¿Para qué sirven las alcaldías? ¿Son necesarias 19 intendencias?

El próximo domingo 27 de setiembre los uruguayos estamos llamados a votar para designar a los intendentes de 19 departamentos y a los alcaldes y concejales de 125 municipios en todo el país.

La campaña electoral dispara varios debates pero uno de ellos refiere a la cuestión de fondo: ¿Son útiles los municipios y sus alcaldes? ¿Tiene sentido mantener este tercer nivel de gobierno?  Y las intendencias…¿es necesario que haya 19 o alcanzaría con una cantidad menor?

La Tertulia de los Lunes con Pablo Carrasco, Martín Bueno, Ana Laura Pérez y Gabriel Mazzarovich.

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Foto en Home: Explanada de la Intendencia de Montevideo. Crédito: Ricardo Antúnez / adhocFOTOS

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  1. Hay que distinguir lo que son las alcaldías (que en realidad no se llaman así, sino concejos municipales, según creo) en el interior y en Montevideo. En el interior son las sustitutivas de lo que eran las juntas locales, que designaba directamente el intendente, y allí tienen una real vigencia, al punto que a veces hasta se llega a votar por esos órganos y no por las autoridades departamentales (intendente y ediles). Lo de si gastan mucho o poco, es asunto secundario. En cambio, en Montevideo fue un invento forzado para aplicar la ley de municipios también en este departamento, y las unidades que se crearon son totalmente caprichosas y no responden a motivos urbanísticos o sociales que los hagan válidos. Por ejemplo, yo vivo en el Municipio D, que corresponde a partes de La Blanqueada (la otra parte es CH) y de Unión (la otra parte es E), Mercado Modelo, Villa Española, Cerrito, Marconi, Casavalle, Gruta de Lourdes, partes de Piedras Blancas y Manga (la otra parte es F), Instrucciones y Mendoza e Instrucciones y Belloni (compartida con el F), más zonas rurales (Mendoza, Cuchilla Pereira, Puntas del Macadam, Toledo Chico)… No pudo concebirse un municipio más heterogéneo, que ni siquiera tiene una única vía de tránsito importante a la cual referirse. Al alcalde de mi municipio (alcaldesa, por caso) sólo lo conozco de nombre, y jamás vino por mi barrio, al menos en una reunión pública. Y los demás concejales son del todo desconocidos, y no sé qué incidencia ha tenido ese órgano en la gestión del municipio. Y cito mi caso como ejemplo, pero creo que en la mayoría de los casos es similar. Nosotros nos habíamos hecho ilusiones respecto a la creación de estos órganos, pero la concreción de los mismos defraudó las expectativas.

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    1. En lo que respecta a las intendencias, son ya una realidad política y social de más de cien años de existencia, que es mejor no tocar; es lo mismo que preguntar si son necesarios tantos países como los que hay en el mundo.

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  2. Una cosa es la descentralización administrativa y otra la política. Antes del 90, casi no se podía hacer nada que involucrara a la IMM sin ir a la IMM. Hasta las contribuciones y las patentes requerían ir a hacer cola al atrio municipal, colas que muchas veces salían para la explanada. Eso se descentralizó de muchas formas, con redes de cobro y con los CCZ que reciben una gran cantidad de trámites y demandas. Eso es indiscutiblemente mejor y se puede seguir avanzando ahora a través del uso de internet.

    La descentyralización política es otra cosa, porque refiere al poder. Como todo asunto en el que se pretende atribuir poder, este poder es proporcional a los recursos que se manejan. Quien no controla recursos, no tiene poder. No hay descentralización política sin descentralización presupuestal.

    Para que esa descentralización presupuestal tenga sentido, la división territorial debería responder a razones materiales, a las características de las economías locales. Lo que dice Laviano es relevante, ya que en Montevideo los municipios es difícil entender qué realidades pretenden individualizar. Hay municipios que son tan representativos de una realidad como lo es Montevideo considerado como un todo.

    Comparto plenamente la argumentación de Carrasco sobre la vacuidad del discurso de la representación identitaria, sea por criterio meramente geográfico o por cualquier otro de los criterios a la moda. El discurso identitario le ha hecho un enorme mal a la política pensada como sistemas de ideas, reemplazándola por una política de corte corporativo, manejada por grupos de presión y formas del sentido común más emotivo que racional. La forma de que la representatividad refleje la diversidad de la vida pública es usar categorías que tengan un sustento en las economías regionales. Cosas como la distancia a la que se está de la sede de la intendencia no tienen ningún sentido objetivable del punto de vista del acceso al poder. De hecho, a medida que se desarrollan mecanismos para hacer trámites en línea, la distancia es cada vez menos geográfica y más digital.

    En 6 cuadras a la redonda de la IM está lleno de indigentes y también vive Pérez, que por su profesión es probale que conozca a mas de un jerarca con el que puede conversar cuando quiera. Con eso no quiero decir que los municipios del interior no tengan su lógica, pero esa no debe ser la distancia física a un edificio administrativo ni un argumento genérico de «pertenencia» al lugar.

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  3. La mancomunidad de municipios es una figura muy eficaz en países con estado de bienestar agrupando pueblos de menos de equis cantidad de habitantes a definir según cada realidad

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