Entrevista central, lunes 28 de noviembre: Fernando Ravsberg

EC —¿En qué está el restablecimiento de relaciones con Estados Unidos? ¿Qué ha dejado a esta altura?

FR —Creo que ha dejado muchas posibilidades nuevas para la economía cubana. Por ejemplo, el hecho de que [el presidente estadounidense Barack] Obama haya eliminado el peligro para los empresarios extranjeros ha provocado que muchos acudan a Cuba a buscar intereses de inversión. Hay 400 grandes empresas esperando a que el Gobierno cubano les diga que sí para invertir en el Puerto Mariel. Ya se aprobó la inversión de la holandesa Unilever, que es una de las 10 mayores empresas del mundo, que va a poner una fábrica de productos de limpieza en Cuba.

Y el turismo. El turismo norteamericano pasó de 50.000 o 60.000 a 200.000, pero influyó tanto en sí mismo como la repercusión que tuvo en el resto del mundo. Aumentaron los turistas de todas partes del mundo tratando de ver Cuba antes de que lleguen los norteamericanos y la estropeen, abran sus McDonald’s y la americanicen, la estandaricen. Eso ha provocado un crecimiento muy grande del turismo, realmente el país no da abasto. Ha habido lugares como Trinidad, donde los turistas han tenido que dormir en el parque, las autoridades de Trinidad han recorrido casa por casa pidiendo a los pobladores que cedan un dormitorio para una pareja de turistas. Eso ha sido la respuesta a lo que ha habido con Obama.

EC —¿Y qué pasará con ese proceso en la medida en que ahora asume como presidente de Estados Unidos Donald Trump?

FR —Creo que depende mucho de él, creo que el Gobierno cubano no sabe qué va a pasar. Lo cierto es que el Gobierno cubano ha tomado dos medidas. Una, al día siguiente de las elecciones de Estados Unidos informó de un ejercicio militar en toda Cuba, que ya estaba previsto, pero se informó en ese momento. Y la otra fue que Raúl Castro por primera vez saludó a un presidente electo de Estados Unidos con unas felicitaciones. De alguna manera Cuba está enviando el mensaje “estamos dispuestos a seguir conversando, pero estamos también dispuestos a llevar esto hasta las últimas consecuencias si ustedes así lo quieren”. Y sobre todo Cuba está a la espera de qué hará este hombre. Un hombre además impredecible y del cual solo conocemos su proyección electoral en Estados Unidos, no conocemos los pasos que piensa dar. Hay que ver qué se proyecta más, si el político de derecha que ve en el comunismo un grave peligro internacional o el empresario que ve a Cuba como una oportunidad de negocios. Hay que recordar que Trump intentó hace unos años violar el embargo e invertir en Cuba clandestinamente. Lo publicó la revista Newsweek.

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