Entrevista central, lunes 27 de noviembre: Carlos Iafigliola

EC —Ahí hay que hacer alguna puntualización. La marca un oyente, Uri: “Las palabras son importantes, por favor, recalquen que no es una ley de aborto. En Uruguay con ley o sin ella se aborta. Si se simplifica se confunde. Esta fue una ley que dio garantías a un proceso complicado”.

CI —Si vamos a hablar de esta ley en particular necesitamos dos programas, pero te lo voy a resumir.

EC —Habrá tiempo en su momento, ahora vamos a incluirlo como una parte de este recorrido.

CI —Ni que hablar. Nosotros nos paramos frente a esta ley siempre del mismo modo, parados sobre la ciencia y sobre el respeto de los derechos humanos, porque esta ley atenta contra el primero de los derechos humanos, que es el derecho a la vida. Es una muy mala ley no solamente para el bebé, porque obviamente el final de él es triste, es el de siempre, muere, sino también para la mamá –esa perspectiva que se ha usado como argumento– en situación de vulnerabilidad social que queda embarazada y está pensando en abortar porque tiene miedo al futuro, a la que la única puerta que se le da desde esa mirada del Estado es la puerta del aborto.

EC —No, no le da solo la del aborto. Estoy repasando la ley. Primero, las aclaraciones del caso, “la interrupción del embarazo no será penalizada y en consecuencia no serán aplicables los artículos 325 y 325 bis del Código Penal para el caso de que la mujer cumpla con los requisitos que se establecen en los artículos siguientes y se realice durante las primeras 12 semanas de gravidez. Dentro de ese plazo la mujer deberá acudir a consulta médica ante una institución del Sistema Nacional Integrado de Salud a efectos de poner en conocimiento del médico las circunstancias derivadas de las condiciones en que ha sobrevenido la concepción, situaciones de penuria económica, sociales o familiares o etarias que a su criterio le impiden continuar con el embarazo en curso. Se dispone la instalación de un equipo interdisciplinario”. “El equipo interdisciplinario, actuando conjuntamente, deberá informar a la mujer de lo establecido en esta ley y de las características de la interrupción del embarazo, de los riesgos inherentes a esta práctica. Asimismo informará sobre las alternativas al aborto provocado, incluyendo los programas disponibles de apoyo social y económico, así como respecto a la posibilidad de dar su hijo en adopción”. Lo marco porque no se le da como única alternativa el aborto.

CI —En la letra fría de la ley es como tú decís, en la realidad es otra, totalmente otra. Desde que se está aplicando la ley he cuestionado su funcionamiento, he pedido información como diputado al Ministerio de Salud Pública (MSP), que ha confirmado las presunciones que uno tenía. El equipo multidisciplinario se instala muy pocas veces; lo decíamos antes, va a ser muy difícil que en algunos lugares del país se pueda armar un equipo integrado por tres profesionales, ginecólogo, asistente social y psicólogo. En los hechos está pasando eso, el equipo se instala muy pocas veces y en algunos lugares no se instala nunca, alcanza con que pase con uno de estos facultativos para que se siga adelante.

Pero además, la presunción de que esto iba a ser una mirada miope del tema se está dando en los hechos. Tenemos cientos de testimonios de mamás que se han presentado diciendo que tienen dudas porque les vino un embarazo no esperado, etcétera, y que están en una situación difícil, y lo único que escuchan es cuáles los pasos para que se interrumpa su embarazo; nosotros decimos para que se practique el aborto. Porque la puerta B de darle alternativas para ella, para el futuro de su hijo no viene. Conocemos de este tema, porque no solamente gritamos en contra del aborto, hace años que trabajamos pro mamás que están en situación de vulnerabilidad, pro bebés. Hay instituciones –nombro dos nomás– como Madrinas por la Vida y Ceprodih (Centro de Promoción por la Dignidad Humana), que le han dicho al MSP, a este MSP, de este gobierno: “quisiéramos colaborar con este tema”, porque son ONG que ayudan a mamás vulnerables, “dejame por lo menos dejar un folleto en las instituciones, nosotros estamos para generarle esa puerta B a la mamá”. No se dejó que se hiciera. Es decir, el Estado hoy con esta ley le está dando únicamente la puerta del aborto. La alternativa que tiene que ver con la vida, con la esperanza tanto de la mamá como del bebé, no se está dando. Eso lo decimos con la comprobación en la realidad de lo que está sucediendo.

EC —Una alternativa entonces sería mejorar la aplicación de la ley por estos lados que menciona. Pero va más allá, el planteo de su precandidatura y su movimiento es: en la medida de lo posible, derogar la ley.

CI —Sí, si yo tuviera posibilidades derogaría la ley de aborto.

EC —¿Y cuál sería la alternativa?

CI —En el medio tengo todas estas alternativas. Estoy seguro de que llevamos adelante una mirada distinta, no flechada y miope del Estado, distinta respecto a este tema. Por lo pronto no se producirían los 10.000 abortos que hoy tenemos por año, que aumentan año tras año, porque solamente con la aplicación de esto que estoy diciendo, solamente con brindarle manos tendidas esperanzadoras a esas mamás se reduciría por lo menos la mitad o más de la mitad los abortos que está habiendo hoy.

EC —Ese es un debate muy interesante, pero si ustedes entienden que no logran éxito en ese intento y entonces proponen la derogación, ¿qué es lo que viene? Supongamos que se logra eso, que vuelve la penalización amplia, ¿las mujeres que se ven obligadas a interrumpir el embarazo deben recurrir a métodos clandestinos y peligrosos, eventualmente clínicas aborteras?

CI —La ley anterior, la que estaba vigente, no era una buena ley, pero la que tenemos hoy aprobada es terrible. La otra separaba y en algunos casos le daba la posibilidad al juez de eximir de pena y demás. Cuando trabajamos en estos temas nunca salimos a buscar culpables o el encarcelamiento de mujeres; nada más lejos. La mirada nuestra fue justamente la mirada positiva, esta que ponía recién arriba de la mesa. Me parece que volver a que se considere el respeto a la vida humana desde el vientre materno es muy importante. Si volviéramos para atrás, volver a poner el respeto a la vida en el vientre materno sería un tema importantísimo.

Otro tema, además de la mirada esperanzadora y de dar alternativas del Estado, todas las que se puedan, recién tocabas el tema adopción. Es terrible, por un lado estamos llevando adelante abortos y por otro lado hay familias que están esperando para adoptar y el trámite es superlargo, demora tres o cuatro años. Es decir, tenemos desde siempre una mirada distinta.

Y otra cosa más, se dijo desde antes que se hacía para acompañar a las mujeres para que no pasaran mal y se sintieran contenidas. Eso en la realidad es mentira, nosotros pedimos la información, más del 92 % abortan ambulatoriamente, se les receta una pastillita, básicamente Misoprostol, y tienen el aborto en la soledad de su casa, en el baño, en el inodoro. Ahí abortan, solas. No hay un solo facultativo que las esté acompañando, no hay nadie. Tienen hemorragias, hay testimonios de todo tipo de lo que pasa en esos días y después. ¿Dónde está esa mirada que se decía que era para acompañarlas, asistirlas? No, no. En esta ley se muestra claramente que el objetivo no era ese, era otro.

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