La reacción en la sociedad ante los primeros casos de coronavirus

La Asociación de Supermercados del Uruguay (ASU) pidió ayer a través de un comunicado que la población no realice un “abastecimiento excesivo” de productos a raíz de la llegada de la epidemia del nuevo coronavirus a Uruguay.

El comunicado, emitido luego de que las grandes superficies recibieran una avalancha de clientes el viernes de tarde, cuando se divulgó la confirmación de los dos primeros casos de infección, aclaraba que los supermercados están preparados para atender la demanda “en esta contingencia”. La gremial además asegura que habrá reposición de los productos en las góndolas.

En el texto, la Asociación de Supermercados además exhorta a que las compras sean realizadas por una persona de la familia, para evitar aglomeraciones innecesarias que ayuden a propagar el virus. Además recomienda no concurrir a los comercios con niños y adultos mayores, y mantener al menos una distancia de un metro con respecto a las otras personaso. También propone que se pague con medios electrónicos para eludir el contacto con el dinero físico.

El viernes de noche, en la conferencia de prensa en la que anunció las primeras medidas para contener la propagación del virus, el presidente Luis Lacalle Pou apeló a la solidaridad de los uruguayos:

Veíamos fotos en las redes de gente sobrecargando sus carros. En esto hay que ser solidario, hay que ser generoso y saber que todos los uruguayos necesitan abastecerse como se hace comúnmente. No estamos ante una situación inminente de ese tipo de descripción de situación. Y por eso apelamos a asumir que estamos en una situación compleja pero que si hacemos lo que tenemos que hacer como gobierno y como nación, seguramente tengamos efectos menores a los de otros países.

En farmacias de Montevideo también se agotó el stock de barbijos, alcohol en gel y vitamina C.

Debido a la alta demanda, Alcoholes del Uruguay (ALUR), subsidiaria de Ancap, anunció que va a aumentar su producción de alcohol líquido y en gel.

La Tertulia de los Lunes con Pablo Carrasco, Elena Grauert, Manuel Laguarda y Christian Mirza.

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2 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Hola.
    Sé que no es prioritario pero todos tendremos distinto tipo de dudas y preocupaciones que en este caso la menor es por como me pueda afectar contagiarme sino por familiares más predispuestos y no es por eso precisamente sino por estar incluida en un grupo que aún mantiene como ´principal objetivo un viaje a Europa» ( sic) y no da señales de dar el brazo a torcer ante una realidad tan contundente en la que exactamente afloran todas las gamas de la condición humana dentro de las que debería estar comparecer inmediata, responsable y solidariamente al llamado o exhortación del presidente a «no viajar» .
    Sería también una demostración de cabalidad.
    Nos preocupa asistir a estos niveles de inconciencia. Esto recién comenzó y tendrá, por lo menos, unos ocho meses de seguir en expansión antes de entrar en etapa de meseta y después de bajada.
    Saludos

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  2. La escasez está generada por una demanda agregada totalmente inesperada y muy difícil de satisfacer en los tiempos que impone el contagio. Cuando hay más demanda que oferta, en lo inmediato la solución siempre pasa por el racionamiento. Lo puede hacer la sociedad en forma organizada o lo puede hacer el mercado, por la vía de los precios. Así que racionamiento ya hay. En un caso, se puede decidir a quien asignarle recursos escasos que no todos precisamos en la misma medida. En el otro, los recursos se los apropian los que pueden pagar más.

    Pedir a la gente solidaridad es una quimera. Primero hay que entender que a la gente cuando tiene miedo, lo único que le importa es salvar el pellejo suyo y luego el de sus seres queridos. También a la gente le encanta ganar dinero sin trabajar y el vértigo de una pandemia sumado al libre mercado siempre es una invitación a buscar estos jeitos de ganar plata por no hacer nada. No solo los chorros quieren ganar sin hacer nada socialmente útil.

    Hay gente que compró estos productos con el único fin de venderlos más caros cuando aumentara la demanda y la gente despertara del letargo en el que estábamos sumidos. Esos que acapararon para revender no producen nada, ni un litro de alcohol, ni un tapabocas. No le agregan un gramo a la oferta. Como es legal, están en todo su derecho de hacerlo. Pero no son parte de la solución, son parte del problema.

    El que aumenten los precios no asegura un aumento de la oferta en los tiempos de reacción que se precisan. La progresión exponencial que se obtiene al contagiar cada enfermo a 2,5 enfermos más no se puede atender con mercado. La semana que viene vamos a tener miles de enfermos y hasta hace una semana no teníamos ninguno. Déjense de soñar con que el mercado lo arregla todo. Una emergencia sanitaria es como una guerra, y las economías de guerra sólo pueden funcionar administrando y racionando lo que hay. EEUU en la WWII racionó el acero, la carne, el combustible, el aluminio y un largo etc. Y no es ni fue precisamente un país socialista.

    Por supuesto que la escasez tiene una base de falta de stock y esa debe ser resuelta. Pero no se puede esperar a que los acopiadores de alcohol o de tapabocas se queden sin dinero para seguir acopiando para que recién ahí baje y los que lo precisan puedan pagarlo. Hoy en los hospitales están faltando incluso tapabocas para darle a todo el personal y eso es una urgencia que justificaría incluso confiscárselos a los que no los precisen. La falta de stock la tiene que resolver el Estado, comprando o produciendo lo que falta a marcha forzada y volcándolo al mercado de forma racionada y a precios accesibles. Como siempre, cuando las papas queman, lo que queda es el Estado.

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