Reforma “Vivir Sin Miedo” no obtuvo los votos necesarios para ser aprobada

La reforma constitucional “Vivir sin miedo”, con medidas sobre seguridad pública impulsadas por el senador nacionalista Jorge Larrañaga, obtuvo el domingo 46,7% de los votos emitidos, por lo que no llegó al 50% necesario para que fuera aprobada.

Pese a la derrota, su principal impulsor, el senador nacionalista Jorge Larrañaga, destacó que la reforma fue la opción más votada en las elecciones, y aseguró que esa movida jugó un rol importante en la votación que obtuvo el Partido Nacional:

Miles de compatriotas en todo el país se han expresado y hemos servido para canalizar un enorme descontento de la ciudadanía con respecto a la política de seguridad que ha llevado el Frente Amplio en los últimos 15 años.

El domingo, los impulsores de la reforma presentaron ante la Corte Electoral una denuncia por desaparición de papeletas del Sí, acompañada de fotos que circularon en las redes sociales en las que se exhibían hojas sustraídas de los cuartos de votación.

La ministra de la Corte Electoral, Ana Lía Piñeyrúa, dijo a En Perspectiva que la corporación pedirá un informe a las oficinas departamentales, en particular la de Montevideo, para saber cómo se desarrolló la jornada de votación en lo que respecta al plebiscito promovido por Jorge Larrañaga. 

La Tertulia de los Martes con Carolina Ache, Juan Gabito, Adriana Marrero y Gabriel Mazzarovich.

Viene de...
Con los resultados de la primera vuelta, ¿está definido el balotaje?

Continúa en...
Telegramas

***
Foto en Home: Javier Calvelo/ adhocFotos

¿Mirás nuestros videos, escuchás los audios, leés las notas que subimos a la web? La continuidad de esos servicios depende de que tú contribuyas a financiarlos. Te invitamos a ser Socio 3.0 de En Perspectiva, asumiendo un abono mensual. Más información en este mensaje de Emiliano Cotelo: enperspectiva.net/socios
¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. No se consuela el que no quiere, Larrañaga se engaña sólo y se equivoca; pues la opción más votada fue por el NO a la reforma (53%). O acaso la reforma quedó aprobada con el 47% que obtuvo?.

    Reply
    1. Y bueno; tiene también el consuelo de que esa cantidad de votos la consiguió él sólo. En el 2014 la reforma por la baja tuvo el apoyo de los aparatos electorales de los candidatos Bordaberry y Lacalle Pou, y logró similar porcentaje. Más allá de cifras, que sirva para que la clase política en general comprenda que hay una enorme sensación de inseguridad que mueve a gran parte de la población a apoyar medidas que llegan a afectar el texto de la Constitución.

      Reply
      1. Claramente que el resultado del plebiscito es un triunfo para un ex-precandidato, eterno perdedor de elecciones nacionales, como es Larrañaga. Sin embargo, solito la remó y votó su reforma incluso el 18% de los votantes de la UP. Por cierto, yo no la voté, pero reconozco el resultado como una señal relevante.

        Déjeme decir en cambio que, desde la derecha, hay dos aspectos que no están reconociendo sobre la política de seguridad en estos años:

        1. El aumento de las remuneraciones y el equipamiento de la policía ha sido enorme. Respaldar a la policía es también pagarle, uniformarla y darle armas que funcionen, patrulleros, vehículos blindados, chalecos, etc. Espero que en el afán de bajar el costo del Estado no vuelvan a las remuneraciones de la policía de antes de 2005. Es más, deberían seguir subiendo e ir paulatinamente subiendo los requisitos de ingreso y de formación permanente.

        2. El nuevo CPP lo aprobaron juntos, derecha e izquierda. En esto, en la coalición el único que está bien rumbeado es Manini, con quien comparto la crítica al CPP (ya la compartía de antes, de escuchar a Sarthou). No le van a dar la menor atención en ese tema, porque volver al sistema anterior es más caro en justicia y en plazas en las cárceles. Para eso se reformó el CPP, para abaratar y agilitar sin pagar más jueces y sin seguir aumentando la población carcelaria.

        Además, hay que entender que de los 3 poderes del Estado hay uno que no es electivo. Los jueces gozan de gran independencia técnica –lo cual es positivo– y en general, por consideraciones filosóficas y prácticas, tienden a evitar encarcelar a los delincuentes. Esas consideraciones pueden ser por la razón del artillero: no hay plazas, las cárceles no tienen personal, en las cárceles mandan los presos, salen peor de lo que entraron, los violan sus propios compañeros, los matan, los extorsionan a ellos y a su familia, etc etc. Cambiar esa cultura de los jueces va a requerir un esfuerzo millonario en lugar físico y en más y mejor personal carcelario. De aquí a que se note algún cambio y que eso se refleje en la manera de fallar de los jueces, pueden pasar varios períodos electorales. Sólo una política de estado garantizada por la derecha y por la izquierda podría resolver ese problema.

        Por último, les comento que Bonomi declaró algo muy similar a lo que yo digo más abajo en este hilo de discusión. Es una entrevista en M24, que aparece resumida en Montevideo.com:

        https://www.montevideo.com.uy/Noticias/Bonomi–No-se-dio-un-mensaje-correcto-desde-el-Frente-Amplio-sobre-la-seguridad–uc734296

        Parece que hay un FA que entiende y le habla al sureste de Montevideo y otro que entiende y le habla al noroeste, que es más o menos lo que yo intuyo siendo un simple votante y observador de las declaraciones de los políticfos. En la política de seguridad, hasta hace un par de años primó el FA del sureste por sobre el del noroeste. Doy fe que hace muchos años que el MPP venía predicando sobre este problema, sobre la lumpenización de la delincuencia y la necesidad de inviabilizar esa cultura y esa estrategia de vida.

        Atentos saludos.

        Reply
  2. Mi intuición es que el FA perdió por este tema. ¿Hoy blancos y colorados festejan que votaron igual que hace 5 años? No, en realidad festejan que globalmente CA le sacó 10 puntos al FA. Es la debilidad del FA lo que arrima a LP a la presidencia.

    Pienso que el FA en este tema no entendió la realidad del país y demoró mucho en desarrollar las políticas de Leal. Recuerdo perfectamente cuando fueron los primeros operativos llamados «de saturación». Una parte del FA decía que eso era lo correcto (MPP) y otra insistía con que castigar el delito menor era cirminalizar la pobreza. ¿No fue por esa fecha que Constanza Moreira creó Casa Grande?

    Estas discrepancias siguieron así con los operativos «mirador». Hace poco Paternain, entrevistado en esta radio, seguía hablando de los operativos de su colega Leal como si se tratara de operaciones propagandísticas basadas en un discurso de la autoridad.

    La idea de que castigar delincuentes es criminalizar la pobreza corresponde a las inquietudes morales e intelectuales de la clase media ilustrada, la que está inlfuida por Foucalut, Baudrillard, Bordieu, autores que explican las relaciones de poder como una guerra por el control del espacio simbólico. Consideran que el problema de la delincuencia es estructural, vive en el plano de la violencia simbólica y sólo se arregla solucionando el problema estructural. Esa teoría, aunque representa una perspectiva rica e interesante, quizás muy pertinente en ciudades del primer mundo, imposibilita cualquier acción en tiempos humanos. Es una teoría hecha por y para quienes tienen todo el tiempo para esperar.

    En cambio, la gente que está poniendo la carne en el asador es la que tiene miedo de que la maten o que le desvalijen sus escasas pertenencias. Esa gente es la que más se roba y se mata en Uruguay y no tiene tiempo ni capital cultural para leer autores posmaterialistas. No creen que las 4 cosas que tiene en la casa sean símbolos, sino cosas esenciales para su supervivencia. Y, sobre todo, no se sienten violentados con símbolos, sino con armas de verdad, que disparan balas de verdad y matan de verdad. Esa agonía diaria de resistir entre gente con códigos marginales no puede esperar a que «alguien» repare la estructura.

    Creo que una primera autocrítica para hacer es esa. Un partido de izquierda tiene que asignarle altísima prioridad y urgencia a este problema, porque es un problema que ataca a los trabajadores más humildes.

    Reply

Responder a Jorge Laviano Cancelar la respuesta