En un nuevo aniversario de José Pedro Varela, ¿qué importancia tiene la obligatoriedad de la enseñanza?

Hoy se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de José Pedro Varela, el 19 de marzo de 1845.

La obra de Varela como periodista, político y escritor, estuvo centrada en investigaciones, trabajos y propuestas sobre enseñanza.

En 1876, durante el gobierno del coronel Lorenzo Latorre, aceptó el puesto de Presidente de la Comisión de Instrucción Pública de Montevideo, que luego de la supresión del Instituto de Instrucción Pública ejercía una especie de superintendencia de todas las escuelas del país.

Tres meses después de ser designado, Varela presentó al gobierno su proyecto de Ley de Educación Común, que introdujo la famosa escuela “laica, gratuita y obligatoria”.

Este nuevo aniversario de José Pedro Varela cae justo en un momento en que la obligatoriedad y la presencialidad en la educación se ven afectadas por las medidas dispuestas por el gobierno para enfrentar el agravamiento la pandemia de Covid-19. 

La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Juan Grompone, Marcia Collazo y Gonzalo Pérez del Castillo.

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3 Comentarios - Escribir un comentario

  1. En esta mesa se vio la base científica de la teoría marxista de que la economía implica todo, entre otras cosa la política: “… la mala política es no se consecuencia de la economía”. Creo que aquí es donde nos pisamos el palito: si la economía implica la política entonces está bien, sino, no la considero porque es mala. O sea, si los hechos verifican mi teoría, los acepto, sino los hechos son malos! Fabuloso, así cualquiera hace teorías. “Mi teoría esta bien, el problema es la realidad que está tan mal que lo se ajusta a mi teoría” obviamente con esa base científica no es de extrañar los desastres del socialismo real.

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    1. Estimado Carlos, La política va por donde la subjetividad de la gente quiere, pero la economía establece las condiciones de posibilidad de esa política. No quiero decir buena o mala, pero la política es útil cuando es posible e inútil cuando se queda en una expresión de deseo. Las buenas ideas son las que se pueden llevar a cabo y para eso se requiere entender la coyuntura económica y para donde van las formas de producción.

      Grompone es un enemigo del socialismo real. De los «desastres» y de cómo se contribuyó desde el día uno a jaquear esos sistemas desde las potencias centrales requeriría sopesar muchas variables y concer mucho de historia. Personalmente es poco lo que logro entender de ese fenómeno, pero lo suficiente como para ver un saldo con matices. De todas formas, son cadáveres que ya no importa desenterrar porque esa experiencia es irrepetible.

      Pero es claro que Grompone es todo menos un defensor del socialismo real. Un tipo ideológicamente pro capitalista, pero de base marxista.

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  2. Hola Leonardo,
    Estoy de acuerdo que Grompone está lejos de apoyar el socialismo real, y creo que no apoya al capitalismo. El es marxista y como tal entiende al capitalismo como una estapa necesaria por la que debe pasar la sociedad. Pero que sea necesaria no significa que el esté de acuerdo con la misma. Creo que la ve como puede ver un físico caer una pelota al piso. No hace juicios de valor, simplemente lo ve como un hecho. Lo que creo le critico es su visión “económicocentrista” del mundo y me desagrada mucho cuando cita la frase “es la economía estupido” insultando a todo el resto que no cree en esa “premisa” marxista.
    Por eso criticó su forma de “verificar” su teoría: el dice “la política es parte de la superestructura determinada por la economía”, muy bien, ahora hay que verificar eso. Pero cuando una política no es producto de la economía, obviamente la teoría esa falla, pero en lugar de aceptar el hecho de que la teoría falló, habla de que la política no es política. El científico debe aceptar los datos cuando estos no dan como el quiere y reformular su teoría. Hay mucho ejemplos de esto en la historia, desde el empecinamiento del emperador de Brasil en seguir la guerra de la triple alianza, dejando al Brasil en mano de las aseguradoras inglesa como la de los Rothschild, y desembocando en la propia caída del emperador, hasta la construcción de la plaza de San Marcos o de los parques reales de Londres. Todos hechos determinados pero sentimientos y no por la economía, algunos fueron positivos otros negativos. Pero todos contradicen el supuesto de que “es la economía estupido” yo diría “no es la economía estupido”. Por último, me gustaría que Grompone nos contara donde entra el arte en su teoría, o sea, como influye la economía en las obras de Bach, Miguel Ángel o Picasso. Saludos
    PD aclaro que tengo gran admiración por Grompone y además no conozco otro uruguayo que haya leído El Capital en alemán y que además aparentemente lo haya entendido. También me resulta notable que diga que el Manifiesto Comunista es una pésima obra de un joven Marx que va en contra de todo lo que el mismo Marco dijo cuando estudió en serio historia y economía, y me pareció patetico que el PCU, haya reeditado hace poco dicho manifiesto, manifestando su gran ignorancia científica respecto al marxismo. Podríamos decir que el PCU no es marxista, desde el punto de vista de Grompone. Algo que me resulta hilarantemente gracioso, sino tristemente siniestro, si recordamos todas la muertes y sufrimiento que esos pensamiento provocaron en esta y muchas otras sociedades.

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