Entrevista central, lunes 28 de agosto: Constanza Moreira

EC —Sendic el viernes pasado en su recorrida dijo más cosas. Por ejemplo, que sostenga lo que sostenga el informe del TCP y vote lo que vote el Plenario Nacional del FA, se mantendrá en el cargo de vicepresidente de la República, porque para esa posición fue elegido por el pueblo, y por lo tanto solo estará obligado a renunciar si lo determinan la Constitución o la ley.

CM —Sí… lo leí.

EC —Solo actuaciones judiciales podrían determinar que él dejara el cargo de vicepresidente de la República, dice Sendic.

CM —Se está llamando al FA para que tome posición sobre esto, esa es la situación, y el FA tomará posición sobre eso. Esa es la sabiduría del FA, mirando el contexto regional, decir “primero vamos a tomar posición nosotros sobre estas cosas”. Más allá de que hay un proceso en la justicia que veremos lo que da, porque todo el proceso de Ancap está en la justicia.

Luego está la cuestión institucional, cuáles son las razones para que un vicepresidente se aparte. Lo que no podemos es tener dos varas y dos medidas, yo no digo que lo que diga el Frente tiene que ser superpreceptivo para el presidente y el vicepresidente, pero tiene que ser de recibo, porque si no se hace toda esta consulta para que lo que diga el Frente no valga. Lo que diga el Frente tiene que valer y mucho. Luego, obviamente las personas renuncian voluntariamente, la palabra renuncia implica voluntariedad, no hay condiciones institucionales para destituir a un vicepresidente, nada de lo que ha pasado hasta ahora genera condiciones o requisitos que en el Uruguay disparen mecanismos institucionales para la destitución de un vicepresidente. Es importante decirlo.

EC —Sí, lo que dice Sendic es correcto, desde el punto de vista formal estricto dejar el cargo solo depende de conclusiones graves en la justicia, etcétera.

CM —De conclusiones graves en la justicia, de un pedido de su presidente, porque es el compañero de una fórmula, o también de la posición que tome el FA. Porque no solamente Tabaré lo elige a Sendic, sino que el nombre de Sendic va a un plenario, a este mismo plenario en el cual se conocerá el dictamen sobre su conducta.

EC —Pero obligación solo puede llegarle de una actuación judicial. Lo otro ya depende de una evaluación política.

CM —Institucionalmente sí, sobre esto vamos a ser claros para que quienes nos escuchen lo sepan, y como politóloga tengo que decirlo: no hay mecanismos institucionales para destituir a un vicepresidente en el Uruguay, y en la justicia depende de lo que se procese allí. Todos tienen que tener claro esto. La renuncia se maneja justamente porque no hay mecanismos institucionales para destituir a un vicepresidente por estas cosas, y eso ni siquiera está muy pensado en Uruguay. He leído algún artículo de Bottinelli sobre eso, ni siquiera tenemos jurisprudencia en ese sentido, porque han muerto presidentes y vicepresidentes han ocupado su lugar, pero no hemos tenido casos de este tipo, salvo en el pasado bastante lejano, entonces de lo que se habla es de la renuncia de Sendic. La renuncia de Sendic obviamente es un acto voluntario. ¿Qué dispara ese acto voluntario? Esa es la pregunta que hay que hacerse. Y solo la puede responder Sendic, el FA va a dar una respuesta, pero finalmente va a responder él.

***

EC —A propósito de la posición de CG, que usted venía comentando, sobre cómo hay que actuar ante el informe del TCP, ese planteo que ustedes han hecho en cuanto a que la sanción debe ser proporcional al eventual grado de apartamiento de los principios éticos, hay varios mensajes de los oyentes.

“Estimada senadora, se es tan corrupto por 400 pesos que por un millón de dólares cuando los dineros son del pueblo”.

“La honestidad no tiene arancel o tarifa, es o no es”.

CM —Sí, yo diría que sí… y que no. Diría que no es lo mismo robar cuatro manzanas que robarles todo el dinero a los contribuyentes de un banco, no es lo mismo quebrar un banco y quedarse con toda la plata de todos los ahorristas que robar cuatro manzanas. Ahí hay proporcionalidad y cualquier juez entiende lo que es la proporcionalidad.

Está muy bien lo que dicen, porque usan la palabra robo. Si uno es un ladrón merece un castigo, por supuesto. Creo que los oyentes dejan traslucir que ellos piensan que el vicepresidente robó. Es lo que tenemos que ver.

EC —Si gastó 400 para una compra personal con la tarjeta de Ancap en términos rigurosos es un robo.

CM —No lo sé.

EC —Depende de si devolvió o no devolvió…

CM —Claro. Me parece que la gente es dura porque piensa en términos de robo. Y yo entiendo que se piense en esos términos. Lo vemos, lo dilucidaremos, habrá que tener un poco de paciencia y esperar la dilucidación final de este resultado. Pero tienen razón y no tienen razón, tienen razón en el sentido de que todo apartamiento de la norma ética, sobre todo si se es una persona pública, es un apartamiento de la norma ética y no debiera suceder. En esto tienen razón. No tienen razón porque no es lo mismo robar cuatro manzanas que robar un banco, pongo el caso de los Peirano, que quedarse con la plata de decenas de miles. No es lo mismo, y la justica sabe que no es lo mismo. Pero entiendo que los oyentes se sientan indignados si piensan que un jerarca público robó dinero público, por supuesto que es comprensible. Eso está para ser demostrado.

***

EC —Vayamos al Parlamento, quiero consultarla por dos temas que están en la agenda. Uno, usted, junto con el diputado Roberto Chiazzaro, del Partido Socialista, y las diputadas Lilián Galán, del Movimiento de Participación Popular, y Macarena Gelman, del Ir, integran una comisión de la bancada del FA que se creó hace poco para articular en el Parlamento la búsqueda de una solución para que los uruguayos puedan votar en el exterior. ¿Cómo es esto?

CM —Efectivamente, volvemos a insistir con el tema del voto en el exterior de los uruguayos, siempre recordando que todos los uruguayos que viven en el exterior y están inscritos en el Registro, tienen su credencial en regla y votaron en alguna de las dos últimas elecciones pueden votar. Digo esto para zanjar el tema de “ah, no votan acá, no pagan los impuestos”. Podemos tener todas esas discusiones, pero lo cierto es que la Constitución dice que los uruguayos no pierden su ciudadanía política por el hecho de vivir en el exterior, sino que para votar tienen que avecinarse. Eso es lo que dice la ley de 1925, que es vieja como la ruda, dentro de poquito va a tener 100 años.

Luego nosotros hemos hecho algunas interpretaciones de qué es lo que quiere decir avecinarse. Hemos generado que los hijos de los uruguayos que viven en el exterior y los nietos ya obtienen la nacionalidad. Hemos reducido bastante las exigencias para avecinarse, antes era una democracia de ricos, se pedía tener propiedades, era una locura. Entonces un contrato de arrendamiento, inscribirse en un centro de estudios, fuimos volviendo menos onerosas las exigencias, sobre todo por la cantidad de migración de retorno que estamos teniendo, de uruguayos veteranos que se vuelven o de hijos de uruguayos nacidos en el exterior que se vuelven. ¿Qué es lo que va quedando? Uruguay es el único país de América Latina que no tiene el voto en el exterior, porque Chile, que era el otro país, finalmente consiguió un acuerdo y lo hizo.

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