquierda. Siempre busca apoyarse en argumentos generales, no en deslegitimar al otro. González en cambio se pone nerviosa cuando su «sentido común» no es compartido, porque representa una forma de pensar con una bajísima tolerancia a que la contradigan. Se enoja, se burla, trata de decir que ella es una autoridad y que el otro es un ignorante. Es que la tolerancia en versión posmoderna es así: declarar que la sensibilidad de uno es un principio universal y considerar que el que no la comparta es un dinosaurio, un facho, un machirulo o lo que sea. El personaje de Darwin Desbocatti describe bien este fenómeno generacional. Es gente al mismo tiempo frágil y tremendamente violenta porque va a la confrontación personal.

    Sarthou es uno de los pocos tipos de izquierda que a mi juicio van quedando y cuando esa generación desaparezca, probablemente la izquierda materialista lo hará también, para gran regocijo de la derecha conservadora que se apropiará del discurso materialista para sí.

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  5. Que pena que para mantener un ,supongo políticamente correcto, equilibrio ideológico, se convoque a la Sra. Patricia González, que sólo aporta repetitivas consignas marxistas y retórica carente de sustancia,bajando notoriamente el nivel del debate,logrando que un asiduo escucha como yo, no considere oportuno perder el tiempo siguiendo el programa.Creo que la izquierda tiene muchos representantes de mayor nivel ,que pueden aportar interesantes y valiosos puntos de vista y no obligarnos a soportar slóganes llenos de resentimiento.

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