Entrevista central, lunes 2 de enero: Elbio Rosselli

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NB —El 2016 fue un año particularmente importante en cuanto al terrorismo. Hubo varis atentados perpetrados por personas que de forma solitaria lograron conmocionar el mundo. Actos como el de Niza, en Francia, en julio, cuando un hombre atropelló con un camión a cientos de personas y mató a 84; el de Berlín, en Alemania, el mes de pasado, de forma similar, en el que murieron 12 personas; el de Turquía este fin de semana… ¿Cómo trabaja el Consejo de Seguridad para prevenir este tipo de situaciones?

ER —El tema terrorismo a nivel de Naciones Unidas está concentrado en la cooperación en materia de la lucha antiterrorista, más allá de lo que pueda ser el enfrentamiento militar con el terrorismo. Por consiguiente, Naciones Unidas tiene en primer lugar una estrategia sobre lucha antiterrorista y numerosos organismos y comités de trabajo, de cooperación internacional en la materia particularmente vinculados a la lucha combinada contra el tráfico de armas, el narcotráfico, el lavado de dinero y trata por ese lado de disminuir todo lo que sea financiamiento de las actividades terroristas. Al mismo tiempo, tiene un gran trabajo de cooperación en materia de movimiento de personas, la posibilidad de identificar y alertar a los distintos organismos de seguridad sobre el pasaje de determinadas personas por distintas fronteras. Por consiguiente, el trabajo en materia de lucha contra el terrorismo en las Naciones Unidas es un trabajo de cooperación entre los estados.

El terrorismo debe ser combatido primariamente en cada uno de los países. Nosotros como delegación de Uruguay hemos sostenido siempre que al terrorismo se lo combate principalmente teniendo sociedades libres, tolerantes, abiertas, democráticamente elegidas bajo el imperio del derecho. A partir de ahí es posible controlar el terrorismo. Todas las formas de intolerancia, que lamentablemente se manifiestan, incluso a nivel de numerosos Gobiernos en el mundo, son, a nuestra manera de ver, fomento claro del terrorismo.

RA —Haciendo un balance del año, ¿en qué asuntos considera que el Consejo de Seguridad ha logrado avances positivos? ¿Qué destacaría?

ER —En este momento, y sobre todo más cercano a nosotros, para Uruguay ha sido muy grato el trabajo dentro del Consejo de Seguridad en lo que hace a la situación en Colombia. Allí lo que hay que resaltar es, precisamente, que, a diferencia de otras crisis en otros países en el mundo, en Colombia ha habido una brutal apuesta por la paz tanto por el Gobierno como por las FARC. Cada uno de ellos ha arriesgado todo su capital político y su prestigio personal en una búsqueda incesante de la paz. Y los colombianos han logrado un acuerdo, con dificultades, con resistencias, pero es notorio que por el momento ese acuerdo viene ejecutándose correctamente.

Ahí Naciones Unidas está prestando un rol sumamente importante, cual es, particularmente, participar en todas las actividades vinculadas al mantenimiento del cese del fuego, a lo que los colombianos han denominado la “dejación” de las armas y a la gradual integración de los exguerrilleros a la vida normal de la sociedad colombiana. Naciones Unidas tiene desplegada una misión política bastante voluminosa, va a llegar a unos 400 observadores para este primer período de seis meses de dejación de armas y de acantonamiento de los anteriores guerrilleros. Por consiguiente, ha sido una tarea muy grata el ver en primer lugar el compromiso asumido por ambas partes en la búsqueda de la paz y la posibilidad de las Naciones Unidas de actuar con rapidez. El Consejo de Seguridad resolvió todo esto en escasos días, porque había una voluntad política de todos los miembros de acompañar ese proceso.

NB —¿Dónde ubica los principales desafíos para el Consejo de Seguridad en este año que comienza?

ER —Los principales desafíos continúan siendo numerosos en cuanto a mantenimiento de la paz internacional. En este momento estamos con una situación algo mejor en Siria, pero la presencia de ISIS dominando vastos sectores de territorio entre Irak y Siria no es de despreciar. La situación en Yemen es crítica. La situación en Somalia no es brillante, por más que gradualmente ha habido algunos pasos de mejoría, en particular con las últimas elecciones que por primera vez se llevaron a cabo en ese país luego de más de 30 años. La situación en Sudán y Sudán del Sur es de una extrema fragilidad. Y la propia situación que veníamos hablando de Israel y Palestina continúa en ese largo proceso de tumulto e inseguridad. Pero por otro lado también tenemos Corea del Norte y su política nuclear. Por consiguiente, hay numerosas áreas en las cuales el mundo mantiene frágiles situaciones que esperemos que no se descontrolen y deriven en asuntos mayores.

Luego tenemos todo lo concerniente a las actividades terroristas, que son un real desafío, en particular para aquellos que entendemos que la lucha contra el terrorismo debe hacerse dentro de la legalidad, dentro de la protección de los derechos humanos y sobre todo dentro del mantenimiento de sociedades libres y democráticas.

RA —Este año Uruguay va a volver a ocupar la presidencia del Consejo de Seguridad en el mes de mayo.

ER —Mayo es el mes de la segunda presidencia de Uruguay en el Consejo de Seguridad.

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  1. Valoro mucho el papel que juega la ONU en su intento por preservar la paz y los derechos humanos, y desde ya le deseo una muy buena gestión al nuevo secretario general Antonio Guterres. Lo que no tengo muy claro y por lo tanto no valoro tanto es la presencia de Uruguay en el consejo de seguridad, ni la de otros países que no tienen peso político ni militar. ¿Que papel jugamos? ¿A quién le importa nuestra opinión? No existimos en materia de seguridad. Lo único que podemos lograr es ganarnos algún enemigo por tener que levantar la mano, como nos pasó en este caso de los asentamientos ilegales de Israel. Penoso. No nos beneficia en nada estar y nos puede perjudicar seriamente.

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