Polémica por pases en comisión: Partido Independiente y el caso Jaime Clara

El Partido Independiente y el periodista Jaime Clara quedaron en el centro de una polémica política esta semana. Un informe del programa radial No toquen Nada destacó que Clara es funcionario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, pero desde 2015 trabaja con el senador Pablo Mieres bajo la fórmula de “pase en comisión”.

De esa manera, agregó, continúa cobrando su sueldo del Estado sin tener que cumplir un horario, sino en calidad de asesor en comunicación del candidato presidencial del Partido Independiente, mientras, por otra parte, conduce programas en Radio Sarandí, Teledoce y Nuevo Siglo TV, entre otras actividades privadas.

Al conocerse la noticia, Mieres respondió que en ese caso “no hay falta alguna” sino “intención de perjudicar”. Gerardo Sotelo, periodista y ahora candidato al Senado por el Partido Independiente, fue más lejos y acusó en Twitter a Daniel Martínez de tener “un ejército de bots” para difamar “personas de bien”.

El régimen de pase en comisión está regulado por la ley 19.149, que autoriza el traslado de funcionarios de organismos públicos que cuenten con más de tres años de antigüedad para “desempeñar tareas de asistencia directa al Presidente de la República, al Vicepresidente de la República, a los Ministros de Estado, a los Subsecretarios y a los Legisladores Nacionales a expresa solicitud de estos».

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7 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Lo que dice Cotelo es clarísimo: el funcionario que pasa en comisión fue contratado para algo. Se supone que era necesario. De pronto se va de donde lo precisan y le pagan el sueldo y todos hacemos como que nos da lo mismo y que estamos aprovechando algo. Es como cuando hay elecciones y se fuerza a funcionarios públicos a trabajar en ellas o cuando hay que levantar basura y se saca al ejército. Los políticos en el fondo no creen en la especificidad del trabajo ni en la relación entre el salario que pagan en el Estado y la tarea que hacen los asalariados.

    El caso de Clara es paradigmático: tiene un cargo en el MGAP, supongo que en algo relacionado con prensa, y de pronto se transforma en alguien que por la misma plata que paga 6 hs diarias de trabajo, produce un resumen diario con 3 noticias para un legislador. Repentinamente, como él mismo dice, le queda mucho tiempo libre y lo aprovecha para monetarizarlo en otras actividades. Bien por él, todo es legal. Pero es un subsidio del MGAP para financiar la actividad de un legislador y ese subsidio no se decide centralmente: depende del vínculo entre el legislador y el empleado. ¡Fiense que, por ejemplo, decidir si el periodista se lo sacan al MGAP o a otra dependencia pública es algo que no se decide con ningún criterio de oportunidad o conveniencia! Es Clara porque Mieres quiere como asesor a Clara y Clara quiere trabajar para Mieres. ¡Así es imposible tener una buena política de RRHH en la administración pública!

    Hay que profesionalizar el parlamento, tener funcionarios rentados para asesorar y compartir recursos. Y eso no necesariamente es más presupuesto. La plata la estamos asignando igual: al sacar a alguien de su trabajo hay que suplirlo con otro si era necesario. Si sobraba, entonces ya se lo está pagando, pero con el presupuesto equivocado. Al final nada se crea ni se destruye, lo que le sacan a un organismo público, alguien lo paga.

    Pero además, este libre empresismo de los legisladores despilfarra recursos que se podrían compartir. Por ejemplo: el resumen de 3 noticias de Clara le puede ser útil a todo el parlamento. Si se junta el dinero de partidas para prensa, se puede pagar con él una sala de prensa y análisis de noticias que envíe un informe regularmente a todo el parlamento. Al hacerlo centralmente se puede hacer algo más que seleccionar 3 noticias. Se puede, por ejemplo, analizar cifras de noticias económicas, contrastando declaraciones con datos duros; filtrar bolazos de sus propios colegas, elaborar gráficas, buscar antecedentes legislativos en situaciones similares en Uruguay y en otros países, etc. Si se trata de una asesoría puntual que no justifica profesionales permanentes, hay que hacer lo que se hace en cualquier empresa (pública o privada): contratar puntualmente los servicios de una consultora o de un profesional independiente. Pero todo transparente, sabiendo qué dependencia paga y porqué servicio está pagando.

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    1. Amigo: no compare el caso de los pases en comisión con lo de las comisiones receptoras de votos. En este caso, y por experiencia propia reiterada, le puedo garantir que hay que romperse el lomo, entre las clases de instrucción, el madrugón el domingo de elecciones, el trabajo durante la jornada y el traslado de las urnas. Es una tarea que se hace dos veces cada cinco años, o alguna vez más, si hay balotaje y si hay algún referéndum en el medio. Y para eso, no creo que sea viable contratar otro personal para actuar sólo en esas fechas, así que la solución más práctica es, precisamente, esa.

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      1. Estimado Jorge: Yo no estoy emitiendo un juicio sobre si es sacrificado o no el pase en comisión ni el trabajo en las mesas de votos. Supongo que algunos pases en comisión trabajan más que otros y sé que el trabajo en las mesas receptoras es pesado. Tamnpoco pretendí sugerir que los soldados que juntan basura estén haciendo cebo.

        Estoy opinando que es un desvarío usar para cualquier otra cosa RRHH del Estado que se supone que son necesarios y que están contratados para tareas específicas por las que concursaron y para las que están genuinamente capacitados. El tema con las mesas receptoras de votos es que por ir a trabajar allí, en lugar de pagarle al funcionario con dinero, se le paga con días libres. Es decir, el que genuinamente le paga el sueldo al empleado, paga jornales no trabajados de alguien calificado para cierta tarea, para que la corte electoral tenga mano de obra gratis. Es la misma idea de los pases en comisión: la idea de que el Estado es un pool de mano de obra genérica que tanto da lo que estén haciendo, quien les paga y porqué les paga.

        Con los escribanos, la corte hace lo correcto porque no los pueden obligar a trabajar por vacaciones pagas: se les paga por el trabajo. Saludos.

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  2. Un connotado periodista, con un interesante programa cultural sabatino y además, amplia presencia televisiva y radial en extensos horarios.
    Y de repente resulta que es funcionario público, y de repente también, pasa en comisión al servicio de un senador candidato a presidente.
    ¿Cómo puede entonces entrevistar el periodista a los adversarios del «contratante», y al «contratante» mismo y sus compañeros…y mantener credibilidad?
    ¿Cómo puede el senador negar una flagrante falta ética y hacer campaña electoral pregonando ética?
    Un periodista sin independencia, es un mero empleado de servidumbre al jefe.
    Un candidato que contradice en el hecho a su discurso, es un delator de su propia flaqueza.
    Nada nuevo, todos erramos, algunos rectificamos, otros no y otros disimulan.
    (Me apena por el Sr. Clara, de veras me apena, se desmoronó la consideración que tuve por su persona, en virtud de la parte en su trabajo, de difusión cultural periodística)

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  3. LA ETICA Y LA POLITICA.
    El último episodio que pone énfasis en la ética en política tiene que ver con la situación de un periodista que hace cinco años «pasó en comisión» al despacho de un Senador de la República. El tema en si mismo es muy antiguo y se puede analizar desde varios puntos de vista.
    Desde el punto de vista ético – aunque el Senador de marras lo niegue – es de una gravedad inusitada. En efecto, más allá de que el periodista haya «cumplido a cabilidad» sus obligaciones para con el legislador ( según él mismo lo afirma hoy en En Persepectiva ) lo que resulta del todo INADMISIBLE es, por una parte que se reivindique que alguien que pasa en comisión pueda cumplir «a cabalidad» su misión….. si trabaja en horario casi completo en medios masivos de comunicación !!!!!!. Por otra parte, resulta aún MAS INADMISIBLE que el legislador de marras, sostenga que el trabajo que el periodista cumple por fuera de sus «obligaciones» como funcioanrio «en comisión» son problema del periodista!!!!!.
    Hemos llegado a un punto donde los valores se han pulverizado. Como la ONSC dice que hay mas de 2000 pases en comisión, entonces, el presente caso es apenas una 2000 ava parte indivisa de una práctica política que como está generalizada…. está legitimada.
    Desde el punto de vista político, el doble discurso ( del que se hace tanta gala en esta y otras campañas electorales de todos contra todos), queda absolutamente de manifiesto: yo traigo un funcionario que cobra un sueldo público pero no cumple el horario de sus pares. Para mi ( para el legislador en cuestión) cumple con su misión porque es comuinicador y me tiene al tanto de todo lo que pasa y hasta me asesora cuando es menester. El INCUMPLIMIENTO material de sus obligaciones funcionales, no solo no es una falta ética ( de ambos, legislador y periodista) sino que se enmarca en una «institucionalidad» aceptadas por todos.
    Por eso, desde aqui le propondría al legislador en cuestión, que sostiene que ha trabajado hasta el último día y que por eso no renunció a su banca por la compaña electoral, el siguiente texto para que lo incluya como iniciativa legislativa :» Cuando se produzca un pase en comisión, el jerarca de la dependencia de destino del funcionario respectivo, estará obligado a comunicar al organismo de origen, en forma anual, el horario cumplido por el funcionario, las faltas en que haya incurrido, la licencia que haya sido otorgada, en forma regular o extraordinaria, asi como una evaluación de desempeño. En todo caso, dicha comunicación deberá ser respaldada con la documentación en soporte electrónico o papel, de los aspectos señalados. El incumplimiento de esta obligación, operará la caducidad inmediata del pase en comisión, sin perjuicio de la responsabilidad funcional del jerarca de la oficina de destino. Cuando dicho jerarca ejerza un cargo de carácter electivo, el incumplimiento deberá ser comunicado al organismo respectivo a los efectos de que se deslinde la responsabilidad que corresponda».

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  4. La realidad del Sr. Jaime Clara es lamentable.
    Demuestra que en este país hay compatriotas de 1era.: Empleados públicos y compatriotas de 2da. todo el resto.
    Seguramente hay unos cuantos pases en comisión que trabajan y cumplen el objetivo para que fueran solicitados. Otros son «Jaimes Claras» de los cuales no conocemos su verdadero nombre.
    Esto que sucede es corrupción, más allá de que este todo legal como dice Mieres.
    Tiene razón Mieres, es que, el Estado y el corporativismo permiten este tipo de cosas.

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