Entrevista central, jueves 23 de marzo: Danilo Astori

EC —¿Cómo analiza los números del déficit fiscal? Los más recientes, a enero de 2017, déficit de 3,7 % del PBI.

DA —Exacto, terminamos el año con 3,9 % –esa fue la cifra definida con precisión para el cierre del año 2016– y en este momento estamos en 3,7 %. Es una cifra que hay que atender con preocupación, una cifra manejable, controlable, que todavía no ha llegado a un nivel de que podamos señalar que se nos fue de las manos el déficit fiscal. Lo que no puede pasar es que se nos vaya de las manos. Por eso hay que poner el acento en el cuidado de esto que es una verdadera ancla de la política económica.

EC —El líder del sector Todos, Luis Lacalle Pou, difundió, al día siguiente del mensaje del presidente Vázquez, un documento en el que incluso realiza una serie de propuestas al gobierno. Pero también hay análisis, y a propósito del capítulo fiscal dice: “Es importante observar que este déficit no se produce porque los ingresos del gobierno hayan caído. En realidad, los ingresos del gobierno central aumentaron más de medio punto, hasta alcanzar una cifra superior a la que se había previsto en la Rendición de Cuentas: se esperaban ingresos equivalentes al 19,9 % del PBI y llegaron al 20,2 %. El gran problema es que los gastos del sector público volvieron a crecer más que los ingresos”.

DA —De que los gastos crecieron más que los ingresos no hay duda; si no no tendríamos un desequilibrio negativo en el resultado fiscal, que tenemos que combatir. Hemos propuesto en la anterior definición presupuestal un aumento de ingresos atendiendo a esta situación y tenemos la firme voluntad de encarar el tema del gasto con el cuidado que requiere este resultado fiscal, que, repito, está bajo control, es controlable en la medida en que el país pueda gobernar el gasto de una manera compatible con la reducción de este déficit.

EC —Ese 3,7 % del PIB como déficit es similar al del año 2014, el último año de la administración Mujica. Podría decirse que fueron insuficientes las medidas de ajuste que se fueron adoptando en esta administración, principalmente recortes en inversión pública y mejora de márgenes en las empresas públicas más importantes. Ahora incluso entraron en vigor nuevas medidas: el aumento de impuestos en IRPF-IASS y varios cambios en la liquidación del IRAE. Entonces, ¿qué proyección de resultado fiscal maneja el MEF para este año?

DA —Seguimos definiendo como objetivo para el final del período un déficit de 2,5 % del producto. Esto es 1,2 % menos que el déficit que tenemos en este momento en el país.

EC —¿Y para este año?

DA —Para este año todavía no lo hemos definido, porque no hemos formulado el proyecto de rendición de cuentas.

EC —Pero la rendición de cuentas es para el año que viene, los nuevos gastos y los nuevos ingresos son para el año que viene.

DA —Tiene proyección para el año que viene, sin duda.

EC —Por eso, ¿cómo piensan cerrar este año?

DA —Vamos a reformular el número de este año a la luz de los nuevos elementos que tenemos en marcha. No les puedo decir el número que vamos a proyectar para 2018, pero necesariamente va a tener que estar en la trayectoria que tenemos que recorrer desde el 3,7 % actual al 2,5 %, que es una meta moderada, alcanzable en el final del período, en el año 2019.

Esta es una meta absolutamente alcanzable cumpliendo con el programa que se trazó el FA y que tiene un gran contenido de gasto endógeno, de gasto que ya está predeterminado. El ejemplo más notorio al respecto es el que refiere a la incorporación de colectivos al Sistema Nacional Integrado de Salud (SNIS). Ese gasto ya venía predeterminado desde anteriores normas que el país había puesto en vigencia y es una de las causas que están explicando el aumento del gasto que está asociado al déficit fiscal actual.

Otro ejemplo más lejano es el reajuste de pasividades, que opera en función de la evolución del índice medio de salarios, que ha tenido un comportamiento muy bueno en el país desde el punto de vista de los intereses de los trabajadores. Pero eso necesariamente también repercute en el gasto y en el déficit del gobierno central y del Banco de Previsión Social (BPS), que es lo que está en el corazón de la definición fiscal y sobre todo del resultado negativo que tenemos hoy.

Trabajar a la luz de esos factores con ingresos y con gastos públicos es lo que nos va a llevar a cumplir la meta de 2,5 %, que es moderada, alcanzable, que está al alcance de las medidas de política económica que puede poner en práctica el país en estos años que corren.

EC —Usted hablaba de gastos o de aumento de gastos pasados, recientemente producidos, pero vayamos a lo que viene. Desde el FA se plantea que a partir de 2018 es necesario avanzar con varias iniciativas que implican aumento del gasto público. En el documento sobre la Rendición de Cuentas que se le presentó al presidente Vázquez el 6 de marzo, se propone, entre otras cosas: realizar “los esfuerzos presupuestales” para alcanzar una inversión del 6 % del PIB en educación; además, “deberían preverse especialmente las partidas necesarias para la mejora del nivel salarial docente”. Y por otra parte, se afirma que “resulta impostergable llegar a un incremento de la asignación del gasto público social que permita seguir avanzando en la cobertura” del SNIC. ¿Cómo ve estos planteos, en el contexto de déficit fiscal que veníamos comentando?

DA —Son objetivos programáticos que deben ser atendidos, y una parte fundamental de nuestro trabajo es hacerlos compatibles con la situación fiscal, a la que hay que prestar mucha atención. Eso nos tiene que llevar a ser extremadamente cuidadosos en la asignación de recursos que vamos a presentar.

Si no doy números sobre esta asignación es porque sinceramente no los hemos elaborado todavía. En las próximas semanas vamos a empezar, una vez recibidas las propuestas del FA, a elaborar esos números y podremos comentar públicamente su significado.

EC —Pero ¿cómo se hace para incorporar más gastos, porque eso es lo que se está pidiendo, y al mismo tiempo cumplir con eso que usted decía de una gráfica descendente del déficit fiscal?

DA —Los ingresos ya están aumentando, comenzaron a aumentar a partir de las normas cuya vigencia se inició el 1.º de enero pasado. Y precisamente fueron definidos atendiendo a este equilibrio que estoy planteando entre los compromisos programáticos y el cuidado fiscal.

Algunos comentarios. En primer lugar, para cumplir el programa del FA tenemos que ir acercándonos al 6 % del PBI con destino a la educación pública. El programa no dice que debamos lograrlo inmediatamente o en un plazo definido, no hay plazo definido, pero tenemos que cumplir el irnos acercando a ese porcentaje.

EC —¿Para usted se puede llegar al 6 % en este período de gobierno, teniendo en cuenta todas estas limitaciones?

DA —Vamos a hacer todo lo posible. No puedo adelantarlo ahora, porque estaría faltando a la verdad en el sentido de que no tengo datos que comprueben que vamos a llegar definitivamente a esa cifra dentro del período de gobierno.

EC —Usted dice que se va a ir aumentado el porcentaje del PBI destinado a la educación, se va a acercar al 6 %.

DA —No, digo dos cosas: que vamos a aumentar el porcentaje del producto destinado a la educación, y que la meta a la cual vamos a tender es el 6 % del producto, que es lo que dice el programa del FA. No puedo adelantar la fecha en que eso se va a producir, no tengo elementos de juicio en este momento para hacerlo.

EC —Podría ocurrir en el próximo período de gobierno.

DA —Puede ocurrir en el próximo período de gobierno, también puede ocurrir en este. En este momento no lo puedo definir.

Mencionaba en su pregunta algo que no quiero ocultar, que es el tema de los salarios docentes. Los salarios docentes están definidos programáticamente desde el punto de vista presupuestal en acuerdos que ya se han celebrado, y se van a cumplir tal como están celebrados y definidos y aceptados tanto por el gobierno como por las organizaciones representativas de los trabajadores de la enseñanza.

EC —Eso se va a cumplir, pero da la impresión de que acá el pedido es otro, que haya más aumento.

DA —No, creo que ese acuerdo cubre el período al cual se va a referir esta propuesta presupuestal. Y para ese período se va a cumplir con lo acordado.

EC —¿Y no va a haber recorte de gastos? ¿No debería haber recorte de gastos en esta redición de cuentas?

DA —Debería haber un cuidado muy especial con el gasto. Y no solo desde el punto de vista cuantitativo, también desde el punto de vista cualitativo. Porque Uruguay tiene serias deficiencias en materia de calidad del gasto.

EC —El caso de Ancap es bastante claro en ese sentido.

DA —Por ejemplo. También hay otros casos en el ámbito de las empresas públicas en que la calidad ha sido superior en el pasado. Ancap ahora está mejorando mucho, en el pasado tuvo los problemas notorios que todos conocemos, pero hubo otras empresas que tuvieron una calidad del gasto superior. Por ejemplo, Antel, UTE, que lograron objetivos muy importantes en la práctica. Antel colocó al país al tope de las comunicaciones y de la tecnología digital en toda América Latina, UTE llevó adelante con un protagonismo fundamental un cambio profundo de la matriz energética nacional. Quizás nos faltó una mayor coordinación del esfuerzo de inversión en las empresas públicas, cosa que ahora creo que se está logrando. Pero ahí tenemos un camino de mejora de la calidad del gasto que es fundamental tener en cuenta. Programando y coordinando las inversiones de las empresas públicas no solo se logra ajustar su monto, sino que también se logra mejorar la calidad del gasto.

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1 Comentario - Escribir un comentario

  1. Antes que nada quiero reconocer la conducción político-económico del Cr. Danilo Astori. En su participación destacada en los tres gobiernos del FA es clave el equilibrio entre una política ortodoxa y la creación de espacios para la redistribución de bienes y servicios a toda la sociedad.
    Sobre gastos e ingresos del Estado quiero señalar que no se puede pedir «el peso y la foto»; o sea si quiero inversión del estado debo aceptar impuestos. Pedir lo contrario es una simpleza.
    Lo que no es una simpleza es pedir un mejor desempeño del Estado y sus agentes concretos, los funcionarios públicos. En algunos casos puntuales la desidia, sentido corporativo e incompetencia son llamativos. La irresponsabilidad o la tendencia a la corrupción nos deben hacer hincapie en el tema. No más encogernos de hombros. Pensemos en los gerentes de Ancap que dispusieron de cifras siderales sin pestañear. Pensemos en los empleados del BPS involucrados en las falsas afiliaciones. Recordemos los inspectores de la IMM que tenían un sistema para estacionar sin pagar estacionamiento, no olvidemos a los policías que archivaron el procedimiento para quitarle el arma a un compañero acusado de violencia doméstica. Finalmente no olvidemos que esta semana se encontró una falsa abogada – trabajando como tal – en el Ministerio de Industria. Venía de un pase en comisión de Educación. La pregunta es: las oficinas de Recursos Humanos de ambos ministerios ¿Que hacen? Fijarse que hablamos de los escándalos de éste año nomás. Este es el estado que hay que mejorar. Solo con sanciones reales que afecten y castiguen a los delincuentes y corruptos en el Estado se va a empezar mejorar. Solo con la prisión y la afectación de partes sustanciales de sus jubilaciones futuras.
    Dejo para lo último – de lo que no habla el Ministro ni el Sr. Cotelo – la necesidad de proporcionar a las Fuerzas Armadas las plataformas de mar y aire que necesita para cumplir sus funciones. Esto necesitaría un acuerdo entre todos los partidos como propuso en su momento el fallecido Eleuterio Fernández Huidobro.

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