¿Qué es la «justicia social»? ¿Es posible alcanzarla?

Mañana, 20 de febrero, se conmemora el Día Mundial de la Justicia Social.

“La Asamblea General reconoce que el desarrollo social y la justicia social son indispensables para la consecución y el mantenimiento de la paz y la seguridad en las naciones y entre ellas, y que, a su vez, el desarrollo social y la justicia social no pueden alcanzarse si no hay paz y seguridad o si no se respetan todos los derechos humanos y las libertades fundamentales”.

Así explica esta conmemoración la Organización de las Naciones Unidas, impulsora de esta jornada de reflexión desde 2008.

En este año 2021 la consigna tiene que ver con la economía digital.

La fecha sirve para preguntarnos: ¿qué es la justicia social? ¿Es posible alcanzarla?

La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Juan Grompone, Marcia Collazo y Gonzalo Pérez del Castillo.

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¿Por qué nos obsesiona la pregunta de si estamos solos en el universo?

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5 Comentarios - Escribir un comentario

  1. No hay dudas de que el tema de la Justicia Social es complejo. Sin perjuicio aprovecho la tertulia para hacer llegar mi punto de vista de que abordajes como el de Juan Grompone son errados. Considero que Marcia Collazo dejó bien el claro el porqué. Es verdad que las cuestiones humanas no son cuestiones matemáticas y por tanto nunca tendrán su precisión. Sin embargo, trabajar hacia cierto punto de consenso que se considere deseable por justo alcanzar, aunque no se alcance, comporta una dosis de justicia (tanto mayor cuanto más cercana al punto de llegada deseado). Y también quisiera insistir en su recomendación de leer a John Rawls («Justicia como Equidad» y otros) que encauza entre otras cosas la inquietud manifiesta por Alejandro Abal de encontrar un punto de consenso entre lo que las distintas personas consideran «justo» (Rawls es contractualista, es decir que pretende apoyarse en un acuerdo social sobre la justicia, lograr un cierto consenso) y también, creo, (al menos en parte porque a dicha propuesta le falta el desarrollo internacional) la inquietud de Gonzalo Pérez del Castillo de «sentar a la mesa» a todos los seres humanos (todos los seres humanos deben tener oportunidades de trabajo adecuadas para su desarrollo).
    No sin volver a recomendar el abordaje directo de la obra del mencionado autor, básicamente plantea dos principios de justicia:
    (1) Cada persona tiene el mismo derecho irrevocable a un esquema plenamente adecuado de libertades básicas iguales que sea compatible con un esquema similar de libertades para todos
    (2) Las desigualdades sociales y económicas tienen que satisfacer dos condiciones: (a) tienen que estar vinculadas a cargos y posiciones abiertos a todos en condiciones de igualdad equitativa de oportunidades, y (b) deben redundar en el mayor beneficio de los miembros menos aventajados de la sociedad (el principio de diferencia).
    Se le pueden hacer muchas críticas a su planteo y de hecho eso ha ocurrido, lo cual no ha sido óbice para apreciar la consistencia y fortaleza del mismo. De ahí el lugar que tiene ganado el autor como referencia ineludible en el tema.
    En Filosofía Política existe cierto acuerdo en que un posible punto de consenso o de acuerdo debe reconciliar de alguna forma los dos parámetros que diferencian a las distintas corrientes y a la vez las transcurren transversalmente: libertad e igualdad. Y la propuesta de Rawls, creo, logra una buena articulación de ambos de cara a un posible acuerdo social. Vale la pena estudiarlo y considerarlo.

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  2. La JUSTICIA así pensada, es como una calle y que por ubicuidad de foco, hay que encontrarle una esquina, en este caso: SOCIAL (como eso que pasó de la «libertad RESPONSABLE» o la «NUEVA normalidad»…)
    °
    La justicia es una abstracción quimérica (necesaria) creada por la injusticia, esa si tangible y flagrante; tal el génesis.
    La acción (injusticia) la reacción (justicia).
    ¿Es posible la justicia? ¡NO!
    (Ejemplifico: una víctima de asesinato, no puede ser redimida a la vida, buena cosa sería resucitarla y aún así la justicia tampoco se habría consumado porque lo justo es que no hubiera sido asesinada y parece obvio que no tenemos los humanos la capacidad de «desasesinar» y si la de asesinar)
    °
    ¿A qué podemos aspirar e intentar entonces?
    Entre otros conflictos de nuestra especie y éste en especial de la justicia, crearon una racionalidad (también en pugna) llamada MORAL y cuya hija es ese pacto flexible e imperfecto de convivencia al que nombramos LEY (Crimen y Castigo, en ese orden al igual que injusticia y justicia)
    °
    Entonces la justicia es la tendencia hacia tal fin (una suerte de asíntota irregular que se aproxima y se aleja al objetivo en el devenir sin lograr el punto de cruce para posarse)
    °
    Quien no se siente víctima ni se sensibiliza con quienes lo son, defenderá el status quo que le privilegia, lo contrario sucederá con los otros.
    En definitiva, todo avance civilizatorio requiere una refinación sensorial colectiva para elaborar creatividad (el sentido de justicia), al revés, todo embrutecimiento se da por caer en una sensorialidad rústica (la impunidad propia respecto al prójimo) limada hasta caber en un molde escueto.
    El origen es emotivo y es lo que hace girar la rueda de causalidad y consecuencias.

    °
    (Si alguien leyó hasta aquí y piensa que esta reflexión proviene de la ausencia de academia y desde la ignorancia, le asiste razón -ser autodidacta es un peso mayor y atreverse al albedrío es temerario-
    Admito que puedo estar equivocado, de hecho si me esmero y dejo correr un tiempo, bien puedo contradecirme, puede también este comentario honesto rechinar como mancuerna en cuna de infante a muchos ojos)

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  3. ¡Qué bueno levantar la mirada hacia temas grandes, aunque más no sea como ejercicio de comprensión! Al final, si en quien trabaja sobre un problema surge una idea, esta es en general fruto de haber pasado mucho tiempo rumiando reflexiones, metiéndose en callejones sin salida todo el tiempo.

    Voy a hacer ese ejercicio, como dice Torres, desde la ignoracia académica de estos temas. Suelo ver en las relaciones sociales una analogía con la biología y las especies. No soy darwinista social, porque creo que los seres humanos tenemos la capacidad de abstracción que nos permita trascender el mero institnto y combate por la supremacía. Pero, justo es decirlo, la realidad de las sociedades humanas se parece mucho más a la competencia darwinista entre especies de lo que uno quisiera.

    Vamos al grano: La biología es injusta por naturaleza: sólo mide resultados y se basa en la herencia genética como motor de la selección natural. Las «cartas» de las que habla Pérez del Castillo son los genes y esos genes no tienen relación con lo que el individuo hizo y condicionan lo que el individuo hará. A los seres humanos eso vaya si nos pega. Nadie elige tener predisposición al cáncer o a una enfermedad neurodegenerativa. Uno puede tener conductas higiénicas para bajar sus riesgos (jugar concienzudamente las cartas), pero no puede mejorar la mano que le tocó. El abuelito de 90 años que fumó desde los 15 y se tomó medio litro de vino por día es la contracara del tipo jóven que conocí que jamás probó el alcohol y se murió de cáncer en el hígado o del ex presidente Vázquez muriéndose de cáncer de pulmón siendo un militante contra el cigarrillo. Y si, las cartas pesan y mucho y deciden la partida a pesar de lo bien o mal que juegue el jugador.

    ¿Cómo está organizada nuestra sociedad del punto de vista material? Y bueno, se basa en la familia y la herencia y sólo reconoce resultados. Yo que me creo defensor de la meritocracia me he sorprendido de ver que existe toda una escuela que considera que merecer es lo mismo que tener. En mi opinión el mérito es la habilidad del jugador, de modo que se puede ser muy meritorio con muy pobres resultados o viceversa y eso es porque en mi idea de justicia el esfuerzo genuino de superación es lo que más vale. Me creo meritocrático en ese sentido y, por supuesto, considero que la sociedad en la que vivo de meritocrática no tiene nada.

    Para volver a la pregunta del principio, ¿Es posible la justicia social? Bueno, volvamos al punto de la biología. ¿Es posible contrarrestar los efectos de una mala genética? Sí, claro, la medicina ha avanzado en esa dirección y mucho. Se puede vivir años con algunas enfermedades no trasmisibles siguiendo un tratamiento adecuado. Uno no deja de ser un enfermo, pero con cierto estilo de vida, disciplina y acceso material al tratamiento la puede sobrellevar. Las políticas de transferencias sociales son a las injusticias sociales lo que los tratmientos a las injusticias de la biología. Tratamientos que no curan, pero alivian y mejoran el tránsito por la vida.

    Pero lo que hace injusto a un sistema es el componente hereditario, sea esta una herencia genética, de capital material o cultural. La reporudcción de la sociedad basada en las familias y la herencia del capital son inherentes al sistema capitalista, como lo explica Engels. No se puede hacer capitalismo sin herencia ni se puede heredar sin definir el linaje que legitima la herencia. El rol de la familia es ese, definir quién hereda el capital. En mi opinión es entonces, bajo el régimen que tenemos, un problema sin solución, al que uno puede abordar con criterio de «mitigar daños» asintóticamente, como dice Torres.

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  4. Ser autodidacta y ser ignorante, son cosas muy distintas, aunque todos seamos «autodidactas» en alguna medida y también ignorantes en cierta medida. La reflexión auténtica siempre es personal. El tema es con qué apoyos y sobre qué puntos concretos se reflexiona. Y también para qué: un acto de entretenimiento o esgrima verbal, o un intento de encontrar mejores soluciones. Siempre se ve más lejos sobre los hombros de gigantes que a su vez se han parado sobre los hombros de otros gigantes. El tema es llegar cada vez más alto. Pretender algo valioso y nuevo desde el llano es vano. Ignorar el valor de miles de años de reflexión muy calificada parece demasiado soberbio. Insisto en la sugerencia destinada a las almas mejor dotadas: estudiemos a Rawls y a otros de sus colegas, y desde allí intentemos mover el listón.

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  5. «Todos somos muy ignorantes, lo que sucede es que no todos ignoramos las mismas cosas»

    Einstein

    A eso que dijo don Albert refiere la ignorancia que mencioné, Leonardo;
    acaso siempre, pensar fue un acto de osadía y tal vez desde el llano pueden izarse barriletes con la vista hacia otros horizontes e incluso desde el fondo del pozo, si uno alza los ojos, alcance a ver las estrellas; por contrapartida, hay quienes escalan la montaña hasta la cima y al llegar, no se estremecen tanto con el paisaje, sino que quedan mirando absortos sus propios pies.
    (Bien interesantes son algunas
    interpretaciones de Rawls)

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