Entrevista central, jueves 5 de enero: Arturo Echevarría

NB —Además de esas medidas, el ministro Jorge Basso pidió que las mutualistas fueran cautas a la hora de hacer publicidad para captar afiliados. ¿Por qué? ¿Cómo se piensa regular ese punto? ¿Qué tipo de publicidad pueden hacer, con qué criterio?

AE —La publicidad está permitida, las instituciones tienen derecho a hacer publicidad para captar socios. Nos preocupa cada peso que es invertido en algo que no es atención sanitaria. Cuando pedimos ser cautos nos referimos a utilizar la menor cantidad de dinero posible en este tipo de actividades.

NB —Pero no hay un monto, un porcentaje que puedan dedicar a eso establecido de antemano. Es simplemente una exhortación.

AE —Exactamente, no hay límites a lo que se utiliza para la publicidad.

RA —¿También se determina qué tipo de publicidad pueden hacer, qué aspectos se pueden resaltar en la publicidad?

AE —Sí, antes de hacer cualquier publicidad, las instituciones le envían al MSP lo que van a publicitar y eso tiene que ser aprobado por el ministerio. Por supuesto que la publicidad que nos interesa es la que promociona determinados aspectos del cuidado de la salud, no aquella que solo dice “mi institución es mejor, afiliate a ella”.

NB —A propósito de eso, ¿con qué información cuentan o van a contar las personas para elegir el prestador? ¿Cómo se informan sobre la calidad del servicio que se está brindando?

AE —Como siempre, la página ATuServicio.uy va a estar disponible con los últimos datos que logremos levantar a esa plataforma, en la cual hay algunos indicadores que permiten ver algunas cosas de las instituciones que puedan preocupar a la persona para saber si le interesa o no cambiarse. Por ejemplo, la cantidad de sedes…

RA —La página es ATuServicio.uy, allí pueden compararse los datos de las mutualistas.

AE —Allí aparecen la cantidad de usuarios que tiene la institución, la cantidad de médicos de distintos tipo por usuario, las sedes, los teléfonos, algunos datos básicos acerca de la institución que queremos seguir profundizando y con el tiempo vamos a ir agregando para que sean un reflejo de cómo es el comportamiento de cada una y la gente tenga algunos elementos más para elegir la institución a la cual quiere estar afiliada.

NB —Por supuesto que esto termina siendo una ecuación que resuelve cada uno en función de cómo utiliza el servicio de los prestadores. Pero ¿hay alguna variable en particular en la información que aparece en la página ATuServicio.uy que la Junasa recomiende observar especialmente?

AE —No, es muy personal. Las personas están en distintos tramos de edad, algunas con hijos necesitan pediatras, otras no los necesitan. Es muy variado y personal en qué se fija uno para ver si le interesa cambiar o no. La cercanía o lejanía de la sede o de la sede secundaria, el tipo de infraestructura o los médicos con los que cuenta son todos elementos que las personas toman en cuenta al momento de decidir si cambian.

RA —Repasando el sitio, veía que en algunos casos se maneja la información de determinados costos, de determinados tiques que la persona debe pagar para recibir la asistencia. Esa es una de las variables que se pueden comparar. Pero después veía otros datos, como tiempos de espera promedio. Por ejemplo, promedio de tiempo de espera para medicina general, promedio de tiempo de espera para un pediatra, promedio de tiempo de espera para una cirugía general. En ese caso no es para determinado doctor, sino para un especialista de esa rama.

AE —Exacto. Los dos elementos también son importantes para las personas, tanto el costo del acceso a una atención como el tiempo de espera promedio para un especialista.

RA —Por supuesto, y capaz que es más sensible el último. ¿Cuál es el tiempo de espera promedio hoy para un médico de medicina general y para un pediatra?

AE —No tengo el dato.

NB —El año pasado los que estaban habilitados para hacer el cambio eran cerca de 1.600.000 usuarios, de los cuales utilizaron esa opción unos 63.000, menos del 5 %. ¿Qué evaluación hacen de esos números, de ese movimiento?

AE —Fue el 3,9 % la gente que se cambió, descendiendo en proporción con relación a la gente que estaba habilitada con respecto a años anteriores. Entendemos que el sistema está estable y que la mayoría de la gente no está pensando en cambiar de institución, lo cual nos parece muy bueno. Además las cuentas nos hacen pensar que la cantidad de gente que este año va a estar habilitada a cambiar es la misma. Si 1.600.000 tenían posibilidades el año pasado y solo 60.000 cambiaron, hay 1.540.000 que son los mismos del año pasado, que están en condiciones, más los que cambiaron hace tres años, que también son cerca de 60.000, que vuelven a estar en condiciones de cambiar. O sea que el universo sigue siendo el mismo, 1.600.000 personas, y no vemos ningún elemento que nos haga pensar que este año va a haber más movilidad que en los años anteriores.

NB —Decía que la mayoría de la gente no está pensando en cambiar de institución. Ustedes evalúan que eso es bueno, mientras el porcentaje de movimiento se mantenga a la baja o estable es un indicador positivo del funcionamiento del sistema para la Junasa.

AE —Sí, porque eso le da estabilidad al sistema y a las instituciones. Porque acomodarse a un cambio brusco, tanto sea en crecimiento o en decrecimiento de cantidad de afiliados, implica reasignar policlínicas, despedir o contratar médicos. Si el cambio de la cantidad de afiliados es importante, uno tendría que pensar que atrás vienen estos cambios y eso desde el punto de vista del sistema no es muy bueno.

RA —¿También lo interpretan como que hay satisfacción de la gente con el sistema de salud y con su mutualista en particular? Veía en la página ATuServicio.uy que un aspecto que se releva es la satisfacción del usuario. ¿De dónde salen esa encuesta y esos datos que se manejan?

AE —De una encuesta que se realiza.

RA —¿Quién la realiza? ¿La Junasa?

AE —Se contrata a especialistas para hacerla y se releva un determinado porcentaje de la población para conocer su grado de satisfacción. Pensamos que desde un cierto grado de conformidad hasta el desconocimiento de si lo que no se conoce será mejor que lo que se tiene son factores que terminan influyendo en el no cambio.

NB —A propósito de quiénes pueden cambiarse en este período, llega la consulta de la audiencia de si alguien fue inscrito de oficio en ASSE si puede cambiarse cuando se abra el corralito sin tener que esperar los tres años.

AE —No, la inscripción de oficio permite cambiarse durante 120 días, después de transcurrido ese tiempo ya están en la misma situación que cualquier otra persona que eligió una institución. Después de 120 días consideramos que eligió estar en esa institución y por lo tanto no tiene habilitado el cambio hasta los tres años.

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