Número de personas en situación de calle en Montevideo aumentó 18 % en tres años

El número de personas en situación de calle en Montevideo aumentó 18 % en tres años, según un censo que fue realizado por el Ministerio de Desarrollo Social (Mides) con el apoyo de varias agencias de las Naciones Unidas.

Ayer, en una conferencia de prensa, se informó que en el relevamiento que se efectuó durante la noche del 9 de abril, se contabilizó un total de 2038 personas en situación de calle, de las cuales 1.043 se encontraban a la intemperie y 995 en refugios del Mides.

Más datos: nueve de cada diez personas en la calle son varones. El promedio de edad es de 38 años. Tres de cada diez son afrodescendientes.

El censo además detectó cambios en el perfil de la población con respecto a la última medición que se hizo en 2016. Según el informe, se determinó una “altísima incidencia de problemas de salud mental, consumo problemático de drogas, y experiencias de privación de libertad”. En concreto, 4 de cada 10 declara, presenta o ha estado internado por problemas de salud mental: 59% son consumidores problemáticos de droga; y la población que estuvo privada de libertad pasó de 47 % en 2016 a 69 % en 2019.

El 80% de los que fueron censados en 2016 hoy ya no está en la calle. El director de Evaluación y Monitoreo del Mides, Juan Pablo Labat explicó que debido a esa altísima rotación no se puede aplicar una política de shock que solucione completamente la problemática.

(Audio Labat)

Esas ideas de que se puede responder a esto con una medida de shock a partir de la cual el problema desaparece, son fantasías. Son fantasías porque no se está viendo el problema del flujo, y se lo está considerando un problema de stock.

(Fin audio)

Ana Olivera, subsecretaria del Mides, dijo que además de habilitar más refugios, la estrategia que llevan adelante desde el Ministerio es la de “prevención”.

La Mesa de los Viernes con Ana Ribeiro, Juan Grompone, Oscar Sarlo y Álvaro Pérez

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6 Comentarios - Escribir un comentario

  1. En la plaza Opera de Madrid está el teatro Real y el cine Real, este ha cerrado y hay 8 personas o más instaladas con bolsas cartones y mantas a las 3 de la tarde . Queda a una cuadra del Palacio Real. En Londres en la esquina frente a la entrada de Hyde Park donde había un comercio de comidas todas las noches dormía gente bajo el alero.
    2.000 personas con trastornos psiquiátricos y consumo, así como problemas con la ley NO pueden vivir en ningunas casas, apartamentos o vivienda aunq salga más barato. Puede q un bajo porcentaje si lo logren. Los otros internación forzosa, cosa muy problemática. Eso si como dice Ana es útil para no verlos. Yo no estoy de acuerdo con q tienen derecho a eso, pero puede q lo arreglaran en una ciudad norteamericana pero en Washington y N. York no lo arreglaron. P

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  2. Me choca que organizaciones de derechos humanos reivindiquen en tal sentido el «derecho» a ocupar una parte de la propiedad pública como lugar de vivienda. Porque las calles, plazas, parques y sitios similares no son de propiedad privada sino pública, y su uso está reglamentado por las autoridades competentes, con el fin de la circulación, o incluso detención transitoria. Incluso hay casos de ocupación duradera, como los kioscos de diarios, revistas u otro tipo de comercios, que se establecen previa autorización de la Municipalidad y sujeto a determinadas condiciones. Pero además, el tema no se resuelve con enviar presos a los ocupantes irregulares, ni imponiéndoles una multa; hay que tratarlo como un problema social, y se debe buscar la forma de que esa gente acceda a un lugar privado y decoroso para vivienda. De eso deberían ocuparse sicólogos, sociólogos, asistentes sociales y toda esa gama de técnicos que tiene el MIDES.

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  3. Constatar con medición estricta el fenómeno es el primer aterrizaje en los hechos.
    Explicarlos y rectificarlos o no, el ¿por qué suceden? -porqué suceden y suceden en especial en sitios globalizados de impronta «occidental»-, es bastante mas complejo.
    ¿Hay un común sino, económico, político que genera esta situación social? Parece que sí lo hay y según creo tiene origen en el impulso economicista demarcando estratos y estatus culturales rotos: el expulsado y por supuesto, el expulsador; el muro invisible pero tangible entre ambos y el indelimitado espacio de limbo flotando (la clase media) que puede arrastrar o ser arrastrado a una u otra vereda.
    Acaso una incipiente «lucha de bandos» (con perdón de Karl), una partición relativa entre «apocalípticos -o no tanto- e integrados -o desintegrados-» (con perdón de Umberto).
    Acaso el icono contemporáneo crea analfabetos tecnológicos irremediablemente excluidos, sin mas patio y hogar que la calle; acaso también crea analfabetos de humanidad (hacia el prójimo) con propia calle pública y patio privado.
    Toda explosión tecnológica genera «olas», oportunidades y también efectos colaterales no excentos de peligro; es de veras difícil vislumbrar la dimensión de esta ola (con perdón de Alvin).

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  4. Nadie se refiere en forma vivencial a esto. Además, hay bastantes referencias fílmicas y textuales nacionales, que incluyen desde Vidart y mi persona, como a Cineastas colegas como Elola, Agustín Flores y demás, y empezando localmente con el Martín Fierro y otros (Lussich, p.e.). Ni se piensa en el Charlot, el máximo ejemplo de romantización del vagamundos, Archimede le Clochard, los tramps, los clochards, los obdachlose, los barboni, solo Ribeiro menciona El Lazarillo, ejemplo que uso y pienso repetidamente y que nos inspiraron, más allá de la picaresca. Y falta el tema de la Libertad, que he hablado mucho con estos vagamundos. No he visto acercamiento VIVENCIAL, para entender el Objeto, que son estos sin techo. ¿Hablamos de este país?

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    1. Lamentablemente se reitera la actitud de relator o comentarista sobre la situación, pero no hay casi nadie que intente propuestas de solución, y mucho menos lo hace la autoridad. Que en otros lados suceda no exonera de intentar solucionarlo. Con ese criterio no trataríamos el càncer ni los accidentes de tránsito o la violencia doméstica. Ese argumento suena más a excusa antes que asumir el fracaso derivado de la inacción, amparada en el nuevo derecho inalienable a vivir en la calle.
      Pregunto, que derechos humanos puede llegar a realizar una persona que vive en la calle? Realmente alguien puede pensar que ese es un proyecto de vida con futuro personal?
      Podrá conseguir una familia, una vivienda, un trabajo, estudiar, tener salud, etc?
      El decir que tiene un derecho, es un enorme eufemismo, Orweliano diría, para disfrazar la ausencia y pérdida absoluto de todos sus derechos por parte de quién termina viviendo en la calle. Sin hablar además de la violentación de los derechos de las demás personas que provoca la ocupación indebida del espacio público o privado.
      El Mides afirma que no es la misma población la que vive en la calle y que por ello no puede actuar efectivamente sobre el problema.
      Si hay más de un 60% de ex presidarios, y tenemos una tasa de reincidencia entre estos mayor al 60%, es muy probable que los 2/3 de ellos estén en la cárcel nuevamente.
      El resto son adictos y siquiátricos, población de alto riesgo de terminar internada, o muerta, ya sea por intoxicación o suicidio. Habría que investigar un poco más antes de afirmar que la mayoría ya abandonó la calle, porque ello no significa necesariamente, una mejoría de su situación, ni el éxito en la reinserción de estas personas a la sociedad.

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  5. http://blogs.montevideo.com.uy/blognoticia_83899_1.html
    En este artículo esbozo un intento de explicación acerca del origen del problema de la población que finalmente termina viviendo en la calle.
    También propongo algunas medidas de abordaje del problema y que podrían contribuir a solucionar una gran parte de los casos.
    Evidentemente, en el caso de los delincuentes reincidentes, para algunos de ellos deberán tomarse medidas de reclusión prolongadas hasta que se logre un cambio. Pero resulta inadmisible que en el caso de los enfermos psiquiátricos y adictos, el Estado no ofrezca solución ni tratamiento alguno a estas personas, y pretenda transmutar su omisión en un nuevo derecho para enfermos y adictos; el derecho a la indigencia!

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