Talvi: Proyecto de ley de debate obligatorio es “pésimo”

Ernesto Talvi manifestó este sábado su discrepancia con el texto del proyecto de ley de debates obligatorio, al que calificó como “pésimo” y  “un insulto a la inteligencia”.

En un primer mensaje en su cuenta de Twitter, el candidato colorado escribió: «Frente Amplio y Partido Nacional se cocinan una ley de debate obligatorio a medida y en base a los resultados de la elección de 2014. Obligaría a estos debates: 1) Martinez vs. Lacalle 2) Mieres vs. Talvi. Es un insulto a la inteligencia de los ciudadanos, que optarán por Netflix”.

Horas después publicó un segundo mensaje en el que señaló: “Rectifico y me disculpo: no hubo ‘cocina’ entre el Frente Amplio y el Partido Nacional para proponer un pésimo proyecto de ley de debates. El texto fue redactado por el Frente Amplio. El Partido Nacional no se manifestó en contra, pero cuando el Partido Colorado lo hizo, el PN propuso aplazar la votación para buscar consensos. Los buscaremos”.

El texto que se maneja hasta ahora establece que los debates serán entre dos candidatos y que se ordenarán según la votación obtenida por los partidos en las elecciones nacionales anteriores. Por lo que, de ser aprobado, debatirán primero Daniel Martínez (FA) y Luis Lacalle Pou (PN), y en segunda instancia Ernesto Talvi (PC) y Pablo Mieres (PI).

También se estipula que aquellos que se nieguen a participar no recibirán el dinero que la Corte Electoral destina por los votos obtenidos.

La Mesa de los Lunes con Adriana Marrero, Gabriel Mazzarovich, Pablo Carrasco y Elena Grauert.

Continúa en...
La noticia falsa del video íntimo de Camila Rajchman
Telegramas

¿De qué depende el periodismo digital de En Perspectiva? Los canales digitales de En Perspectiva solo pueden sostenerse si cuentan con el aporte, mes a mes, del público que los valora. Te invitamos a suscribirte y ser uno de nuestros Socios 3.0. Más información en este mensaje de Emiliano Cotelo: enperspectiva.net/socios

¿Hay errores en esta nota? Haz click aquí

Compartir

8 Comentarios - Escribir un comentario

  1. Discrepo totalmente con Pablo Carrasco. Esos derechos al silencio a los que él se refiere podría aplicar en los casos en donde las responsabilidades sólo atañen o son competencia de él mismo. Pero, cuando tu responsabilidad es administrar lo de todos y especialmente la confianza de todos, es imprescindible que aquel que llevará acabo tal tarea al menos nos dé alguna señal mínima de cómo enfrenta las dificultades de un debate y saber que tan convencido y fundamentado está sobre su propia propuesta. Esto es muy básico, todo lo demás son sofismas de quienes les sobra el tiempo para ejercitar sus elucubraciones ociosas. Por otra parte, es la única opción que tiene los más pobres ante los más ricos. Los que no tienen medios para campañas millonarias son arrollados por los que si lo tienen ¿qué libertad es esa?. La única oportunidad que tienen los primeros de mostrar sus capacidades y de comparar sus fundamentos con los de otros poderosos son los debates.

    Reply
  2. Diego Nelson Sosa Maipaicena · Edit

    Me resulta inexplicable que la Mesa no haya establecido un procedimiento para razonar con respecto a la conveniencia de los debates electorales, en general y de la iniciativa concreta a estudio. Siempre que trato de hacer un análisis de una actividad, una gestión o una tarea, pienso primero que nada en cuál es el objetivo que se procura lograr a través del esfuerzo a realizar. Primero que nada, es necesario definir a la luz de qué objetivo se va a realizar el análisis de la conveniencia y/o eficacia del debate. Como pueden diseñarse diferentes tipos de debates es posible que haya objetivos susceptibles de ser logrados a través de un tipo de debate y otros se logren a través de otro tipo de debate. Nada de ello fue expuesto por los participantes de la Mesa.
    El objetivo del debate podría ser comparar la capacidad de debatir de los contendientes. En este caso importaría mucho más la inteligencia, la elocuencia, la agilidad mental, la gestualidad, la buena memoria, etc. del debatiente que el contenido de su discurso. No creo que tenga relevancia comparar capacidades para debatir cuando los debatientes están compitiendo por oportunidades de participar en el ejercicio del gobierno. Este objetivo creo que habría que desecharlo por no corresponder con la naturaleza de las acciones que se desarrollan en una competencia electoral.
    Otro objetivo podría ser comparar la capacidad de los debatientes para desarrollar acciones de gobierno, con toda la amplitud y complejidad que las mismas llevan implícitas. Valoro como muy difícil que en un debate se pudieran exponer los enfoques con que se realizarían las diferentes etapas de la toma de decisiones gubernamentales, el armado de su estructura de gobierno, las normas de control de la gestión, etc. como también aportar datos sobre su experiencia en ámbitos similares a aquellos en los cuales se pretende incursionar. Para valorar estas capacidades se puede confiar mucho más en el conocimiento de la gestión reciente de los candidatos en la acción concreta. Entonces, este objetivo tampoco podría lograrse a través de un debate.
    Finalmente, podríamos considerar como objetivo de un debate entre candidatos a gobernantes la contraposición de ideas, propuestas, iniciativas, enfoques, criterios, etc. con mayor o menor similitud contenidos en diferentes programas de gobierno. Para poner un ejemplo actual: ¿a través de qué iniciativas se podría reducir el déficit fiscal del Uruguay entre 2% y 3% del PIB en un periodo de dos o tres años?. Algunos candidatos actualmente están proponiendo reducir drásticamente los egresos financieros del Estado, no reponiendo vacantes, eliminando muchos gastos considerados innecesarios, etc. Otros candidatos, por el contrario plantean la necesidad de promover muy activamente la inversión pública y privada, nacional o extranjera, para generar aumento de la actividad productiva y consecuentemente la recaudación fiscal y por otro lado, realizar reformas en la seguridad social especialmente en lo que tiene relación con las pasividades del personal militar. En este caso, lo que sería objeto de comparación serían las iniciativas y, sobre todo, los fundamentos, las experiencias en el país y en otros ámbitos similares, las dificultades de concreción, los riesgos a mitigar, las circunstancias favorables y desfavorables provenientes de actores del exterior, etc. Para lograr este objetivo de contraposición de iniciativas lo que hay que privilegiar justamente es la exposición de las mismas y de todos sus elementos con la finalidad de que puedan ser comprendidas a cabalidad por los beneficiarios del debate, que son los electores. En la defensa o cuestionamiento de las iniciativas cabe la posibilidad de que más de un candidato intervenga en el debate aportando elementos que faciliten la comprensión de los argumentos esgrimidos. No tendría que ser mano a mano entre candidatos sino mano a mano entre iniciativas.Este tipo de debate no sería idóneo para que los candidatos consigan convencer a los electores. Estos serían los beneficiados por esta clase de debate porque podrían superar sus dudas con respecto a las iniciativas planteadas en los programas de gobierno de los diferentes partidos.
    Si este es el tipo de debate a privilegiar porque beneficia el ejercicio consciente del derecho al voto, lo que hay que empezar a analizar es de qué manera podría llevarse a cabo para conseguir la mayor claridad y precisión en las ideas contrapuestas a efectos de que los electores tomen sus decisiones para apoyar tal o cual programa de gobierno. No se pretende que haya un candidato ganador sino un electorado mejor informado para que pueda tomar su decisión en función de sus circunstancias.
    Creo que la Mesa debió considerar con precisión cuál es el objetivo de un debate electoral.
    Con relación a la iniciativa de debate obligatorio, con sanciones y mano a mano me parece que Talvi tiene toda la razón del mundo: es un disparate por donde se lo mire.
    Ojalá que los actores se tomen el tiempo necesario para llegar a un esquema de debate razonable sin mirar a lo que hacen en otras latitudes sino lo que podría ser beneficioso para mejorar la calidad de nuestra democracia.

    Reply
  3. Creo que la discusión es sobre la ley, no sobre el formato. La ley parece desatinada tal como se está formulando. Tal vez tiene apenas sentido hacer un debate antes del balotage, cuando este ocurre. Lo otro, para hacerlo equitativo, requiere armar un fixture con cruzamientos que no dejen a nadie en desventaja. Es esa injusticia lo que puso de punta y con toda razón a Talvi: mandarlo a debatir con un candidato que con suerte y mucho viento a favor mantenga el senador y los diputados que tiene, lo hace «jugar en la B», siendo que Talvi quiere ir por el campeonato. Además, si no le gana a LP, Talvi tiene que negociar cargos para su gente y sus áreas de influencia en un futuro gobierno de esa coalición. Esa negociación se hace teniendo en cuenta la cantidad de votos en el parlamento que arrime cada uno.

    Personalmente me gusta mucho el formato de los dos debates que se hicieron, porque privilegian el que cada uno haga exposiciones sobre un punteo de temas, en lugar del «duelo de personalidades», que es algo que no me importa como elector. Los debates no deberían tener otro ganador que el votante, que mediante las exposiciones se hace una idea de cuáles son los intereses que privilegia cada uno y, por lo tanto, qué es lo que le espera en cada caso. Además es bueno que se puedan hacer cuestionamientos pero que quien los reciba, los pueda contestar o ignorar en función del buen uso del tiempo y de la pertinencia de esos cuestionamientos. Hay silencios inteligentes (que evitan entrar en corrales de ramas o morder un anzuelo distractor) y hay otros que denotan carencias del que esquiva la pregunta. Los que lo vemos valoramos y concluimos.

    Cuando junto todo esto me da que hay que dejar todo tal cual está, debates entre quienes quieren debatir y pautados a priori.

    Reply
  4. Diego Nelson Sosa Maipaicena · Edit

    Llamo la atención a quienes administran este espacio porque han desaparecido mensajes. Es posible que se haya producido un error. Sería bueno poder solucionarlo.

    Reply
  5. Estoy de acuerdo con la mesa en que no es necesaria la aprobación de uara que haya debates preelectorales. Sin embargo, ya que están embalados en aprobar una ley semejante, si quieren que la misma sea ecuánime y reporte interés para la audiencia, deberían dejar de lado el resultado de las elecciones de 2014 (que responde a una realidad política no vigente), tomar los de las recientes internas, y en base a ellas disponer debates de a dos candidatos, tomando los cinco o seis primeros en cantidad de votos (por teoría combinatoria, daría un total de diez o quince debates, según el caso). Consultar con los medios si sería viable hacerlos de a uno o dos por semana, y en base a ello adoptar lo que resulte posible. Y apurarse, porque se acaba el plazo.

    Reply

Escribir Comentario: