La mujer casada o la mujer helada

La mujer casada o la mujer helada

La columna literaria de Lucía Campanella en Oír con los ojos lleva como título una frase (acaso apócrifa) del novelista Gustave Flaubert.

Lo que se cuenta es que hacia 1857, luego de publicada la obra que hizo famoso a Flaubert, numerosos lectores y críticos quisieron saber quién era la mujer real detrás del personaje, el personaje que daba título a la novela. Al parecer, cansado de indagaciones al respecto, el escritor acabó por contestar: «Madame Bovary… soy yo». La frase -atribuible a Flaubert o no-, resume de todos modos de manera muy sugerente la relación, siempre muy incierta, entre vida real y literatura.

En cada una de sus columnas, luego, Lucía Campanella explora esa relación, con libros y lecturas que sirven para ilustrar cómo es que muchas veces es la literatura la que produce la realidad, y no al revés.

En esta edición:

La femme gelée de Annie Ernaux, escritora francesa nacida en 1940 y ganadora en 2019 del prestigioso Premio Formentor de las Letras. La mujer helada no es nueva; se publicó, de hecho, por Gallimard en 1981. Pero sí lo es en nuestro idioma. Fue traducida y editada recién en 2015, a través del sello español Cabaret Voltaire, que la presenta así:

Tiene treinta años, es profesora, casada con un ejecutivo, madre de dos niños. Vive en una casa confortable. Sin embargo, es una mujer helada. Igual que miles de mujeres ha sentido cómo su curiosidad, su impulso vital se iban anquilosando a fuerza de un trabajo que compaginar con compras que hacer, cenas que cocinar, baños de niños que preparar… Todo eso que se entiende por la condición normal de mujer. Annie Ernaux cuenta brillantemente esta alteración de lo cotidiano, este empobrecimiento de las sensaciones, esta dilución de la identidad; esclavitud a la que las mujeres son empujadas como a un desafío.

Lucía leyó detenidamente la novela, explicó que presenta varias etapas de la vida de la protagonista –su infancia, su paso por la escuela y el liceo, su llegada a la universidad y finalmente, su matrimonio– y resumió: «Conocemos su transformación en mujer y es por eso que entendemos bien por qué, en cierto modo, la mujer helada es la mujer casada».

Detalles del libro aquí.

Imagen: de la portada de La mujer helada de Annie Ernaux. Cabaret Voltaire, 2015.

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