Telegramas

Telegramas. La Tertulia de los Viernes con Alejandro Abal, Juan Grompone, Marcia Collazo y Gonzalo Pérez del Castillo.

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¿Por qué nos obsesiona la pregunta de si estamos solos en el universo?
¿Qué es la «justicia social»? ¿Es posible alcanzarla?

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  1. Yo soy enemigo acérrimo de los tejidos y cueros sintéticos, porque atentan contra nuestra producción de lana y de cueros. Soy enemigo acérrimo del vulcanizado de la goma, que permite fabricar correas de goma en lugar de usar las de cuero. Como los luditas, soy enemigo acérrimo del telar, porque deja sin trabajo a los tejedores manuales. ¡No nos enseña nada la historia! Los países exitosos son los que se ponen a la cabeza de la innovación, no los que se resisten al cambio para proteger su matriz industrial. Que yo le termine diciendo a un liberal que protegerse de esta manera es ridículo muestra que lo liberal siempre se termina cuando el liberal pierde con la competencia. Cualquiera es liberal cuando se tiene posición de fuerza, lo raro es ser liberal cuando se está en desventaja.

    La carne sintética hoy carísima, algún día va a ser mucho más barata que la natural. Pienso que esto es imparable, como lo fueron los tejidos sintéticos o las correas de goma. Lo que tiene que entender el Uruguay es que lo que produce hoy, mañana va a ser consumo de lujo, como lo son hoy la ropa de cuero o de fibras naturales.

    En el fondo, el Uruguay ya están metiendo productos artificiales en la comida. La soja transgénica es un producto artificial porque sus semillas son estériles. La soja Monsanto sin la compañía Monsanto que produzca sus semillas en un laboratorio, desaparece. También el Uruguay se viene oponiendo, junto con USA, al etiquetado de productos que contienen OGMs, porque cuando se trató de OGMs la cuestión natural no era relevante. Ahora de pronto nos ponemos puntillosos de que no aparezca la palabra carne en un producto de laboratorio. La única diferencia es que esta industria de la carne sintética no precisa TIERRA. Por eso el revuelo, si creciera en una planta, ya la estarían plantando.

    Da Silva sufre del pensamiento mágico basado en la superstición de que el lenguaje «crea significado». Y se olvida de que la ley absurda que van a votar para reglamentar el uso a la palabra «carne», sólo tendrá valor en Uruguay. Los mercados que realmente le importan a los productores del Uruguay están fuera del alcance de la legislación uruguaya .

    Marx tenía razón en su descripción del capitalismo. Es una fuerza que permanentemente destruye las bases de producción para recrearlas, destruyendo al que no se adapta y creando nuevos ricos que son los que dominan las nuevas técnicas. Bill Gates ya eligió de qué lado ponerse en el pasado cuando se dió cuenta que el «chiche» de los hobbistas que eran las PCs de IBM podría ser una herramienta de trabajo y un producto de consumo masivo si tenía software fácil de manipular por un usuario no informático. Esa es la verdadera contribución de Microsoft a la informática: no inventó otra cosa que un modelo de negocio para vender software a escala mundial.

    Probablemente Gates esté pensando ahora en posicionar su compañía de aquí a 50 años como líder mundial de esta industria (en la que ya ha invertido dinero, lo de la ecología es el discurso políticamente correcto). Los que tienen plata en Uruguay deberían pensar cómo entrar en el negocio de la carne sintética, que no se les vaya el tren de la historia. Además, claro, de vender productos naturales para los que los puedan pagar. Para eso se precisa mucho marketing de lo orgánico y cuidar el ambiente para poder certificar lo que se produce. Resistirse al progreso es inútil y más aún peleando con el policiamiento del lenguaje.

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