Justicia envió a prisión a dos personas por el homicidio de un ladrón en un shopping de Paysandú

La Justicia envió a prisión a un guardia de seguridad y a un militar por la muerte de un ladrón de 30 años al que detuvieron dentro del Mac Center Shopping de Paysandú el lunes pasado.

El guardia de seguridad fue imputado como autor y el militar como coautor de un delito de homicidio a título de dolo eventual.

La persona fallecida había ingresado al centro comercial al escapar de uno de los ahora formalizados, que lo perseguía por la calle tras haber visto que intentaba robar una moto. En videos de cámaras de seguridad se ve al ladrón siendo reducido luego de caer por una escalera mecánica. Después de colocar a la persona boca abajo, el militar le sostiene las manos contra los glúteos mientras que el guardia de seguridad le apoya su rodilla contra la nuca.

En videos filmados por particulares que estaban dentro del shopping se escucha al ladrón suplicando que lo soltaran porque le faltaba el aire y se estaba muriendo. La autopsia concluyó que murió por asfixia.

Según la fiscal María Fuidio, los imputados cometieron el delito de homicidio a título de dolo eventual:

Significa que si bien el resultado no fue querido, fue posiblemente previsto por los agentes en la situación.

El texto del auto del procesamineto profundiza en esto señalando que si bien los imputados “no tuvieron directamente la voluntad de causarle la muerte al ladrón, no detuvieron su accionar en el momento en que la persona comenzó a gritar que le faltaba el aire, asumiendo de esa manera ambos imputados el riesgo de ocurrencia de muerte”.

La Tertulia de los Viernes con Óscar Sarlo, Willy Rey y Juan Grompone.

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3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. El hecho es excepcional ¿cuán excepcional?, hace poco en Mercedes un grupo mató a golpes a un hombre por ¿tomar, robar? un poco de leña para encender fuego.
    Es obvio que el muerto en Paysandú no era un modélico ser del bien ¿y? ¿alcanza eso para no creerle cuando clama: «…no puedo respirar…»? ¿alcanza?. (Alcanzó para imputar por homicidio a título de dolo eventual y al asesinado no le alcanzó para vivir, lo dejaron sin aire y se murió nomás)
    El contexto político electoral reciente ¿puede haber influido?, y me refiero a dos poderosas consignas recientes:
    1. «Vivir sin miedo»
    2. «Se acabó el recreo»
    Obvio también que existe una delincuencia que no respeta la vida ajena e incluso tampoco tiene respeto por la propia, ¿eso justifica que la sociedad
    -su vector resultante- merezca matar? ¿De veras matar a un delincuente reducido y encima un pobre diablo es encomiable, es mínimamente decente?
    He visto y oído gente que aprueba tal homicidio, otros, mas discretos, licúan las responsabilidades; no son ajenos de responsabilidad, tienen cuota de complicidad, un pieza del menisco en la rodilla del guardia.
    Los testigos presenciales, todo un tema aparte, ¿indiferentes, indolentes, desligados?. Otros, activos smartphone en mano
    -ejerciendo un concepto que hace días me pulsa- : el de «turistas consumidores de la realidad» (S. Sontag)
    No quiero dejar pasar la primera noticia del hecho emititda por parte de varios medios de prensa: «delincuente se suicidó arrojándose desde el segundo piso del shopping…» ¿y el rigor dónde queda?

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  2. Pienso que hay que diferenciar la acción del guardia de seguridad y el militar de la de la gente que pasa. Dos adultos fornidos deberían poderlo retener sin mayores dificultades y, sobre todo, deberían poderse darse cuenta si algo le impide respirar o no al detenido. Lo que podría haber terminado en un arresto y una pena probablemente muy menor al ladrón –dado que ni consumó el robo– terminó en un crimen. La figura usada por la fiscal parece adecuada: es un homicidio donde prima face no se mató deliberadamente, pero se actuó con negligencia frente al valor superior que es la vida del otro. Ya sé, no precisa que me lo expliquen, si el ladrón precisa matarnos para sacarnos 100 pesos, muchas veces escoge matarnos. Pero yo quiero creer que, además de la propiedad de los 100 pesos, hay otros valores morales que nos diferencian a los que no somos delincuentes de los delincuentes. Si al final valoramos la vida igual, lo único que nos diferencia es de que lado del objeto robado estamos. En definitiva, aún con todas las explicaciones que da Sarlo, quien se ponga a arrestar a alguien debería poder controlar su fuerza para no matar a quien retiene. Si no, aunque con dolo enventual, es un homicida.

    En cambio, quien dice que si gritaba que le faltaba el aire, el simple cliente que acertaba a pasar por allí tenía que intervenir en favor del ladrón, se ve que nunca vió un arresto. Los delincuentes dan pelea hasta lo último, no se entregan jamás y parecería que creen que su accionar es legítimo. Se ven rodeados con policías a un metro de ellos y ya empiezan a gritar que les están quebrando un brazo. Pegan alaridos, se retuercen de dolor, lloran, amenazan con denuncias por malos tratos, mencionan que tal o cual parte del protocolo no fue respetada, amenazan con venganzas sangrientas de sus familiares o socios criminales. Dar lástima, dar miedo, mentir a cara de perro, todo sirve para tratar de desestabilizar emocionalmente a los que intentan reducirlo. Si logran escaparse, se rien en la cara del policía. Eso lo he visto, no me lo contaron. Es gente jodida con una moral a nivel de zócalo que sacaría de las casillas a cualquiera. Por eso la seguridad no es trabajo para pasionales, tiene que ser gente muy fría, precisa, eficaz y al mismo tiempo impacible, imperturbable.

    Finalmente, lo de filmar actos violentos es evidentemente es un vicio que se ha instalado. Pero, sin embargo esos videos terminaron inculpando al militar y al guardia. Al final, esa morbosidad también sirve frente a un triste desenlace como este para saber qué culpas tuvo cada uno. Si no, todo hubiera quedado en un mar de relatos contradictorios. En definitiva, un crímen más para la suma de 400 anuales que tenemos en Uruguay, este aclarado y parece que con un fallo equilibrado.

    Es muy triste, sí, pero hay que prepararse para cientos de noticias de homicidios en 2020, que no deberían generar menos empatía porque el muerto no sea el ladrón, sino el bolichero asaltado. A veces parece que nos olvidamos en el charco de sangre que chapoteamos y que ya nos hemos acostumbrado a él.

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  3. A propósito también: estoy totalmente de acuerdo con Grompone. La retirada del Estado de Derecho, con poca presencia a través de la fuerza pública, tiene buena culpa de que aparezcan superhéroes justicieros por todos lados. A veces psicológicamente no preparados para ser superman o el hombre araña.

    Hace unos días denuncié al 911 un robo en mi barrio. Estaban copando una casa cercana por la azotea, de madrugada. Llamé y las patrullas tardaron 45 minutos en llegar. Vi irse a los ladrones y todo, mucho antes de ver un patrullero. Cuando llegaron ya habían robado y se habían ido. Felizmente la gente mayor a la que robaron me enteré que tuvo la inteligencia de hacerse la dormida y no sufrieron agresiones.

    Con la cantidad de ladrones que tenemos, precisamos muchos más efectivos, que sean capaces de llegar a donde se los reclame en pocos minutos. Yo sé fehacientemente que si me están copando nuestra casa, dependemos de nuestro institnto de supervivencia para evitar que nos maten. Hacernos todos los dormidos, no sé… La demora de la patrulla les da tiempo de entrar, estoy seguro. Cómo se resuelve el tema cuando los temeos adentro es lo que define el desenlace. Y uno depende de su buena voluntad, claro.

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