Martínez dijo que programa «no lo mandata» y Mujica opinó que un “presidente no es dios”

Daniel Martínez polemizó en estos días con José Mujica. 

El miércoles, durante el debate presidencial, Martínez sostuvo que el programa del Frente Amplio «no lo mandata» y que quien en definitiva «decide y gobierna» es el candidato presidencial.

Al día siguiente, en un acto en Artigas, Mujica enfatizó que ningún «presidente puede hacer un carajo si no tiene una fuerza política colectiva que lo respalde».

Un presidente en una República tiene que recordar que nadie es más que nadie, que no es ningún dios y que en definitiva ningún presidente puede hacer un carajo si no tiene una fuerza política colectiva que lo respalde. Quiero decir que lo más importante es la corriente política. Las Repúblicas se inventaron en el mundo para suscribir que nadie es más que nadie. No son monarquías. El papel del individuo sigue siendo importante, pero es importante si tiene un pacto colectivo que lo respalde.

El viernes, Martínez respondió a Mujica, y le bajó el perfil al enfrentamiento. «Yo al Pepe lo respeto. Es un referente. Es un tema opinable, vamo’ arriba», dijo Martínez al ser consultado por periodistas. Además, insistió en que «la gente está votando personas» aunque «por supuesto hay proyectos atrás». «¿Tabaré Vázquez hizo trampa porque puso el Plan Ceibal? No estaba en el programa. ¿Hizo trampa? No», agregó Martínez.

La Tertulia de los Lunes con Carolina Ache, Pablo Carrasco, Gabriel Mazzarovich y Manuel Laguarda.

¿Mirás nuestros videos, escuchás los audios, leés las notas que subimos a la web? La continuidad de esos servicios depende de que tú contribuyas a financiarlos. Te invitamos a ser Socio 3.0 de En Perspectiva, asumiendo un abono mensual. Más información en este mensaje de Emiliano Cotelo: enperspectiva.net/socios

Comunicate al 2902 5252 – Interno 109

Continúa en...
Partido Nacional descartó debates entre vices antes del balotaje
Telegramas

 

¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

13 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Me alarman expresiones de Gabriel Mazzarovich (que he visto en otras figuras del FA, como Carolina Cosse), que parecen desconocer el derecho de quienes no estamos de acuerdo con lo que se llamó «agenda de derechos», de tener quienes nos representen en el espectro político. Que no se trata de derogar leyes, sino de dar a la temática diferente tratamiento. Por ejemplo, en el aborto, reconocer que se trata del crimen más horrendo que pueda hacerse a un ser humano, que no sólo es inocente, sino que no puede defenderse. En vez de legalizarlo para que pueda ser seguro (para la embarazada), deberían promoverse medidas de amparo y aliciente para la mujer que está en esa situación, para que lo pueda llevar a término con seguridad y criar al hijo que resulte, o en todo caso, darlo en adopción a una pareja que lo críe. En el tema de los derechos sexuales y reproductivos, entiendo que el Estado no debería tomar esa actitud prescindente y hasta promotora de uniones que se consuman por el sólo placer (con duración seguramente limitada), y en cambio promover las uniones de carácter estable y en armonía pensadas para durar, dentrto de las cuales se puede desarrollar mejor la tenencia y crianza de los hijos, lo cual constituye el verdadero sentido del matrimonio como ha sido concebido tradicionalmente. En el tema de las personas «trans», no puede por ley desconocerse la realidad biológica de que un individuo nace varón o mujer (sería como si por ley quisiéramos derogar la Ley sobre la Gravedad de Newton…). Si postulamos que un menor no tiene madurez para ejercer su sexualidad (al punto que reputamos violación a todo acto de ejercicio sexual que se haga con ese menor), mal podemos admitir que pueda asumir tratamientos para cambiar su sexualidad, y menos contra la voluntad de los padres. Y por último, no podemos establecer preferencias para que personas de esta orientación accedan a puestos de trabajo o posibilidades de estudio, porque como ellos, hay muchos otros «colectivos» que pueden estar discriminados y no podemos hacer una ley similar para cada uno de ellos; hay que guiarse por la estipulación de la Constitución, de que todas las personas son iguales ante la ley, salvo las diferencias en talentos y virtudes, y en base a ello adoptar medidas para que esa igualdad se respete.

    Reply
    1. Estimado Jorge,

      Muchos de sus comentarios son agudos e interesantes, aunque suelo discrepar con usted. Pero acá derrapó mismo. La libertad que reclama para que su punto de vista sea reconocido y representado en el espectro político –la cual yo suscribo– no la otorga en su discurso, que es violentamente excluyente de otras posiciones. Usted, que seguramente es inteligente, sabe perfectamente que en el mundo sus valores y la moral que ellos encierran son opinables y que mucha gente en este planeta no vive ni quiere vivir de acuerdo a sus valores. ¿Entonces, porqué no trata de bajar el tono y aceptar que no le puede imponer su sensibilidad y sus creencias a los demás?

      No me siento identificado con sus postulados –excepto en lo que hace a mi rechazo global a toda política de cuotas, las «axiones afirmativas» como les llaman ahora– A menos que uno de los dos se vaya del país, creo que vamos a tener que encontrar una forma de vivir cada uno de acuerdo a su conciencia y sus valores sin que el otro se sienta ofendido o llamado a inciciar una cruzada para imponerle su moral. ¿Se dió cuenta realmente de la virulencia de lo que escribió? Su discurso podría resumirse en que «el mundo es demasiado pequeño para ambos».

      Sinceramente, creo que si todos vivimos nuestra sexualidad de acuerdo a nuestros valores y dejamos que los demás hagan lo suyo, vamos a andar mejor. Y capaz que hasta podemos construir un país mejor trabajando juntos en tantas cosas que no dependen del sexo ni de la reproducción. Demasiado que tenemos que pautar la esfera pública para podernos soportar. Mejor que las leyes no se metan con la esfera privada y la moral de la gente. Un saludo cordial.

      Reply
  2. La «agenda de derechos «, es un tema de libertad para los ciudadanos. Desde 1830 en adelante los homosexuales no tenían «derecho a existir «. Vivieron un montón de años «en la clandestinidad «, por decirlo de alguna manera. La ley que les permite vivir en pareja les da la libertad de hacerlo, pero no obliga a nadie que no quiera. No importa si son vínculos efímeros o no, ¿cuantas parejas heterosexuales se divorcian? . La «familia tradicional occidental y cristiana «, viene desde los tiempos en que la Iglesia Católica formaba parte del gobierno en las monarquías europeas, pero eso hoy en día se terminó. La Iglesia Católica es una religión más entre otras y sus «mandamientos » pueden ser aceptados y practicados por sus «fieles «, ninguna ley obliga a un ciudadano de éste país a no cumplir con su religión, pero el Estado debe darle a todos la posibilidad de vivir por fuera de los mandatos de una religión a la que no quiere pertenecer. En cuanto al aborto, es muy «romántico » lo de ayudar a la mujer, facilitar la adopción, etcétera. Pero hasta que esta ley vigente no se aprobó NADIE hizo nada al respecto, y las mujeres abortaban igual, en las peores condiciones y sin el amparo de ninguno de los que hoy «se rasgan las vestiduras » pretendiendo dar «un encare distinto al tema » después que pasaron decena de años mirando para otro lado.

    Reply
      1. En el mundo existen las dos posiciones, quienes piensan que un óvulo fecundado ya es una vida de derecho pleno y quienes piensan que hasta más o menos 12 semanas no. Usted y todos sabemos que esto es materia de discusión en el mundo entero. Sólo algunas religiones piensan que esto es algo indiscutible. No intente exigirle a los demás que opten por lo que usted cree. Conténtese con vivir de acuerdo a sus creencias, que ya es bastante y felizmente en este país todavía se puede. Ninguna mujer está obligada a abortar pero usted quiere prohibirselo a quienes sí quieren hacerlo.

        Reply
        1. Será execrable para Ud y quienes comparten su opinión, pero Ud no es el dueño de la verdad, (por suerte ), y en éste caso del aborto, se hizo un llamado a las urnas para poder plebicitar y derogar con ello la ley. Llamado voluntario al que acudió un 8 % de los ciudadanos. Las «mayorías cristianas » en este caso no compartieron su opinión.

          Reply
  3. Es inaceptable que los tertulianos utilicen los términos «esquizofrenia» o «esquizofrénico» con tanta liviandad y frivolidad. Están siendo escuchados por miles, entre los cuales personas que sobrellevan como pueden la enfermedad en carne propia o en un ser querido. Estas «sabelotodo», tan entendidas en tantos temas, están obligados a informarse mejor y a elegir un lenguaje respetuoso que no banalice el dolor ajeno.

    Reply
  4. estudio de Pew pronostica que los cristianos aumentarán de 2.170 millones a 2.920 millones, conformando más del 31% de la población mundial. Esto significa que para el 2050, más de 6 de cada 10 personas en la Tierra serán cristianas
    En serio Sr. Sarubbi ??
    Una Religión Mas ??

    Reply
    1. Fernando: ¿6 de cada 10 son el 31%? Yo tenderia a pensar que son el 60% y, honestamente, no creo que lleguen jamás. No entendí su cuenta ni quien es Pew, tampoco sabría como verificar los números que dice. Pero igual, aún dándolos por buenos, déjse de embromar con eso. Aún quede una sola persona en el planeta que no crea en esa religión, tiene derecho a hacerlo y a que no le impongan los valores de esa religión. ¿O usted no le concedería ese derecho? ¿Volvemos a las cruzadas y a la santísima inquisición?

      Reply
      1. Sr Burghi , en nuestro país, la Constitucion nos da a los ciudadanos la LIBERTAD, de profesar cualquier religión, por tanto, los millones de cristianos que hayan en el mundo es irrelevante. Además de que hay cristianos no católicos, también hay millones de judíos. La libertad de religión es independiente de la cantidad de personas que las profesen. Tienen los católicos la mala costumbre de creer que «su Dios » es el único, y que «sus reglamentos de vida » son obligatorios para toda la humanidad. Es un error, hay otras religiones, más antiguas (los judíos ) con más fieles (musulmanes ) que opinan otra cosa y tienen el mismo derecho. Sin contar a los agnósticos, que en Uruguay son la mayoría.

        Reply
  5. Creo que no fui bien entendido, o tal vez yo no me supe explicar bien, así que me permito recapitular sobre estos temas. En nuestra civilización occidental siempre fue considerado valor ideal la unión entre varón y mujer por amor para constituir un hogar y una familia para siempre, y en ese seno tener y criar hijos hasta que pudieran ser independientes. Esto, si bien procede de las religiones judeo-cristianas, ha sido aceptado por todas las personas, aún quienes no profesan una religión. Y como ejemplos voy a poner algunas figuras públicas. Julio María Sanguinetti ha llevado una vida matrimonial por más de sesenta años. Nuestro presidente, Tabaré Vázquez, estuvo casado cincuenta y dos años hasta el fallecimiento de su esposa, hace unos meses. También Mario Benedetti, fallecido hace una década, estuvo casado seis décadas. Gabriel Mazzarovich recordó hace un tiempo, cuando sus padres cumplieron cincuenta años de casados, que estuvieron siempre unidos pese a las vicisitudes de la dictadura. Repito: un valor, por encima de creencias religiosas, el constituir un hogar por el amor de un hombre y una mujer, en el cual tener hijos y criarlos con el mismo amor. Y tan entendido estaba ese valor, que lo fuimos dejando perder sin hacer nada por retenerlo. Y así fueron apareciendo los divorcios, las separaciones de hecho, las uniones de hecho, los hogares monoparentales; todo eso ha sido causa de la violencia familiar y de género que ha proliferado estos últimos tiempos. Consecuencias del encanto efímero, del desamor, del egoísmo, de la intolerancia, del aventurerismo; ¿qué otra cosa podemos esperar de uniones que no se conciben para durar, o de paternidades que no se asumen por amor sino por casualidad? Esto no es un mal de nuestro país, sino que se extiende a todo el mundo occidental. Tampoco digo que sea producto de los últimos gobiernos, sino que procede de muchas décadas atrás. Y los gobiernos anteriores hicieron la plancha, tal vez sin advertir la gravedad del problema, tal vez porque tenían otras prioridades. Pero los gobiernos del Frente pusieron tanto acento en la «igualdad de derechos», con leyes como la de salud sexual y reproductiva, uniones concubinarias y luego, matrimonio igualitario, personas trans, que ensalzaron estas actitudes como valores, sin hacer nada por fomentar los matrimonios habituales, a tal punto que disminuye el número de casamientos y aumenta el de divorcios. Acepto que se respete la libre opción de cada uno, pero entiendo que el Estado debe privilegiar aquellas uniones que se hacían en la forma tradicional por los méritos que ya expuse «ut-supra».
    Y con respecto al aborto, pido nuevamente que se piense con el corazón. ¿Cómo podemos admitir que ese ser que está formado y viene en gestación dentro de otro ser, porque así son las leyes de la Biología, no pueda ser sujeto de derecho? ¿O que ese derecho se pueda establecer caprichosamente a partir de un período arbitrario de tiempo y según la voluntad de la gestante? Todos nosotros pasamos por esa etapa, y estamos aquí; no seamos desamorados, que por otro lado, bastante baja tasa de natalidad tenemos como para andar desperdiciando nuevos nacimientos.

    Reply
    1. Estimado Jorge, creo que le entendí bien desde un principio y me parece perfecto que usted viva de acuerdo a esos principios. Yo he tratado de vivir en búsqueda de ese proyecto estable y duradero porque a mí me sirve. Pero no toleraría que el Estado me lo imponga. Mi sexualidad es mía y nadie, excepto yo, tiene legitimidad para tener opiniones sobre ella.

      Una lista de matices o discrepancias que tengo con su texto:

      1. Occidente se orientalizó con Constantino. La idea de un único dios, una única pareja sexual, la exaltación de los lazos de sangre y el rechazo del placer carnal lo trajeron a la cultura greco-latina los cristianos, que vienen de oriente. Los romanos eran mucho más tolerantes con las creencias de los demás.

      2. Sea lo que sea occidente y su tradición cultural, sabemos que históricamente siempre hubo todo tipo de transgresiones a la monogamia, de sexualidades ocultas (el famoso armario de los homosexuales) mediante matrimonios de fachada, etc. El sexo no se regula, es como el alcohol o las drogas. Basta con ver la dificultad de los curas para soportar el celibato. Las historias de las familias de la «patria vieja» se parecen mucho más a la tormentosa historia del coronel Escayola, con sexo cruzado entre parientes, hijos por todos lados y muchos secretos familiares. Conozco a la nieta de un cura, por ejemplo. Muy cristiano era el finado, pero la carne tira (felizmente).

      3. Creo que el Estado está para garantizarnos el mayor goce posible de nuestra vida y de nuestras libertades en la única vida que nos consta que tenemos. Hasta donde da la piola. Para eso, lo que hay que tutelar y controlar son aquellas decisiones individuales que generan externalidades en los demás. Típicamente en esas externalidades está la economía, que en mi opinión es el lugar por excelencia donde el Estado está para controlar y regular. Los recursos son finitos, crecen trabajosamente y la asignación de ellos a unos tiene consecuencias sobre los demás. La sexualidad consentida está en el otro extremo, es algo que se toma sin sacarle nada a nadie. Me cuesta entender cómo gente que defiende el liberalismo económico –no digo que sea usted uno de ellos– tiene tanta dificultad para aceptar la legitimidad de la libre búsqueda del placer físico. Hay liberales absolutos, sí, pero qué pocos que son.

      4. Los que no creemos en el alma/espíritu o lo que sea, pensaríamos que la manera de zanjar el tema de la transformación de fetos en personas es determinar el umbral de la conciencia y la capacidad de sentir dolor. Eso es evidentemente muy complicado, pero creo que el entender cuando es que se forma el sistema nervioso central debe ser algo relevante. Si entiendo bien lo que he escuchado, el límite de las 12 semanas viene por ahí.

      Luego, el que quiere creer que un óvulo fecundado es un ser humano, puede vivir de acuerdo a eso pero imponérselo a un materialista (filosóficamente) sería una arbitrariedad.

      5. El problema de la violencia generalizada en la sociedad es un fenómeno de reproducción social y cultural. El Uruguay es un país que cree en la épica de la violencia privada como método para resolver conflictos entre pares. Más aún, cree que dignifica al violento. Eso se ve en el delito, pero también en el fútbol y en el tránsito por ejemplo. Los violentos están por todos lados y no es raro ver que la épica de la violencia se inculque en el propio ámbito familiar, principalmente por referentes masculinos.

      Por otra parte, los abusos intrafamiliares siempre han existido y siguen siendo un problema. Basta con constatar que la mayoría de homicidios a mujeres ocurren en el entorno afectivo (parejas o exparejas).

      6. En ese sentido y muy lejos de lo que usted piensa, creo que la reproducción de la sociedad basada en la familia es una fuente enorme de injusticia: tiende a reproducir las condiciones familiares, ya sea por capital económico como por capital cultural y social. Los resultados están a la vista, no sé si tiene solución este asunto, pero creo que no deberíamos idealizar el modelo de reproducción de la sociedad basado en la familia. Mientras sea lo que hay, habría que ponerle algo al costado, que compense las desigualdades al nacer.

      7. De la clase media profesional hacia arriba se tienen pocos hijos y se invierte mucho dinero y tiempo en formarlos para que sean social y económicamente exitosos. Entonces, si nos importa la natalidad pero no queremos seguir multiplicando la marginalidad, parece que lo fundamental sería que la crianza de los niños dependa lo menos posible de los medios del entorno familiar. Pero reina la hipocresía del discurso formal de la igualdad porque ponerla materialmente en práctica cuesta dinero que sólo tienen quienes no precisan de la igualdad de oportunidades.

      8. Estoy de acuerdo con usted en que si una mujer embarazada desea continuar con el embarazo y no criar al hijo, debería recibir todo el apoyo del Estado. Eso implicaría aceitar mucho más los mecanismos de adopción, porque hoy en día es dificilísimo adoptar (sé de la travesía del desierto que hicieron unos amigos para adoptar). De paso, si una familia homosexual quiere adoptar y se puede ocupar bien del crío, no sería materialmente objetivo privárselo.

      Los hijos que nacen son el futuro del país y hay que «hacerse cargo» –ya que está de moda decir esto– socialmente de ellos, asegurarles el mejor comienzo materialmente posible. Obligar a las embarazadas a tener hijos sin poder hacerse cargo de ellos es seguir trayendo desdichados a este valle de lágrimas.

      Gracias por su respuesta. Saludos atentos.

      Reply

Responder a Miguel Sarubbi Cancelar la respuesta