Incidentes en la Plaza Líber Seregni: MI defendió operativo para dispersar aglomeración

El ministerio del Interior defendió ayer la actuación policial en un operativo realizado el domingo en la Plaza Líber Seregni, que terminó con incidentes cuando los efectivos intentaron dispersar una concentración de unas 200 personas.  

Santiago González, director de Convivencia y Seguridad Ciudadana del MI, aseguró ayer en conferencia de prensa que no hubo ningún abuso por parte de los efectivos como fue denunciado en redes sociales:

Lo normal es que la gente ante el exhorto se vaya, lo que pasa en la rambla, lo que pasa en una feria, lo que pasa en distintos lugares. Ayer ante el exhorto lo que se tuvo por parte de este grupo de personas fue insultos, ataques, tenemos tres policías lastimados. De los once detenidos no hay un solo civil lastimado, sí tres policías. Tenemos móviles de Policía lastimados por lanzamiento de piedras y botellas, y detenciones lógicas y razonables con un procedimiento a la altura del tiempo que vive el país y que este Ministerio ha llevado adelante.

Según el ministerio del Interior, la Policía intervino en la Plaza Líber Seregni ante la llamada de vecinos que denunciaron aglomeraciones. En ese lugar había varios integrantes del llamado Bloque Antirracista realizando actividades recreativas. 

Según la cartera, los policías exhortaron por altoparlante a evitar aglomeraciones pero al ver que los participantes no desistían de su conducta, intentaron entablar un diálogo con las personas. En ese momento, según el ministerio, los efectivos recibieron insultos y amenazas. 

Ante esta situación, se pidió apoyo, y varias unidades de la Guardia Republicana llegaron al lugar. Esos efectivos, intentaron detener a un hombre, lo que provocó varios enfrentamientos con la policía que fueron registrados en videos difundidos por las redes sociales. Para dispersar a la multitud y “evitar mayores desmanes” se utilizó munición no letal, informó el Ministerio del Interior. En total hubo once detenidos que fueron posteriormente liberados. Todos ellos quedaron emplazados para declarar ante fiscalía. 

Desde el Bloque Antirracista se emitió un comunicado respaldado por varios otros colectivos en los que se denuncia un “hecho racista, autoritario, violento y totalmente repudiable”.

La Tertulia de los Martes con Carina Novarese, Fernando Isabella, Teresa Herrera y Pablo Carrasco.

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Foto: Plaza Liber Seregni. Crédito: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Una joven compañera de trabajo concurre desde hace tiempo y con pandemia ya declarada a esa plaza, le gusta bailar; nunca antes hubo problemas y más o menos se respeta la distancia social y no todos usan tapabocas, si me permiten y por ejemplo, al aire libre y en mejores condiciones que cualquier ómnibus por citar lo más evidente.
    °
    En época de smartphones, le llegaron varios videos del suceso del domingo, ella se había retirado antes; viéndolos es fácil inferir que el accionar policial fue parte desencadenante del problema y feble parte de la solución.
    El intento disuasivo falló, se encaró erróneamente desde el autoritarismo cuando debió realizarse desde la autoridad, crispó el ambiente y lo coronó con prepotencia verbal y física, como era previsible derivó en represión; el punto más importante del instituto policial debe ser siempre la confianza de los ciudadanos en él, si se lo visualiza de otra manera, no es difícil comprender que la convivencia sana empieza a mostrar síntomas de deterioro.
    °
    Tampoco y para nada queda claro que marco normativo legal ampara dicho proceder, la Constitución (máximo rango
    legal de nuestro país) con la única excepción de las medidas prontas de seguridad consagra la libertad de reunión y circulación pública; el gobierno ha apelado al concepto de libertad responsable y exhortó reiteradamente a ello, demás está decir que una exhortación no tiene vínculo legal y que el ejemplo gubernamental no siempre invita a la coherencia con los dichos, el ágape de la cancillería originó un foco de covid.
    Todavía más demás está recordar que quienes estaban en la plaza no son delincuentes, sino otra de las tantas comparsas que desde hace años se congregan por el gusto del candombe.
    Mucho más está demás y es oportuno recordarlo, decir lo obvio, que se está perdiendo el tino al politizar la pandemia; es una PESTE no un acto electoral partidario.
    °
    ¿Entonces?

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  2. Nos estamos convirtiendo en un país de delatores, azuzados por las autoridades, eso es lo peor. Estar en una plaza no es un delito. Y no hay que olvidarse que estas mismas autoridades de este gobierno, reprimieron violentamente a unos malabaristas en una plaza de San José bastante antes de que surgiera la pandemia, allá por los primeros días de marzo. Esto lo iban a hacer igual, con o sin pandemia.

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  3. Es bastante entreverado este asunto porque se está discutiendo sobre la base de testimonios de parte y videos de fragmentos muy reducidos de lo que pasó. Como bien dice Isabella, hay que esperar a que la investigación de fiscalía culmine, a ver qué se puede concluir. Dicho esto, hay claramente dos problemas que envenenan la relación entre la policía y el resto de la sociedad:

    Uno es la adversión que tienen algunos colectivos organizados hacia cualquier ejercicio de la autoridad. Su manera de ver el mundo es que sin policía y sin Estado viviríamos mejor y suelen buscar la confrontación con la policía, resistiéndose a cualquier procedimiento. Esto no le pasó sólo a este gobierno, también le pasaba al FA. De pronto una marcha contra UPM, contra el G20 o contra una visita de Estado, que uno podría pensar pacífica y relativamente popular, se volvía una batalla campal. Cuando llegaba la policía, los violentos no tenían problema en ir a pelear cuerpo a cuerpo. Esas cosas sí las vi y recuerdo que había una gran desproporción entre la forma en que la policía actuaba y la violencia con la que se la recibía.

    Otro es la indeterminación jurídica que existe respecto al tema de la pandemia. El gobierno ha jugado con la ambigüedad, apuntando a que la gente se autorregule y de paso hacer alarde de liberalismo. La tan nombrada «libertad responsable» tampoco es tan real, porque a veces la policía, sin normas jurídicas que la amparen, decide que cierta gente no está siendo responsable con su libertad y entonces van a dispersarlos (a molestarlos, como le gustaba decir al presidente). Lo que está sucediendo es que en los hechos la policía está actuando sin una cobertura jurídica sobre el derecho de reunión, que tiene rango constitucional. Lo hace sobre la base de la percepción del riesgo, que es algo harto subjetivo. El gobierno a su vez da señales confusas: habilita la rural pero no los espectáculos públicos, hace reuniones políticas en Suárez y Reyes pero clausura fiestas en casas particulares, etc.

    El problema entonces es cuando se encuentra gente con adversión a la autoridad con gente que la ejerce sin una cobertura jurídica clara. Obviamente el sentido común de un ciudadano racional diría jamás ponerle el cuerpo a la policía y mucho menos agredirla o insultarla. Acatar la orden de dispersarse, filmar y en todo caso denunciar si se cree que hay un abuso y tratar de difundir el asunto para generar opinión pública.

    Pero el sentido institucional de un ministerio que está para garantizar el Estado de Derecho debería a su vez negarse a actuar sobre zonas grises y exigirle al gobierno redactar y aprobar leyes y decretos que especifiquen qué es lo que no se puede hacer.

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