A siete meses de la emergencia sanitaria, ¿cómo nos cambió la vida la pandemia?

Ayer martes se cumplieron siete meses de la detección de los primeros casos de Covid-19 en Uruguay.

La cantidad de casos activos bajó a 299. Hubo 13 menos ayer que el día anterior, cuando se había llegado al récord de 312, superior al más alto que habíamos tenido a fines del mes de marzo.

Ayer se sumaron 24 a partir de la realización de 1.813 tests.

En la actualidad y por departamento, Montevideo tiene 140 casos positivos; Rivera, 76; Colonia, 32; Canelones, 23; Cerro Largo, siete; Soriano, seis; Maldonado, tres; Lavalleja, tres; San José, dos; Artigas, dos; Tacuarembó uno; Treinta y Tres, uno, y Rocha, también uno.

De las personas que están cursando la enfermedad, sólo una se encuentra en cuidados intensivos y ninguna en cuidados intermedios.

La Tertulia de los Miércoles con Hebert Gatto, Pablo Carrasco, Ana Laura Pérez y Daoiz Uriarte.

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Aparecieron dos carteles que dicen: «La JUP (Juventud Uruguaya de Pie) está de vuelta»
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Foto en Home: Persona con barbijo por Av. 18 de Julio. Crédito: Santiago Mazzarovich / adhocFOTOS

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4 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Hace siete meses que transcurre la peste.
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    Hace siete meses que no acabamos de descubrir que somos seres insignificantes colgados de un ignoto punto del universo, ignorantes, ignorados por el cosmos, a merced del enigma del tiempo, frágiles y con ínfulas.
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    Hace siete meses que la peste nos tapó la mitad inferior del rostro para menguar nuestros efluentes respiratorios sobre el prójimo y aún, con la boca tapada, las afiladas lenguas aceradas siguen enunciando su catarsis toxica, de prejuicios, mentiras y odio; el completo y simplista epítome del miedo.
    °
    Hace siete meses y milenios también, que estas y otras contingencias llenan vidas pasajeras, de pasajeros fugaces que no atinan a la fraternidad entre semejantes, ni a la compasión ni a la limosna, aunque más no sea de la piedad.
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    «…la estupidez insiste siempre…»
    Albert Camus («La Peste»)

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  2. Cada uno habla de la feria según como le va en ella reza el refrán. No obstante ello es reconfortante la actitud positiva de un representante de un sector que nos tiene acostumbrados a la queja y llanto continuo.
    Esperemos que esa actitud se mantenga cuando llegue la próxima sequía, el próximo exceso hídrico, la próxima baja de precios, la próxima suba de aranceles o la nunca descartable próxima aftosa.

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  3. Desde las antípodas felicito a Carrasco por su coherencia y previsibilidad, antes de oírlo ya sabemos por donde va a ir pero el ombliguismo de hoy ha sido acojonante. Gracias Ana Laura

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  4. Carrasco es honesto: dice lo que realmente piensa y como él piensa el sector rural agroexportador, sólo que no se animan a decirlo de esa forma. Capurro le daría mil vueltas, lo suavizaría, Carrasco lo dice.

    Cotelo preguntó cómo lo afectó a cada uno la pandemia. Carrasco compra trabajo y recursos naturales en Uruguay y vende carne en EEUU. ¿En qué lo afecta la salud o el bolsillo de los uruguayos a ese negocio? En NADA. Esa es la gracia de ese negocio, gracia que no tiene quien vive del mercado interno. Más aún, si las cosas van mal, más cuida la gente el trabajo y menos pretenciones salariales tiene: baja el costo de producción. Recuerdo que cuando los empleados de los frigoríficos anunciaron que no irían a trabajar por el virus, Carrasco estaba preocupadísimo en este mismo espacio: quería héroes en la faena, como en la salud. Resuelto eso, su negocio va viento en popa. Además subió el dólar, tiene el gobierno que votó, que tiene un ministro del ramo que lo representa y un presidente que está con él. ¿De qué se va a quejar? ¿De que a gente que no son sus clientes les vaya mal?

    Lo único que me parece trillado e ingenuo es el tema del vaso, que si está medio lleno, que si está medio vacío. La realidad es que cada uno tiene un vaso, algunos están llenos, otros vacíos y algunos con algo en el medio. A Carrasco el FOICA casi le vacía su vaso y no veía en ese momento ningún vaso medio lleno por ningún lado. Ahora, despejada esa amenaza, su vaso rebosa.

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