México y España conmemoran 500 años de la llegada de Cortés a Cozumel

Con congresos, debates, y nuevas publicaciones, México y España conmemorarán durante 2019, los 500 años de la llegada de Hernán Cortés a Cozumel, un desembarco que marcó el comienzo del gran imperio español en América.

El 10 de febrero de 1519, Cortés partió de Cuba con un ejército de poco más de 500 hombres. 17 días más tarde llegó a la isla de Cozumel desde comenzó una campaña de conquista que con los años se extendió al resto de América.

La organización de las actividades de conmemoración no estuvo exenta de polémica. El ministro de Cultura y Deporte español, José Guirao reconoció que no había ninguna partida presupuestal prevista para los homenajes por lo que estaban luchando para hacer “algo digno” y en poco tiempo.

Guirao también dijo que la organización de actividades no es “fácil” por la mala fama que tiene Cortés. El ministro sostuvo que “el Gobierno español tiene el derecho y la obligación de celebrarlo pero hay que respetar que en México la figura de Cortés no es muy simpática”. En respuesta, el Partido Popular y Ciudadanos acusaron al Gobierno socialista de Pedro Sánchez de intentar “desfigurar” la historia de España para contentar a sus socios de izquierda en el Gobierno.

La Mesa de los Viernes con Oscar Ventura, Ana Ribeiro, Juan Grompone y Fernando Butazzoni.

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Foto en Home: Entrada de Hernán Cortés a la ciudad maya de Potonchán, óleo sobre lienzo. Crédito: Autor desconocido/Jay I. Kislak Foundation

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3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Interpretar la historia por dicotomías y en forma maniquea, ha hecho y hace, mucho daño. Por ejemplo, asociar la brutalidad exclusivamente con los indígenas y el impulso civilizatorio (el que conocemos y del que somos un resultado) exclusivamente con los europeos. O por el contrario, la mitología de los indígenas viviendo en armonía entre sí y con la naturaleza, violentados exclusivamente por el invasor que viene de afuera. A esta última épica, corresponde el mito de la traición y la “maldición de Malinche”. Pero el conflicto y la violencia son transversales a todos los colectivos y a todas las organizaciones. Y se cuela, insistente, en muchas narraciones. Por ejemplo: “(1523) Han pasado muchas lluvias y resolanas y penares y pesares, desde que su madre la vendió por esclava y fue arrancada de la tierra mexicana para servir a los señores de Yucatán. (…) Desde que éstos la regalaron a Hernán Cortés, hace cuatro años, la Malinche ha tenido tiempo de vengarse. La deuda está pagada: los mexicanos se inclinan y tiemblan al verla venir. Basta una mirada de sus ojos negros para que un príncipe cuelgue de la horca. Su sombra planeará, más allá de la muerte, sobre la gran Tenochtitlán, que ella tanto ayudó a derrotar y a humillar, y su fantasma de pelo suelto y túnica flotante seguirá metiendo miedo, por siempre jamás, desde los bosques y las grutas de Chapultepec” (E. Galeano, “Memoria del fuego”, tomo I “Los nacimientos”, Editorial Siglo XXI, México 1982, p. 89).

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