Entrevista central, lunes 14 de diciembre: Pedro Bordaberry

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Entrevista con el senador Pedro Bordaberry (VU, PC).

Video de la entrevista

EN PERSPECTIVA
Lunes 14.12.2015, hora 8.17

EMILIANO COTELO (EC) —Ancap, sus problemas de gestión y su futuro están al tope de la agenda política en estos días. Entramos en la última semana de trabajo de la comisión investigadora del Senado. El presidente Tabaré Vázquez confirmó que se prepara la capitalización de la empresa y que el gobierno está estudiando cambios incluso en el directorio y las gerencias. Mientras tanto, el expresidente José Mujica y el ministro de Economía, Danilo Astori, polemizan públicamente sobre quién fue el culpable de las pérdidas ocurridas en el período pasado.

La oposición también mueve sus fichas. Por ejemplo, el senador colorado Pedro Bordaberry propuso ayer una serie de medidas que habría que adoptar para sanear el patrimonio de la empresa, más allá de la capitalización.

¿Qué impacto pueden tener estas propuestas? ¿Hasta qué punto deben reformularse el plan de negocios y la estructura de la petrolera?

Vamos a conversar de estos y otros puntos con el senador Bordaberry.

Usted integra la comisión investigadora. ¿Qué espera de esta última semana?

PEDRO BORDABERRY (PB) —Es el momento de los descargos. Mañana martes viene Raúl Sendic, el actual vicepresidente de la República, que presidió Ancap. Hay muchas preguntas para hacerle, y aparte lo veo como la oportunidad de él de expresarse frente a todo lo que se ha dicho en la comisión. Y miércoles y jueves viene el directorio de Ancap, dos días, porque hay muchas preguntas para hacerles a ellos. Y ya después del jueves se termina y se abre un período que va a ir hasta los primeros días de febrero para que todos elaboremos nuestras conclusiones.

EC —¿El tiempo ha sido suficiente? Se lo consulto porque eso se discutió en su momento, la comisión se aprobó a fines del mes de julio, comenzó a funcionar casi de inmediato, pero en definitiva estamos hablando de cinco meses, nada más.

PB —Obviamente uno siempre quiere más tiempo. Pero en esto de la comisión he tratado de aportar para que se pudiera llevar adelante el trabajo. Y quizás lo que ha faltado, más que tiempo, es que declararan una cantidad de personas que se negaron a declarar.

EC —¿Quiénes, por ejemplo?

PB —Muchos gerentes de Ancap, muchos funcionarios de Ancap se negaron a venir. Se negó a volver a comparecer el titular de la agencia de publicidad La Diez, vino una vez y después dijo que no venía, una empresa que subcontrataba Ancap para determinadas tareas; el de la radio famosa de Paysandú; los de Exor. Todos esos se negaron a venir. Yo habría preferido más tiempo y recibir las declaraciones.

Cuando empezó la comisión, que la pidió el Partido Nacional (PN), el Frente Amplio (FA) de entrada dijo que sí, después se trancaron en el Senado y no iba a salir. Al final yo intervine, dije: “Vamos a hacerlo de esta forma para que salga”. El PN no votó la conformación de la comisión, votó en contra, y nosotros dimos los votos para que se hiciera.

Después el FA planteó que vinieran los testigos acompañados por el directorio de Ancap. A lo cual el PN y el senador Mieres dijeron: “De ninguna forma, qué van a venir tutelados”, etcétera. Y yo, quizás con más experiencia en estas cosas, dije: “No me importa que vengan acompañados, siempre que vengan. Si me garantizan que todos los que citemos vienen…”.

EC —Se refiere a los gerentes, sobre todo.

PB —A los gerentes. Que vinieran acompañados por el que fuera, yo les iba a preguntar igual. Y dijeron que no, y al final no vinieron. Esto es el arte de lo posible siempre. Por eso, más que tiempo, faltó que comparecieran una cantidad de testigos.

EC —¿Cómo observa el debate que se ha planteado en los últimos días dentro del FA y del gobierno?

PB —Como en todas las cosas, los dos tienen un poco de razón y los dos no la tienen.

EC —Menciono algunos puntos que están sobre la mesa: capitalizar sí o no, y en caso afirmativo, qué monto es necesario; remover o no a los directores oficialistas de la empresa y a algunos gerentes, y el nudo de la controversia Astori-Mujica, quién fue el responsable de las pérdidas acumuladas en los últimos años.

PB —Sobre capitalizar, creo que no hay discusión. Ancap está al borde de la quiebra, está muy cerca de que le pase lo que le pasó a Pluna, entonces hay que tomar una decisión y es el momento. Hay que decirle a la gente claramente: esta es una situación muy complicada para Ancap desde el punto de vista económico-financiero. Hace dos meses Ancap incluyó en todas las licitaciones una cláusula por la cual el proveedor tiene que poner que tiene respaldo patrimonial suficiente para enfrentar demoras en los pagos.

EC —Ancap está anticipando que va a demorar en pagar.

PB —Claro, y lo pone en una licitación. Ancap debía US$ 290 millones en el 2004 y hoy debe más de US$ 2.000 millones. Hasta hace unos años tenía US$ 1.100 millones de patrimonio, el año pasado bajó a US$ 400, este año va a tener menos de US$ 200 y ha venido perdiendo arriba de US$ 100 millones por año en los últimos tres o cuatro años. Es una empresa en situación complicada en serio. Entonces hay que capitalizarla o hay que tomar una decisión, seguro.

Creo que eso tiene que venir acompañado de remover los directores, porque obviamente quienes estuvieron al frente de la empresa y provocaron esto no parecen ser las personas adecuadas para sacarla de la situación.

Pero no solamente remover personas. Las empresas cuando enfrentan esta situación tienen que emprender una serie de reestructuras en muchas áreas, eso tiene que hacerlo ya. Porque tiene negocios en los cuales año a año desde hace muchos años pierde mucho dinero. El cemento pórtland viene perdiendo no desde el año pasado o del anterior, viene perdiendo desde hace 10, 12 años, 15 años. Además ha invertido US$ 250 millones y quiere invertir US$ 240 más. No, usted perdió el año pasado US$ 30 millones y este año me dice que va a perder US$ 25; vamos a sentarnos a ver si realmente tenemos que dedicarnos a este negocio.

EC —Usted dice “vamos a evaluar si realmente tenemos que dedicarnos a este negocio”. En el artículo que publicó ayer en el portal El Telescopio, usted directamente menciona la posibilidad de desprenderse de las unidades de producción que no dan buenos números.

PB —Sí, claro, yo creo que sí.

EC —¿Qué habría que hacer en el caso de la unidad de cemento pórtland, por ejemplo?

PB —Hay que evaluar cada unidad y hay que desprenderse de las que no den ganancias.

EC —¿Qué quiere decir desprenderse?

PB —Hay que ver cuál es la opción más conveniente. La competencia privada del cemento pórtland –por poner ese ejemplo, pero hay más, actividades de ALUR, actividades de […]–, Cemento de Artigas, gana US$ 20 millones por año. Ancap pierde US$ 30. De repente hay alguien que quiere tomar eso. La forma de desprenderse hay que analizarla con los técnicos. Pero no se puede seguir perdiendo dinero. Desprenderse puede pasar por venderla, por cerrarla o por lo que sea, lo que no hay que hacer es seguir poniendo ese dinero ahí todos los años. Me parece que es el camino, y evaluarlo.

En cuanto al último punto que me planteaba, esta controversia en la interna del FA, quiero rescatar lo que está haciendo el presidente de la República. Creo que el presidente Vázquez está mirando el tema desde el punto de vista desde el que tiene que mirarlo, no desde el punto de vista desde el cual lo están mirando el contador Astori y el senador Mujica: “la culpa es tuya”, “no, fue tuya”, “yo te avisé”, “no me avisaste”. Vázquez está diciendo, con razón: tenemos que tomar una decisión, no volvamos a hacer la misma macana que se hizo con Pluna, capitalicemos, removamos.

Cuando Vázquez dice eso, yo digo, desde la oposición: voy por ese camino. No por el de Mujica, no por el de Astori; por ese camino, que es en definitiva solucionar un problema que tenemos todos los uruguayos hoy. Me parece que ese es el camino. El doctor Vázquez es el presidente y para eso tiene el apoyo –en el caso mío personal, como senador de la oposición–. Terminemos este torneo de “yo no fui”, eso va a ser una cuestión de la comisión investigadora, que para eso fue creada, y encaremos el tema este que es ayer. Ancap corre el riesgo de seguir el camino de Pluna, mire si será grave.

EC —¿Cómo resumió recién el intercambio, la polémica entre Mujica y Astori?

PB —El torneo del yo no fui.

EC —Si usted examina los argumentos de uno y de otro, y a partir del seguimiento que ha hecho del tema, ¿qué conclusión saca?

PB —La conclusión es que se están pasando las responsabilidades. Primero salió Sendic y dijo: “La culpa fue del Ministerio de Economía [y Finanzas] (MEF), que no nos dejó pasar a tarifas determinadas cosas”. Entonces vino el contador Astori a la comisión y dijo: “No, señor, yo le dejé pasar, cada vez que subió el precio del petróleo subimos el precio de los combustibles, cada vez que varió el dólar subimos el precio de los combustibles, se lo bajamos”. Lo que no pasó fue el aumento de costos que no estaban aceptados por el MEF, como los costos salariales. Que en términos reales son el 50 % de los costos en Ancap. Los [salarios] en Ancap aumentaron más que los de las maestras, más que los de los policías, más que todos. Está bien, pero cuidado, Astori, tú sabías y callaste y ocultaste.

EC —¿Le está dando la razón a Mujica?

PB —No.

EC —Astori señala en su carta que el tema fue discutido, pese a que Mujica no lo recuerda, en el Consejo de Ministros.

PB —Claro, en el mismo momento en que nosotros interpelamos al ministro Lorenzo, en el año 2013, lo interpelé yo personalmente. Astori estaba presidiendo el Senado y nosotros le dijimos [al ministro Lorenzo]: “Mire el déficit de las empresas públicas, que está influyendo en el déficit del país; mire lo que está pasando en Ancap, que es el peor de la clase. Tome medidas”. Y Lorenzo dijo: “No, no, está todo bien”. Y al final de la jornada, con el senador Heber escribimos una moción pidiéndole al Poder Ejecutivo que aumentara los controles sobre las empresas públicas. ¿Sabe qué votó Astori? En contra de esa moción. Entonces…

De vuelta, ese torneo del yo no fui o yo te avisé será para la comisión, hay responsabilidades políticas en eso. Pero encaremos ya el tema de lo que está pasando en Ancap, que es muy grave.

***

EC —Vamos a lo que usted puso en conocimiento ayer en la nota que se publicó en El Telescopio. En primer lugar, está de acuerdo en que hay que capitalizar a Ancap.

PB —O la capitalizan o la cierran.

EC —¿Y la opción de cerrar?

PB —No, me parece que Ancap es necesaria. Hay una duda hoy, porque las grandes empresas petroleras en el mundo están dejando de tener refinería, es un negocio que están abandonando. Pero usted me entrevistó siendo yo ministro de Industria, y en ese momento me preguntó sobre si teníamos que tener refinería o no.

EC —Es que es una discusión que cruza el debate político desde hace años.

PB —En ese momento le dije: “Es como tener un seguro”. Después vinieron unos de la Tertulia y tomaron ese concepto. Eso fue hace 10, 11 años, por lo menos. Es un debate que deberíamos darnos, pero no me parece que sea el momento de plantearlo. Lo más urgente es desprenderse de unidades de negocio que dan una pérdida enorme y fortalecer las que sí dan ganancia. Por ejemplo Ducsa, Gasur son unidades de negocio que están dando mucho dinero y que hay que tratar de fortalecer. Pero la cal, el cemento pórtland, muchas actividades de ALUR… ALUR explica US$ 100 millones de pérdida por año.

EC —¿Y qué es lo que de ALUR tendría que sacarse de encima Ancap? ALUR ha ido creciendo también, ya no es lo que fue inicialmente.

PB —Obviamente ALUR es parte de lo que pasó. Hace unos 10, 15 días –y no es casualidad– mandaron al gerente de ALUR a decir que ALUR había sustituido importaciones por US$ 100 millones, como si algo fuera muy bueno. Eso fue muy bueno. Hoy hay dos artículos en el suplemento salmón de El País sobre economía que conviene leer. Uno es de Isaac Alfie y el otro es de Javier de Haedo, y los dos hablan de este tema. El de Alfie habla de cuánto nos cuesta esa sustitución de importaciones. Es muy lindo producir biocombustible que sustituye el petróleo que importamos. ¿Quién no quiere hacerlo? Me parece muy bueno. El problema es que eso nos cuesta US$ 100 millones por año. Tenemos que reformar la ley de los biocombustibles, que obliga a tener un 7 % de biocombustible en las naftas.

EC —¿Eso qué quiere decir? ¿Que entonces no va a haber tal porcentaje de biocombustibles en las naftas?

PB —Creo que en lugar de exigir un porcentaje mínimo en las naftas habría que poner un costo máximo, y si no llegamos a eso, sacarlo. ¿Qué le parece más importante: meter todos los años US$ 100 millones para eso o destinar ese dinero a las escuelas, a los hospitales? O Ancap tira US$ 100 en eso y nos quedamos sin Ancap o nos replanteamos el tema: biocombustibles sí, siempre que no nos cuesten US$ 100 millones de dólares por año.

EC —¿Usted está pensando incluso en la posibilidad de que los biocombustibles se importen?

PB —O que se importen o que bajemos esos porcentajes que nos establece la ley. Si va a hacer una subvención, póngale número: “Voy a subvencionar los biocombustibles, voy a gastar US$ 10, 15, 20 millones”. Pero con el plan de crecimiento que tienen los biocombustibles dentro de un tiempo nos van a costar US$ 150 millones, después US$ 200 millones, y después Ancap no va a estar más y no va a haber subvención de ALUR.

EC —Usted habla de subvención. En el caso de ALUR se juntan dos objetivos que no son estrictamente económicos, numéricos. Por un lado hay un objetivo social para la zona de Bella Unión, en el departamento de Artigas, una zona muy deprimida históricamente. Por otro lado, está el cuidado del medioambiente por la vía de ir modificando la ecuación interna de los combustibles incorporando combustibles que tienen origen en la propia producción agrícola, por ejemplo. Puede pensarse que esos dos objetivos requieren de alguna forma de subsidio.

PB —Siempre hay un principio de orden. Lo primero que nos tenemos que plantear es a cuánto asciende ese subsidio. Acaba de terminar la Conferencia de París, tan importante, un acuerdo tremendo, lloró Kerry, lloró Laurent Fabius, pero dijeron: “Vamos a destinar tanto dinero, US$ 100.000 millones hacia el año 2020, para subsidiar las emisiones de carbono de los combustibles”. Muy bien, estoy de acuerdo. Del mismo modo, Uruguay tendría que plantearse: “Voy a subvencionar esto para pasar a esto”, tenemos que poner un número.

¿Qué hizo el FA? Dijo: “Tengo un crédito barato de Venezuela –que después costó mucho dinero y va a costar cada vez más–, voy a agarrar ese dinero y voy a subvencionar los biocombustibles. ¿Cuánto cuesta? No sé, inicialmente la planta iba a costar US$ 60, US$ 70 millones de dólares y terminó costando US$ 140, US$ 150. Le voy a pagar el 5 % del costo operativo a ALUR. Después le pagué el 35 %, después el 15 %, ahora le pago el 10 %, no el 5 %. Pongamos un número.

Según nuestros números, hacer eso hoy le cuesta a Ancap –y a los uruguayos– US$ 100 millones por año. Si Ancap sigue perdiendo US$ 100 millones por año, que se suman a otras pérdidas –la del cemento pórtland, etcétera–, va a cerrar. Entonces no va a haber subvención de biocombustibles. Hay que plantearse los negocios con otra lógica, la de saber cuánto va a costar algo, cómo se va a hacer, y a partir de ahí ver si el país tiene la posibilidad de hacerlo o si tiene que ir a hacer la cola a pedirles a los países de la cumbre: “Dennos dinero para hacer esto”.

EC —Considerando las medidas que ha mencionado hasta ahora, mencionó que Ancap se desprenda de las unidades de negocios que no son rentables, como la de cemento pórtland, la de cal y los negocios de ALUR. Y resulta que el MPP y desde y la lista 711, que dirige Sendic, sostienen que el abordaje que la oposición está haciendo desde hace meses de Ancap tiene como uno de sus objetivos el desprestigio de las empresas públicas e incluso su privatización, total o parcial. Casualmente, usted está proponiendo que Ancap cierre o venda algunas de sus partes.

PB —Sí, claro. Es que hay dos formas de cuidar a la empresa. Yo trato de cuidarla diciendo que no se dedique a los negocios que no son rentables y siga con los que son rentables. Si no, los negocios rentables, como Ducsa, Gasur y creo que la propia refinería, al ser monopólica, están subvencionando a los negocios que no son rentables. Ellos quieren que siga perdiendo dinero Ancap y cierre. ¿Quién la defiende más? Creo que el que está defendiendo Ancap soy yo, que quiero que siga sacándose lo que le provoca costos más grandes. Cuando empezamos usted me preguntó qué pensaba del futuro de Ancap, si había que capitalizarla o cerrarla. Y yo dije: “Creo que hay que capitalizarla”. Pero hay que capitalizarla para no tener que volver a capitalizarla. Otros sostienen que habría que cerrarla, pero yo no estoy en ese equipo.

En un debate en la televisión hace un par de meses con el senador Marcos Otheguy se planteó eso y yo fui bien claro: las empresas públicas las creó mi partido y nosotros las queremos. Lo que no queremos es empresas públicas que pierdan US$ 800 millones. Porque las empresas públicas que pierden US$ 800 millones o que pierden US$ 300, como Pluna, terminan cerradas. Entonces las queremos cuidar. Creo que eso es lo que quiere el presidente Vázquez y es lo que queremos nosotros.

EC —Otra medida que usted propone es el reperfilamiento de la deuda de Ancap. En eso está trabajando el gobierno, el MEF, con su Unidad de Gestión de Deuda, según anunció en su momento el ministro Astori.

PB —Que se apure. Decía el ingeniero Martínez, que estuvo la semana pasada en la comisión –el actual intendente, que fue presidente de Ancap y ministro de Industria–, que cuando él llegó Ancap pagaba a 60 días la compra de los combustibles y que él logró, con una cantidad de medidas, pagar al contado. ¿Sabe a cuánto paga hoy los combustibles Ancap? A 90 días. ¿Sabe cómo es el perfil de la deuda de Ancap? Entre el 70 % y el 80 % es en dólares, que estaba a 19 y ahora está a 30; el 70 %-80 % es a menos de un año de plazo, y el 70 %-80 %, además de ser en dólares y a un año de plazo, es a tasa variable. ¿Sabe qué va a hacer esta semana o la semana que viene la Reserva Federal de Estados Unidos?

EC —Va a subir la tasa.

PB —Va a subir la tasa. ¡Y esto tiene tasa variable, en dólares y a 12 meses! ¡Por favor, hagan algo rápido! Reperfile rápido. Eso nos lleva al problema más grave que tiene Ancap, que no son los negocios que no dan dinero ni el reperfilamiento de la deuda…

EC —¿Cuál es el problema más grave?

PB —El problema más grave que tiene Ancap son su directorio, sus gerencias.

EC —Usted propone que, además de esas medidas que ya mencionó, haya una reestructura organizacional. ¿Concretamente en qué piensa?

PB —En primer lugar, hay que cambiar el directorio y cambiar los perfiles de los directores. Una cosa es un directorio de Ancap para una empresa que está bien, que está funcionando, que tiene que hacer una cantidad de negocios, y otra cosa es un directorio de emergencia económico-financiera, como tiene que ser este directorio. Uno tiene que ir a buscar a especialistas en reestructura, en reperfilamiento de deuda, en trabajo con los acreedores, en análisis de unidades de negocios, en rescatar negocios para que den más dinero o para que dejen de perderlo. Se necesitan personas con ese perfil. No son los actuales directores, eso es seguro. No sé el contador Labat, que tiene un pasado bancario, puede ser que sea así.

EC —El director por el PN.

PB —Tuvimos una discusión con el PN cuando la oposición iba a nombrar un director. Yo sabía todas estas cosas, porque desde el 2013 venimos avisando de esto, y quería poner el director ahí. Se lo iba a ofrecer al contador Isaac Alfie, porque pensaba que era una persona con ese perfil, de alguien que tiene que poner orden.

También hay que analizar el gobierno corporativo de las empresas públicas y la estructura gerencial y organizacional de Ancap. Martínez nos contó una cosa muy interesante cuando estuvo esta semana. Yo le tengo una gran estima, fuimos compañeros en el Senado, pero creo que él fue parte del problema. Cuando llegó en el 2005 resolvió cambiar la estructura organizacional de Ancap. Ancap siempre tuvo, como tiene hoy UTE, un gerente general, que es el señor Pombo, que hace no sé cuánto tiempo que está, de carrera, profesional, no puesto por los políticos, un hombre con una gran capacidad. Ancap siempre lo tuvo, el ingeniero Andrés Tierno, el contador Benito Piñeiro eran gerentes generales en serio que llevaban adelante en serio la empresa. El directorio hablaba con el gerente general.

En 2005-2007 se pasaron discutiendo una reforma, que fue: sacamos el gerente general y hacemos un comité gerencial. Eso terminó generando chacritas, diluyendo responsabilidades dentro de la empresa y los directores empezaron a elegir esas chacritas para meterse y cundió esto que tenemos hoy, que es una desorganización interna enorme.

EC —Para usted, Ancap tiene que volver a tener gerencia general.

PB —Tiene que volver a plantearse otro tipo de estructura organizacional con un gerente general, sin duda. Si no pasa eso, no están delimitadas las responsabilidades, las funciones. Se necesita tener ese tipo de organización. Daniel Martínez dijo el otro día: “Al no haber gerente general yo tenía más perfil de presidente que de gerente general, entonces me metía en todos los temas”. Y no dijo “bajé la publicidad”. Eran US$ 30.000 por mes en el directorio, US$ 360.000 [anuales], y la bajé a cero. Bárbaro. El año pasado fueron US$ 10,7 millones. De US$ 30.000 por mes subió a casi un millón por mes, y el año anterior lo mismo. Es una empresa desordenada, desorganizada. Y para enfrentar lo que va a tener que enfrentar Ancap, hay que ordenarla y hay que hacer algo de emergencia, porque si no va a terminar como Pluna.

EC —Para usted fue un error haber eliminado el cargo de gerente general.

PB —Y todo lo que acompañó eso.

EC —Se lo consulto porque en distintos momentos, y a propósito de la historia de las empresas públicas, también ha habido críticas a los gerentes generales, sobre todo a aquellos que permanecen mucho tiempo en los cargos. Se ha sostenido que de algún modo hablan en nombre de la burocracia interna, que ese gerente general o esa gerencias terminan defendiendo su propia historia y su propia gestión y frenando muchas veces decisiones políticas, etcétera. ¿Qué lectura hace de esa otra visión?

PB —Por lo general esa crítica viene del sistema político.

EC —Exactamente.

PB —Los políticos llegamos cada cinco años y queremos hacer públicas lo que queremos en las empresas y no nos gusta un gerente que nos dice: “Usted no puede gastar US$ 11 millones en publicidad por año”. No nos gustan esos gerentes generales. No nos gustan los gerentes generales cuando les decimos: “Quiero tomar a Fulanito y a Menganito” y nos dicen: “No, ese no tiene el perfil para tomarlo y no es lo correcto”. O cree en la carrera profesional o no cree. Yo creo y creo que el gerente general tiene que hacer esas cosas. Pero tienen que ser gerentes generales con determinados perfiles, tienen que ser gerentes generales que, como los gerentes generales de cualquier empresa privada, si no cumplen con su meta puedan ser removidos. Gerente general hay en la General Motors, hay en el mundo entero, en las telefónicas, en todas las empresas en serio hay gerentes generales.

El otro es el representante de los accionistas, el que tiene que velar por que el gerente general cumpla con su tarea. De repente este es un perfil distinto. Es poco político lo que estoy diciendo, pero mire a lo que nos llevó lo otro: cerró Pluna, ahora vamos rumbo a cerrar Ancap. El día que abramos la puerta de Antel, y cuando nos metamos en serio con la regasificadora, que es lo que viene después de esto… Sobre lo de la regasificadora también hemos venido advirtiendo al gobierno desde hace dos años, es un tema mucho más delicado de lo que nos imaginamos.

EC —Usted hace este planteo con una serie de ideas a los efectos de una reestructura en Ancap. Lo hace a través de la prensa, con una columna que publicó ayer y por ejemplo una entrevista como esta. ¿Piensa tener algún tipo de intercambio con el gobierno? ¿O los puentes oposición-administración Vázquez a partir de la propia comisión investigadora están cortados?

PB —No, la comisión investigadora ha tratado en todo momento de tender puentes. Y voy a seguir intentándolo. Ha habido enfrentamientos normales, pero enfrentamientos serios ha habido principalmente entre el PN, y en algún momento también el senador Mieres, y el FA; yo he tratado de acercar y de tender puentes, desde la propia génesis de la comisión, porque la propuso el PN, el FA dijo que sí, pero pedía tal cosa y el PN dijo “no la voto”. Logramos intervenir para que se hiciera. Después han ido sucediendo una cantidad de cosas y he tratado de tender puentes y voy a intentar seguir haciéndolo.

EC —En resumen, ¿tiene diálogo con el Poder Ejecutivo?

PB —Tengo diálogo con el oficialismo en el Parlamento, que es donde estoy. Con el presidente Vázquez no había hablado en todo el año hasta la semana pasada, cuando salía del Palacio Legislativo, a las siete de la tarde, cuando terminábamos la jornada, y él entraba. Me dijo: “¿Cómo le va? Tenemos que juntarnos a hablar”. Le dije: “Con mucho gusto, cuando quiera, yo estoy acá trabajando”. Porque es a lo que me he dedicado este año, me he dedicado a trabajar. Y sí, hablaremos.

EC —¿Van a combinar una reunión en estos días?

PB —No, no, “cuando quiera, con mucho gusto” le dije. Creo que este es un buen tema, pero no creo que empiece con el presidente de la República, el presidente no se va a poner a ver la letra chica del tema Ancap. Supongo que designará a determinadas personas. Y se van a necesitar leyes, y cuando se necesitan leyes se habla con la oposición a ver si acompañamos. Por eso hago esta propuesta, porque me parece que hay que cambiar el directorio, hay que cambiar el perfil de los directores, hay que cambiar gerentes. Sé que no es algo simpático de decir, pero si usted va haciendo algo y no camina, tiene que cambiar. Y hay que cambiar la orientación.

Video de la entrevista

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Transcripción: María Lila Ltaif

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