Se cumplieron 50 años de la muerte de Ernesto “Che” Guevara

“Hasta la victoria, siempre. ¡Patria o muerte!”, es una de las frases clásicas de Ernesto “Che” Guevara, popularizadas a partir de su fallecimiento, el 9 de octubre de 1967, hace 50 años, a manos del ejército boliviano.

El Che fue uno de los ideólogos de la Revolución Cubana que llevó a Fidel Castro a gobernar la isla en 1959. Y es uno de los mitos emblemáticos de América Latina.

En nuestro país la Cámara de Representantes le realizó este martes un homenaje, en una sesión extraordinaria convocada a pedido del diputado comunista Gerardo Núñez, donde algunos integrantes de la oposición se abstuvieron de asistir, argumentando que no rendían honores «a quien fusilaba a los vencidos».

¿Cómo recuerdan ustedes a Ernesto “Che” Guevara?

La Mesa de los Viernes con Ana Ribeiro, Mauricio Rosencof, Juan Grompone y Gonzalo Pérez del Castillo.

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Crédito foto Home: Wikipedia Commons

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5 Comentarios - Escribir un comentario

  1. washington scaniello · Edit

    Pido permiso, estimados.
    Debo decir que la sesión fue muy buena sin llegar a la excelencia. Pero admito que pudo serlo, de no colidir –como es inevitable- los propósitos de cada cual con las naturales barreras del “espacio” disponible, dentro del programa, para desarrollar el asunto. Tanto éste como cualquier otro.
    Si alguien me obligase a puntuar las intervenciones, le adjudico diez puntos al señor Pérez del Castillo. Con una salvedad, o corrección: los sesenta años que menciona se refieren a la “añejidad del papel”, o del “papiro”, como dice, pues el poema leído es puntualmente contemporáneo del tremendo crimen. Excepto ese detalle, su intervención es un precioso “ronroneo”, además de graciosa la intercalación de una vivencia o muy personal comentario sobre aquel tiempo, su tiempo, su momento de entusiasta y joven animal ojeador (dicho con el mayor respeto).
    Por debajo de diez, es breve pero muy plausible la palabra del hombre comprometido, del antiguo militante. Y ya se sabe a quién me refiero.
    Luego, me pareció valiosa, aunque igual de breve, la palabra de la historiadora, doceañera por entonces. No intrépida en la valoración del personaje, pero si correcta y objetiva, como siempre.
    En el escalón más bajo, ubico a Juan. Perdón, al señor Ingeniero Juan Grompone. Por lo general opina a contracorriente. Y eso no es malo. Lo malo es que un hombre de inteligencia superior desvalorice adjetivamente al personaje de que habla y nos deje a todos (no por su culpa, obviamente) huérfanos de buenos argumentos.
    Cordiales saludos para todos

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  2. Esta Mesa -en los dos temas que trató-, y como nunca, deja patente lo peor de la intelectualización.
    Muestra, a mi juicio, cómo están de equivocadas las posturas que cultivan muchos intelectuales de estar por fuera de la cosa, asépticos, ajenos, superiores. Me entristeció mucho.
    Por suerte Mauricio pudo poner algo de humanidad. Gracias!

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  3. Alejandro Tempesta Tastás · Edit

    Despojando de todo romanticismo del Che, habría que ubicarse en la época y minerales estratégicos que necesitaba a bajo costo EEUU. En ese momento estaba la carrera espacial y el uso del acero inoxidable. Bolivia y Cuba no serian ajenos a estos minerales que necesitaba EEUU, que recién quince años después lo pudieron auto abastecerse del lecho marino a bajo costo.

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  4. El Che Guevara es una figura muy reciente en la Historia, pese a los cincuenta años de su muerte, que cada uno evalúa de acuerdo a sus propias ideas en cuanto a los fines que proclamaba y las acciones que desarrolló. Y los integrantes de la mesa son contemporáneos de aquella época, sean más o menos jóvenes, por lo cual están cargados también de esa subjetividad. Desde mi punto de vista, los ideales de crear una sociedad más justa y sin diferencias sociales que proclamaban no alcanzan para justificar las acciones que cumplió le revolución cubana, una vez alcanzado el poder, para llevar a cabo sus fines: eliminó toda disidencia en base a prisión, exterminio o exilio, e implantó un régimen de censura política y de expresión, con control sobre la población, y un control estatal de toda la actividad económica. Y además, en su propósito de expandir su régimen a otros países de América, fue el pretexto adecuado para que las fuerzas dominantes en Estados Unidos impusieran regímenes de gobierno autoritarios en los países de la región.

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  5. Cuánto me alegro de que una mesa tan pobre y dogmática en argumentos haya suscitado más de un comentario.
    Permiso: es llamativa la idea de que «ser derrotado» implica fracaso. Notables historiadores (Hobsbawm, por ejemplo) han planteado que derrota y fracaso no dan un resultado matemático en Historia, señor Juan Grompone. A su vez, la historiadora Ribeiro hace lo de siempre: critica severamente por un lado y luego da una mano de suave crema anti flacidéz: «como te digo una cosa te digo la otra»…y queda bien con todos. El apreciado Pérez del Castillo tuvo un comienzo interesante, original, y minutos después parecía un compañero de banco al que le hubieran dado un puntapié por abajo para que «bajara» su entusiasmo: «el Che, en su vida personal fue cruel»….nada más, ¿argumentos????
    Menos mal que estaba Rosencof (que no es santo de mi devoción) pero que tuvo la hidalguía de opinar con sensatez teórica, pragmática e histórica (praxis, Grompone) al cúmulo de sandeces que se dijeron.
    Cordialmente.
    Cristina Porta

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