Talvi sostuvo que su salida del Ministerio de Relaciones Exteriores “no tiene plazos”

El canciller Ernesto Talvi sostuvo ayer que su salida del gabinete “no tiene plazos” y “dependerá de las necesidades que tenga el país”.

Talvi se reunió ayer con la bancada de su sector, Ciudadanos, para ponerla al tanto de sus planes teniendo el cuenta la polvareda que se había levantado en las horas anteriores.

Al terminar el encuentro dio detalles de la reunión que mantuvo el martes con el presidente Luis Lacalle Pou, en la que le planteó la posibilidad de dejar el cargo de ministro de Relaciones Exteriores en forma “ordenada y progresiva”.

Explicó que su decisión se fundamenta en que “con la situación sanitaria del país bajo control y la tarea humanitaria de Cancillería vinculada a la pandemia casi concluida, la crisis económica y sus repercusiones sociales pasan a ser los desafíos fundamentales que el país debe enfrentar” y en ese escenario podría ocurrir que él fuera más util para el gobierno en otro lugar, no “confinado” en la Cancillería, sino conduciendo directamente a su grupo político:

Hablamos con el presidente la posibilidad de jugar un rol distinto en la coalición para poder liderar este espectacular equipo que tiene Ciudadanos a nivel ejecutivo, técnico y legislativo, y poder contribuir de mejor manera a las decisiones complejas que se nos vienen. No pusimos tiempos. Fue una conversación privada y manejando la posibilidad de que yo dentro de la coalición jugara otro rol. Es todo por ahora soy y voy a seguir siendo el canciller de la República. 

Talvi evitó aclarar cuál será el lugar que ocupará una vez que dejé la cancillería. Además, sostuvo que su relación con el mandatario es «excelente». 

La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Susana Mangana, Juan Grompone y Gonzalo Pérez del Castillo.

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Foto en Home: Ernesto Talvi tras finalizar la reunión con legisladores de su partido en el Palacio Legislativo. Crédito: Javier Calvelo / adhocFOTOS

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5 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Creo que Talvi está pagando tributo a su inexperiencia como dirigente político, porque una cosa es encabezar una campaña electoral, y otra actuar en el período de gobierno. Suena extraño eso que le dijo a Lacalle, que trate por separados con él y con Sanguinetti, porque revela un distanciamiento que no era lo usual en el Partido Colorado (recuerden aquello de que «se barre para adentro»); es mejor que limen diferencias y se presenten unidos. Es un error lo de Susana Mangana, que tendría que retirarse ahora de la Cancillería. Si así lo hiciera, no sólo deja debilitado al gobierno que votó e integra a tan sólo cien días de instalado, sino que se va sin ningún logro importante y faltando mucho tiempo aún para las próximas elecciones. Tiene que seguir en su actual cargo, lograr algunas cosas de destaque en él, y después de dos o tres años, y sin conflictos, decirle al Presidente: mirá, Luis; voy a dejar la Cancillería para dedicarme a la actividad política.

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  2. Walter Ernesto Celina · Edit

    Las Tertulias de jueves y viernes fueron muy ilustrativas. Creo que los hechos últimos, concatenados con varios episodiosde los últimos meses, ofrecen bastante paño para cortar.
    Las idas y venidas del prestioso académico por los recobecos de la política y los sacudimientos sucesivos que ocurren en la Casa Multicolor- ilustran y mucho sobre una escala de valores que algunos hombres de fila son renuentes a cumplir.
    Al final, Lacalle Pou se ha tenido que mostrar como un árbitro que no dejja caer el silbato de sus labios y seve obligado a aplicar el spray marcador advirtiento «no se pasen» de la marca.
    Algunos exágetas de la otra fracción del Partido Colorado se preguntan en qué podría parecerse Don Ernesto a los autitos chocadores del Parque Rodó.
    Creo que el simil apela a una imagen simplista.
    Interpreto que su objetivo, al asomarse como candidato colorado, fue adelantar su promoción para la elección presidencial venidera. Él acomoda sus piezas con celeridad, se contradice -fue muy bien marcado por varios tertulianos- y da pasos cada vez más largos.
    Ergo, el punto «cancillería» es cuestión acabada. Está claro que muchos miren con la boca abierta.
    Pero ¿quién dijo que con «botas de siete leguas» no se puede tropezar?
    WALTER ERNESTO CELINA

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  3. El señor Talvi -de ingreso tardío a la política partidaria- está tratando de disimular con algún decoro, las puñaladas recibidas en el riñón.
    Creo que sus propuestas electorales fueron honestas y que en breves cien días, se le hicieron por la fuerza de los hechos, cándidas.
    Eligió electoralmente aliados y adversarios ideológicos, los primeros ni tan leales son y los segundos, que si a él le parece, los reconsidere.
    (Del otro lado del mostrador, replicó la política exterior impulsada por Nin Novoa en dos intenciones: 1> apertura comercial, 2>impulso del diálogo en Venezuela. Ambas son obvias, pero no a todos convienen)

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    1. Objetivamente es claro que el cargo que consiguió el hijo de Sanguinetti es una prueba material del escaso poder de Talvi en la interna del PC y en su vínculo con el gobierno. Que se diga que Talvi aceptó que Sanguinetti negocie cargos directamente con el presidente es otra muestra de ello.

      A Talvi, que no precisa cargos políticos para vivir, le puede convenir alejarse para recobrar el control del PC y poder apoyar al gobierno sin confundirse con él. Precisa perfilarse y para eso tiene que estar libre de criticar. Es la estrategia de Manini, quedarse en el parlamento y rechazar cargos. El tema es que Manini tiene un partido absolutamente subordinado a su mando, donde los ministros de CA saben bien que no pueden contradecirlo.

      Lo de Venezuela es un asunto ridículo. No tiene ninguna centralidad en la problemática del Uruguay, no es el único gobierno autoritario del planeta ni es el peor. Otros bastante peores e histórticamente monarquías teocráticas y absolutas son nuestros socios comerciales. Les vendemos corderos o les compramos petróleo si nos conviene y e4so está bien. Si nos atreviéramos a calificarlos de tal o cual forma, seguro que los negocios se terminarían. En lo que hace a la relación con Venezuela, Uruguay debería priorizar, por ejemplo, la deuda de los lácteos. Tratar de que este gobierno la reconozca y de que si los voltean, los que vengan también. Hay que estar bien con todos, evitar elegir un campo.

      Creo que si Venezuela no tuviera el modelo económico que tiene, fuertemente basado en el control estatal de la economía, a nadie le importaría voltear al gobierno. Los que critican a Venezuela se fuman cualquier dictadura mientras no socave las bases del capitalismo. La cláusula democrática del Mercosur ya se aplicó, Venezuela está suspendido. ¿Ahora qué? ¿Hay que salir a apoyar las iniciativas de intervención de EEUU para tener «credenciales antimaduro»? Talvi en campaña criticó a Nin por hacer lo que él hace ahora. La idea era tratar de asociar subjetivamente al FA con Maduro, hacerle creer a la gente que si no lo calificaban de tal o cual forma, era porque tenían el mismo proyecto político. Ahora ya ganaron y Talvi se volvió sensato y materialista, se deja de hablar de calificativos y se centra en cooperar con un proceso negociado. Bienvenido sea.

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