PN cita urgente a Comisión de Ética por gastos de exjerarcas del Banco República

El Fiscal de Corte Jorge Díaz remitió al fiscal especializado en delitos económicos, Enrique Rodríguez, el audio de la entrevista de Radio Sarandí con el exdirector nacionalista del BROU, Pablo García Pintos. Allí el exjerarca reconoce que empleó la tarjeta corporativa del banco de forma irregular.

Según publicó el semanario Búsqueda en su última edición, entre el año 2000 y 2005 cuatro exintegrantes del BROU, Milka Barbato, Daniel Cairo, Pablo García Pintos y Carlos Rodríguez Labruna, pertenecientes al Partido Colorado y al Partido Nacional, realizaron aproximadamente 400 compras con sus tarjetas de crédito corporativas, definidas por un informe oficial como “derogaciones ajenas a la función específica” que desempeñaban en el organismo.

Quien más la usó fue García Pintos: 181 veces, por un total de 12.029 dólares en bazares y casas de ropa de México, Argentina y España.

En cuanto a las compras cuestionadas, tanto García Pintos como el otro ex jerarca blanco del BROU, Rodríguez Labruna, explicaron que básicamente consistían en atenciones por razones de protocolo, entre ellos regalos de casamiento de empresarios clientes de la institución que los invitaban a las bodas de sus hijos.

El Directorio del Partido Nacional anunció que ambos casos serán estudiados de forma “urgente” en la Comisión de Ética, y que “rechaza enfáticamente las declaraciones del Dr. Pablo García Pintos”.

La Mesa con Alejandro Abal, Juan Grompone, Gonzalo Pérez del Castillo y Mauricio Rosencof.

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. María Luisa Tosi Zás · Edit

    Los asientos en los Estados de Cuenta de las tarjetas corporativas han mostrado su eficiencia, en cuanto a la transparencia de los gastos a cuenta de fondos públicos. Si se hubiere hecho con billetes, no estaríamos enterados de nada ´de nada, como en épocas previas- – casos como el de «Playa Verde» y los que hacen saltar fardos sobre muros de conventos, no usan tarjetas y si billetes – anónimos,no trazables-. Si los gastos se hubieren hecho con tarjetas propias, no faltaría quien alegara, una encendida defensa de su -malentendida- Privacidad. Acá prima la» Información Pública» Porque los gastos los solventa el Presupuesto del Estado – todos nosotros- La tarjeta corporativa implica un excelente mecanismo de control de viáticos y demás asignaciones, cuando y como gasta cada funcionario. Los viáticos no son para ahorrar para el peculio del funcionario, sino para rendir cuentas y devolver lo que exceda la necesidad concreta.Además la tarjeta corporativa es prueba admisible y casi indiscutible en Procesos Judiciales y civiles. Aunque haya prescripto, las figuras delictivas, El Estado debe perseguir en vía civil el resarcimiento, de los gastos impertinentes, excesivos, inadecuados. La naturalidad con que se justifican los gastos debería ser la de devolver algún eventual gasto personal. Como siempre Oscar Sarlo, destaca en su oportuna consideración jurídica de raigambre ética: Me extraña sobremanera que Juan Grompone defienda el uso del efectivo, cuando este ha sido, consuetudinaria y progresivamente sustituido por otros medios de pago – desde los cheques, vales, pagarés, letras de cambio, conformes hasta las diversas formas de pagos electrónicos, sean bancarias o no. El efectivo – de «curso forzoso», sirve a todo tipo de corruptelas, corrupación y evasión. Las tarjetas , tendrán muy probablemente una vida útil inferior a los medios que les precedieron en el tiempo: subsisten porque son relativamente baratas y prácticas, pese a los cuestionamientos que merecen las tasas bancarias ; estos han determinado el surgimiento de otras opciones, no bancarias que parecen tener mejor futuro y aceptación. Todos lo gastos del Estado y de las Empresas Públicas y demás instituciones que reciben fondos del Estado, deberían publicarse en los sitios web estatales con el mismo detalle que brindan los estados de cuenta de las tarjetas. Los Funcionarios han hecho méritos suficientes, en el uso de los dineros públicos que revelan los Estado de Cuenta de las Tarjetas Corporativas, para que la ciudadanía demande más y mejor transparencia. Pretender eliminar la tarjeta, me suena a «maten al emisario».

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    1. Estoy de acuerdo con este comentario. En estos tiempos, en que se habla hasta de eliminar las tarjetas corporativas, me parece que es un buen medio para que se pueda controlar los gastos extraordinarios que puede generar una actuación de un jerarca. Claro; para eso se necesita una reglamentación de uso y una auditoría casi que «en línea» para controlar en tiempo razonable que no se use en cosas indebidas.

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